15/42 RETO 42´195

Ya queda menos de un mes para el Maratón, es hora de hablar de correr.

Corro descalzo desde octubre de 2013. El día después de la muerte de María Villota, la mujer de la eterna sonrisa, el día después de que más de 800 personas muriesen en el mar por intentar llegar a sonreír a Lampedusa, Italia.

Sentí la necesidad de hacer un “sacrifico” por esos seres humanos que han perdido la vida en su intento por tener razones por las que sonreír. Sentí los latidos de Pachamama bajo mis pies, sentí la gratitud de un planeta que sobre todo, ama.

Desde entonces he ido incrementando distancia hasta hacer dos maratones descalzo, el de Madrid en 2015 y el de Castellón en 2017.

Para mí correr descalzo ha supuesto un sentir un contacto especial con el planeta, ser más consciente de mi cuerpo, de mi fortaleza. Ha potenciado el poder meditar y correr por estar en completa armonía y sentir mis latidos, escuchar mi respiración, sentir la tierra en mis pies y escuchar cada ruido externo a mi como algo propio. Cuando corro por la naturaleza, puedo oír y sentir a los pájaros, el agua de los cauces, la brisa en los árboles, me hace ser uno con el universo.

En carreras de montaña me ha servido para sentirme en subidas como pantera, en bajadas he volado como un águila, he conseguido entrar en trance y ver mi animal de poder en cada momento.

Vivo sin expectativas, Cada instante es perfecto tal y como viene y siempre es un premio conocer a personas como tú, que sigues mi reto.

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42.195 metros – Reto deportivo solidario

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