18 de mayo: Día de los Museos

Desam. Ferrández, Asunción, Paraguay. 21 de mayo de 2019

El sábado 18 de mayo es el Día de los museos y en Asunción también se celebró, ¡¡yupi!!

Me encantan los museos y la creatividad de las personas por lo que, dentro de la amplia guía de museos que hay en la ciudad, elijo dos para conocer hoy, el Museo Nacional de Bellas Artes por la mañana y el Museo del Barro para la visita vespertina.

Por la mañana voy en busca de una amiga que vive al lado del museo Nacional de Bellas Artes y me dice que no pudo esperar, que ya se había acercado y comprobado que están con los últimos preparativos, hasta poniendo alfombras, o sea que han engalanado el espacio para celebrar su día.

Mi amiga se ha vestido con ropa elegante, le digo que yo no me acordé ni de ponerme los pendientes, así que tras unas risas me presta unos aretes y así de bonitas nos vamos dispuestas a pasar un buen rato.

Es la primera vez que voy a un museo y me tengo que contener las lágrimas de la emoción. Llegábamos justo cuando empezaba una visita guiada y a ella nos acoplamos, fuimos muy afortunadas pues pudimos estar con un guía que habló maravillosamente y nos enseñó lo qué es, y para qué es un museo…Y así de su boca pudimos escuchar algo tan hermoso como:

“EL MUSEO no es solo un lugar con cosas viejas o cosas lindas, es un lugar donde hay documentos que cuentan la historia y cuentan la veracidad de los hechos nos gusten o no nos gusten. Es el lugar de las preguntas, no solo para mirar y decir que lindo, es para reflexionar, no es solo para pasear y esas cosas, es para cuestionar, para hacerte preguntas. Si algo de lo que el museo les muestra a ustedes no les gusta, es eso lo que deberíamos cambiar, si a alguno no le gusta ser pobre el museo te dice mira así fuimos, ¿que hacemos para cambiar?”

“El museo no es para celebrar algo tan feo como es la guerra, la guerra es un error de la diplomacia y del género humano en general, no está bien matar a la gente. Es un lugar para generar acciones y visiones positivas del pueblo y de la historia, no para salir odiando a nadie sino para salir comprendiendo al otro que es tan humano como yo y que se equivocó como yo también me equivoco. La guerra es un error siempre, no hay nada que la justifique. El museo tiene que generar orgullo, puede glorificar a un héroe por su buena acción, y está bien, pero no a costa del otro. No es para generar odios es para cicatrizar heridas y perdonar.”

“Acá tendríamos que hacer un lindo museo para comprender el proceso de la guerra e invitar a nuestros vecinos argentinos, brasileños y bolivianos para que ellos expongan como lo vivieron, como murieron… no solo nosotros sufrimos, ellos también sufrieron y lo pasaron mal, de hecho, de los bolivianos murieron muchísimos más. Lo que pasó, ya pasó, lo que tenemos que hacer es no pelearnos más.”

“Hay museos conmemorativos donde se exponen cosas que han pasado y que no deberían nunca volver a pasar, como una dictadura, un holocausto…”

Estas palabras son las que dijo el guía textualmente, y son las que hacen que me emocione y agradezca enormemente la visita, ya sé para qué son los museos, desde ahora los veré con una mirada diferente.

Nos cuenta una acción muy hermosa y seguramente desconocida para muchos, tras la guerra del Chaco, la región quedó hecha un desastre por las miles de vainas de balas y otros restos que dejaron los soldados tras sus botas… durante la guerra allí vivían, y sigue viviendo, unas personas de cultura pacifista, los Menonitas. AL terminar la guerra recogieron y limpiaron la zona para luego reutilizar todo lo recogido y convertirlo en utensilios positivos para la vida cotidiana, una de esas reliquias se expone en este museo, es una bandeja hecha con la tapa de un bidón de combustible.

La exposición especial del 18 de mayo se ha hecho posible gracias a la colaboración de muchos de los museos de la zona ya que han traído una pieza de cada uno de ellos, quizás sea el elemento más relevante que cada uno tiene, sin importar la temática del museo al que pertenecen, así comparten sus joyitas con nosotros, los visitantes.

Es digno de mención un libro de Cátedra de la Facultad de Medicina de Asunción, este libro se ha traído desde el Museo del Hospital de Clínicas, y nos lo muestran, tras una vitrina, abierto por una página en la que se puede leer, jueves 30 de junio de 1932, a esta altura se interrumpe el curso debido a la guerra.150 médicos decidieron ir a prestar sus servicios a la guerra junto con 23 estudiantes de medicina. A la vuelta de esta página la anotación es la siguiente: el curso vuelve a comenzar en 1935.

También quiero resaltar que pudimos ver lo que fue el primer vehículo eléctrico fabricado, o transformado, en Paraguay, en el año 1975. La ANDE (Administración Nacional De Electricidad) estaba detrás de conseguir los vehículos mas apropiados a la topografía del país e hicieron estudios que nunca se publicaron ni se dieron a conocer los resultados por cuestiones desconocidas.

“Por el año ochenta y tantos” se fabrica un vehículo todo terreno en el que pueden viajar dos personas y sus ruedas no se pinchan lo cual era importante porque los usaban para circular por los caminos del interior del país. Aquí quiero valorar el ingenio humano que utiliza la tecnología para adaptarse a la problemática de cada lugar, como no hay camino transitable con vehículo ni “gomerías” en muchos kilómetros, fabrican una moto con sidecar con ruedas sin cámaras y antipinchazos.

Otra vez el museo te replantea cuestiones de que algo estamos haciendo mal, en los años 70 ya se fabricó un vehículo eléctrico, está tecnológicamente genial, entonces… ¿por qué no se continuó y se implementó su uso? Han llegado a tener hasta tranvías eléctricos, que tampoco existen ya. Paraguay es un país donde hay mucho recurso eléctrico pero cero petróleo, ¿qué poder o intereses hacen que un país no prospere con sus propios recursos? Yo no tengo la respuesta pero estoy segura que más de uno la tiene.

Por la tarde continué con la visita al Museo del Barro, ¡excepcional!. Con este nombre pensaba que la exposición seria monotemática pero las piezas que vi me hicieron recorrer la historia de Paraguay. Para mi sorpresa lo que se puede ver es mucho más que barro, es una exposición de arte indígena compuesta por tallas en madera del árbol sagrado del guaraní, el cedro, trabajos textiles con fibras de caraguatá, con lana y encajes de ñandutí, máscaras y arte plumario que nos muestran la sensibilidad indígena, cestería, santería popular y pintura en diferentes técnicas que hacen de este museo un paseo entretenido, diverso e instructivo.

A todos los que de alguna forma participan o han participado en ambas exposiciones enhorabuena. Muchas gracias por cuidar y crear cultura.

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