Pensamientos en voz alta XI

No sé si es porqué Mercurio asoma por el horizonte astrológico o si es porque me sale  la vena Scorpio, pero  hoy estoy ácido. Tengo un no se qué que qué se yo como diría mi buen amigo Fidel Delgado.

El caso es que me he despertado con el fraude de Volkswagen en la cabeza, y he acabado pensando por qué  tiene que haber ayudas para vender coches, que si el Plan Prever, el Renove o no se cuantos más; también me ha venido a la cabeza que ayudamos, a través de nuestros impuestos, a que las empresas energéticas paguen una deuda que no es nuestra, que nos saquean, que luego colocan a los políticos, que también pagamos entre todos… Congreso, Senado y todo tipo de funcionarios que trabajan para esos estamentos, más o menos necesarios, esos vendedores de sueños de la política, desde los que trabajan en prensa, en audiovisual, de secretarios, bedeles, o limpieza…son tan discutibles los puestos de trabajo por mantener en un Senado y un Congreso que viven y “se desviven por el bien” de la sociedad, por nuestro bien, como los funcionarios de un colegio público o los trabajadores de uno concertado. Uno de esos colegios que pagamos entre todos, también está incluido el colegio de mi hija. ¿Es una contradicción abogar por la libertad de pensamiento, una sociedad laica o  aconfesional y tener a tu hija en un colegio concertado religioso?

Pues os contaré algo, mi progreso en la vida y en le Reiki va en paralelo y hay un antes y un después en relación con el nacimiento de María.

Cuando llegó el momento de elegir colegio dí Reiki a la situación, para que tuviera el mejor colegio para ella. Cuando su madre y yo nos sentamos a rellenar el formulario de solicitud decidimos poner tres nombres, pero no estaba el colegio donde ahora estudia, yo no sabía ni que existía. Nines fue a llevar la solicitud a la junta de distrito y yo el día indicado para ver cuál de los tres colegios nos habían otorgado. Mi sorpresa fue mayúscula cuando observé que el colegio que nos habían dado no era ninguno de los tres que elegimos en principio. Indignado fui a hablar con el responsable y me dijo que si no lo quería que lo dijese cuanto antes porque ese colegio es muy bueno, de los mejores, estaba muy solicitado y había lista de espera. Así que llamé a Nines y comenté lo que había pasado, me respondió feliz que no me dijo nada en su día, porque dio por imposible conseguir ese centro, pero que al ir a entregar la instancia de solicitud, su compañera de trabajo le dijo que el Jesús Maestro era una gran opción, lo pusimos en cuarta posición, y nos lo concedieron. Es la magia del Reiki, que sea lo mejor para la educación y formación de María, contando con que no solo forman y educan los profesores, todas las experiencias vividas en torno al centro, tanto las vividas por la niña como por nosotros, sus padres, son lo mejor para todos en cada momento. Y yo siempre agradecido por cada una de esas experiencias, sean buenas, malas o regulares; en el colegio o extra escolares; con el Reiki y el colegio o con el coro; en mi relación con otros padres, madres, o con profesores o directores. Todo bonito, todo está bien y lo que no, a mirar que es lo que tengo que mejorar.

Sí, mi hija estudia en un colegio concertado que, según me apuntó  una amiga en cierta ocasión, lo pagamos entre todos, pero la calidad humana de los formadores y trabajadores, eso solo puede ser un regalo del universo y no tiene precio. Como en cualquier estamento o empresa pública o privada (senado, congreso, Volkswagen…) lo importante son las personas que las forman. Somos más que números y las cifras que se manejan en la economía se me van de las manos, no me interesan, yo solo sé que el dinero es una energía y tiene que moverse, si se estanca, malo.

La educación, como la política, los colores y los coches, no gusta a todos por igual, pero es bueno que tengamos variedad donde eligir, en la medida en que se limite se puede volver tendenciosa, puede llegar a manipular, por eso es necesario tener una buena educación de respeto y trabajo en equipo. Así podremos ir, codo con codo, para hacer lo mejor para el prójimo, que es, en consecuencia, lo mejor para nosotros.

Gracias, Reiki, gracias, gracias por darme lo mejor para mí, para los míos y para  el prójimo en todo momento.

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