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Crónica de la I Campeonato del mundo de Carreras descalcistas de fondo

 

Foto de Emilio Sáez Soro, cedida por la organización.

Es curioso cómo el universo nos sitúa a cada uno en nuestro lugar en el universo, cómo uno va tomando decisiones según uno vaya sintiendo unas descargas eléctricas en el cerebro que hace que esto funcione así de perfecto…y decidas si por la derecha o por la izquierda, si apuntarte a una carrera o no en diferentes momentos de la vida.

Este fin de semana tendría que haber estado en Madrid, pero una tarde de verano, de las últimas tardes de agosto, fui a pasear con mi chica por la playa, he de decir que no somos mucho de pasear por la playa, somos más de paseos por la montaña o en bici…pero esa tarde se decidió ir a “esa precisa playa” donde nos encontramos con Emilio, organizador de la carrera. Él iba a correr una horita…justo por esa playa…Estuvimos hablando y le dije que no sabía si podría correr el campeonato del mundo porque, como bien he dicho, no iba a estar en Castellón. De pronto le pregunté si podría dar una conferencia durante la feria del corredor, me dijo que sí al instante…la cosa cambia, no es lo mismo venir a dar una conferencia y correr que solo venir a correr…el cerebro pensante que busca excusas para tomar decisiones ya encontró una…”!Voy a Oropesa a dar una conferencia y de paso corro!”. El universo me lo pone en bandeja. Trabajar y disfrutar. La conferencia es gratuita pero es más Currículum. Creo que estuvo muy bien, el respetable público disfrutó mucho y yo también. Hablamos de correr y meditar y de quién no ha dejado una carrera para ayudar un amig@. Hablamos de sentir, de escuchar nuestros cuerpos, nuestros corazones, de disfrutar.

El domingo corrimos una gran carrera. Mientras esperaba la hora de la salida pude hablar con la concejala de deportes de Oropesa, me propuso dar otra conferencia en una feria de Salud y deporte que tendrá lugar en diciembre. También Juanma, organizador del Maratón de Castellón me ofreció su feria del corredor para otra charla…

Al acabar la carrera que tanto disfrutamos, vino a verme una gran amiga con su madre. Tanto la madre de mi amiga como yo compartimos unos días de verano en el Hospital General de Castellón, en la planta de Neurología porque nos dieron, a ambos, sendos ictus. Ella todavía tiene secuelas. Vino a verme y nos emocionamos. Me miró los ojos y me confesó que yo era su referente. Cuando su hija, mi gran amiga, le comentaba estando todavía en el hospital, que yo ya caminaba, ella me admiraba. Cuando se enteró que iba a correr 10 km tres meses después de mi ictus, me admiró más. Esta gran señora vino a verme para trasmitirme esa admiración,  para darme su amor, para empatizarnos en un sentimiento de ayuda mutua, de compasión. Al final, entre lágrimas, la entregué mi medalla pues se la merece más que yo, es su premio por seguir luchando contra toda prueba que nos plantee la vida, sean de 10 km o un maratón. La mente lo puede todo, amiga, cuando te de bajón, coge la medalla con tus manos y saca fuerzas para seguir, visualízate llegando a la meta.

Parece que se hacen las cosas sin sentido pero un determinado día, todo cobra sentido…

El domingo corrimos una carrera de texturas pues corrimos por arena, piedras, agua, asfalto, madera.

Una carrera de alquimistas, de corredores descalzos que, golpeando con nuestros piececitos el planeta tierra, cargamos nuestros espíritus con el fuego de la pasión, del puro amor por vivir.

Golpeando las maderas que había en una parte de la carrera, pasábamos haciendo música, tocando los tambores al ritmo de los corazones de todos esos locos corredores descalzos, para que el universo nos oiga al unísono…esa mañana, nosotros marcamos el ritmo del planeta con amor.

Me encantó disfrutar de la carrera con nuevos amigos, llena de compañerismo, de amistad.

Me encantó el trato de los voluntarios, ángeles de las carreras, indicando el camino, dando de beber, de comer o una medalla y camiseta de Finicher.

Solo puedo decir GRACIAS a todos.

Gracias, Emilio, por hacer que las cosas pasen, gracias por juntar almas.

Vivo dejando fluir la vida y me encuentro con que todos los días me puedo sorprender por algo nuevo.

¿No es la vida algo maravilloso?

 

II carrera popular Romería de la Magdalena

Hace tres meses me dio un ictus que me quitó la ilusión de correr el próximo maratón de Valencia, pero que ha hecho que tenga todavía más ganas de correr y prepararme bien. He perdido peso y he visto las señales del camino. El martes 10  tengo más análisis y consulta con dos médicos, neurólogo y hematóloga.

Hoy, lunes 9 de octubre empecé a correr pensando en la locura que podría estar haciendo al atreverme a correr una carrear de 16´500 km.

He entrenado correctamente, he seguido las pautas médicas y no he esforzado. Tengo los deberes hechos.

Hoy he disfrutado sobre todo de poder correr y de sentirme vivo.

Hoy he vuelto al asfalto pero esta vez con huaraches, mitad de la carrera con ellos y la otra mitad descalzo. ¡Qué placer! Sentir el contacto con el planeta (bueno, con el asfalto).

Esa conexión es única.

Además he podido saludar a la élite de Castellón, Emilio, Salva y otros amigos nuevos que he hecho por el camino.

Mi meditación de hoy ha sido correr por mí, correr mi carrera. He corrido solo todo el tiempo, en otras carreras converso con alguien durante el trayecto pero hoy he querido apreciar mi cuerpo, escucharlo.

Cuando se me debilitaba la mente me he permitido sentir y me decía que es mi elección sentirme débil, entonces apretaba el ritmo por mi propia condición, no por estímulos externos. Veía a alguien delante de mí y pensaba “voy a ponerme detrás de él/ella” al segundo me respondía que no. “Haz tu carrera, no la de ellos”. En un par de tramos he ido pegado a un de chico que corría muy a la par mío y me encontré muy a gusto a su ritmo, pero llegó el momento de adelantarle. Y seguí mi carrera.

En un momento observé como mi cabeza y  tronco se hacían adelante doblando la mitad del cuerpo, eso quiere decir que estoy pensando en el futuro  ¿Es qué quería llegar a la meta? En cuanto me di cuenta empecé a sentir de nuevo mi carrera en un continuo presente. Una parte de mi estaba desenado llegar a la meta, eso no me permitía disfrutar. Siendo consciente de eso, estiro la espalda, me pongo recto y sigo en mi presente continuo, en mi carrera. Me sentía genial sintiendo mi cuerpo, mi corazón, mi cabeza, cada zancada, la respiración…

Así llegué al kilómetro 14´500. Los dos últimos kilómetros los hice apretando un poca más, en progresión. Me sentía bien, muy capaz. Sonriendo seguí mi camino a la meta.

Seguí disfrutando cada zancada, independientemente de cuanto quedase para la meta.

Llegué en 1 hora y 38 minutos y muy feliz.

Próxima cita Campeonato del mundo carrera descalcista de fondo el 22 de octubre.

El 21 de octubre a las 19:30 daré una conferencia en la Feria del Corredor sobre Correr y meditar

http://www.free-run.es/component/k2/item/45-cto-del-mundo-carrera-descalcista-de-fondo

Crónica del I cross Descalcista de Hortaleza

Las carreras tipo cross suelen ser cortas y rápidas, bueno, para mí no que soy el caracol descalcista.

Cuando el gran corredor descalzo Emilio Sáez Soro, en la II carrera internacional descalcista de Segorbe, allá por el mes de octubre, lanzó la idea al aire de organizar más carreras así para crear un circuito, enseguida cogí el guante y pensé en mis amigos de Eventhinker, quienes organizan las mejores carreras solidarias que puedas encontrar en toda la península además organizan un circuito de Cross que es espectacular. Hablé con José Manuel y me ofreció la idea de hacer una primera toma de contacto con el mundo descalcista y minimalista en uno de sus crosses y si veía posibilidades, podríamos organizar algo parecido a lo que Emilio nos ofreció.

Se materializa la idea de ir dando poder a las categorías descalcistas y minimalistas, también había esa opción hoy, además de la considerada normal de correr con zapatillas.

Antes de la carrera yo tenía cierto miedo porque no hubiese suficientes inscritos pero hoy me he llevado una gran alegría. Tengo que confirmar datos con la lista de clasificaciones pero creo que éramos unos 16 descalzos, 25 minimalistas y 70 con zapatillas…!Genial!

El ambiente ha sido precioso, todo un orgullo haber sido parte promotora de todo esto, y espero que vaya a más.

Me ha encantado ver a mis amigos, a Belén, que hacía tiempo que no coincidía con ella, a Justy, ambas consiguieron medalla, a Emilio que ha venido desde Castellón, Nano Píesnegros, siempre sonriente y feliz,  y me ha sido muy emocionante conocer a más corredores de espíritu libre. Creo que todos nos hemos ido con un gran sabor de boca, muy contentos, yo el primero.

La carrera ha sido preciosa, un recorrido exigente pero que muy muy bonito. Correr descalzo por tierra, entre árboles, da mucho juego para la meditación. Al estar en contacto directo con la tierra, sin aislantes como el asfalto, la energía negativa se descarga mejor, te cargas de la energía positiva de PachaMamá y levitas, no corres.

La meditación en movimiento de hoy ha sido muy especial, he corrido agradeciendo a la tierra que acogiera la energía que a mí no me corresponde, he agradecido a los árboles por el oxígeno que nos proporciona y he sentido como sus raíces me daban el sustento energético que necesitaba en todo momento para disfrutar de la carrera y de mi ser, de SER parte de la naturaleza.

La organización, el ambiente, el recorrido, los fotógrafos haciendo sus fotos y animando, los voluntarios, los compañeros…TODO ha sido espectacular, han conseguido hacer de un sábado por la mañana cualquiera un día inolvidable.

Quiero hacer mención especial del speaker, Luis Blanco director de programa A Tu Ritmo de Capital Radio, ha animado la carrera con su gracia habitual así como la entrega de trofeos y posterior sorteo, muy emotivo, por cierto, recordando a los héroes que nos han dejado tales como Pablo Ráez, un ejemplo de alegría de vivir, y de Hugo, un niño que ha sufrido la enfermedad rara San Filipo a quien conocía la organización porque STOP SAN FILIPO es una de la ong´s a las que les llega los beneficiosos de las carreras solidarias que organiza Eventhinker a lo largo del año.

Correr las carreras de Eventhinker es más que correr, es tener la certeza de que vas a disfrutar de lo que te gusta teniendo la certeza de que lo que gastas llega a buen puerto, es más que consumo responsable, es consumo solidario, con corazón,

Gracias a todos por hacer que las cosas pasen.

Una mañana para recordar.

He vuelto a casa muy feliz.

Me encanta correr descalzo, me encanta sentir.

Crónica de la I Carrera popular Romería a la Magdalena

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He de decir que la primera vez que vine a Castellón no me gustó nada, pero os voy a confesar porqué….porque en ese momento no me gustaba yo a mí mismo. Tras de un año de pasear por sus calles y conocer a sus gentes, he conocido la luz de la ciudad a través de la hermosa mirada de sus habitantes.

Al primer castellonense a quien conocí fue Salva T. en una carrera que hacíamos los dos de Madrid a Segovia. Las carreras unen mucho y más un ultramaratón como ese. Luego le perdí la pista hasta que dos años después me lo volví a encontrar en el mismo sitio, en la misma carrera. A partir de ahí nos seguimos por RRSS y sabemos un poco más el uno del otro…y resulta que Salva es uno de esos héroes de la vida cotidiana de los que me gusta tanto hablar… a ver si se anima a ser entrevistado para la revista IMO, le tengo un gran aprecio, entre otras cosas,  porque su palabras fueron cruciales para terminar esa carrea que nos unió, la Madrid Segovia.

Entre medias de esos dos contactos, conocí a un grupo de maestras de Reiki de Castellón, hablábamos mucho, compartíamos documentos, películas que nos hacían crecer espiritualmente. Una de ellas, Desam, es ahora mi pareja.  Ella y su grupo de amig@s me iluminan y me hacen muy fácil el camino.  A veces me siento como el protagonista de esa película de Berlanga del año 1956 ¡en blanco y negro! , Calabuch, en la que un científico estadounidense se refugia en un pueblo de la costa mediterránea buscando una paz que no conseguía en su trabajo. Ese pueblo era Peñíscola. Yo me siento así, feliz sin necesidad de aparentar, nada más que siendo.

Ahora me voy a centrar en la carrera. Una semana antes del día D, me clavo cinco cristales en los pies corriendo descalzo por Madrid. No tenía muy seguro correr la carrera popular Romería a la Magdalena, tenía muchas ganas porque correrla sería hacerme Magdalenero de pro, castellonense de adopción…pasaba la semana y mejoraba pero la herida más grande no estaba del todo cerrada.

El día de la carrera amanece lloviendo a cántaros. Pensaba que podría correr con huaraches hechos a mano, pero mi experiencia es que con agua, se me sale el cordón que sujeta la suela. Llego pronto a la salida y me cobijo en la Colla del Rei Barbut. Allí todos me preguntan si voy a correr así, me hacen fotos, reímos. Mientras me ato mejor el huarache , se me rompe tal y como pensé podría ocurrir. Lo arreglo con ayuda de mis nuevos amigos de la colla pero no me atrevo a hacer así los 16 km porque sé que tarde o tempranos se va a romper otra vez, decido correr descalzo.  Así hice toda la carrera excepto la subida a la Magdalena que es de cantos rodados y me destrozaban los pies.

El terreno estaba lleno de piedrecitas, y yo tenía mucho miedo de pisar con el talón de la herida, pero conseguí adaptar la pisada de tal forma que no hiciese fuerza con esa parte. Fue un trabajo de perfeccionamiento de pisada y de cabeza. Me enfrente a mis miedos y los superé.

Antes de la carrera me encontré con mis amigos Salva y Susana quien me presentó a su marido, también hice nuevos amigos y casi al finalizar la prueba me reencontré con una mujer policía muy guapa que ya había visto en la carrera tipo Gymkana solidaria que hice hace dos semanas, me regaló una sonrisa y me dijo “no te pierdes una, eh”…es fácil quedarse con la cara (con los pies, jajaja) de los que corremos descalzos.

Durante todo el recorrido, sonrisas y palabras de apoyo de todos los voluntarios. Una hermosa carrera, buen avituallamiento y muchas ganas de disfrutar a pesar del día gris. Unos minutos antes de la carrera diluviaba, luego respeto el clima a los corredores, ni una gota. 

Al terminar la carrera paella, fruta y muchas risas y de vuelta a casa a seguir disfrutando de este hermoso Castelllón que tanto me gusta ahora que lo veo con la mirada de ese amor que me rodea.

Me encanta correr por Castellón, mirar a la cara de sus gentes, sonreír, amar…aquí me lo ponen fácil…Gracias por hacerme sentir en mi hogar.

 

Lesión de gran aprendizaje

Domingo por la mañana, he quedado para correr con mi amigo Luis. Él corre el doble de rápido que yo pero no le importa entrenar conmigo, va a mi ritmo, hablamos y reímos.

Nuestra idea es hacer unos 20 kilómetros. Salgo de casa, le pasó a recoger, trotando, y seguimos. Es muy temprano, de noche todavía. Las calles, cada vez menos iluminadas para hacer un ahorro energético un tanto incomprensible, no se ven muy bien.

Salimos sin rumbo fijo. Nuestro instinto nos dice de ir por Bravo Murillo hacia la Dehesa de la villa, ha llovido y seguro que nos encontramos con barro.

Vamos por la acera, los adoquines no ayudan a la pisada, los puntos, los cuadrados, todo molesta. Hace  mucho frío, eso tampoco ayuda a correr descalzo.

Corriendo por la acera Luis pisa un cristal se oye el sonido característico de su crujir. Comentamos “Si lo llego a pisar yo, la que hubiéramos liado”… seguimos corriendo. Llegamos a la zona de ramas y barro de la Dehesa. Cuesta arriba y abajo. Seguimos disfrutando como niños. Llevábamos unos 6 kilómetros y noto algo en el píe. Paro y me miro la planta del pie derecho. Tengo algo, como una herida. Me molesta mucho pero estamos lejos del metro. Me pregunta que si paramos, respondo que no. Intento buscar una superficie con menos textura y piedras para poder correr bien. Voy por una delgada línea de césped y piedras. Pasamos por la Ciudad Universitaria. Noto mi rodilla de una manera especial, al no poder pisar bien la rótula se resiente, siento su girar, es como si mis sentidos estuviesen en alerta, muy sensibles. Nunca había sentido así mi interior, mis huesos y músculos.  Es increíble como noto mi cuerpo.  El gemelo se carga mucho. Sigo pisando mal. Por el carril bici me encuentro muchas piedrecitas. Seguimos por la Avda. de Valladolid, por donde pasa una parte importante  del maratón.  El terreno es horrible, he pasado por el frescor del césped, por el asfalto lija anti derrapante, por aceras sucias… Siento una especie de falsa ciática. ¿Qué raro?

Una inmensa recta sin fin. Subimos por la cuesta de San Vicente, Rosales, José Abascal.  Casi 18 km desde que salí de casa. 11 km desde que me miré la planta del pie. Seguía con mi herida pero no iba a más. Me miro el otro pie y tengo un cristal muy bien clavado, bien porque estaba en un lado y no perjudicaba a la pisada. Me lo quito, sangro un poco y comentamos como puede doler más el pie que no tiene nada. Y reímos. Inocente que soy.

Voy a casa y me lavo con agua y jabón. Tomo Rescue Remedy de las Flores de Bach y me pongo un par de gotas en la herida. Veo algo oscuro pero como no veo bien creo que es sangre. Espero que se cierre la herida  para el próximo domingo que tengo una carrera.

Durante todo el día camino mucho, siento mucho dolor pero entiendo que es normal, ¿Qué habré pisado? Siento mi cuerpo como reacciona para defender al intruso elemento, sea el que sea. Me bajan las defensa, también siento cansancio y un poco de catarro. Mi cara es pálida y parezco un muerto, con ojeras y todo. Noto el pisar mal y su repercusión en todo el lado derecho del cuerpo.

A la mañana  siguiente me duele mucho, no puedo poner el pie bien en el suelo, me hurgo y me quito tres pequeñas chinitas, estaban dentro del pie, debajo de la capa de carne. Veo lo mismo oscuro de ayer, sigo pensando que es sangre. Intento quitarla pero no puedo. Me quito una astilla de cristal de otra parte del pie.

El martes por la noche, pido a mi hija de 12 años que me mire el pie y me dice que lo que yo creí era un cuagulito de sangre es un cristal. Intentamos quitarlo pero se resiste. Hacemos presión para un lado y el otro. “¿Te duele, papá?”  me pregunta ”sí, hija, eres muy valiente, esto no lo hace cualquiera. Si quieres voy a urgencias” digo y claro un no rotundo me responde. Y seguimos haciendo malabarismos para quitar lo que tengo en el pie. Es impresionante la sangre fría de María. Me quita un cristal de un centímetro cuadrado que tenía clavado durante tres días en la planta del píe. Y ya que nos ponemos me busca más y me quita otros dos, una astilla y otro un poco más grande. Siento el alivio. Hago reflexión de los dolores que he tenido estos tres días y me maravillo de la máquina ser humano. Es increíble. Me maravilla mi hija haciendo de Rambo, con sangre fría y muy buenas manos. Sabe que no me gusta ir al médico ni a los hospitales y ha aprendido a que el umbral del dolor se pude situar muy alto. Todo pasa  y se soporta.

Un detalle hermoso ha sido como me he ido dándome Reiki, visualizando las células empujando fuera del organimso lo que no nos correspondía…y realmente las he visto empujando fuera de los píes cada cristal que estaba clavado en ellos. El reiki ha ayudado mucho a sentir y soltarlo fuera. Es todo muy hermoso cuando tenemos la consciencia del poder y la utilizamos para bien.

Ahora tengo miedo de volver a correr descalzo, he de hacerlo lo antes posible. De momento estoy esperando que se cierre bien la herida y el domingo correré con huaraches.

El talón tiene un significado y lesionarme el talón derecho intuí que significaba el dar un paso adelante en el terreno profesional.

Luego lo consulté con mi hada particular y efectivamente.

Gracias, universo, por poder ver los mensajes que me mandas.

Gracias, Luis, por acompañarme en mis locuras.

Gracias, María y Des, por cuidarme.

¡He aprendido tanto esta semana!.

 

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¿Por qué corro descalzo?

Artículo publicado en Pressenza

¿Por qué corro descalzo?

Sí, corro descalzo.

Corro descalzo por asfalto, por tierra, por ciudad, montaña o en la playa.

En mis entrenamientos matinales o carreras he de escuchar todo tipo de miradas y comentarios, desde palabras de ánimo o sorpresa hasta algún insulto espontáneo pero con gracia como el que me escupió un hombre mayor de un pueblo quien  nunca pensó hubiese alguien capaz de semejante aventura: “!gilipollas, qué has perdido las zapatillas!”.

Muchas personas me preguntan ¿Por qué? La pregunta correcta sería ¿Para qué?

Todo empezó hace unos tres años, corría maratones y ultramaratones con zapatillas. Lento, a mi ritmito, me gusta mucho correr y meditar, sin prisa, disfrutando del hecho de correr. El contacto con mi ser interior en las carreras facilita el dejar atrás etiquetas y egos y encontrarse con el yo más intimo, con mi autentico ser interior. En esa época corría y corría y me lesioné. Tuve un par de fascitis, una falsa ciática, todo era provocado por pisar mal.

Una tarde mientras firmaba en la Feria del Libro de Madrid  ejemplares de mi tercera obra, Misterios y enigmas de Madrid, amigos corredores pasaron a saludarme, estábamos como en casa, el Parque del Retiro es el lugar de entrenamiento de muchos de nosotros. Hablando con ellos me preguntaron cuando volvería a correr…tras un rato callado dije, “pronto, además voy a probar a correr descalzo, creo que me lesiono por las zapatillas”.

Al poco tiempo, otro amigo con el que comparto meditación y carreras, me regaló Nacidos para correr de Christopher McDougall. En este libro cuentan los beneficios de correr descalzo o minimalista con los huaraches que usan los indios tarahumaras de México. Al parecer la mejor obra de ingeniería que ha hecho la naturaleza son los arcos de los pies, los arquitectos se basan en ellos para hacer los puentes pues pueden sujetar todo el peso que sea preciso.

Somos la mejor obra de ingeniería del universo pero no nos lo creemos

Las zapatillas con sus cuñas y tacones, plantillas con gel y burbujas de aire a modo de calzas nos estropean la pisada y a su vez la espalda, pues no corremos naturalmente, como lo hacían nuestros antepasados, nuestros ancestros. Otros factores como la sociedad del bienestar; el exceso de vida sedentaria, cada vez caminamos menos, usamos transportes a motor en lugar de caminar o usar la bicicleta; los tipos de trabajos e incluso el ocio nos han hecho emocionalmente blanditos y nos hace ser carne de cañón para las lesiones de uno u otro tipo, físicas o emocionales.

Me regalaron un dorsal para la carrera de Juegoterapia, justo el día antes murió María de Villota, corredora de Formula 1, todo el mundo hablaba de su eterna sonrisa, de su muerte, de su vida, de su obra, “La vida es un regalo” escribió como legado, pero nadie hablaba de los 800 muertos que había habido el mismo día en Lampedusa. Inmigrantes que cruzaban ilegalmente unas fronteras imaginarias para intentar conseguir un motivo para sonreír, por cierto ¿Os fijáis que esos “negritos” ilegales que hay en la puerta de los supermercados son los únicos que sonríen, al menos en Madrid? Sonríen porque es su forma de entender la vida. Sonríen sin esperar nada a cambio, les demos o no unas monedas como pago para limpiar nuestras conciencias. Sonríen.

Esa carrera de diez kilómetros, solidaria por la ong Juegoterapia, era mi vuelta a las carreras de asfalto.
Reflexionaba sobre esa idea de las sonrisas sin entender  muy bien las prioridades de occidente…la vida es un regalo para todos. Durante mi proceso de meditación en movimiento reflexioné ¿y si corro el último kilómetro sin zapatillas? Me hacía falta una excusa para atreverme a dar el paso al descalcismo, así que me dije “Lo haré por los muertos en Lampedusa por los que intentan llegar a un mundo en el que poder sonreír”.

Ese kilómetro fue un autentico placer de sentimiento de libertad, de empatía, compasión y contacto con la tierra. Sentía el latir de Pachamama bajo mis pies, mis raíces llegando al corazón de la tierra. Entendí que ponía en su lugar a los fallecidos anónimos en una tragedia olvidada, honraba a su memoria, pero el favor que ellos me hicieron no tiene comparación. Ese día cambió mi vida.

Al día siguiente otra carrera en la que corrí los dos últimos kilómetros descalzo pero esta vez por mí, sin excusas.

Así dejé las zapatillas a un lado.

Hice nuevos amigos minimalistas que me aconsejaban muy bien desde dónde comprar material para hacerme yo los propios huaraches hasta cómo hacer una correcta transición añadiendo poco a poco kilómetros descalzo o la forma de correr, como un lince, las rodillas un poco dobladas como cuando haces TaiChi, los pies como garras y el alma dispuesto a volar. Y así hice una carrera de montaña de 34 kilómetros volando entre las piedras. Contacté con mis animales de poder de cada momento, pasé de ser jaguar a halcón en cuestión de minutos y me sentía volar entre las piedras, era libre. Mi mente trabajaba en la meditación, en el aquí y el ahora, no era yo el que corría, era Mi niño interior disfrutando del momento.

Las enseñanzas de correr descalzo no acaban con la carrera, no me importa pararme durante una, en mitad de la montaña, a abrazar árboles. No importa llegar el último, lo realmente importante es conectar con la esencia del ser, con la unicidad, sabiendo que todos somos uno.

Tras mi transición también cambié mi forma de alimentarme, me he convertido en vegetariano ético. Amo la vida y evito hacer daño a todo ser vivo. Abogo por un consumo responsable y coherente con nuestros propios principios de sostenibilidad en contra de la industrialización salvaje de la alimentación que no contempla el bienestar de los animales o del propio planeta.

¿Cómo era la pregunta que me estoy desviando del tema? ¿Para qué corro descalzo?

Para sentirme parte de la tierra, para recordarme que los límites que tengo los pongo yo y que cuándo quiera rompo mis miedos y salto al vacio…¿límites? No existen.

Meditar y correr, correr y meditar. Ser consciente de mi cuerpo, mis pisadas, la respiración, de dónde termino yo y empieza el ego. Sentir el dolor de pisar una piedra como una señal de algo que he de mejorar y olvidarme del sufrimiento que conlleva ese dolor.

He llegado a una meta, en los 10k de Parla y el servicio médico me llevó a su carpa. No sabía por qué, había hecho mi mejor marca en  un 10.000, estaba feliz no entendía por qué me llevaban. Me suben a una camilla y me dicen que levante el píe. Estaba ensangrentado, pisé mal durante la carrera y se hizo una rozadura. La piel levantada cubría un poco de arena pegada a la carne, había que quitarla y los enfermeros lo hicieron muy bien, sin escrúpulos. El dolor que no sentí en mi meditación durante la carrera lo sufrí en un eterno segundo. Volví a casa observando el origen del dolor, lo encontré, lo abracé  y lo dejé ir. Entonces el dolor se convirtió en gratitud. Llegué a casa sonriendo.

He corrido el maratón de Madrid descalzo y 63 km de los 104 de Madrid Segovia con huaraches…ahora no entiendo otra forma de entrenar ni de vivir.

El ser minimalista es conocerte, empoderarte, aprender a ser fuerte a pesar de las debilidades, es mente, es poder del pensamiento, es fusionarte con la naturaleza, es amar la naturaleza, es amarse, AMAR.

Cuando corro me siento poderoso, cuando corro descalzo me siento invencible, no habrá monstruo, pesadilla ni sombra que pueda conmigo, ni siquiera yo mismo.

 

 

 

 

II Trofeo internacional descalcista de Segorbe

¿Qué se puede esperar de una carrera hecha por corredores descalzos para corredores descalzos? Pues se puede esperar disfrute al máximo y mucha felicidad… Y que uno no se sienta el raro de la carrera, jajaja.

Llevo casi un mes y medio corriendo de nuevo, desde que volví del camino de Santiago donde descubrí que no estaba en tan mala forma, dispuesto a volver al mundo de las carreras que tanto había echado de menos este último año y medio. Ahora, una vez soltado el lastre, estoy muy motivado y estimulado por los duendes que me acompañan por el camino. Mi última carrera fue el Maratón de Madrid de 2015, desde entonces, por motivos personales, no me había descalzado más.

En este mes y medio de entrenamiento he corrido hasta 15 kilómetros, descalzo siempre, muy lento, por lo que no esperaba hacer una gran  marca en este II trofeo internacional descalcista de Segorbe, con bajar de la hora me era suficiente, y así hice, 10 k en 59 minutos aproximadamente, la carrera del domingo no es de las de chips, es de las de disfrute. No importa la marca que se haga, importa la sonrisa con la que llegas a la meta.

El ambiente, antes de la salida, durante la carrera y en la meta, espectacular. Charlamos, reímos, compartimos momentos muy bellos con otros compañeros descalcistas. Antes de nuestra carrera vemos a los chiquillos que también corren descalzos. Me acuerdo de mis abuelos regañándome porque siempre iba descalzo por casa y por el jardín “la muerte entra por los pies”. Jajaja, como cambia la cosa. Estos padres que invitan a sus hijos a correr descalzos por asfalto…me siento que estoy en otro grupo de los “raros”. Me encanta. Me encanta ser diferente, aunque lo cierto es que el día de la carrera fuimos todos “normales” por un momento.

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Foto cortesía de Vicente Purificación Mañes

La carrera fue muy hermosa, tres vueltas a un circuito de asfalto, tierra y adoquines. Muy bien cuidada por voluntarios que te regalaban una sonrisa y unos ánimos que te llenaban de energía. Muy bellas vistas pues el entorno es de cuento, descubrí que Segorbe es un pueblo donde se mezcla tradición y progreso en equilibrio.

Al llegar a meta aplausos y más sonrisas, ducha y el almuerzo castellonense, que no falte,  con productos de la terreta, aceitunas, pan, jamón (no lo probé porque soy vegetariano pero los que lo  comieron dijeron que estaba delicioso) aceite, tomate, agua, cerveza y vino…todo en abundancia y rico rico, amenizado por unas buenas conversaciones con compañeros de mesa y con la atención de los voluntarios que no hacían más que mimarnos,  trayéndonos cosas. Además, con la bolsa del corredor te daban la invitación al almuerzo para ti y acompañante. Cuando fuimos a pasar a la zona del almuerzo, había una voluntaria moviendo la valla, yo fui de los primeros en pasar, me mira y me dice, ¿crees que voy a pedir el papelito a todos los que vengáis? Si estamos en familia, me fío… !Confianza! !Cuánto amor se puede encontrar en una carrera!

El Club de Atletismo Saltamontes y Emilio Sáez Soro, quien me invitó a responder unas preguntas para su último libro El Reto Descalzo, han organizado un gran trofeo internacional, han conseguido reunir a casi 100 corredores que hemos podido disfrutar de lo lindo de una jornada muy emocionante, divertida y sana. Gracias por todo ello, por cada detalle.

Mi intención ahora es aprender a correr mejor, mejorar la zancada y ganar velocidad. Mi reto es acabar el maratón de Castellón en 4:30 minutos en febrero de 2017.

Y ¿quién sabe?, a lo mejor recojo el guante que lanzó Emilio y organizo una carrera similar en los alrededores de Madrid para poder hacer un circuito carreras descalcistas, la idea ya está en el aire…

Behobía – San Sebastián, 13 de noviembre 2001

Crónica rescatada del blog Zapatillas y Calcetines

Behobía – San Sebastián, 13 de noviembre 2001

¡qué carrera! 
Vaya fin de semana.
Creo que hacer la crónica de la B/SS es la tarea más difícil de toda mi etapa de corredor.
Intentaré estar a la altura.
Gracias a mi peque y a mi querida esposa por permitirme este capricho, gracias a mi madre que me regalo el viaje a SS por mi cumple, gracias a todos los compis de ZyC, gacelas y todos los que habéis compartido un segundo conmigo este fin de semana. Y a todos los que me habéis mandado mensajes. 
Me ha encantado estar ahí, ver a mi familia, pasear por La Concha mientras mi peque jugaba con la arena y las olas, mientras sentía que mi padre paseaba con nosotros. Me ha encantado ver a los niños de San Sebastián jugando al futbol en la playa, tal y como mi padre me solía decir que el hacía. La cantera de la Real…he visto a una sociedad feliz.

La crónica en sí. Comenzaré por las cosas malas.
Para los que corremos con el dorsal 25.000 y pico que salimos de los últimos no hubo agua en algún punto de avituallamiento, en la meta fue un caos la recogida de líquidos y de medallas. Yo no sé si es inexperiencia después de hacer 49 ediciones un club de 100 años, quizás es un problema de querer meter a 23.000 corredores donde no caben, sin embargo la salida ha sido excepcional. Lo único malo en la organización el agua cuando anunciaban que había que hidratarse, lo demás un 10. 

Desde 8:15 de la mañana nos vamos juntando poco a poco el grupo de amigos en diferentes puntos del trayecto a Behovia. Ambiente genial, chistes, alegría y comentarios de todo tipo…la ida en el Tren Vasco es digna de las noticias de Japón donde meten a 200 tíos en un vagón a base de empujones, allí empiezo a sudar. Luego a esperar el bus lanzadera y a la salida. 
Espera larga pero entretenida, observando, me gusta ser observador, quizás sea porque me siento el cronista de la villa, me gusta mirar las caras de la gente, su fisionomía me dice mucho, caras de alegría, nervios, felices…
Ahora permitidme que os hable de una película, La Misión. Robert de Niro es un cazador de indígenas que los vende como esclavos, este mata a su hermano porque se acuesta con su novia, creo. El caso es que De Niro entre en un momento de depresión del cual le saca un sacerdote (Jeremy Irons), quien antes era su enemigo, el le enseña que la manera de purgar sus pecados es cargar con su culpa durante un tiempo, eso le ayudará a ser consciente, encontrar el camino…Así De Niro ayuda a evangelizar y para llegar hasta donde están los indígenas que antes maltrataba, lleva a sus espaldas una red con sus armas, armaduras, en definitiva, lleva mucho peso a sus espaldas, que es la metáfora de lo que nos pasa en la vida…nos cargamos con muchas responsabilidades, mucho peso a nuestras espaldas. 
Para mi correr es sinónimo de muchas cosas, pero es una excusa más para dar amor, transmitir energía positiva, hacer que la gente gane puntos para conseguir sus alas. Fomentar el lado bueno de la vida, si de paso quito sufrimiento pues genial. No sé si llegará a su destino, pero a mí me ayuda y si yo sonrío, haré sonreír a los que están a mi lado, y así es una forma de cambiar el mundo. 
Yo llevé mis piedras a mi espalda en la carrera, me propuse un fin que espero que haya servido (ya sabéis a que me refiero). He sufrido en la carrera, llevé mi mochila con exceso de peso y eso en un día con 24 grados se notó, eso y la primada de llevar la camiseta indebida. Pero no me importó, sufrí y disfrute que eso es lo que nos pasa. 
Disfrute siendo animado durante la carrera, el oír Aupa Jose Mari, Aupa Guapo (eso mola más) y sentir el calor de una sociedad que, por desgracia, de ella solo se escuchan las cosas malas…me gustó, me gustó mucho.
Es verdad que había mensajes de apoyo a una banda terrorista, pero lejos de juzgar, ¿quién soy yo para juzgar?, me satisfizo arrancarles una sonrisa y una palabra de ánimo. No hay que dar luz al que ya está iluminado, sino al que, para uno, se encuentra cerca de la oscuridad. Insisto, son percepciones, todo depende del lado del tablero en el que te haya tocado jugar, pero esos que apoyan la violencia necesitan más mi amor que el que está rodeado de luz y amor, no sé si me explicó. Para todos va mi amor incondicional más absoluto y espero que pronto alcancen ese punto de consciencia en el que perciban que la violencia no llega a ningún sitio, y lo digo por ellos y por los que defienden cualquier idea con violencia.
Conclusión, si devolvemos amor en vez de odio todo cambiará por inercia, no juzguemos, pongámonos en el lugar del otro….¿Cómo vamos a sacarles de un error, al que está equivocado, si le respondes con el mismo error?
En fin, disfruté mucho del ambiente, desde el primer metro hasta la apoteósica llegada a SS,. Que gente, que sociedad…Se me caen las lágrimas solo de recordarlo. El mejor ambiente de mi vida en una carrera.
Al acabar hablé con Macu, Ana y Macu me acompañaron hasta el km 15 donde pinché y no las pude seguir, me comentó que mi problema es que derrocho mucha energía en aplaudir al público y en saludar a los peques que ponen las manos, puede ser pero no lo puedo evitar, para mi correr es transmitir amor y energía positiva, hacer que la sociedad sea mejor, sacar lo mejor de mí y de los que me rodean…creo que no podré cambiar, aunque me cueste sufrir y perder unos minutos. Ese es mi carácter. Por cierto, disfruté un montón de vuestra compañía, sois geniales, sentido del humor, atletas responsables…me encantáis… Bueno tendría palabras para todos, Manuel, Héctor, Gonzalo, Juan Antonio, Almudena, Belén…Gacela de Vallecas…que por cierto tu sobrina fue mi ángel de la carrera. Me la encontré en la línea de meta, antes de tener el problema del avituallamiento, estaba comentando que si no conseguía líquido me desmayaba y ella hizo lo imposible por conseguirme una bolsa de otra chica, otro ángel anónimo de los que aparecen en las carreras (me acordé de mi padre en toda la carrera, pero más en ese momento, Gracias por estar ahí). Bebí y casi me desmayo por el agobio, el movimiento de cabeza, beber rápido o yo no sé. Pero estaba rodeado de ángeles de carne y hueso y de mi ángel de la guarda. 
Me sentía orgulloso de haber terminado, sufriendo pero feliz. Todo el calor de la gente vasca, todo el calor de una carrera como está…volveré, claro que sí, aunque tenga que pasar por lo mismo, o con lluvia y viento, pero ¿por qué me gustará tanto esto? ¿Será por encontrarme gente como vosotros?
Al acabar la carrera, en el bus, en el hotel, gente que ayer veíamos y que ni nos saludábamos ahora nos mirábamos con orgullo , cómplices de una victoria, hemos llegado!. Compartimos miradas, sonrisas, alegrías y algún comentario que otro…correr une, ya sean vascos, catalanes…y yo me quedo con eso.
La resaca del fin de semana…estoy orgulloso de haberlo conseguido, espero que “con mi sufrir” aliviase un poquito un sufrimiento. Hoy toco a los enfermitos, ayer fue mi sufrimiento por Somalia, Japón o la tragedia que toqué el día de la carrera.
Todo mi amor por, como dije, todos los que sufren la enfermedad y sufrimiento de los seres queridos. No estamos solos, al igual que no corremos solos, en la carrera de la vida siempre hay gente animando a los lados de la carretera, siempre hay ángeles que nos dan una sonrisa o una botella de agua.
Estoy lleno de amor.

Crónica de la 100 24

Crónica rescatada de un antiguo blog de corredores. Es del 12 de junio de 2011 

Dejadme que empiece la crónica con una pequeña historia personal. Hace un par de semanas salimos mi hija y yo a pasear a los perros, nada más salir de casa vimos a un joven que de lejos venía como tambaleándose sin camisa y con una pinta rara. Se acercó y pude ver como llevaba una herida pequeña en la cabeza. El miedo suele paralizar al ser humano y yo no supe actuar, a los pocos segundos dije a mi hija una rápida reflexión. “En la vida no te arrepientas de las cosas que has hecho, arrepiéntete de las cosas que has dejado de hacer” y continúe, “no he podido preguntar a ese joven si necesita ayuda, ahora me arrepiento”, intentamos ir tras él, pero por una serie de circunstancias no le pudimos alcanzar.

Crónica 100 24.

La mañana comenzó con una frase de Carlos “es como si todo lo hecho hasta ahora haya sido realizado para estar aquí”. No podía haber más ilusión en el grupo. El ambiente era maravilloso y disfrutamos muchísimo desde hace mucho mucho tiempo, y el sábado por la mañana fue muy especial.

Saludamos a un montón de conocidos, al padre de Suso, a la familia de Bea, todo genial. La carrera comenzó muy bien, a su hora, buen rollo, y salimos trotando por la pista del polideportivo de Colmenar camino del primer tramo del infierno.

A medida que nos acercábamos a la zona de campo se hacía más fino el pelotón, lo cierto es que éramos 1415 corredores a ojo de buen Escudero, pero el primer km fue muy dificultoso, un km ¿a quién le importa si aún quedan 99 más? Simpatía y muy buen rollo. Dejamos el asfalto y llegamos a la zona de tierra. Ya veréis las fotos, el camino es de esos que ni las cabras pueden pasar, y así anduvimos trotamos unos cuantos km más. El avituallamiento ha sido muy bueno, los paisajes maravillosos, el compañerismo excepcional.

Ahora llega el momento importante. En el km 18 más o menos, nos paramos a comer, Carlos comenta que tiene una china en el zapato, Suso, Carlos y yo nos quedamos rezagados y Bea, Jose Luis, Luis y David salen a su ritmo, muy bien. Seguimos Suso, Carlos y yo a nuestro ritmo, Suso se despega y trota solo, luego le volvemos a ver en otro avituallamiento. Carlos no va al 100% se queja de las piedras, le quema el píe. Tiene una extraña sensación de fuego en varias partes de los pies. Casi no puede andar desde hace muchos km, estamos en el km 25, yo me encuentro bien, pero me preocupa Carlos, no ha podido trotar al trote cochinero ni en cuestas abajo. En el Km 30 dice que no podrá seguir y que parará en Colmenar, cuando comamos se verá los pies y decidirá. Nos tememos lo peor, para Carlos es un duro golpe, pero su esfuerzo de andar 20 km con los pies reventados hace que pueda más su cabeza que su corazón. Y la inteligencia hace plantearse el abandono de la carrera.

En el km 33´80 +/- nos encontramos a Suso derrotado sentado en un banco de piedra de un bulevar que lleva directo a la meta de los 35 km, casi se podía ver desde allí. Le ha dado un bajón de tensión y casi se desmaya, no puede continuar y ha llamado a su padre para que venga a recogerlo. Carlos, que no podía ni andar le anima a llegar a la meta de los 35…y hace que se apoye en su hombro y le lleva, yo al otro lado, seguimos los tres hacía el polideportivo. Son momento delicados y duros, tanta ilusión y el destino nos juega esta jugada, pero chicos yo creo que esto no es una derrota es un primer intento.

Llegamos al polideportivo a la vez que el padre de Suso, que el pobre debía tener un susto tremendo.

Suso, ánimo, seguro que lo hacemos mejor en la próxima, lo importante es escuchar los avisos que nos da la vida, la salud es lo primero, déjate mimar por la familia y amigos y adelante, espero estar allí junto a ti en el próximo intento. Lo conseguiremos.

Cuando estamos en el polideportivo Carlos me dice que si estoy bien que siga, y me entraron las dudas. Pero en mi cabeza sonaban las palabras de Carlos cuando le llamé para que me ayudase a decidirme por la carrera de 35 o la de 100, y su mensaje en Facebook al día siguiente haciendo público que mi llamada hizo tener de un día vulgar un gran día en su vida y alegrándose de que pudiésemos hacer la carrera juntos. Para mí que no soy nada competitivo no me cuesta dejar una carrera a medias, que no es retirarme, la hemos dejado en StandBy, pero considero que carreras hay muchas y amigos muy pocos, personas tan especiales como Carlos, poquísimas, y casi todas llevan zapatillas (no quiero desmerecer a nadie). En esta ocasión me tocaba a mí hacer de “angelito”, llamé a mi mujer y con lágrimas en los ojos, lagrimas que ahora vuelven a brotar, le comuniqué que me retiraba…

Tengo que agradecer a Carlos que me haya contagiado el entusiasmo por una carrera, estas semanas atrás han estado llenas de ilusión, esas mariposas siguen estando en el estómago con más fuerza, y gracias porque con tu sufrimiento has permitido que un humilde ser como yo pueda tener un punto más para intentar conseguir unas “alas”. Gracias por compartir el esfuerzo y el sacrifico de sufrir 20 km con esos píes, gracias porque saber ser inteligente y humilde es una labor difícil, hoy día en que se premia el ego erróneo. Gracias porque ayer vivimos una gran experiencia y me alegro mucho de haber estado a tu lado, a las duras y a las maduras, compañero

¿Qué si yo hubiese acabado de haber seguido? 50 % sí, 50% no. Pero prefiero quedarme con esa duda a haber acabado arrepintiéndome de no haberme quedado con Carlos. Es como si todo lo que me ha pasado últimamente me hubiese llevado a estar donde estoy, Correr el maratón con Carlos, aprender lecciones de la vida con mi hija, la carrera de los 100 24. Y prefiero dejar para un futuro un reto, que se podrá hacer, que arrepentirme de no haber hecho algo que tenía que haber hecho, estar con un gran amigo, con un gran compañero.

Carlos y yo cogimos las mochilas del polideportivo de Colmenar y fuimos al coche, y allí decidimos acabar la carrera de los 35 km, volvemos a salir y entramos por la zona de la pista de atletismo y cruzamos la meta.

Al menos conseguimos diploma e insignia plateada.

Aún so sé el resultado de todos mis compañeros, espero que hayan acabado bien, David, Luis campeonísimos, Bea ¿Qué tal campeona? Estoy deseando leerte.

Y sobre todo muchas gracias a todos los que habéis estado mandando mensajes y preocupados por el resultado de la prueba. Porque en el fondo es una prueba y como tal lo único que nos queda es esperar para la siguiente ¿Cuándo? En septiembre 100 km de Madrid a Segovia.

Qué no puedan con nosotros, campeones.

Me ha gustado mucho compartir sangre, arena y asfalto con vosotros, y recordad que no es un fracaso es un intento fallido pero nos quedan más oportunidades en esta vida o en la siguiente, como en El cielo puede esperar, cuando Warren Betty se empeña en tener que jugar la final de no sé que liga…ayer lo comentábamos Carlos y yo.

El otro día comentaba con Bea, el ángel de Fuencarral por qué corríamos, para mi es una búsqueda constante del bien, fomentar el espíritu de sacrificio y hacer que la gente y yo me incluyo, podamos sacar lo mejor de nosotros mismos.

Es una mezcla se espíritu de sacrifico, lucha y amor. Voluntad y amor. Amor incondicional que a todos nos une, y yo me alegro ser parte de ese todo.

Cometarios graciosos de mi hija:

1- Ayer pregunta a su madre (tocaba noche de mujeres, pelí y palomitas) que por qué vuelvo tan pronto a casa y sin medalla. Cuando vuelvo a casa me da un abrazo y la cuento porque he venido tan pronto, “papá calla, me vas a hacer llorar” Saco mi insignia plateada y mi diploma y cambia la cara, me abraza. Lo importante no son las medallas, lo importante es todo lo que genera una carrera, y hacía tiempo que no me despedían con esos abrazos por la mañana ni me recibían con tanto amor.

2- Mientras escribo esto está jugando con sus barbies y una barbie dice “oh, tengo unas fascitis plantar”

¿No es suficiente bella la vida del corredor?

Gracias todos por cada segundo de vuestras vidas.