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Crónica de la I Campeonato del mundo de Carreras descalcistas de fondo

 

Foto de Emilio Sáez Soro, cedida por la organización.

Es curioso cómo el universo nos sitúa a cada uno en nuestro lugar en el universo, cómo uno va tomando decisiones según uno vaya sintiendo unas descargas eléctricas en el cerebro que hace que esto funcione así de perfecto…y decidas si por la derecha o por la izquierda, si apuntarte a una carrera o no en diferentes momentos de la vida.

Este fin de semana tendría que haber estado en Madrid, pero una tarde de verano, de las últimas tardes de agosto, fui a pasear con mi chica por la playa, he de decir que no somos mucho de pasear por la playa, somos más de paseos por la montaña o en bici…pero esa tarde se decidió ir a “esa precisa playa” donde nos encontramos con Emilio, organizador de la carrera. Él iba a correr una horita…justo por esa playa…Estuvimos hablando y le dije que no sabía si podría correr el campeonato del mundo porque, como bien he dicho, no iba a estar en Castellón. De pronto le pregunté si podría dar una conferencia durante la feria del corredor, me dijo que sí al instante…la cosa cambia, no es lo mismo venir a dar una conferencia y correr que solo venir a correr…el cerebro pensante que busca excusas para tomar decisiones ya encontró una…”!Voy a Oropesa a dar una conferencia y de paso corro!”. El universo me lo pone en bandeja. Trabajar y disfrutar. La conferencia es gratuita pero es más Currículum. Creo que estuvo muy bien, el respetable público disfrutó mucho y yo también. Hablamos de correr y meditar y de quién no ha dejado una carrera para ayudar un amig@. Hablamos de sentir, de escuchar nuestros cuerpos, nuestros corazones, de disfrutar.

El domingo corrimos una gran carrera. Mientras esperaba la hora de la salida pude hablar con la concejala de deportes de Oropesa, me propuso dar otra conferencia en una feria de Salud y deporte que tendrá lugar en diciembre. También Juanma, organizador del Maratón de Castellón me ofreció su feria del corredor para otra charla…

Al acabar la carrera que tanto disfrutamos, vino a verme una gran amiga con su madre. Tanto la madre de mi amiga como yo compartimos unos días de verano en el Hospital General de Castellón, en la planta de Neurología porque nos dieron, a ambos, sendos ictus. Ella todavía tiene secuelas. Vino a verme y nos emocionamos. Me miró los ojos y me confesó que yo era su referente. Cuando su hija, mi gran amiga, le comentaba estando todavía en el hospital, que yo ya caminaba, ella me admiraba. Cuando se enteró que iba a correr 10 km tres meses después de mi ictus, me admiró más. Esta gran señora vino a verme para trasmitirme esa admiración,  para darme su amor, para empatizarnos en un sentimiento de ayuda mutua, de compasión. Al final, entre lágrimas, la entregué mi medalla pues se la merece más que yo, es su premio por seguir luchando contra toda prueba que nos plantee la vida, sean de 10 km o un maratón. La mente lo puede todo, amiga, cuando te de bajón, coge la medalla con tus manos y saca fuerzas para seguir, visualízate llegando a la meta.

Parece que se hacen las cosas sin sentido pero un determinado día, todo cobra sentido…

El domingo corrimos una carrera de texturas pues corrimos por arena, piedras, agua, asfalto, madera.

Una carrera de alquimistas, de corredores descalzos que, golpeando con nuestros piececitos el planeta tierra, cargamos nuestros espíritus con el fuego de la pasión, del puro amor por vivir.

Golpeando las maderas que había en una parte de la carrera, pasábamos haciendo música, tocando los tambores al ritmo de los corazones de todos esos locos corredores descalzos, para que el universo nos oiga al unísono…esa mañana, nosotros marcamos el ritmo del planeta con amor.

Me encantó disfrutar de la carrera con nuevos amigos, llena de compañerismo, de amistad.

Me encantó el trato de los voluntarios, ángeles de las carreras, indicando el camino, dando de beber, de comer o una medalla y camiseta de Finicher.

Solo puedo decir GRACIAS a todos.

Gracias, Emilio, por hacer que las cosas pasen, gracias por juntar almas.

Vivo dejando fluir la vida y me encuentro con que todos los días me puedo sorprender por algo nuevo.

¿No es la vida algo maravilloso?

 

II carrera popular Romería de la Magdalena

Hace tres meses me dio un ictus que me quitó la ilusión de correr el próximo maratón de Valencia, pero que ha hecho que tenga todavía más ganas de correr y prepararme bien. He perdido peso y he visto las señales del camino. El martes 10  tengo más análisis y consulta con dos médicos, neurólogo y hematóloga.

Hoy, lunes 9 de octubre empecé a correr pensando en la locura que podría estar haciendo al atreverme a correr una carrear de 16´500 km.

He entrenado correctamente, he seguido las pautas médicas y no he esforzado. Tengo los deberes hechos.

Hoy he disfrutado sobre todo de poder correr y de sentirme vivo.

Hoy he vuelto al asfalto pero esta vez con huaraches, mitad de la carrera con ellos y la otra mitad descalzo. ¡Qué placer! Sentir el contacto con el planeta (bueno, con el asfalto).

Esa conexión es única.

Además he podido saludar a la élite de Castellón, Emilio, Salva y otros amigos nuevos que he hecho por el camino.

Mi meditación de hoy ha sido correr por mí, correr mi carrera. He corrido solo todo el tiempo, en otras carreras converso con alguien durante el trayecto pero hoy he querido apreciar mi cuerpo, escucharlo.

Cuando se me debilitaba la mente me he permitido sentir y me decía que es mi elección sentirme débil, entonces apretaba el ritmo por mi propia condición, no por estímulos externos. Veía a alguien delante de mí y pensaba “voy a ponerme detrás de él/ella” al segundo me respondía que no. “Haz tu carrera, no la de ellos”. En un par de tramos he ido pegado a un de chico que corría muy a la par mío y me encontré muy a gusto a su ritmo, pero llegó el momento de adelantarle. Y seguí mi carrera.

En un momento observé como mi cabeza y  tronco se hacían adelante doblando la mitad del cuerpo, eso quiere decir que estoy pensando en el futuro  ¿Es qué quería llegar a la meta? En cuanto me di cuenta empecé a sentir de nuevo mi carrera en un continuo presente. Una parte de mi estaba desenado llegar a la meta, eso no me permitía disfrutar. Siendo consciente de eso, estiro la espalda, me pongo recto y sigo en mi presente continuo, en mi carrera. Me sentía genial sintiendo mi cuerpo, mi corazón, mi cabeza, cada zancada, la respiración…

Así llegué al kilómetro 14´500. Los dos últimos kilómetros los hice apretando un poca más, en progresión. Me sentía bien, muy capaz. Sonriendo seguí mi camino a la meta.

Seguí disfrutando cada zancada, independientemente de cuanto quedase para la meta.

Llegué en 1 hora y 38 minutos y muy feliz.

Próxima cita Campeonato del mundo carrera descalcista de fondo el 22 de octubre.

El 21 de octubre a las 19:30 daré una conferencia en la Feria del Corredor sobre Correr y meditar

http://www.free-run.es/component/k2/item/45-cto-del-mundo-carrera-descalcista-de-fondo

Crónica III Maratón Vías Verdes Ojos Negros

Crónica de algo más que una carrera no terminada.

Si nos dejamos llevar, si dejamos que la vida fluya sin oponer resistencia, veremos que cada acto está tan bien pensado que nos podemos llegar a sentir como estrellas en un firmamento, seres de luz que es lo que somos, en un universo tan perfectamente estructurado que uno no puede dejar de agradecer y percibir que todo está bien, es perfecto tal y como es.

Nada más apuntarme a la Maratón BP de Castellón, un amigo de la terreta me dice que si nos apuntamos al Maratón Ojos Negros que tendrá lugar dos meses después del que ya estoy inscrito. El plan era pasar un fin de semana en el campo y correr otra larga distancia. Y claro, no pude decir que no.

Pero tras el maratón de febrero, el cross descalcista y la media de Illescas de marzo, acabé muy cansado de “ir a rastras”…justo igual que me está pasando con la vida “real”. De un tiempo a esta parte estoy repitiendo unos patrones que me están agotando. Cuento esto porque hay un precioso símil entre la carrera y mi vida.

Soy de horóscopo Scorpio, hay un componente autodestructivo en mi ser, algo que estoy trabajando energéticamente como he trabajado otros aspectos de mi vida. He de decir que los horóscopos no dicen que es lo que somos sino lo que podemos ser, si sabemos cuales son nuestras debilidades podemos hacer de ellas fortalezas. Esto es despertar, ser consciente, estar atento, corregir, aceptar e integrar. Así podremos ser mejores personas.

Semanas antes de Ojos Negros, mi amigo Manu me invita a una cerveza y me hace reflexionar sobre mi estado actual, sobre como está yendo mi vida y que es lo que debería hacer para variar esos patrones que me están bloqueando. Mi amiga Alicia me da unas pautas para seguir dando pasos hacia delante, y mi amigo Luis, a quien admiro y quiero más que a mis propios hermanos, me pide que no corra el maratón entero porque sabe que no estoy al 100%, Manu entre risas me dice lo mismo. Yo no les digo nada, dejo fluir. Voy a ir a la carrera y observaré las señales.
La tarde del sábado previa a la carrera, cuando vamos a por los dorsales, comentó a mis amigos, hija y pareja que a lo mejor pido el cambio de dorsal para hacer la media en lugar del maratón entero, pero una vez en el polideportivo no hago el cambio. Voy a por los 42´195m. Si no puedo llegar, no pasa nada. Y susurro en el oído de Desam “¿Sabes? Estoy cansado de sufrir y ahora quiero disfrutar de la carrera. Voy a llegar hasta dónde pueda, sin torturarme ni matarme por llegar. Voy a disfrutar” Ella me apoya en todo momento.

A partir de ahí disfrutamos tanto, mis amigos y yo, de todo el fin de semana. Es inefable. Nos dejamos sorprender por Barracas, un pequeño pueblo de la provincia de Castellón que si no llega a ser por esta carrera jamás hubiera conocido. Los paisajes son preciosos, los habitantes muy agradables, dormimos en una casa rural preciosa, pero lo mejor fue el acertado lugar donde cenamos, El rincón del caracol, para una pareja vegana-vegetariana no es muy normal comer en un restaurante que ofrece carnes a la brasa pero el universo quiso que entrásemos allí y nos encontramos con una mujer, Mónica, la dueña, que nos hizo sentir como en casa, no sólo por la comida pues cuido cada detalle para que “los raros” pudiésemos quedar satisfechos; los postres, flanes, bizcochos, me hizo rememorar mi más tierna infancia…Pedí al universo disfrutar la vida y eso me estaba ofreciendo.

A la mañana siguiente Cinta y Toño nos hicieron el desayuno ¡Más amor no podía sentir! Compartir esos momentos tan bonitos con tan especial pareja y con Desam y María, mi tesoso, mi hija, me hacen valorar la vida y agradecer cada instante.

A la carrera. Vamos a la salida, poca gente, según dicen había menos de la mitad que el año pasado, quizás sea de por la fecha que ha coincidido con la semana santa.

Comienza, voy tranquilo, junto a un grupo de corredores que no para de hablar, por suerte se van alejando. Voy un rato con tres compañeros de carrera, charlando muy a gusto, les dejo y me junto a otros dos compis más callados. Hablamos lo justo, disfrutamos de los paisajes que nos ofrece la Vía Verde Ojos Negros. Comento que al ser todo bajada voy a resentir las rodillas, otra frase profética, antes del kilómetro 21 me separo de ellos y continúo sólo.

Me gusta de la carrera que cuentan los kilómetros al revés, estaba deseando llegar al 21 para ver a mis pomponeras particulares, Cinta, María y Desam, pero se retrasa hasta el 23, yo ya estaba pensando en dejarlo ahí, pero justo en Caudiel me las encuentro tan felices, animándome con sus bellas sonrisas. No me dejaron ni hablar, así me fue imposible transmitir mis pensamientos, me dejé llevar y seguí la carrera disfrutando de tanto amor.

El siguiente punto de encuentro era en unos pocos kilómetros más de bajada. Mis pensamientos eran seguir hasta que me pillase el coche escoba, iba muy bien de tiempo.

Aún andando podía llegar a tiempo a la meta, pero no quería sufrir, quería  disfrutar. Sigo observando la naturaleza, observándome, sintiendo. La rodilla derecha comenzaba a dar señales de auxilio. Según me acercaba al kilómetro 30 pensaba en el hombre del mazo, en el famoso muro. Acabo de correr el maratón de Castellón y estoy mucho mejor de cabeza que hace dos meses, pero me siento tocado de la rodilla. No es el hombre del mazo, era el sentido común…recuerdo las palabras de Luis y de Manu…no debo arriesgar.

Llego a un túnel que se me hace largo, mira que me gustan los túneles cuando vez la luz al final de la oscuridad, además sabía que en la luz estarían esperándome mis seres queridos, y así era, pocos metro más y avituallamiento. Quedaban 11 kilómetros para la meta. Sentía como si mi cerebro fuese a salirse de la cabeza y estaba sujentandose por el buff que me la cubría. Esa presión es una señal de alerta de agotamiento.

Me detengo para beber y comer fruta y siento un pinchazo en la rodilla. Quedan 11 km de bajada y decido quedarme. Si no quiero ver las señales el universo me va a dar una buena patada en el culo. ¡Quiero disfrutar!

Decidido. Me retiro. Así que montamos en el coche y vamos hacia la meta donde vamos a esperar a Toño. Aparcamos cerca y nos vamos a pie, yo cojeo mucho, la rodilla me duele, me apoyo en Desam. Me encuentro con corredores que ya han llegado, les doy la enhorabuena, me dicen lo mismo pero les comento que me he retirado, que voy  a ver si me dan la medalla de los 21, es lo que tiene correr una carrera con varias distancias, 10 k, 21 k y maratón, si no acabas una pues te conformas con otra. Me dicen que es la misma medalla para todas las distancias y me invita a que cruce el arco de meta. Yo no creo que sea justo cruzar el arco como si hubiese llegado pues para mucho corredor es importante la clasificación y yo no quiero quitarles el mérito de llegar en su puesto. Según me acerco a la recta final, veo la alfombrilla roja, el público animando, mi hija iba por fuera del pasillo, el speaker dice mi nombre y narra que he corrido con huaraches. Me acerco a María me arranco el dorsal y se lo doy, muy de película, mientras cuento al speaker al oído que me he retirado en el km 31 y que no quiero que mi chip cruce la meta. El hombre repite mis palabras en alto y todo el mundo me aplaude, “Aquí damos la enhorabuena a todos, 31 km. Están muy bien…”me siento muy orgulloso. Cruzo la meta y me dan la medalla que creo me merezco, pues he corrido dos carreras en lugar de una, la de los 21 k más los 10 k igual a los 31 recorridos, en lugar de la maratón. Todo está bien. He disfrutado y he evitado una lesión seria…

Cuando me reencuentro con Desam me dice “Estoy muy orgullosa de ti, te amo. Siempre con la verdad por delante. Así se hacen las cosas”. Me emociono y derramo unas lágrimas. Estoy inmensamente feliz.

La rodilla sigue molestando un poco. Esperamos a Toño, hace un carretón. Llega a meta feliz. Ducha y a comer. La comida fue igual de maravillosa que la cena de la noche antes, atendidos por un ser de luz que nos ilumina. Es difícil ser vegetariano en ciertos momentos, pero el universo me lo pone muy fácil. La camarera nos dice que hay una carta muy limitada debido a la gran cantidad de corredores que estamos comiendo allí, que hay un menú y que no puede haber cambios. Aún así le pido un bocadillo vegetal y me dice que eso sí lo puede hacer, es una excepción por ser vegetariano. Estaba buenísimo.

 

Por la tarde tocaba reunión de trabajo energético en Valencia, pregunté a los Maestros cuál era el origen emocional de mi dolor de rodilla. La respuesta me dejó de piedra. “MIEDO A HACERME DAÑO”. Eso es justo lo que dije a Desam la tarde del sábado, no quiero sufrir, quiero disfrutar. Miedo a hacerme daño. ¡Qué fuerte!

El mensaje de la lesión de cuando me clavé el cristal corriendo descalzo fue “Da un paso más al frente”. Ahora el universo me susurra mis miedos, esos que o te paralizan o te hacen avanzar. Elijo disfrutar…AVANZAR.

Tengo mucho trabajo por delante.

 

Hablando el lunes sobre la carrera comenté que 31 es el día que cumplo años, y 11 es el día en el que cumple años mi hija…Desam me dice ”Para mi el 11 significa derrumbe, por el 11S. Si llegas a continuar igual te derrumbas” La numerología es maravillosa, es un regalo, puede interpretar cada uno lo que quiera, todo tiene sentido.

En verdad, da igual hacer elucubraciones, me quedé en el 31, a 11 de la meta. Hice una gran carrera, disfruté y me retiré a tiempo. He visto el mensaje y ahora toca trabajar mis miedos, seguir en el camino de esto que llaman vida y que no para de asombrarme.

Disfruto y agradezco cada sonrisa, cada palabra y cada guiño que me ofrecen los ángeles del camino, a muchos de ellos los llamo Amigos. Son mis amigos.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Crónica de la II media maratón de Illescas

He venido hasta Illescas para correr la media maratón porque el universo ha querido y para eso ha contactado con su ángel Luis R Utrera para hacerlo posible. Luis es entrenador, es deportista, es organizador de eventos deportivos, es Speaker. Pero lo más importante es que es una gran persona. Hace meses me invitó a que participase en la media maratón. Yo no sabía si iba a estar en Madrid o no. Al final ese universo creador de posibilidades hizo que pudiese correr el 19 de febrero el maratón de Castellón, el sábado 4 de marzo el primer Cross descalcista de Hortaleza que organizó Eventhinker, ambas carreras las corrí descalzo,  y el 5 en Illescas, Toledo.

La verdad es que llegué muy tocado de los pies, el cross del sábado anterior a la media me abrió un poco más la herida, que no estaba bien cerrada, de cuando me clavé el cristal entrenando. Ya se resintió en Castellón y al dar tanta caña a los pies pues no se acaba de curar…¿o es qué todavía no he querido ver el mensaje, el origen emocional de la lesión?

El caso es que decidí correr con mis huaraches caseros de 5 mm.

Llegué a Illescas justo para coger el dorsal y tomar un café. Hacía mucho viento y frío. Salude al bueno de Luis, ¡Qué profesional! Y me fui a la salida.

La carrera comenzó con sorpresa. Me encuentro el primer kilómetro y pico con un camino de cantos rodados entre arena tipo rompe píes. Voy con mucho cuidado pues mis finos huaraches hacen que sienta cada piedra.

Tras ese comienzo la carrera continua por asfalto, largas rectas por una especie de urbanización, salimos del pueblo y regresamos por la carretera. Poco ambiente, de vez en cuando se ven familias con niños que animan, a todos los niños les chocó los cinco.

Voy escuchando comentarios de los corredores, casi todos hacen la prueba de 10K. Hasta el kilómetro 9 iba muy bien, había cuestas y falsos llanos muy entretenidos. Según comentaba un corredor que iba de coach con su pareja llegamos al 9 en unos 49-50 minutos.

Todo iba perfecto hasta el kilómetro 12. Allí el cordón de mi huarache derecho se rompe, justo en la peor parte de asfalto de la carrera. No podía correr ni por la acera.

Se pará una furgoneta de la organización y le preguntó si tienen esparadrapo, dicen que  no, aprovecho para preguntar si voy bien de tiempo y me dice que no, que podrían descalificarme. Veo a Protección Civil, tampoco tienen esparadrapo. Viene una ambulancia de la Cruz Roja y me atienden dos chicos muy serviciales y una joven con unos ojos brillantes que delata su alma de ángel. Entre los tres me atienden lo mejor que pueden, les digo que no quiero sueros para la herida, sólo necesito esparadrapo,  me cubro las plantas de los pies como plantillas,  es la única manera que veo de acabar la carrera. Y así fui hasta la meta.

Dependiendo del tipo de asfalto por el que discurría la carrera podía ir más deprisa o más despacio. Desde el kilómetro 13 fui escoltado por la ambulancia, a partir del 15 se turnaron protección civil, furgoneta de la organización y dos motos de la policía local del 19 al 20. En el kilómetro 20 me estaban esperando todos para que llegase a tiempo. Detrás de mí, que era el último, se cerraba la meta. Hice el último kilómetro muy bien escoltado.

El final fue precioso. Entrabamos a una plaza de toros donde estaba situado el arco de meta ¡Qué bien que se usen para eventos deportivos en lugar de para causar daño y muerte!

Justo antes de dejar el asfalto y meterme a la acera para bajar por la rampa hacia la arena, me paro y me doy la vuelta para hacer la posición Gasho de gratitud, pongo las palmas de las manos juntas a la altura del corazón y me inclino hacia delante haciendo una reverencia. Todos los que iban en la furgoneta, ambulancias, y motos de la policía me daban ánimos, me sonreían, me levanataban el dedo gordo como diciendo  “¡lo has conseguido!” y aplaudían.  Me encantó.

El público que rodeaba la rampa aplaudía. Nada más bajar Luis me esperaba con el micro y me invitó a decir unas palabras…yo agradecí, me salió del corazón. Pero también dije que el asfalto de Illescas es una verdadera mierda, es un catálogo de lijas y piedras pómez que dejan los pies tocaditos…pero la mente elevada.

Me quedé con un sabor agridulce, podía haber disfrutado más, quería haber disfrutado más, pero el universo me ha hecho venir aquí para correr y meditar ¿Para qué a mí? ¿Para qué ahora? Y ahora qué tengo las respuestas sólo me queda dar ese paso adelante para poder acabar lo que he empezado y continuar con mi plan de vida.

Ésta media maratón es muy familiar, con sabor a pueblo, eso la hace grande. Me encantaron los voluntarios, como siempre, y la atención de todos esos ángeles que me ayudaron y dieron ánimos durante toda la carrera, especialmente por la peor parte del camino.

Durante la entrega de premios se me acercó un hombre mayor quien me dijo que él había corrido MAPOMA en 1984 descalzo…Correr descalzo no es de ahora.

Muchos niños se me acercaron, muy sorprendidos, a preguntarme porque corro descalzo, así como muchos corredores me dieron la enhorabuena tanto por correr con huaraches como descalzo. Todos me regalaron una sonrisa.

Hubo un muy hermoso ambiente en todo momento.

Me encanta correr, meditar y aprender de cada paso que doy, sea en falso o firme. Sea con dolor o con evolución. La mente, cuando transciende, nos eleva por encima de todo sufrimiento.

Gracias Luis por cada minuto que dedicas a pensar en mí.

Gracias Luis por hacerme tocar el cielo desde Illescas.

Crónica del VII Maratón de Castellón

Todo empezó hace unos meses, en verano. Tras aproximadamente un año sin correr me encuentro haciendo 200 km del camino de Santiago con una  pesada mochila a mis espaldas, soltando lastre y vaciando mochila…al llegar a Santiago, más ligero que al comenzar, pues el camino se trata de eso de aligerar pensamientos-lastre, me siento tan bien que corrí, descalzo como iba, por toda la plaza del Obradoiro, y saltando de alegría. Mi pareja, que no pierde oportunidad para sacar lo mejor de mí, deja caer un par de frases…”¿Por qué no vuelves a correr? Veo que ya estás preparado”. Y es verdad, soporté muy bien las tiradas largas, las etapas de cada día. Así que me animé y me apunté al Maratón de su ciudad, la de mi chica, Castellón, ciudad que cada día me gusta más por lo que es y por los que en ella habitan… me encanta pasar temporadas aquí, sentir el calor de las personas, las energías de la terreta. Así fue como poco a poco he ido entrenando por las calles de la ciudad, aunque también he tenido que entrenar en el frío asfalto de Madrid, con mi amigo Luis, al que le debo mucho de lo que he hecho. No he podido entrenar todo lo que me hubiese gustado pero he podido acabar la prueba, lento, a ritmo de ultramaratón, con más mente que cuerpo, meditando mientras mis pies descalzos avanzaban por el pavimento gris.

Corrí mi primer maratón en 1982, dejé de correr cuando acabé el colegio y volví hace 6 años y poco. Desde 2011 he corrido tres maratones, dos de ellos descalzo,  y dos ultramaratones de 104 km. Es la primera vez que corro el maratón de Castellón.

He tenido la gran fortuna de poder dar una conferencia sobre Correr y meditar dos días antes de la prueba, en la feria del corredor del maratón. Todo un honor que quiero agradecer a la organización, espero que los asistentes hayan disfrutado tanto de ella como yo al prepararla.

El día antes de la carrera mi amigo Antonio José me da un pequeño cuarzo rosa para que lo lleve en la carrera como amuleto, la simple intención me aporta valor y fuerza,  y  Xavi me da, con todo su amor, un bote de alcohol de romero hecho por su madre “con Romero natural”, para que me recupere pronto de los pies y los gemelos, que son los que más sufren al correr descalzo. Todo un regalazo que hará me mejore antes del cansancio y la tensión de los músculos tras el esfuerzo realizado.

Ningún maratón es igual a otro. Para mi este ha sido muy especial porque he tenido la oportunidad de correr en homenaje a un joven alumno de Reiki, hijo de una amiga muy especial, Ainvar y Belén, y por Fran, orgulloso padre y por el pequeño Nahual. Son de esas familias que te llenan el corazón de luz. Belén me comentó que la maratón era el mismo día que el cumple de Ainvar, y me salió del corazón ofrecerle la carrera. Muchas frías mañanas en Madrid he visto la carita de Ainvar animándome a salir a entrenar, a pesar del frío, para poder cumplir con mi palabra y llegar a la meta sonriente, dedicándole ésta humilde carrera de un corredor espiritual, de una persona que no va a ganar medallas, pero que intenta día a día superar miedos y elevar la frecuencia de un planeta que está lleno de acciones positivas que pasan desapercibidas. Después del maratón hablé con Belén y me dijo que el sábado anterior a la prueba tenía cierta preocupación por no haber podido cumplir su palabra de estar en la salida, y en la llegada para hacerme fotos y darme ánimos. Tenía el mismo miedo a no cumplir su palabra como me pasaba a mi… Cuando se da una palabra se ha de cumplir y lo cierto es que el universo hizo todo a nuestro favor para que saliese como tenía que ser. Perfecto. Estuvieron en la salida y en la meta, además Ainvar ganó unas cuantas medallas en un campeonato de Judo. Toda una alegría más para compartir en este día tan especial.

El universo nos ama y nos lo pone muy fácil.

Para mí un maratón es sacar lo mejor de mí y de los demás. Es tener la oportunidad de ver más allá de la apariencia. Corro y observo, medito, me observo, me voy conociendo, crezco, siento, aprendo…confío.

Me encantó llegar a tiempo a la salida para hacerme la foto de grupo con los descalcistas que corrimos la maratón, cada vez somos más, nos sentimos como una pequeña familia rodeados de cientos de corredores “raros” que corren con zapatillas. Me llevé una grata sorpresa al encontrarme a un gran maratoniano de Madrid, mi amigo Raimundo.

Me hizo ilusión especial ver a un gran profesional como es Santi Molina de www.revistarunonline.com. Nos fundimos en un gran abrazo y le dejé trabajar. La foto que me hizo en meta es muy especial. Gracias, Santi, amigo.

Durante la carrera me crucé con una chica simpática y sonriente, se llama Ana, tras llamarme “raro” por correr descalzo, por eso he puesto esa palabra al principio cuando hablada de la pequeña familia de corredores descalzos, me dijo que iba algo tocada porque acaba de correr en Valencia otro maratón, aún así se para para levantar un cartel del kilómetro 19 en la recta hacia el Grau. Le digo que es increíble…”es para que todos vean por donde van” me responde “nos gusta saber por dónde vamos” Le doy las gracias por su gesto  y me dice que viene un rato conmigo que le gustan mis energías positivas. Más tarde Ana avisó a unos sanitarios porque vio a un corredor marearse y casi desmayarse. No pierde una oportunidad para hacer el bien.

Mi chica me espera en varios puntos de la carrera, me anima, me da su amor, su sonrisa, me hace la ola, se desliza cual hada a mi lado. Aparece justo cuando la necesito. Otra vez el universo hace de las suyas. En el kilómetro 25 mando un mensaje de WhatsApp que voy un poco justo, ella llevaba una botella con un preparado de maca, amaranto y quinoa que da energía…justo estaba en el kilómetro 26 preguntándose si ya habría pasado por allí.

Al terminar la carrera Desam me cuenta que pudo ver a dos kilómetros de la meta como un corredor se desvanece, no puede seguir, el que va detrás para y le dice que van juntos, el otro responde que no puede seguir pero eso no hace que el segundo corredor cambié de idea. Le coge del brazo y van andando a la meta, los dos juntos…emocionada, con lágrimas en los ojos, me lo cuenta, eso es lo bello del maratón, de las carreras…los ángeles que encuentras en el camino.

El maratón de Castellón se puede definir como unas cuantas rectas enromes unidas por unas pocas rectas pequeñas. No me resultaron duras esas interminables rectas porque me preparé previamente y en lugar de mirar el infinito de la trayectoria me concentré en sentir el aquí y el ahora de mis pisadas y mi respiración. Si puedes ser consciente de como pisas aprovechas el tiempo para corregir defectos.

La belleza de una carrera se encuentra en sus voluntarios, la organización ha conseguido juntar a cientos de personas de todas las edades dispuestos a disfrutar de la fiesta que es el maratón. Aquí he visto muchos, que se pasan horas al sol animando, dando agua, barritas energéticas, fruta…Todos hemos de estarles muy agradecidos. Yo corro descalzo, en la recta de la Avenida de Casalduch, donde el asfalto es muy duro, en el kilómetro 33 aproximadamente, un joven voluntario de un puesto de avituallamiento me vació una botella en los pies para refrescarlos. Esos detalles son los que engrandecen las carreras.  Los sanitarios, los del grupo de apoyo psicológico, los municipales, el público, los niños animando con simpáticas frases que salen del corazón o simplemente poniendo la mano para chocar los cinco. Todo eso no tiene precio…esa es la verdadera noticia del maratón, no que unos llegan en 2:10 a la meta, eso es deporte, el resto es humanidad, compañerismo, amor desinteresado… eso es lo que eleva la frecuencia del planeta y es lo que yo quiero resaltar y compartir. Me emocionaron en más de una ocasión con sus palabras, sus gestos.

Se puede pensar que el grupo de apoyo psicológico al corredor no tiene mucho trabajo pero su trabajo es estar y mirarnos, su sola presencia, sus miradas de “sé que puedes hacerlo” es el apoyo suficiente que necesitamos los corredores de ésta distancia para no solo terminar, sino además hacerlo felices.

En una plaza había vendedores de naranjas repartiendo gratis su mercancía, ese día no ganaron mucho dinero en metálico pero si esas acciones que no se venden en bolsa y que el universo acaba recompensando bien, Acciones de Felicidad.

Llegué a meta de los últimos pero dentro del tiempo oficial, 5:20, la meta cierra a las 5:30 horas del comienzo. En la recta final vi la desmotivante escena de que toda la publicidad se estaba recogiendo, los puestos de avituallamiento del final también, etc…pero quedaban los más grandes, los voluntarios, quienes ofrecieron su calor… la medalla puesta en mi cabeza ofrecida por una niña de hermosa sonrisa, la toalla a los hombros ofrecida por otra voluntaria y otras voluntarios ofreciendo sus mejores sonrisas. A mí no me importa absorber toda la publicidad de la recta final, me hicieron un favor. Llegué a meta con la inmensa fortuna de poder  saborear el amor incondicional de las personas que hacen que de verdad valga la pena acabar el maratón  y por ello les estoy muy agradecido.

Correr descalzo es un plus de recibir amor porque muchos creen que uno corre así por una promesa y te dan un extra de amor desinteresado…corro por todos ellos también.

Corro un maratón porque es una experiencia hermosa, vital. Corro por mi chica, Desam, que me ha animado desde el principio a verme feliz cruzando la meta. Corro para que mi hija sienta que todo está en la mente y en el corazón. Cuando juntas las dos cosas encuentras CO-Razón, siempre hay una razón para amar, para amarse, para recibir y para dar y en un maratón encuentras co-razones…tras unas zancadas siempre hay una historia. Sí, hija, te lo digo a ti, aquí, el dolor está ahí, el sufrimiento es opcional. Podemos con lo que nos propongamos, encuentra tu co-razón.

Tras correr el maratón, una buena amiga me pregunta que por qué corremos maratones ¿No nos vale con salir a correr solos cualquier día?

El maratón no es sólo salir a correr, es encontrarse con amigos, hacer amigos nuevos, es sacar lo mejor de uno y de todos con los que te cruzas.

El espíritu de competición  no es llegar primero a la meta, es estar en la línea de salida, ya sales sólo muchos días para entrenar, esos minutos que arañas de aquí y de allí para hacer una tirada larga, con la excusa de que tienes que entrenar un maratón…ahí está la diversión. El maratón no es sólo una carrera, es una forma de vivir la vida. Para mí no es hacer más kilómetros en menos tiempo, para mí lo importante es cuán profundo puedo llegar al interior de mí ser en 42 km, sea cual sea en el tiempo que lo haga.

Para mi correr es una forma muy especial de amar, vivir, meditar y encontrar ángeles en el camino. Gracias a todos ellos por los ánimos, las sonrisas, la confianza y el amor recibido.

Sin duda es un Maratón que vale la pena correr por el valor añadido de los que lo hacen posible.

El mundo está lleno de acciones de amor y yo vivo enamorado y agradecido.

Gracias, Gracias, Gracias

Entrevista en la Capital Radio

 

Me han invitado a participar en una tertulia en el programa de Radio A TU RITMO de Capital Radio, con Luis Blanco y José Manuel Álvarez.

Saldrá el sábado 11 de febrero, de 16 a 18 horas, lo podéis escuchar en directo desde su web A tu ritmo. Yo calculo que seré entrevistado a partir de las 17:30.

Cross de Hortáleza

Correr Descalzo

Correr y meditar

Correr: meditar (Mindfulness) en movimiento

Correr: meditar (Mindfulness) en movimiento

Es una conferencia sobre la Meditación en movimiento, correr, meditar y el poder del pensamiento positivo en las carreras.

Los corredores meditamos, no nos damos cuenta pero para muchos es una forma de soltar lastre de las preocupaciones diarias y todo porque se vive en el presente, en el aquí y el ahora, lo que ahora llaman Mindfulness, de cada zancada.

También hablaré de los beneficios del Reiki para gestionar las emociones y optimizar las carreras, retos y desafíos.

 

Los pasos mentales para acabar un maratón:

-Visualízate durante la semana anterior a la carrera, llegando feliz a la meta.

-Déjate llevar a la meta, deslízate. Ya has hecho la carrera con la mente.

-Si tienes alguna molestia, pregúntate ¿para qué a mí? ¿Para qué ahora? Entiende cada síntoma como un mensaje del universo que hemos de escuchar, como un susurro para nuestra evolución.

-Permítete sentir, agudiza tus sentidos y haz que florezcan tus emociones. Si se ha de llorar, llora, es muy liberador.

-Si durante la carrera te aparece el hombre del mazo ríete, son tus miedos, y no van a poder contigo. Te has visualizado llegando a la meta. Has creado tu realidad.

LLEGAS FELIZ. TU POTENCIAL ESTÁ EN TU INTERIOR

…Y otra cosa haz comidas sanas que aporte lo necesario para alimentar el cuerpo y la mente.

 

Yo soy:

Soy Jose Escudero, corredor descalcista y ultramaratoniano, maestro de Reiki y meditación, Arte-terapeuta, doy conferencias y hago talleres sobre meditación/mindfulness, pensamiento positivo y Reiki.

Edito la revista de pensamiento positivo www.revistaimo.com y tengo mi blog personal donde comparto crónicas de mis carreras y otros pensamientos y donde publico las fechas de los talleres y conferencias que tengo en agenda tanto en Castellón como en Madrid principalmente www.susurrosdeluz.com.

 

Jose Mª Escudero Ramos

639608805

somos@susurrosdeluz.com

www.susurrosdeluz.com

www.revistaimo.com

 

 

Reiki en el deporte

Hace un par de días, mientras corría, me vino un pensamiento…

Las personas que hacemos deporte solemos estar sanos de enfermedades comunes tipo resfriados etc…el deporte es salud, sudas, eliminas toxinas, ejercitas el músculo del corazón, lo haces más grande. Partiendo de la base de que la enfermedad es una señal de algo que hemos de modificar, cada enfermedad es un camino de despertar y evolucionar. 

Cuando el universo nos quiere dar señales, a los corredores, nos susurra  con las lesiones, pueden indicar desequilibrios que hemos de observar. Muchos salimos para soltar lastre, otros para evolucionar…eso conlleva atención plena: parar, observar, seguir…cada lesión es un mensaje.

Preguntémonos  ¿para qué a mi?  ¿para que ahora?

Si te pasa, que te moleste aluna parte del cuerpo, ponte las manos allí, date reiki y pregunta…el universo siempre responde. Recuerda, has de mirar con los ojos que no ven.

 

¿Por qué corro descalzo?

Artículo publicado en Pressenza

¿Por qué corro descalzo?

Sí, corro descalzo.

Corro descalzo por asfalto, por tierra, por ciudad, montaña o en la playa.

En mis entrenamientos matinales o carreras he de escuchar todo tipo de miradas y comentarios, desde palabras de ánimo o sorpresa hasta algún insulto espontáneo pero con gracia como el que me escupió un hombre mayor de un pueblo quien  nunca pensó hubiese alguien capaz de semejante aventura: “!gilipollas, qué has perdido las zapatillas!”.

Muchas personas me preguntan ¿Por qué? La pregunta correcta sería ¿Para qué?

Todo empezó hace unos tres años, corría maratones y ultramaratones con zapatillas. Lento, a mi ritmito, me gusta mucho correr y meditar, sin prisa, disfrutando del hecho de correr. El contacto con mi ser interior en las carreras facilita el dejar atrás etiquetas y egos y encontrarse con el yo más intimo, con mi autentico ser interior. En esa época corría y corría y me lesioné. Tuve un par de fascitis, una falsa ciática, todo era provocado por pisar mal.

Una tarde mientras firmaba en la Feria del Libro de Madrid  ejemplares de mi tercera obra, Misterios y enigmas de Madrid, amigos corredores pasaron a saludarme, estábamos como en casa, el Parque del Retiro es el lugar de entrenamiento de muchos de nosotros. Hablando con ellos me preguntaron cuando volvería a correr…tras un rato callado dije, “pronto, además voy a probar a correr descalzo, creo que me lesiono por las zapatillas”.

Al poco tiempo, otro amigo con el que comparto meditación y carreras, me regaló Nacidos para correr de Christopher McDougall. En este libro cuentan los beneficios de correr descalzo o minimalista con los huaraches que usan los indios tarahumaras de México. Al parecer la mejor obra de ingeniería que ha hecho la naturaleza son los arcos de los pies, los arquitectos se basan en ellos para hacer los puentes pues pueden sujetar todo el peso que sea preciso.

Somos la mejor obra de ingeniería del universo pero no nos lo creemos

Las zapatillas con sus cuñas y tacones, plantillas con gel y burbujas de aire a modo de calzas nos estropean la pisada y a su vez la espalda, pues no corremos naturalmente, como lo hacían nuestros antepasados, nuestros ancestros. Otros factores como la sociedad del bienestar; el exceso de vida sedentaria, cada vez caminamos menos, usamos transportes a motor en lugar de caminar o usar la bicicleta; los tipos de trabajos e incluso el ocio nos han hecho emocionalmente blanditos y nos hace ser carne de cañón para las lesiones de uno u otro tipo, físicas o emocionales.

Me regalaron un dorsal para la carrera de Juegoterapia, justo el día antes murió María de Villota, corredora de Formula 1, todo el mundo hablaba de su eterna sonrisa, de su muerte, de su vida, de su obra, “La vida es un regalo” escribió como legado, pero nadie hablaba de los 800 muertos que había habido el mismo día en Lampedusa. Inmigrantes que cruzaban ilegalmente unas fronteras imaginarias para intentar conseguir un motivo para sonreír, por cierto ¿Os fijáis que esos “negritos” ilegales que hay en la puerta de los supermercados son los únicos que sonríen, al menos en Madrid? Sonríen porque es su forma de entender la vida. Sonríen sin esperar nada a cambio, les demos o no unas monedas como pago para limpiar nuestras conciencias. Sonríen.

Esa carrera de diez kilómetros, solidaria por la ong Juegoterapia, era mi vuelta a las carreras de asfalto.
Reflexionaba sobre esa idea de las sonrisas sin entender  muy bien las prioridades de occidente…la vida es un regalo para todos. Durante mi proceso de meditación en movimiento reflexioné ¿y si corro el último kilómetro sin zapatillas? Me hacía falta una excusa para atreverme a dar el paso al descalcismo, así que me dije “Lo haré por los muertos en Lampedusa por los que intentan llegar a un mundo en el que poder sonreír”.

Ese kilómetro fue un autentico placer de sentimiento de libertad, de empatía, compasión y contacto con la tierra. Sentía el latir de Pachamama bajo mis pies, mis raíces llegando al corazón de la tierra. Entendí que ponía en su lugar a los fallecidos anónimos en una tragedia olvidada, honraba a su memoria, pero el favor que ellos me hicieron no tiene comparación. Ese día cambió mi vida.

Al día siguiente otra carrera en la que corrí los dos últimos kilómetros descalzo pero esta vez por mí, sin excusas.

Así dejé las zapatillas a un lado.

Hice nuevos amigos minimalistas que me aconsejaban muy bien desde dónde comprar material para hacerme yo los propios huaraches hasta cómo hacer una correcta transición añadiendo poco a poco kilómetros descalzo o la forma de correr, como un lince, las rodillas un poco dobladas como cuando haces TaiChi, los pies como garras y el alma dispuesto a volar. Y así hice una carrera de montaña de 34 kilómetros volando entre las piedras. Contacté con mis animales de poder de cada momento, pasé de ser jaguar a halcón en cuestión de minutos y me sentía volar entre las piedras, era libre. Mi mente trabajaba en la meditación, en el aquí y el ahora, no era yo el que corría, era Mi niño interior disfrutando del momento.

Las enseñanzas de correr descalzo no acaban con la carrera, no me importa pararme durante una, en mitad de la montaña, a abrazar árboles. No importa llegar el último, lo realmente importante es conectar con la esencia del ser, con la unicidad, sabiendo que todos somos uno.

Tras mi transición también cambié mi forma de alimentarme, me he convertido en vegetariano ético. Amo la vida y evito hacer daño a todo ser vivo. Abogo por un consumo responsable y coherente con nuestros propios principios de sostenibilidad en contra de la industrialización salvaje de la alimentación que no contempla el bienestar de los animales o del propio planeta.

¿Cómo era la pregunta que me estoy desviando del tema? ¿Para qué corro descalzo?

Para sentirme parte de la tierra, para recordarme que los límites que tengo los pongo yo y que cuándo quiera rompo mis miedos y salto al vacio…¿límites? No existen.

Meditar y correr, correr y meditar. Ser consciente de mi cuerpo, mis pisadas, la respiración, de dónde termino yo y empieza el ego. Sentir el dolor de pisar una piedra como una señal de algo que he de mejorar y olvidarme del sufrimiento que conlleva ese dolor.

He llegado a una meta, en los 10k de Parla y el servicio médico me llevó a su carpa. No sabía por qué, había hecho mi mejor marca en  un 10.000, estaba feliz no entendía por qué me llevaban. Me suben a una camilla y me dicen que levante el píe. Estaba ensangrentado, pisé mal durante la carrera y se hizo una rozadura. La piel levantada cubría un poco de arena pegada a la carne, había que quitarla y los enfermeros lo hicieron muy bien, sin escrúpulos. El dolor que no sentí en mi meditación durante la carrera lo sufrí en un eterno segundo. Volví a casa observando el origen del dolor, lo encontré, lo abracé  y lo dejé ir. Entonces el dolor se convirtió en gratitud. Llegué a casa sonriendo.

He corrido el maratón de Madrid descalzo y 63 km de los 104 de Madrid Segovia con huaraches…ahora no entiendo otra forma de entrenar ni de vivir.

El ser minimalista es conocerte, empoderarte, aprender a ser fuerte a pesar de las debilidades, es mente, es poder del pensamiento, es fusionarte con la naturaleza, es amar la naturaleza, es amarse, AMAR.

Cuando corro me siento poderoso, cuando corro descalzo me siento invencible, no habrá monstruo, pesadilla ni sombra que pueda conmigo, ni siquiera yo mismo.