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Susurros de luz, la asociación que hace que las cosas positivas pasen y además las cuenta.

Dando calor durante una tarde fría

JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, Madrid, 15 de noviembre de 2019

La última vez que salimos, no llega a las dos semanas desde entonces, preguntamos qué es lo que necesitaban, en este tiempo hemos ido consiguiendo ropa de abrigo para llevar a los Sin Techo.

Con los donativos hemos podido comprar un saco de dormir (19´99 euros), calcetines y ropa interior (48 euros) y lo hemos repartido junto a mantas, ropa de abrigo, más calcetines y caldo que hemos ido consiguiendo de otras donaciones de familiares.

Hoy no nos hemos complicado y hemos llevado lo justo, bastante cargados íbamos con las mantas y ropa. Con el frío que hacía el caldo les ha templado el cuerpo porque como dice Domingo “estar todo el tiempo aquí de pie o sentado, te mete el frío por dentro”. Domingo se preocupa de que no cojamos frío nosotros. Hoy salimos Marta C., Javier, Rafi y quien esto escribe.

Con toda certeza hemos elegido el mejor día para repartir calor y amor entre esos seres invisibles que pueblan nuestras ciudades: los Sin Techo. Sin techo pero con honor y con amor.

Hoy era la primera vez que salía Javier con nosotros, me ha admirado el tesón y cariño con el que trata y despierta a los amigos de la calle para compartir con ellos un poco de caldo y de charla.

Hay muchas historias en las calles, observando uno se da cuenta de que no somos tan diferentes, que sentimos los mismos miedos y tenemos los mismos sueños tanto aquí como en San Sebastián, los que tienen techo como los que no… bueno, a lo mejor debería decir que todos soñamos pero con diferentes cosas. Soñar para hacer los sueños realidad pero ¿qué es la realidad? ¿vivir con la magia del ilusionista que hace que todos creamos en que el conejo sale de la chistera…?

¿De qué tiene miedo una persona que lo ha perdido todo? A perder, otra vez, su zona de confort. Sus refugios no están entre paredes sino entre corazones.

Ellos mismos se protegen, se cuidan, pues también les roban, ¿se roban entre ellos? Pues eso parece, una sencilla caja de cartón que les aísla del suelo o una sencilla manta que les cubre del frío. Siempre puede haber uno peor todavía que cualquiera de ellos, que cualquiera de nosotros.

Pero el punto que quiero destacar es que entre ellos se cuidan, comparten lo que tienen, se acompañan al médico…

Ser un Sin techo no es fácil o les miramos mal o les despreciamos con nuestra ignorancia… porque viven al margen de nuestras costumbres.

Cuando te paras a escuchar aprendes muchas lecciones de vida y lo bueno no es entregar cosas de abrigo, se trata de dejar una pequa semilla en el corazón de todos los involucrados en cada reparto.

Lo que más me gusta de este juego de vida es que se me permitir conocer otras forma de vida, yo podría ser uno de ellos perfectamente.

Gracias voluntarios y colaboradores por hacer que las cosas pasen.

Si queréis venir un día con nosotros seréis bienvenidos, el día que sea será el perfecto. Si no podéis venir y queréis aportar algo, también será bienvenida la ayuda.

Al menos gracias por leer este texto, gracias porque a partir de ahora miraréis a los Sin techo de otra forma. Gracias por parar a saludarles, aunque no paréis, saludad, al menos.

Gracias

Apreciar lo especial

DESAM. FERRÁNDEZ, Asunción, Paraguay, 13 de noviembre de 2019


Hay días que no tienes nada especial que hacer y sin embargo, al final, todo
es especial. Es como la canción Madre Tierra de Chayanne que dice: ¡oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida!
Pues así ha sido mi mañana
del pasado domingo.
Primero una charla amena con un par de señoras,
después durante el paseo matutino disfrutando de los árboles, las flores, la grandiosidad de las hojas, juego a divisar el cielo, que justo este día tiene un azul magnífico. A través de los árboles hay una luz que me dice: “hoy va a ser un gran día”, y lo es. Sólo con ese pensamiento los pasos ni se sienten además, no sé porqué, todo el mundo que se cruzaba conmigo me saludaba a pesar de que no nos conociéramos. Seguramente era por esa sonrisa que iba iluminando mi rostro al encontrarme con caras en los troncos de los maravillosos árboles que había en ambos lados del camino. Fui hablando con las hojas y con las flores, saludándolas y deseándoles un gran día.

La frondosidad de los árboles que están en las veredas de Asunción me sigue impactando, me parece un espectáculo sublime que hace que alce la mirada hacia el horizonte para ver el toldo infinito de hojas y flores decorado con gráciles mariposas.

Tras este paseo había quedado con Francisco, un señor muy amable, para que me enseñara el librito que ha escrito sobre su vida y su enfermedad, esquizofrenia. Como la prosa del corto libro está escita como una metáfora, hecho por el cual Francisco se enorgullece, me lo va desmenuzando mientras me lo lee para que así yo sea capaz de entender las palabras que había escrito unos años antes. Me explica que las voces que oía procedían “del malvado” y que el ventilador ejercía casi de monstruo, al igual que los molinos para Don Quijote, sin embargo, Francisco quiso ir más allá, quiso llegar al “interruptor” de ese ventilador porque sabía que tenía que tener un dispositivo regulador de intensidad, y después de pasar penalidades, de recibir golpes, él seguía insistiendo, levantándose tras cada caída. Por suerte, a veces fue empujado por esa mano que no se ve, que lo mueve hasta llegar al lugar donde tenía que ir para que por fin descubriese dónde estaba el interruptor de su ventilador, consiguiendo así llevar una vida en calma, llena de fe, amor y gratitud.
Estuvimos hablando súper a gusto durante más de una hora, en la conversación platicamos de amor,
de enfermedad, de Dios, de la mente, del malvado, de los cuerpos, de agradecer, también hablamos sobre el rencor, el perdón, la fe, el Espíritu, todo ello mezclado con versículos de la Biblia.
Nos reímos y disfrutamos de su historia, de su vida, de lo
hermoso que es escuchar y de la cantidad de humanos bondadosos y amorosos que te encuentras en la vida sin esperarlo.
Delante de nosotros hubo un accidente y no
sé quién de los dos nos levantamos más rápido del banco para ir a asistir a los jóvenes accidentados, luego nos dimos cuenta de que eran unos ladrones pero para nosotros eran nada más que dos humanos que se habían caído de la moto al suelo, ellos siguieron con su huida ya que iban perseguidos por otras dos personas. Qué bueno que muchas veces no sepamos la procedencia de la persona porque así ayudamos, libre de juicio, sin plantearnos nada.

Después de este incidente la conversación nos llevó a los juicios, me dice que no hay que emitir juicio nunca.
Francisco habla igual que yo del vivir sin rencor, del vivir perd
onando, del vivir agradeciendo, como él dice, a esa mano que no se ve pero que se siente que está ahí porque si no a veces es imposible que sucedan las cosas tal y como suceden.
Me emocioné muchísimo porque apenas sin conocernos me abrió su corazón y los entresijos de su vida.
Y en justo ese momento cuando dices ya no puede haber nada más sublime, decido prepararme para comer una riquísima quínoa con algas para bendecir mi cuerpo y cuidar de mi templo con mimo.

Con todo lo sucedido ésta esplendida jornada tengo para agradecer durante días.
Y sí, ha sido todo muy especial, porque la vida en sí es especial, si te fijas cada momento es tan especial como… tú y como yo.

Agradezco el poder apreciar la singularidad en cada acto.
GRACIAS

 

Crónica de la 55 Behovia San Sebastián

JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, San Sebastián, 11 de noviembre de 2019

 

Hace unos meses mi amigo Jesús me invitó a pasar unos días en su casa con su linda familia y acepté encantado la invitación y quise aprovechar la oportunidad para ir a visitarles y correr la gran carrera que este año hace cien años desde su primera edición, la Behovia – San Sebastián. Una carrera emblemática que todo corredor debería correr al menos una vez en la vida.

Esta carrera comenzó a organizarse en 1919, según me han comentado, para hermanar Francia y España, el País Vasco francés con el español, pero como entonces había fronteras en vez de correr de Hendaya a San Sebastián, se organizó la carrera desde el primer pueblo español más próximo a Francia, Behovia, lugar que con el tiempo se convirtió en un barrio de Irún. Hace un siglo, según dicen, corrían disfrazados, corredores vascos de ambos lados de la frontera, franceses y españoles.

Cien años ya desde la primera carrera, 2019, cincuenta y cinco ediciones de la BSS y este año es la segunda vez que la corro, la primera la hice en 2011.

Los días previos de la carrera los pronósticos del tiempo eran muy desfavorables y en ésta ocasión acertaron quizás ese sea el motivo por el que se habían inscrito 33341 pero 27070 corredores fuimos los que decidimos asistir a la salida en Behovia. Un 19% de bajas antes de empezar.

El día de la carrera cuando salí del Euskotren el tiempo no era tan malo como esperaba. Fui dos kilómetros andando en lugar de esperar al autobús lanzadera que la organización facilita para llevarnos a la salida, eso me permitió disfrutar de unos hermosos paisajes y de la gente con la que me cruzaba con la que me permitía intercambiar unas palabras.

La BSS es una carrera en la que se sale por cajones que te asignan según el tiempo que has acreditado por tu mejor marca en una media maratón del último año, yo salía en el cajón 12 de 19 a las 10:54, casi tres cuartos de hora después de los primeros.

Llegué muy pronto a la linea de salida, me encanta observar, sentir el ambiente de la carrera y no me importa esperar, nunca corres ni esperas solo.

Aunque quería correr descalzo iba en huaraches por no quedarme frío antes de salir. Un rato antes me los quité y ya descalzo mucha gente me preguntaba si iba a correr así y se hacían fotos conmigo dándome un valor especial, lo que para mí es normal para los demás no lo es, te lo dicen con admiración y te hacen sentir bien, el ego bueno se activa, ese ego que me acompañará a lo largo de la carrera y que me hará superar los peores trances a los que me pude enfrentar.

Hablé con mi hija, María, y con Desam, les transmito mi emoción mientras suena la música de Carros de fuego y algunas baladas de rock and roll y otras canciones de esas que te hacen sentir e incluso alguna lágrima de emoción brotan de mis ojos.

En mi dorsal pone el motivo por el que corro en esta ocasión, #unaambulanciaparalosmaká, puedes ver toda la información aquí, pero en resumen es para una comunidad de indígenas del chaco paraguayo que necesitan ayuda para comprarse una ambulancia que les facilite llevar enfermos a los hospitales más cercanos en el menor tiempo posible.

Mientras que esperamos la hora en que sale nuestro cajón nos llovió bastante, lo bueno es que nos pudimos cubrir bajo unos hermosos árboles de este pulmón del planeta que es Euskadi.

Llega la hora de la salida, no tenía otra opción nada más que correr descalzo, sentí algo de miedo al ver que el asfalto por el que vamos a comenzar a correr no es muy suave, mis huaraches tenían los cordones muy gastados y dejé mis zapatillas minimalistas en casa. El asfalto es duro y abrasivo para los píes, lo bueno de la lluvia es que te los refresca, lo malo es que hay terrenos que pueden ser deslizantes en exceso. Debía de correr con precaución, el perfil de la carrera es de cuesta abajo, cuesta arriba, cuesta abajo, cuesta arriba, cuesta abajo. Los pies iban a sufrir… y lo sabía, pero valía la pena.

Al comenzar la carrera se atraviesa Irún, cientos de personas nos animan, a pesar del mal tiempo, y así continuamos hasta llegar a la meta.

Durante los 20 kilómetros, a cada rato, corredores y público me mostraban su admiración al verme correr descalzo, todos con una sonrisa, con amor, que es lo que somos y lo que florece en las carreras, lo que mostramos sin miedo porque lo hacemos como compañeros de carrera no como contrincantes. No vamos a ganar, en cada carrera vamos a mejorar como corredores, como individuos y si uno mejora, mejora la humanidad.

En diferentes tramos el público nos regala naranjas que te alimentan el alma, los avituallamientos, servidos por maravillosos voluntarios te dan agua, fruta, gominolas y muchas sonrisas…no existe palabra para definir cómo te hacen sentir y más en un día como el de la carrera.

Creo que fue en el kilómetro 13, en la subida a los capuchinos, cuando me cayó la gran granizada, es ese momento no sabía si parar y ponerme el cortavientos que portaba en mi mochila o seguir, y decidí sentir, seguir, sentir cada bola de granizo, agradecer este instante precioso en el que el universo te ofrece la posibilidad de sentir el calor del público en medio de ese frío granizo, los pies descalzos, el corazón latiendo emocionado, agradecido, lleno de amor.

Llegando a Pasaia (Pasajes) la vista es tan hermosa que digo en voz alta ¡qué hermosura! Y estuve a punto de parar a hacer una foto pero no lo hice porque sabía que el recuerdo de ese instante no podría ser captado en una foto. Quería sentir y sentía.

Ahora tenía dos opciones, acelerar toda la cuesta abajo hasta la meta o seguir a un ritmo bueno sin esforzar. Decidí permitirme sentir el calor y los ánimos del ambiente, seguí dosificando energía, observando, sintiendo, amando.

Según me acercaba a San Sebastián me acordaba de mi padre y de mi tía que desde el cielo estaban animando, bueno, en verdad los sentía tan cerca de mi, estaban en mi corazón, corrían conmigo. Llegar corriendo a San Sebastián, tierra que les vio nacer y crecer en sus primeros años de vida me llena de una emoción inefable.

Llego muy bien a los últimos kilómetros, la gente animando a todo pulmón. Emoción, gratitud, pienso en mi mi padre, en mis tías, en mi hermano Juantxo que debía estar corriendo conmigo, pienso en mi madre, mi hija, en Desam y en la familia tan maravillosa que me ha acogido en su casa estos días, Leire, Izar, Jesús. Llegaba a meta lleno de gratitud y de amor. Soy tan afortunado.

Cruzo la meta, voy a por mi medalla y la bolsa de avituallamiento, el chico que me ve llegar descalzo me da dos bolsas y me dice “te las mereces, eres un campeón”.

Me voy a un lado de la calle camino del punto de encuentro donde había quedado con mi amigo Jesús, en la misma línea de meta, me pongo de rodillas y lloró de emoción. Me siento tan afortunado, estoy tan agradecido. La lluvia me sigue mojando, ya da igual, después de todo lo vivido que mas dará un poco más de agua ¿no estamos compuestos de un 78% de agua?.

Un diario definió la carrera como épica, hemos hecho historia. Lluvia, viento, frío, granizo y el calor humano de compañeros corredores y todos los ciudadanos de esta zona del mundo. Todas estas personas que durante 20 kilómetros han soportado el mal tiempo para animar a corredores que ni siquiera conocen, sin juzgarles, sin preguntarse si este es españolista, nacionalista, de izquierdas o de derechas, simplemente están ahí, animando con todo ese cariño que demuestran en sus palabras. La BSS es una carrera que hace llorar de emoción, no solo por lo dura que es, no solo porque se ha podido correr bajo el granizo y la lluvia y llegar a la meta con una sonrisa en el alma, te emociona sentir cada palabra en euskera o en castellano, txapeldun, campeón…

Me encanta aprender, compartir, tener experiencias, amar y sentirme amado y más cuando corres con una causa, amar y hacer que las cosas pasen… mi ilusión es conseguir una ambulancia para los Maká en el Chaco paraguayo ¿Me ayudas?

#CorredorEspiritual

#UnaAmbulanciaParaLosMaká

#Correrconcausa

#Somossusurrosdeluz

#CorreryMeditar

#MindfulnessoMeditación

#AmorIncondicional

#Correr

#Correrminimalista

#CorrerDescalzo

#Descalcismo

Hazlo fatal, pero hazlo igualmente de Karen Rinaldi

Reseña realizada por Jose Mª Escudero Ramos

 

Título: Hazlo fatal, pero hazlo igualmente

Autora: Karen Rinaldi

Nº de páginas: 288

Editorial: Urano

ISBN: 9788416720798

Año de edición: 2019

 

Un libro entretenido en el que, a través de sus 288 páginas, conoceremos la vida de la autora, Karen Rinaldi.

“Hazlo fatal, pero hazlo igualmente” es un libro valiente para personas con miedo a hacer las cosas. Una frase que nos ha encantado es El riesgo no sería riesgo si a veces las cosas no salieran mal.

Con ejemplo de su pasión, el surf, nos deleita con pasajes de su vida, ejemplos en primera persona, en los que nos cuenta cómo hace ella para ir a por la Gran Ola y no fracasar en el intento. Karen nos ánima a surfear las olas de nuestra propia vida.

Fracasar te enseña el poder de la resilencia, refuerza la voluntad y nos hace libres de las ataduras que generan esos miedos que, a veces, nos paralizan.

Los desafíos alimentan nuestro cerebro, los miedos lo duermen. ¿Qué es lo que vamos a hacer ahora?

Karen Rinaldi nos invita a vivir la vida al máximo pero con sentido común. Nos incita a que saquemos el cajón de los sueños olvidados y empecemos a probar aquello que siempre nos ha gustado pero nunca nos hemos atrevido a practicar, tocar un instrumento, montar a caballo, hacer surf ¿Cuál es el sueño que tú tienes guardado en tu baúl?.

BIOCULTURA MADRID2019

JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, Madrid, 6 de noviembre de 2019

 

35 años desde que comenzó la feria BioCultura, organizada por la Asociación Vidasana. Con 35 añitos uno se llega a plantear si ellos mismos son los que han generado y expandido la cultura Bio. La Asociación Vidasana que desde 1981 está haciendo esta divulgación de la cultura bio y eco-lógica cada día cobra más importancia, primero porque ahora es el momento de concienciar a los consumidores de los posibles fraudes derivados de la manipulación en la información y el etiquetado, se han de defender los derechos tanto de los agricultores como de los consumidores y además se ha de poner especial énfasis en el consumo y en la producción responsable, local y con ética.

No es tarea fácil porque se ha de combatir viejos estereotipos, nos enfrentamos a grandes corporaciones y costumbres arraigadas, bien ancladas en el inconsciente colectivo. Hay muchas cosas que cambiar, hay muchas cosas que mejorar, pero los avances se hacen siendo conscientes de en donde estamos viviendo para enfrentarnos a los desafíos que conlleva el progreso y los cambios sociales derivados de ello. Hemos de aprender a consumir con coherencia, con ética y con responsabilidad, no es mi culpa por eso no quier ser parte del problema.

Decía la eminente primatóloga Jane Goodall que la producción de carne de la manera que se está haciendo no es sostenible… no podemos obligar a ser vegetarianos o veganos pero si podemos influenciar en el consumo de productos locales o próximos al lugar de residencia.

Tenemos que trabajar desde un discurso amoroso para ser cocreadores del nuevo paradigma social en el que se respete a todo ser vivo, a todo agricultor, ganadero, vendedor, emprendedor y consumidor. No se trata tanto de hacerse millonario, se trata de poder ir a dormir con la mente tranquila, ¿qué los demás no pueden hacerlo? El consumidor ético y coherente sí porque hace lo que está en cada una de nuestras manos para hacer un comercio, una cultura y una vida bio-ética.

No esperemos a que los gobernantes aprueben leyes que condicionen o prohíban ciertos productos nocivos para la salud, el voto está en nuestras manos… Dejemos de consumir, en principio, aquello que nuestro cuerpo nos dice no nos sienta bien… al final se trata de eso, de escucharse a uno mismo, alejarse de los ruidos externos y seguir nuestra intuición. Consume lo que sepas te hace bien a ti y a tu mundo, no cabe otra a estas alturas del partido.

Algunas personas catastrofistas dicen que estamos ante el fin del mundo…¡perfecto! Pues vamos a construir uno nuevo aprendiendo de los errores cometidos hasta ahora que nos han llevado a la destrucción del mundo tal y como lo conocíamos.

Desde la Revista Susurros de luz recomendamos hacer una visita a BioCultura sin prisas, saboreando los aromas, los sonidos, las texturas, las terapias, comidas, ropas, en definitiva todo lo que te ofrece una feria como BioCultura que no es que sea un referente, es que es la estrella que guía a todas las personas que tenemos este espíritu indómito que nos hace pensar en el bien del planeta tierra y de todos sus habitantes.

Disfrutadla entera, hay planes de todo tipo, para todas las edades, para toda la familia.

BioCultura. Feria de Productos Ecológicos y Consumo Responsable.
Feria de Madrid – IFEMA (Pabellónes 8 y 10)
7, 8, 9 y 10 de Noviembre de 2019
35ª Edición

La feria de productos ecológicos y consumo responsable más importante del estado español espera la participación de 800 expositores y 74.500 visitantes. Paralelamente a la exposición se celebrarán más de 400 actividades.

Pabellón 10: Más de 18.000 referencias de productos de alimentación ecológica forman el mayor sector de la feria, acompañado de otros sectores como son productos para la higiene y la cosmética con ingredientes certificados.

Pabellón 8: Moda sostenible; ecomateriales, muebles y decoración para la vivienda; energías renovables; bienestar y salud; ahorro y reciclaje; ecología; medio ambiente; turismo rural y casas de reposo; juguetes; artesanías; música; libros y revistas

https://www.biocultura.org/madrid/informacion#

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Suerte de sentir, poema de Desam. Ferrández

Suerte de sentir, poema de Desam. Ferrández

Aves negras bailan sobre mi cabeza
Y muero… “porque no muero”.

Mil ojos ruidosos ríen,
algo atenaza la respiración
cuando el amor se mezcla con el deseo,
las cuencas visuales pierden el relleno.
¿Lo habéis visto?
La respiración se atasca,
la mentira ciñe corbatas.

La escena se repite.
Mi cabeza sigue a los contrincantes,
el veneno salta de bandeja en bandeja,
miles de agujas se clavan en la yugular,
dardos vuelan en busca del muerto.

La madrugada penetra con temblor de vientre,
ardor entre las piernas como mbeyú caliente,
devorado con pasión por el amante casual,
cuando el deseo se mezcla con amor.

Al final, gracias por el momento,
suerte de sentir.
El amor se siente en todas las personas,
comprensión y lágrimas.

Cuando cada experiencia supera a la anterior
lágrimas del dolor de otros,
y de agradecimiento mío,
se juntan en el mismo ojo
en caída libre hacia la liberación.

Compartiendo la noche con los invisibles

JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, Madrid, 3 de noviembre de 2019

2 de noviembre, parece un día cualquiera pero es especial. Es el día de cumpleaños de una de nuestras voluntarias, Rafi, una autentica luz en Susurros.

Elegimos como punto de reunión la puerta del cine Palacio de la Prensa, lo que nos permitió sentir el agobio de la gente que pasea el sábado por la noche por esa zona de Gran Vía.

Ver a tanta gente caminando cargados de bolsas de todas las compras que han realizado en las tiendas de las zonas, o que salen a cenar, a disfrutar de la familia, nos hace reflexionar… tras ese “río de gente”, si miras hacía abajo, podrás ver a los seres invisibles que habitan en la ciudad y en esta ocasión no nos referimos a las hadas si no a los Sin Techo.

Usamos la escusa de llevarles comida y bebida para charlar con “las personas invisibles” pues sabemos, por la experiencia acumulada, que comida tienen de sobra, hay muchas asociaciones que reparten víveres. Lo que requieren estas personas invisibles es sentirse visibles y escuchadas, por eso nos gusta hacer, cada vez que salimos, un recorrido corto y estar con cada persona que nos encontramos un buen rato, hay quien quiere hablar poco y los hay que les gusta contar sus experiencias de vida, hay encuentros rápidos y los hay que cuesta decir adiós, nos pasaríamos horas escuchando, dando conversación, aprendiendo de las experiencias de otras vidas.

Nos gusta preguntarles qué necesitan y si está en nuestra mano conseguir lo que piden, volveremos con sus pedidos: un saco de dormir, mantas, ropa interior, abrigos, calcetines… se nota que llega el frío.

Ahora es cuando comenzamos la campaña para pedir donativos en forma de ropa de abrigo o mantas a ser posible ligeras, no de las zamoranas que pesan tres kilos, zapatillas, ropa interior y dinero para poder comprar más víveres, hacer caldo casero, gazpacho, “porque un gazpacho es una forma sencilla de tomar verduras” nos dice José, “yo tomo gazpacho todo el año”.

Hemos conocido a Amadeus, es el nombre artístico de un poeta portugués que lleva más tiempo aquí que en su país de origen. Hablamos con Sonia quien nos dice que es intolerante a los lácteos y no puede comer los sándwiches que solemos llevar, excepto una vez que tenía mucha hambre y se comió uno lo que le hizo ponerse muy mala y pasar un buen rato devolviendo, “pero es que tenía mucha hambre”. No tuvo en cuenta que el chorizo también tiene lactosa…

Hemos aprendido mucho desde que nos sentamos en el suelo con estas personitas que se hacen visibles por un tiempo. Es curioso ver como nos mira la gente cuando nos ven hablando con los invisibles, ¿me pregunto que pasará por sus cabezas? quizá que estemos hablando solos pues los viandantes no ven personas en frente nuestro, cuando hacen visible lo invisible ven bultos con forma de drogadictos, ex-convictos o alcohólicos… nosotros hemos podido superar la barrera del miedo y vemos almas de artistas, poetas, artesanos, gente que ama, que tiene una historia que contar y que las compartan con nosotros y eso es lo que nos da vida, ganas de hacer y ganas de vivir, vivir compartiendo porque de otra forma, la vida tendría otro sentido y el sentido que tienen nuestras vidas en este momento es el de compartir, amar, sentir…. Porque cualquiera de nosotros podríamos estar en su lugar por un golpe de mala suerte. Por todo ello nos sentimos afortunados y agradecemos.

Los invisibles cuando se hacen visibles y les ponemos nombres, nos dan lecciones de gratitud y de humildad y hace que el compromiso adquirido con Susurros de luz se haga más manifiesto. En unos diez días volveremos por esas calles del centro de Madrid para repartir lo que hayamos podido conseguir, si te ánimas a donar mantas calentitas pero ligeras, abrigos, sacos de dormir o a comprar unos calcetines o ropa interior, zapatillas, y donarlos para que los llevemos o a llevarlos con nosotros ponte en contacto a través de correo electrónico somos@susurrosdeluz.com y podrás ser uno de los privilegiados que ven a los seres invisibles que habitan algunas ciudades.

Ayer fuimos Rafi, quien cumplía años, (que bella manera de celebrar, compartiendo) Nines, madre de mi hija y persona que promovió la salida a repartir amor de ésta noche, y María, bello ser, querida hija, que nos sorprendió con una naturalidad especial a la hora de dar amor a nuestros amigos invisibles.

Gracias por dar sentido a Susurros de luz.

Dos de noviembre, una noche llena de Almas Maestras que vienen a este plano a tener experiencias para que podamos aprender tanto cada día… Gracias por existir, gracias por elegir este papel en este plano, no sé si se trata de karma o de de almas avanzadas que han venido aquí para que todos podamos cumplir nuestro plan de vida, el mío, desde la humildad de un corazón agradecido, es hacer que las cosas pasen para poder contarlas.

La moraleja de hoy es que en las pequeñas acciones reconoces las grandes almas, no de los que dan si no de los que nos reciben con los brazos abiertos, con una sonrisa y con amor… a veces me cuesta más arrancar estas cosas de personas que lo tienen todo.

Gracias por recor-darme un motivo para vivir.


 

Una Ambulancia para los Maká 2

Madrid, España, 2 de noviembre de 2019

#UnaAmbulanciaparalosMaká

Llevamos un tiempo colaborando con la Comunidad Indígena de los Maká, hemos conseguido donar instrumental sanitario para el Centro de Salud de Qenkuket en Presidente Hayes en el Bajo Chaco en Paraguay.

Ahora necesitamos conseguir 5.000 euros para comprar un coche de segunda o tercera mano, luego toca equiparlo en GAESA SA, para poder tener el presupuesto de lo que costaría la equipación necesaria para hacer el coche ambulancia, hemos de tener el coche primero y en base a tamaño y características se equiparará con lo necesario para que los indígenas de la Comunidad Maká puedan llevar a sus enfermos a los hospitales correspondientes.

Según nos han contado, necesitan especialmente la ambulancia para casos graves respiratorios, para roturas de huesos y para casos de partos que se complican.

En todos los casos el tiempo es oro por lo que el sistema actual de tratar de conseguir una ambulancia que llegue a la comunidad y llevar al enfermo o accidentado al hospital más cercano no es bueno por lo que necesitan una ambulancia fija en el puesto de salud de la comunidad para optimizar la gestión de los tiempos, disminuir la gravedad de los casos por tardar en ser atendidos y reducir la mortalidad.

Desafortunadamente parece que los indígenas no son muy bien tratados en ciertos lugares por lo que no se les da prioridad. El tener una ambulancia en la propia comunidad hará que no tengan que depender de terceros, siendo ellos los responsables por la salud de los suyos.

Pedimos 5.000 euros para comprar el coche y más adelante haremos otra campaña, en cuanto sepamos a cuanto asciende el equipar el vehículo con los materiales que necesiten.

Gracias por cooperar, gracias por hacer posible que el planeta tierra gire en armonía y amor para todos los que aquí habitan.

Podéis hacer una donación siguiendo estos pasos.

¿Cómo puedes hacer el donativo?

Puedes hacer un ingreso en la cuenta de la ONG Susurros de luz, poniendo en concepto el nombre de quien hace la donación  y añade AmbulanPY, Por ejemplo yo escribiría:  Jose Escudero AmbulanPY

Titular Susurros de luz

Caja de Ingenieros ES33 3025 0003 9214 3335 2080 

Gracias de todo corazón.

Jose Mª Escudero Ramos

presidente de la Asociación sin fines de lucro Susurros de luz