Compartiendo la noche con los invisibles

JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, Madrid, 3 de noviembre de 2019

2 de noviembre, parece un día cualquiera pero es especial. Es el día de cumpleaños de una de nuestras voluntarias, Rafi, una autentica luz en Susurros.

Elegimos como punto de reunión la puerta del cine Palacio de la Prensa, lo que nos permitió sentir el agobio de la gente que pasea el sábado por la noche por esa zona de Gran Vía.

Ver a tanta gente caminando cargados de bolsas de todas las compras que han realizado en las tiendas de las zonas, o que salen a cenar, a disfrutar de la familia, nos hace reflexionar… tras ese “río de gente”, si miras hacía abajo, podrás ver a los seres invisibles que habitan en la ciudad y en esta ocasión no nos referimos a las hadas si no a los Sin Techo.

Usamos la escusa de llevarles comida y bebida para charlar con “las personas invisibles” pues sabemos, por la experiencia acumulada, que comida tienen de sobra, hay muchas asociaciones que reparten víveres. Lo que requieren estas personas invisibles es sentirse visibles y escuchadas, por eso nos gusta hacer, cada vez que salimos, un recorrido corto y estar con cada persona que nos encontramos un buen rato, hay quien quiere hablar poco y los hay que les gusta contar sus experiencias de vida, hay encuentros rápidos y los hay que cuesta decir adiós, nos pasaríamos horas escuchando, dando conversación, aprendiendo de las experiencias de otras vidas.

Nos gusta preguntarles qué necesitan y si está en nuestra mano conseguir lo que piden, volveremos con sus pedidos: un saco de dormir, mantas, ropa interior, abrigos, calcetines… se nota que llega el frío.

Ahora es cuando comenzamos la campaña para pedir donativos en forma de ropa de abrigo o mantas a ser posible ligeras, no de las zamoranas que pesan tres kilos, zapatillas, ropa interior y dinero para poder comprar más víveres, hacer caldo casero, gazpacho, “porque un gazpacho es una forma sencilla de tomar verduras” nos dice José, “yo tomo gazpacho todo el año”.

Hemos conocido a Amadeus, es el nombre artístico de un poeta portugués que lleva más tiempo aquí que en su país de origen. Hablamos con Sonia quien nos dice que es intolerante a los lácteos y no puede comer los sándwiches que solemos llevar, excepto una vez que tenía mucha hambre y se comió uno lo que le hizo ponerse muy mala y pasar un buen rato devolviendo, “pero es que tenía mucha hambre”. No tuvo en cuenta que el chorizo también tiene lactosa…

Hemos aprendido mucho desde que nos sentamos en el suelo con estas personitas que se hacen visibles por un tiempo. Es curioso ver como nos mira la gente cuando nos ven hablando con los invisibles, ¿me pregunto que pasará por sus cabezas? quizá que estemos hablando solos pues los viandantes no ven personas en frente nuestro, cuando hacen visible lo invisible ven bultos con forma de drogadictos, ex-convictos o alcohólicos… nosotros hemos podido superar la barrera del miedo y vemos almas de artistas, poetas, artesanos, gente que ama, que tiene una historia que contar y que las compartan con nosotros y eso es lo que nos da vida, ganas de hacer y ganas de vivir, vivir compartiendo porque de otra forma, la vida tendría otro sentido y el sentido que tienen nuestras vidas en este momento es el de compartir, amar, sentir…. Porque cualquiera de nosotros podríamos estar en su lugar por un golpe de mala suerte. Por todo ello nos sentimos afortunados y agradecemos.

Los invisibles cuando se hacen visibles y les ponemos nombres, nos dan lecciones de gratitud y de humildad y hace que el compromiso adquirido con Susurros de luz se haga más manifiesto. En unos diez días volveremos por esas calles del centro de Madrid para repartir lo que hayamos podido conseguir, si te ánimas a donar mantas calentitas pero ligeras, abrigos, sacos de dormir o a comprar unos calcetines o ropa interior, zapatillas, y donarlos para que los llevemos o a llevarlos con nosotros ponte en contacto a través de correo electrónico somos@susurrosdeluz.com y podrás ser uno de los privilegiados que ven a los seres invisibles que habitan algunas ciudades.

Ayer fuimos Rafi, quien cumplía años, (que bella manera de celebrar, compartiendo) Nines, madre de mi hija y persona que promovió la salida a repartir amor de ésta noche, y María, bello ser, querida hija, que nos sorprendió con una naturalidad especial a la hora de dar amor a nuestros amigos invisibles.

Gracias por dar sentido a Susurros de luz.

Dos de noviembre, una noche llena de Almas Maestras que vienen a este plano a tener experiencias para que podamos aprender tanto cada día… Gracias por existir, gracias por elegir este papel en este plano, no sé si se trata de karma o de de almas avanzadas que han venido aquí para que todos podamos cumplir nuestro plan de vida, el mío, desde la humildad de un corazón agradecido, es hacer que las cosas pasen para poder contarlas.

La moraleja de hoy es que en las pequeñas acciones reconoces las grandes almas, no de los que dan si no de los que nos reciben con los brazos abiertos, con una sonrisa y con amor… a veces me cuesta más arrancar estas cosas de personas que lo tienen todo.

Gracias por recor-darme un motivo para vivir.


 

1 comentario en “Compartiendo la noche con los invisibles

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