Conversando con… Anaska Fischer

Entrevista realizada por Jose Mª Escudero en octubre de 2019

Conocí a Anaska Fischer gracias a su novela iniciática “El talismán del líder danzante” publicada este año por la editorial Kepler. Silvia, Anaska Fisher, es una persona muy accesible, abierta y generosa. Tiene las ideas muy claras y su generosidad radica en compartir todas ellas, poco a poco, paso a paso, variando de formato pero con un mismo fin: elevar la frecuencia de la humanidad.

¿De dónde eres originariamente?

He nacido en Milán, mi padre era italiano, mi madre es de Barcelona, mi origen es un ping pong entre Milán y Barcelona, en aquella época, los 70, eran dos ciudades completamente diferentes, en Italia se estaba en un tiempo y en España en otro. Por eso me cuesta definir de donde soy, soy de donde me encuentro. Digamos que académicamente, lo que son los estudios de colegio, me he formado en Italia.

Escribir es importante para ti.

Escribir es importante porque tienes que dedicarle tiempo y a aquello que le dedicas tiempo le dedicas una energía que compartes con los demás.

En “El talismán del líder danzante” especificas que todo es ficción, que no es un libro autobiográfico, pero a mí me da que algo de biográfico tiene…

Sabes muy bien que cuando escribes lo haces realidad o profetizas o estás trabajando con el tiempo: cuando escribimos cosechamos de nuestro pasado y también creamos el futuro. El otro día hablé con una persona sobre la escritura, es magia con la que evocas cosas y mientras escribes creas una energía, esa energía la va a leer otra persona, el cómo lo interprete va a ser influenciado por su manera de ser. Mi personaje no es el mismo que al que le llega a cada lector.

Ni siquiera tú misma eres la misma persona cuando lo escribes que cuando lo vuelves a leer.

Totalmente. Me pasó con “El talismán del líder danzante”, la primera vez que lo publiqué fue autoedición, más tarde llegué a un acuerdo editorial con Kepler y tuve que re-escribir unas partes, mientras lo leía me decía “wow, esto me viene muy bien ahora”, me servía de ayuda lo que había escrito tiempo atrás. Y me pasa lo mismo con “Viaje al centro de ti mismo”, estaba en un curso de escritura creativa y de pronto me bloqueé en una cuestión emocional y una amiga me dijo “lee tu libro, en la página tal, el capítulo de enfrentar tus miedos…” y así hice y ¡qué bien!.

Augusto Roa Bastos, autor paraguayo premio Cervantes en 1989, dijo que la persona que menos conoce su obra es el propio autor.

Así es, yo creo que entramos en trance cuando escribimos. Escribo con pseudónimo porque realmente no soy yo la que escribe, es Anaska, Fischer es mi apellido de casada. Silvia es la que vive la vida de todos los días y Anaska, cuando se sienta, es la que escucha esa parte del cerebro que funciona de otra manera, la que está totalmente inspirada.

Cuando escribimos conectamos con las musas, con el Yo Superior, guías, con el campo morfogenético, llámalo como quieras, pero recibimos una información de algo que nos dicta o inspira…

Y lo mismo pasa con mis clases de yoga, cuando enseño salen palabras de mi boca que el observador interno dice “¡mira que interesante!”.

En las clases además está la energía del grupo, decimos lo que el grupo tiene que escuchar en ese momento.

Lo recibes, a mí me pasa que al acabar la clase me viene una persona y me dice “has dicho algo que es justo lo que yo quería saber”. Cuando estamos compartiendo un espacio es una constelación, compartimos a nivel inconsciente y a nivel de vibración por lo cual yo me entero de lo que necesitas, e igualmente la información llega porque lo sabe el otro por eso lo digo yo.

¿Qué te parece el uso de la tecnología para meditar, hay algunas APP´s que están saliendo que te enseñan a meditar en casa?

Es mejor que no hacer nada, la tecnología sí que te puede ayudar. Es un nuevo lenguaje, indudáblemente la transmisión de las enseñanzas por un maestro real y compartirlo con personas reales es súper interesante en relación a un mundo que va hacia lo artificial, hacia las APP. Al final en la sustancia, cada uno vive en su propia APP humana y estamos necesitados de entender que tenemos una wifi entre humanos y que la tecnología lo que está haciendo es manifestar lo que ya hay pero de una forma que no es consciente.

Yo soy de la vieja escuela, creo que está bien poder compartir un espacio para meditar, un espacio a nivel humano, unas formas que te conectan con otras personas, hablo de las enseñanzas de una educación básica, respeto, sin invadir el territorio de otra persona, y en la meditación todo se calma, sobre todo lo verbal, por lo que hay más tiempo para sentir y darse cuenta de que no estamos en un mundo acelerado de bla, bla, bla. Nuestro corazón va más lento y profundo y nuestro instinto necesita sentir la fuerza de un lugar seguro, no sé si una APP puede darnos la fuerza de sentarnos a sentir la tierra y el espacio que se convierte en un espacio sagrado donde nuestra memoria arcaica pueda sentir la seguridad del clan.

¿Mindfulness o meditación?

La meditación en algunos campos ha pasado a ser algo como muy pesado, a veces religioso, el mindfulness ha entrado más a las personas por el hecho de que hay unas instrucciones y porque parece algo científico, entonces entra mejor. Lo primero es que te tienes que hacer presente al presente. En el yoga, las prácticas de Asanas vienen después de las meditaciones, el primer texto que tenemos sobre yoga es “Los Yoga Sutra de Patanjali” y allí  solo se habla de meditación, hay una sola postura, asana es más para despertar el cuerpo para la meditación, el Hatha Yoga viene mucho después, allí si se usa más el cuerpo para purificar la mente.

Da igual cómo se llame, el tema es que llegue a dónde tenga que llegar

Antes de “El talismán del líder danzante” escribí mi primer libro “Viaje al centro de ti mismo”, es una guía práctica para guerreros espirituales, lo escribí porque llegó un momento en el que me pregunté si quería seguir transmitiendo el yoga de la manera en que lo estaba haciendo porque me sentía poco auténtica haciendo “gimnasia espiritual”, así que me lo tomé como un reto, hasta entonces no había escrito nada para mí, sí para otros, así que “Viaje al centro de ti mismo” lo escribí para recapitular, por qué empecé a practicar, qué es lo que buscaba, y mostrar las enseñanzas de Patanjali como un “viaje del héroe” o como un proceso de coaching, fui aunando mi historia con todo esto e hice el viaje del héroe, desde la llamada, los obstáculos, el retorno, etc.

¿Por qué “El talismán del líder danzante” discurre en México?

Desde pequeña he tenido claro lugares que quería visitar, México, Perú, Machu Pichu… México fue mi primer viaje al otro lado del océano y nada más llegar a Ciudad de México me enamoré de los olores, del aire, y eso que apesta a queroseno pero da igual, me sentía pertenecer a esta tierra, ha sido el lugar donde cuando me marchaba yo sentía añoranza, como si dejara a un novio, pero de la tierra.

¿Conociste todos los lugares que mencionas en el libro?

Viajé más de doce veces a México a lo largo de los años, el primer año que fui me pasó casi lo mismo que le ocurre a Gala protagonista de la novela, que la magia de México empezó a llamarme. Cuando fui a México me había leído la mitad de la biografía de Castaneda, tenía ese chip medio Hippie, y fue llegar y conocer un poco de “casualidad” las personas correctas que me llevaban hacia la sabiduría ancestral de México, no Castaneda en concreto, pero si hacia curanderas, al principio bastantes mujeres, en la zona de Oaxaca conocí a dos chamanes, un amigo que era hijo de chamanes mixtecas, me enseñaron sus rituales, compartí sus lugares de poder, qué hacer…

¿Qué pasó con la idea inicial de seguir las enseñanzas de Casteneda?

Al final encontré rastro del grupo de Castaneda, exploré por allí también, viajé a Los Ángeles un par de veces, hice dos talleres con el nagual, con las chatmolas, pero no le encontré el corazón y me quedé un poco pluff.

Nos encantó el libro, a mí especialmente por mi vínculo con México, a Desam por los ejercicios y la narración, la historia

Mi enfoque fue transmitir algo que tuviera un magia subterránea no expresada y que fuera práctico, para mí era crear el campo base para funcionar de una forma ordenada, creando esta sencillez con la naturaleza en pasos muy sencillos, con una historia como es el camino del héroe donde si uno se encuentra en uno de los puntos, los reconoce y puede ahondar en ellos.

Quiero resaltar una frase del libro que me ha encantado, El líder interior es impecable, no perfecto, me parece espectacular

Es que la perfección está muerta, si existe. Impecable es lo máximo que puedas hacer con las circunstancias que hay y hasta donde llegues im-pecable (sin pecado) desde la inocencia y desde el sacrificio como sacro-oficio, estoy sacralizando lo que hago y de la mejor manera, lo hago impecable, no será perfecto pero doy lo mejor de mí. Carlos Ruíz dice “haz lo mejor que puedas”, desde el hacer, me entrego.

Tras tus múltiples viajes, tras tantas bellas y diferentes experiencias, ¿Cómo son los viajes de vuelta?

Un libro que cuenta esto es el Viaje a Ixtlán de Carlos Castaneda, al final del libro Don Genaro, tras pasar unas experiencias en el desierto, quiere volver a casa, a Ixtlán, en el camino de regreso se encuentra a gente pero todos ellos son fantasmas, en un momento dado se da cuenta de que nunca más va a poder regresar a Ixtlán pues él nunca más va a ser el mismo.

Para mí, mis viajes de vuelta, eran en cierta manera tristes porque siempre resultaban una escabechina de situaciones, de personas, de rechazo del Grial que llevaba y era un momento un poco triste por que eran momentos de despedidas y de nuevos encuentros. Es el punto donde termina una aventura y comienza otra.

El viaje de vuelta hay que integrarlo

El viaje de vuelta es la parte más difícil de todo el viaje. Te sientes como un extraterrestre, la normalidad que habías dejado empieza a cogerte de nuevo y no lo quieres, no lo puedes evitar… es el último atisbo de libertad del viaje, el momento en el que estás momentáneamente iluminado y también lo tienes que soltar porque vivimos aquí.

Vivir zen en un monasterio es fácil pero vivir zen en el centro de tu ciudad es más complicado. ¿Qué diferencias hay entre vivir en “nuestra cultura” entre ciudades y vivir en el mundo rural entre indígenas?

Las indígenas viven en los natural, en la tierra y con la tierra y con un tiempo natural, están aquí y ahora, incluso porque sus necesidades son básicas, y la comunidad no es tan grande como para que la persona sea “nadie”, allí todo el mundo se conoce y el tiempo corre con los ritmos de la naturaleza, hay una armonía de fondo que lleva un orden de por sí solo.

El orden natural de las cosas.

Y para mí que venía de Milán acelerada, vivir en estas comunidades era sanador. La amabilidad de las personas y también su manera de verme, con sus ojos, que se partían de risa de como era yo, por las cosas que decía, me bajaba a tierra porque notaba lo chiflada que estaba yo por sus risas amables y bondadosas, me trataban como a una niña porque no entendía cosas que para ellos eran naturales, comer o ir al baño en la selva, un animal de Milán… Mis viajes, yo buscaba cosas muy arriba y la chamán me decía “mira al fuego”, y yo bajaba la cabeza y observaba. No era tan intelectual como Castaneda…

Al final, todo es mucho más sencillo. Adornamos las terapias con símbolos y cosas…

En todas partes donde viajé, las madres curan a sus hijos con las manos, poniendo las manos en la barriga.

El cura sana, culito de rana, el amor más incondicional es el de la madre. También en México pasan un huevo…

…por la tripa, el huevito, hacen limpias.

Mitos y leyendas, metáforas para aprender creados desde la antigüedad y en todas las culturas

Los mitos corresponden siempre a los símbolos de una sociedad porque lo que hacen es crear la historia, la historia del colectivo, nuestra historia, con sus límites y sus consecuencias. Al final, casi todos los mitos acaban siendo muy parecidos, quien se sale de las reglas encontrará una aventura, esta aventura tendrá unos determinados pasos y luego habrá un regreso con un tesoro, con una redención o llevando algo. Sí, los mitos y las leyendas son educativos y marcan el territorio sagrado del conocimiento de una determinada cultura.

¿En el siglo XXI se siguen creando mitos?

La publicidad, por ejemplo, son todo mitos. Se pueden crear realidades virtuales muy grandes. El mito del más allá es más bonito, la tierra la descuidamos. Ahora, por ejemplo está el mito de querer colonizar el espacio, tiene que ver con mirar arriba, Dios está en el cielo, pero desatendemos lo de abajo, pensamos que la tierra es una simple roca y que no pertenecemos a ella.

Pero ese es un mito negativo, es como crear un inconsciente colectivo

Casi todos los mitos ancestrales son mitos donde el Dios es femenino, había divinidades femeninas y se entendía que somos hijos de la tierra, no podemos vivir sin la tierra, venimos de las estrellas pero aquí estamos. Las religiones monoteístas han tomado las escrituras de una forma literal, se ha dejado a un lado el poder de lo femenino, fijate como nos dicen que el “Padre está en los cielos” y que podemos hablar con Él solo con intermediario y con permiso y con rituales claros y oscuros y “en la tierra” está el pecado, la puta…

Me gustaría ahora que se formaran de nuevo mitos sobre la importancia de la tierra y del lado femenino porque creo que es la salida para que la humanidad siga viva sino, de otro lado, nos extinguiremos alegremente.

Está claro que la vía es que los gobernantes y empresarios piensen dando fuerza al lado femenino del ser, no queremos damas de hierro, queremos hombres sensibles

Una integración del lado femenino y del lado masculino. El problema es que el lado masculino ha sido el punto de referencia hasta ahora y como hemos vivido desligados de la naturaleza tanto tiempo no hay un empoderamiento femenino realmente, el poder de estas mujeres que encuentras en la aldea, están cumpliendo su naturaleza femenina de ser madre, de ser campesina, no tienen ningún problema de sentirse inferior del hombre, incluso diría que al revés…

Se consideran incluso superiores…

Porque veneran su poder de ser creadoras.

¿Podemos trabajar nuestra muerte?

Yo creo que la vida, en el fondo, es una preparación para poder llegar a la muerte de una forma consciente. Los chamanes ven a la muerte como consejera porque si todo el mundo contactara con su propia mortalidad daría más significado a la vida.

¿Nuestras expectativas son nuestros propios fantasmas?

Cuando tenemos una expectativa digamos que elegimos un futuro de los múltiples que hay y cerramos con nuestro deseo y con nuestro enfoque la posibilidad de ver las otras opciones. La expectativa, yo la veo como una falta de fluidez, como esa imagen a futuro que creamos bloquea unos soluciones mejores a las que, a lo mejor, una persona ha adoptado. Cuando tienes una expectativa es una decisión que se hace y que en seguida se vuelve pasado, luego tienes una decisión detrás de ti y un futuro delante, todo lo que está en medio, en el ahora, lo pierdes, entonces puede ser una carga. Obviamente no se puede vivir sin expectativas, una cosa es expectativa y otra ilusión, a veces una expectativa es un disfraz de ilusión, de control.

Dinos un libro que te haya cambiado la vida

De Julia Cameron, “El camino del artista”, este libro me abrió a mi misma. Creo que es un libro que toda mujer tendría de leer, ahora resulta un poco retro pero a mí me sirvió para romper el espejismo de una cierta realidad, para encontrarme con mi femenino creativo y con mi espiritualidad desde una parte lúdica y no de desde la importancia….Me reconocí tener una mente muy masculina cuando leí esto, “estoy siendo el hombre, no estoy integrando la creatividad como sagrado femenino y he enfocado toda mi vida en mi falo invisible”, no me había dado cuenta y allí integré a través de este libro, descubrí mi parte de mujer salvaje, no empoderada pero mujer…me hizo el click este libro. También es muy práctico y emocional.

Los libros de Robin Sharma también son recomendables para leer, es uno de los mejores gurús sobre liderazgo que hay, trabaja desde el corazón. “El talismán del líder danzante” está basado en sus enseñanzas, me ha servido como guía y en cierta manera me ha empujado a escribir el libro.

¿Y una película?

No soy tanto de películas… la primera que me viene es la primera parte de Matrix, porque me dio mucho que pensar. Más que películas te diría una serie documentales que son unas entrevistas de Bill Moyers a Joseph Campbell, el encuentro con este hombre como estudioso de filosofía… habla de los mitos, es maravilloso, y a partir de esta serie descubrí La guerra de las galaxias, una película que está representando El viaje del héroe, es como tener una visión que se te abre en muchos pisos simultáneamente. A través de estos discursos y de estas entrevistas se me abrieron a mí muchas puertas que eran solo conocimiento intelectual y sin embargo ahora lo son a nivel de entendimiento verdadero.

Imagínate que puedes volver al pasado y te encuentras con la pequeña Silvia, cuando tenías quince años. ¿Qué consejo te darías?

Me diría de pensar más en lo que yo puedo ofrecer en vez de ser la fan número uno del trabajo de otros. Me daría así un consejito un poco fuerte, en vez de perder la baba para otros, entiende que lo que ves en otros es tu propio reflejo, no pierdas tiempo donde no debes, en donde no te nutre. Ve en la dirección correcta.

¿Qué pregunta te harías que nunca te han hecho y te encantaría que te hiciesen?

Yo me preguntaría con esta sensación de duda, de no merecimiento que todavía queda por ahí… ¿Por qué me encuentro siempre con personas tan interesantes? ¿Por qué tengo tanta suerte? y me respondería ¿Y por qué no?

Suerte tenemos nosotros de poder entrevistar a personas tan especiales como tú.

Y nos despedimos con un fuerte abrazo de esos que se sienten en el alma.

Gracias Silvia, gracias Anaska Fischer, por compartir tanto.

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