Conversando con… La Malinche

 

Es a Pep Lladó a quien le debo el haber conocido a La Malinche, cuando le entreviste, hace ya unos meses, con una gran intuición me habló de su amiga Margarita, La Malinche. “Tienes que conocerla” y sin duda teníamos que conocernos. La energía, optimismo y ganas de hacer que tiene La Malinche me invita a pensar que este es el comienzo de una gran amistad. La Malinche es Mujer Medicina, cantautora, compositora mexicana y por encima de eso, una mujer que camina por el mundo con el fin de construir una humanidad tan llena de luz como ella misma.

 

Las cosas si han de pasar, pasarán

Recuerdo una anécdota que pasó en la comunidad de los queros, los descendentes directos de los Incas, en Perú. Es una comunidad muy pequeñita donde no hay de nada, solo llamas. La gente sube a quedarse en sus casas. Un día, uno de los que fue de excursión llevaba un mango, fruta que los queros no conocen, se fue detrás de las casas a comerse el mango, un niño lo vio y se sentó junto a él y le ofreció el mango. El niño lo comió y en la noche, cuando estaban cenando lo que buenamente la gente de la casa pueden ofrecer, le dijeron al excursionista que ellos entendían que él quisiera comer mango, pero que por favor no les diera a los niños porque entonces a los niños les abría la necesidad de quererse ir de su comunidad porque había probado un sabor diferente que en la comunidad no se puede conseguir… Hay un camino que no se puede negar, antes o después… la cosa está en cómo salir.

Y cuándo…

De pequeña, ¿vendías pan dulce?

Sí, nosotros éramos una familia muy humilde y con mis hermanos hacíamos eso, mi mamá es una maga de la cocina y cada día nos hacía tamales, dulces, pan de elote, o de lo que sea, y salíamos a venderlo por el barrio.

¿En autobuses o colectivos?

En el barrio donde vivíamos, era una zona grande que ya nos conocían pues siempre vendíamos. Los fines de semana mi mamá nos mandaba a las casas a decir a los vecinos “mire, que mi mamá va a hacer panuchos el viernes, ¿cuántos quiere usted? para que se los apunte», entonces hacíamos la lista y mi mamá, sobre encargo, hacía tanta cantidad de panuchos o de tamales. Siempre estábamos metidos en la cocina y esa es una de las cosas que valoro un montón porque la comida es tan noble que en cualquier momento que necesites un poco de dinero organizas un sorteo de una cena suculenta, que esto lo hacíamos ya de adolescentes.

La comida es alquimia que une almas

La mejor manera de decir a la gente que la amas es cocinándole algo rico. He hecho talleres de cocina mexicana, he enseñado a la gente a hacer tortillas mexicanas y dentro del taller les pongo la película “Como agua para chocolate” donde dicen que es muy importante la energía que tu imprimes cuando haces la comida.

Mujer Medicina, ¿se nace o se hace?

Ahí tengo un conflicto porque mucha gente dice que viene de linaje y tal, pero creo que también una puede, si es verdad que tenemos en las células memorias de todos los tiempos, una puede recuperar esa memoria aunque conscientemente a lo mejor no conozcas bien tu linaje. En mi caso, mi mamá y mi abuela siempre han tenido una actitud de mujeres medicina aunque sin reconocerse ante la sociedad como mujeres medicina o como chamanas y eso es algo que yo he mamado. En el recorrido que hago, yo empiezo con el reiki, me voy a Cuba y tengo contacto con una santera que me dice “Margarita, tú tienes el don de sanar” y me dejó pensando ¿será verdad?. A raíz de eso, digamos, en casa tenemos mucha onda con los sueños, siempre cuando desayunamos contamos lo que soñaste y tal, y a raíz del viaje a Cuba los sueños se empiezan a representar tal cual los soñaba.

¿Sueños premonitorios?

Exacto

¿Qué terapias o técnicas has aprendido?

Cuando vuelvo de Cuba me voy a vivir a San Cristóbal, ahí me inicia en reiki una amiga chilena, en San Cristóbal hay mucha gente de fuera. He aprendido diferentes tipos de masajes también… quiromasaje, el masaje de canal vientre, y ahí voy sumando conocimiento trabajándolo en mi círculo más cercano familia y amigos. Yo no me rijo por las reglas de según que cosas, si no que he aprendido con diferentes maestros, sin proponérmelo me ha llegado el regalo y me han enseñado reiki, por otro lado un amigo muy querido me enseñó a trabajar con los minerales, con las caracolas y digamos que dentro de la terapia energética que hago, trabajo con todos los elementos que conozco y los incluyo en una sola terapia, tanto la imposición de manos como la imposición de caracolas o minerales, o el contacto físico para desbloquear algún punto energético.

¿Cuándo comenzaste a cantar?

Mi primera profesión fue ser pintora, el canto nace de una manera súper natural en mí porque tanto a mi papá como a mi mamá les gustaba mucho la música y mi mamá siempre se las pasa cantando mientras cocina y mientras hace las cosas de casa, es lo que uno mama. Durante un año estuve pintando murales en un parque temático y cantaba todo el repertorio de las canciones que me conocía. Mis amigos me empezaron a pedir “oye, canta esto…”. Con el tiempo coincido en Campeche con unos amigos músicos, yo pintaba y ellos tocaban en un local donde compartíamos espacios para crear, les faltaba una voz para una banda de rock y me preguntaron si me gustaría cantar con ellos y yo les dije que sí. Y ahí hice mi debut como cantante oficial, con 21 años.

Y de allí a “hacer bolos”

Empecé a relacionarme y a entrar en el mundo de la música. Cuando fui a vivir a San Cristóbal de las Casas conocí a un chico argentino que tenía una banda y sus propias composiciones y también cantaba con él, así fui avanzando en el tema de la música, hasta que llegué a cantar cada noche en San Cristóbal. Cantaba en diferentes locales y también estuve cantando en una obra de teatro maya. Por las mañanas daba clases de pintura en varias escuelas y por las noches iba a cantar.

¿Y vinisteis a Barcelona?

Cuando me vengo a Barcelona, llegamos en el 2005, venía embarazada de mi segundo hijo y ese primer año en Barcelona fue tan devastador para nosotros que tuve que hacer un recorrido hacia atrás para recordar quién era y de dónde venía, porque me perdía. Pasé unos años en que solo trabajaba en mi círculo más cercano y un día me llegó el mensaje de que tenía que adquirir un compromiso hacia el exterior.

O sea que gracias a un mal momento descubres tu esencia

Exactamente, esa crisis que pasamos fue la que me llevó a mí a reconocerme de cierta manera con mi fortaleza porque yo venía de un lugar donde me conocía todo el mundo, allí no podía salir sin que me preguntarán ¿dónde vas a cantar?, todo el mundo me saludaba y al llegar aquí, intentaba encontrar la mirada de la gente y saludar “buenos días” que no me contestaban e incluso sufrimos algún ataque de racismo, una cosa tremenda de verdad, a mí hijo y a mí. No entendía y sí me lo tomaba como algo personal hasta que, pasado ese año, pude hacer la primera amistad, fue como empezar a escalar hacia arriba e ir recuperando mi tejido social, que la gente me conociera y que ya no desconfiara de la mexicana.

La mexicana y de color oscuro

Y con mis rasgos tan indígenas, me miraban todos como un bicho raro.

Quizá tengamos miedos de esos rasgos indígenas porque tenemos miedo de encontrar a nuestros ancestros en vosotros

Creo que hay un poco de memoria ahí…“nos la vienen a cobrar”. A la gente lo diferente le causa desconfianza, creo que hay una resistencia bastante fuerte.

¿Haces conciertos a menudo?

Sí, no paro. Ahora estoy moviendo mucho lo de la ceremonia del cacao, con la que estuve en el Rototom. Hice un concierto con mi tambora, no con el tambor chamánico si no con una tambora colombiana que es muy grandota y muy poderosa y otro día hice la ceremonia de cacao.

Como mujer medicina, como chamana que amas la naturaleza, ¿qué crees necesita este mundo?, ¿qué caminemos más tiempo descalzos?

Eso es algo que en los talleres que hago comparto para que la gente vuelva a esa esencia, es el aprender a asumir tu responsabilidad como creador de la realidad que estás viviendo. ¿Y eso qué implica? Implica aprender a usar todo el universo como un aliado para que cocree contigo, esto es súper importante, con la tierra porque ella es nuestra madre. Mi oficina es en la montaña, allí hago los rituales con la gente. Hacemos una ofrenda a la “madrecita tierra”, es fantástico. En las ofrendas a la tierra pedimos, por ejemplo: “para un trabajo, yo te he traído esta ofrenda, madrecita tierra” y funciona, es magia, de verdad. Cuando te das cuenta de que tienes unas respuestas inmediatas es cuando dices que es real. Creo que es lo que hace falta aprender a cocrear con el universo.

¿Sigues pintando?

Sí, ahora estoy preparando un oráculo de canciones.

¿Y con la pintura también mezclas piedras, arena en los cuadros?

En la pintura soy muy ecléctica uso tejidos indígenas, puedo coserlo o puedo poner piedras o arena, como de repente me voy a lo más básico que es la acuarela la tinta china y que fluya. No me gusta encasillarme en nada realmente.

¿Es el arte una terapia en si mismo?

Yo no quisiera tomarla como una terapia, pero es sanador, es como esa parte interior que necesita atención, incluso muchas de las depresiones que hay actualmente puede que sean porque no nos han enseñado a expresar.

Sobre todo los chicos lo tenéis más difícil, las mujeres lo tenemos más fácil para expresar, justamente uno de los talleres que hago es eso, que los hombres también se empoderen, normalmente vienen más mujeres porque están más abiertas, pero a mí me encanta cuando vienen chicos porque creo que es una semillita bien importante. Los talleres van dirigidos al empoderamiento femenino, que no tienen que ser exclusivamente mujeres.

Al lado femenino del hombre también…

Hago los talleres de empoderamiento, conciertos rituales entre canciones medicina que son las que estoy haciendo para el oráculo también. Rituales para reconocerte como creador de tu grupo, Dios creador o Diosa creadora de tu propia realidad y voy dando herramientas para que veas como puedes cocrear lo que deseas. La ley de atracción, no solo atraigo lo que yo quiero si no lo que necesito, yo quiero una cosa pero me llega otra, atraemos lo que necesitamos en el momento preciso. Cuando se hace una ofrenda y si vas a solicitar algo se dice “siempre y cuando sea para mí bien y de todo lo que me rodea”, ahí ya se recibe la orden.

¿El poder de las palabras es importante?

Importantísimo porque con la palabra cocreamos.

¿Y con el pensamiento?

También se alinea. La clave está en lo que pienso, lo siento y lo manifiesto de todas las maneras y “hecho está”. Y celebrar y vibrar cuando hacemos los rituales. Yo siempre le digo a la gente que una cosa es hacer la ofrenda pero para que eso que estás solicitando se materialice, después de hacer la ofrenda hay que hacer una celebración y sostener la energía de que “eso que has solicitado está hecho”.

Escuché al biólogo molecular, el Dr. Bruce Lipton que yo no te puedo hacer mal, porque si te hago mal a ti, al final me hago mal a mí. ¿Cómo podemos hacer que la gente entienda esto? Ahora que hay tanto odio y tanto enfrentamiento.

Tomando conciencia de eso. Los mayas dicen “yo soy tú y tú eres yo”, por eso el saludo IN LAK´ECH de que somos la representación, porque al final todos nos representamos a todos y cómo hacer es un trabajo importante, si todos en nuestro metro cuadrado hiciéramos esto, con nuestros hijos, con nuestros seres más cercanos… al final vamos sumando.

Como un juego de montar piezas ¿no?

Sí, y creo que ya está sucediendo, la gente está muy dispuesta a abrirse, a recibir, a hacerse consciente, a transformar su camino, tienen necesidad de estar bien, está avidosa de conectar.

¿Haces algún tipo de ceremonia como el temascal u otras así de origen mexicano?

Sí hago temascal, toma de medicina, ceremonias con Niños Santos que son los honguitos mágicos de María Sabina, pero no en ceremonia grande, máximo 3 personas y ahí mismo en la montaña y una cosa de las que percibes cuando estás con el efecto de los niños santos aprendes a identificar todo lo que estaba oculto, en tu percepción, todo eso se abre o que estaba bloqueado y entonces empiezas a descubrir que la montaña no es una montaña sino que es una comunidad de entidades que están ahí y como se conecta la tierra con el cielo, los códigos que están en la piel. Una pasada.

Traje chipa de Paraguay y no me sabe igual aquí que allí, traigo Ribeiro y no me sabe igual en Galicia que en Madrid, yo creo que las cosas hay que tomarlas en su sitio. ¿No crees que estos rituales hay que hacerlos o tomarlos en su tierra de origen?

Sí bueno, estos Niños Santos también se dan aquí, no es que los vaya yo a buscar a México.

Igual que el peyote y la ayahuasca ¿si se tercia lo harías aquí?

No es lo mismo, por ejemplo el tema del peyote, no es lo mismo tomarlo en el desierto e ir a buscarlo tú, igual que la ayahuasca, que tiene su trabajo medicinal, también está el trabajo de uno mismo de cómo te vas a tomar este ritual, que no sea solamente por curiosidad, por la diversión, porque hay gente que se lo toma incluso para ir de fiesta, y dices ¿pero qué está haciendo? Entonces, tampoco es lo mismo que si la medicina te lo da un chaman o una persona del Amazonas que si te lo da una persona de aquí. La persona que está dando la medicina tiene mucho poder y mucha energía para mover, hay muchos factores, el lugar o la casa donde se está dando.

¿Cómo se vive la historia de la conquista desde tu posición, ahora que estás en España?

A las cosas hay que darles un sentido y si le das un sentido sagrado a la muerte, aunque me digas y cómo le puedo dar un sentido sagrado a la muerte de tanta gente, pero por eso estamos aquí ahora desde lo que yo vivo y estoy compartiendo y sembrando en Europa hay una conexión con la gente gracias a que soy de México y el hecho de ponerme la Malinche también tiene un sentido, me dicen ¿por qué te pones la Malinche? Si la Malinche era una traidora.

Es lo que nos han contado

Eso es lo que les han metido en la cabeza pero eso no es la realidad, la Malinche es una mujer indígena no reconocida en su poder, en su capacidad de resiliencia, en su perseverancia por sobrevivir a una situación devastadora, que fue la esclavitud y el rechazo de su propia gente, porque fue su madre la que la regalo siendo una niña y llegó a escalar a la parte más alta de ese momento. La envidia, el Síndrome de Procusto, al que sobresale le vamos a serrar las patas para que vuelva otra vez para abajo.

Cuéntanos sobre La Malinche

Pues me pongo a investigar bien la historia de la Malinche y descubro que es una historia mal contada, ¿por qué? Porque era indígena, porque era una mujer, ¿cómo le vamos a dar reconocimiento a una mujer indígena?, al día de hoy sucede, entonces yo me pongo la Malinche. Y también la Malinche en la danza conchera, son las que se ponen en la basílica de Guadalupe justo, se ponen los penachos plumas y semillas en los pies haciendo una danza prehispánica y cada ballet o cada grupo de danza lleva una Malinche que es la portadora de la copa de barro, que es la copalera que representa el útero que representa la conexión con el cielo y la tierra. Y ella es la guardiana del fuego, yo inconscientemente sin saber nada de esto voy desde siempre en todos los conciertos abro con mi copalera, las plumas y todo, de hecho he canalizado un temascal de la Malinche porque la Malinche al final se casó con un soldado catalán y se vino para acá y una vez, hace unos 3 años, fui a ver a una mauca que es un chamán de Bolivia y me dijo que tenía una vida paralela con la Malinche, pensé “ahora entiendo todo”… una cosa increíble.

¿Cómo tenemos que ver la muerte?

Como una amiga y como una bendición.

Dinos un libro que te haya marcado la vida

Las mujeres que corren con los lobos, fue un regalo de una amiga y me gustó un montón entonces era súper jovencita.

¿Y una película?

Como agua para chocolate

Si volvieras a encontrarte contigo cuando tenías 15 años ¿qué consejo te darías?

Fluye. He sido siempre muy perseverante, lo que quiero lo he perseguido, no he desistido en mi propósito, aunque a veces me gana la ansiedad por tener las cosas en el ahora mismo, que es algo que tengo que aprender incluso ahora todavía.

Dios mío dame paciencia, pero ya

Tráemelo ya. Me aconsejaría “Aprende a fluir”, mi maestro Rolando me decía “aprende a hacer como el río, no intentes correr de más ni intentes detener y si hay una piedra, amóldate a la piedra pero sigue tu camino”.

Un deseo para el mundo, como a las mises ¿qué consejo podríamos dar en general?

Que conecten con su corazón, todo lo que nace desde el corazón está bien hecho, aunque nos equivoquemos.

Estamos seguros de que no nos hemos equivocado al pedirte que nos regalases parte de tu tiempo para hacerte una entrevista. Nos has encantado. Gracias de todo corazón.

Y nos despedimos de un abrazo de esos en los que se sienten los corazones latir muy agradecidos.

 

 

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