Conversando con… Monique Briones, autora de «De naturaleza indómita»

Entrevista realizada en Madrid en Junio de 2019 por Jose Mª Escudero

Monique Briones. Foto de Jose Mª Escudero

Vemos aparecer a Monique Briones entre las casetas de la feria del libro de Madrid. Monique se muestra frágil, sencilla y sensible pero además tiene carácter. Es paisajista con alma, siempre quiso dedicarse a embellecer el mundo con paisajes idílicos. En el libro que presenta en la Feria nos cuenta el origen de Su naturaleza indómita.

¿Conoces el Retiro?.

Sí.

¿El vivero de estufas?.

Sí, es el lugar dónde plantan todas las flores que van a decorar las calles de Madrid, hay otro en la Casa de Campo, al lado del Puente del Rey.

¿Conoces bien la naturaleza de Madrid?.

Sí, la primera vez que vine a España, en 2002, mis tíos me querían llevar a ver museos y yo les pedí que me llevasen a ver parques. Me llevaron al Capricho, a la Casa de Campo, al Retiro, a Aranjuez, los he pateado bastante… mis tíos me preguntaban “¿pero no quieres ver el Prado de verdad?”, “ya habrá tiempo” les respondía.

¿Desde entonces estas viviendo aquí?.

No, vine en 2002 unos cuatro meses a hacer prácticas de la carrera, luego regresé a Sao Paulo para terminar los estudios. Empecé a trabajar en Brasil. En el libro cuento lo duro que fue tomar una decisión, pero es que cuando vine a España quedé tan enamorada, me enamoré de la calidad de vida, de no tener que mirar atrás para ver si viene alguien a atracarte, pero también tenía que dejar ahí a toda mi familia, mis amigos, mi perro… Fue duro, al final vine pero no me arrepiento. Echo de menos todo pero no me arrepiento.

Ahora la pregunta es ¿dónde están tus raíces?.

Que buena pregunta, es complicado porque al final mi padre es de aquí, mis abuelos son de aquí, yo nací allí, mi esencia es indómita, es de selva, es de jungla. ¿Mis raíces dónde están? Es complicado de contestar, ya me lo planteo en el libro ¿de dónde soy? Porque llevo aquí ya 13 años, viví 25 en Brasil…ya no sé a dónde pertenezco. Mis raíces están allá, pero mi hija nació aquí, sus raíces están aquí. Ahora es muy complicado, hasta que ella se haga mayor y me diga “me quiero ir a vivir a “Australia” y yo la seguiré seguramente…

A Australia nada menos_reímos.

Sí, si… ella también es muy salvaje.

Ya está plantada la semilla, ahora a crear realidades. Es bueno viajar nos enseña bastante, es una forma de abrir la mente. ¿Te gustan los jardines botánicos?.

Sí, me gustan bastante, sobretodo aquí. En Brasil los jardines son más sencillos por la razón de que allí puedes plantar todo, no necesitas invernaderos, son como parques realmente. Los jardines botánicos de Europa me gustan bastante por eso, por ejemplo el de Edimburgo que tiene el estanque con los nenúfares y las palmeras, me recuerda mucho a mi tierra y siento que “vuelvo a estar” en Brasil. Me gusta visitar los invernaderos, los árboles tropicales. Cerca del Matadero (en Madrid), hay uno superchulo.

Sí que es hermoso, está al lado de la Casa del Reloj de Arganzuela.

Sí, sí, hay una parte tropical muy bonita, cuando lo necesito voy allí a recargar pilas.

¿Y no pasa que cuando sacas un árbol o plantas de sus hábitats y los muestras junto a otras especies distintas en invernaderos no echan de menos a los suyos?.

Sí, seguro, pero se adaptan, eso es lo que tiene de bueno las plantas, es lo que he aprendido con ellas, se adaptan a lo que sea.

¿Se conectan entre ellas? Hay estudios que eso dicen.

Sí, si, sí, sobre todo los árboles.

Hay un cuento Zen, el alumno le pregunta al maestro ¿por qué cuidar de un jardín si el jardín crece solo? Y el maestro responde “porque cuando lo cuidas crece más bonito”.

Depende, últimamente vengo utilizando algunas plantas silvestres que prácticamente se cuidan solas y me están dando muy buenos resultados, los jardines quedan más naturales. El primer jardín que hice en Brasil que prácticamente lo hice siendo una niña, cuando volví al cabo del tiempo lo fui a visitar, este jardín estaba en medio de la selva, y la selva lo había controlado, se había mezclado con lo que yo había hecho y la aportación de la naturaleza a mi diseño había dado un resultado precioso, sorprendente. Hay una frase que dice: Lo que le da cariño al jardín es la mirada del dueño, no es que lo estés manteniendo sino que estés pendiente de su desarrollo, observando para quitar una mala hierba, arreglarlo para mimarlo.

¿Entonces la jardinería es un tipo de meditación?.

Muchísimo. No solo cuando recoges las malas hierbas o riegas. Si te sientas a observar el paso del tiempo, al ver como se desarrollan las plantas entiendes muchas cosas que de otra forma no entenderías… una hoja, como brota, como sale el capullo, la flor, como luego la flor se abre… si eres capaz de observar la belleza de esto, entiendes el mundo de otra forma y ves lo que eres realmente aquí, se te quita la soberbia de creerse mejor que los demás animales o especies.

Lo dices en el libro, el ser humano se pone por encima de la naturaleza, lo quiere controlar todo.

Somos dependientes de la naturaleza. Hasta el más carnívoro necesita de la naturaleza, la vaca tiene que tener pasto…

Y cuanta mejor calidad de pasto…

Mejor calidad de leche, de carne, de todo. No se puede escapar, hay que aprender a respetar a la naturaleza. Cuando hago un jardín intento enseñar esto a mis clientes, muchos de ellos querían un jardín porque venía con la casa pero después de hacer mi jardín han conectado con las plantas, no solo son jardines…

Son jardines con alma.

Y esos valores se lo transmiten a sus hijos. Mi hija con tres años ya sabe diferenciar muchas plantas, un bambú…

Es que tú a esa edad ya tenías las manos llenas de tierra.

Y a ella le gusta mucho la huerta, el jardín y es una cosa que yo no creo que deje cuando sea mayor. Que esté ocupada porque la vida te lleva para acá y para allá… pero es algo que siempre llevará adentro.

Leí una viñeta hace años que decía: Se puede sacar al tigre de la selva pero no podrás sacar la selva de dentro del tigre. Cambiando de tema, ¿crees que falta educación medio ambiental?.

Totalmente, en vez de ser obligatoria la religión como es en muchos coles debería ser obligatoria la jardinería.

¿Y en la universidad fue mejor?.

No, en mi universidad mi profesora de paisajismo nos quitaba las ganas de hacer cosas, es fácil perder el interés si el profesor no despierta la pasión. Por suerte yo tenía las ideas claras de lo que quería hacer en mi vida. De mi clase fuimos solamente dos los que continuamos con esto.

Los que tenéis las raíces más fuertes habéis crecido a pesar de las adversidades del terreno ¿Qué palabras dirías al ministro de educación para que mejoren el amor por la jardinería?.

Pues que no se limiten en los centros escolares a plantar una alubia entra algodones en un vaso, que enseñen todo el ciclo. Que enseñen a plantar tomatitos, que cojan la semilla pero viendo de dónde sale, que planten, trasplanten, que pongan más tierra, que observen cómo nace, cómo crece y da fruto. Que lo saboreen.

Hace poco hablábamos con una amiga sobre el beneficio de ir lejos de la ciudad, a una montaña donde las tierras todavía tengan propiedades naturales, no aditivos, y meter las manos en la tierra, que se quede incrustada en los surcos de las manos…

Para mí es como de verdad se conecta. Yo hago eso y además muchas veces trabajo descalza. Hace poco fui a ver una obra y me quité los zapatos para ver cómo iba. Me decían “tú no eres una paisajista normal, eres como un gusano”. Por eso mis jardines tienen alma, impregno la mía.

Por eso se llama tu blog Paisajes con alma.

Sí. Fíjate que cuando estoy en horas bajas, todos las pasamos, a veces releo cosas de motivación que he escrito anteriormente y me digo ¿pero esto lo he escrito yo? Y esa motivación es la que necesito en ese momento.

¿De dónde sale la idea del libro?.

Del propio blog. Yo escribía unas entradas sobre paisajismo pero entre medias contaba algo de mi vida, eran las que más gustaban. Eso me dio pie a escribir este libro, una pequeña biografía. Mi idea era utilizarme como ejemplo porque yo se que he tenido necesidad. Con el libro quiero decir “no te rindas”, que vean que se puede conseguir tu sueño. Yo he cruzado el charco, hoy tengo un nombre en el mundo del paisajismo en España, en la lista de los diez mejores paisajistas de España son todo hombres, soy mujer, lo pase mal y lo sufrí en la piel, siendo hija y nieta de español y teniendo DNI… tuve verdaderos momentos duros…

¿Cuál es tu deseo con este libro?.

Quiero que la gente empiece a observar a la naturaleza y se enamore como yo he podido hacerlo y que también si tienen un sueño, que no se rindan y que hagan algo para conseguirlo, que no esperen a que el sueño les alcance, hay que ir a por él. Y si tienes que cruzar el charco o hacer lo que sea, siempre que no perjudiques a nadie, hazlo.

Y sin miedo al fracaso.

Pero si el fracaso es lo mejor. Es curioso pero siempre que me viene una cosa a la vida, la primera sale mal. En jardinería hay un alto porcentaje de fracasos que se convierten en experiencias, es la mejor forma de aprender: la tenacidad y ser constantes.

Dinos una película que te haya marcado o a la que tengas un especial cariño.

No tienen nada que ver con el paisajismo, Los Goonies me encanta.

Y un libro.

En el libro hablo de uno, Tistú, el de los pulgares verdes, Un capitán de 15 años de Julio Verne, además lo leí a esa edad y me maravillaba lo valiente y joven que era, todas las aventuras que vivía. Me marcó bastante. Para mi los libros me han de servir para verme reflejada o para perderme. También Orgullo y perjuicio de Jane Austin por la situación que vivía con mi familia con la iglesia, los tabús.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con la pequeña Monique de 15 años ¿qué consejo te darías?.

“Sigue rebelde como eres” porque para mí fue una época muy difícil y yo fui muy rebelde.

Cada estación tiene unos frutos y hemos de saborear todos y cada uno en su debido momento, los dulces y los amargos, todos tienen sus propiedades. Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo y compartir tu alma entre estos jardines del Retiro.

Título: De naturaleza indómita. Como crear un jardín y una vida que florezca

Autora: Monique Briones

Editorial: Urano

ISBN: 9788416720668

Año de edición: 2019

Nº de páginas: 224

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