Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix capítulo IX

Otro cuento compartido por Desam. Ferrández

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Al día siguiente Cloe vuelve a despertar a Dix antes de que el sol este en el cielo.

Cloe, ¿es qué no puedes dormir? Es de noche todavía…

Ja, ja ya lo sé Dix, lo hago adrede para que veas los amaneceres más hermosos de tu vida.

¿Hoy dónde me llevas? Preguntaba Dix mientras bostezaba.

Al puerto de recreo, date prisa que quiero llegar antes de que asome el sol.

Voyyyy.

Los dos ratoncitos salen de casa dirección al lugar que Cloe quiere enseñar a su amigo, se esfuerza mucho en ser la mejor anfitriona, quiere agradar a Dix y a la vez sorprenderle con lo que para ella es lo más llamativo e inusual, ya que hay cosas que solo suceden en esa costa.

¡Qué barcos más chulos!, ¿Para qué se utilizan estas embarcaciones?,¿qué tiene de especial este puerto?

Este puerto solo se utiliza para barcos de turismo y recreo, es más pequeño y más lujoso, las embarcaciones son de paseo y diversión. Aquí no puede entrar ningún barco de gran calada que tenga que descargar nada. Ven desde aquí tendremos la vista ideal.

¡Carambolas! Que amanecer tan bello y completamente diferente al de ayer, de los barcos salen destellos de mil colores porque los rayos del sol se chocan contra los mástiles y las cubiertas, todo esto mecido con suavidad por el tranquilo mar, genera una escena digna de un amante paisajista. El reflejo del sol está entrecortado por los yates y queda como muy imponente.

¿Ha valido la pena madrugar?

Por supuesto que sí, este amanecer es inefable. Supongo que tu habrás visto muchos, ¿cierto?

Sí, he visto muchos, de todas las maneras como te dije ayer cada uno es diferente e influye mucho el cielo y el entorno.

Cloe miraba de reojo a Dix que no quitaba la vista del sol, parecía que tuviera miedo de pestañear y perder esta agradable visión. Estuvo en silencio pacientemente, hasta que el sol estuvo alto.

Vamos Dix, hoy nos toca baño desde un barco.

¿En serio? ¿Vamos a entrar en barco ajeno?

Yo no diría entrar, nos vamos a tirar desde la proa del yate, para utilizarlo como trampolín, pero dentro, lo que se dice dentro no vamos a estar. ¡Vamos! Nos lo pasaremos bien y a esta hora los barcos todavía están vacíos.

Está bien, te sigo, tu ya sabes lo que podemos hacer.

Cloe lleva a Dix hasta la proa del barco más grande y desde allí, le coge la mano a Dix y los dos se lanzan a la vez al mar entre risas y un poco de susto en sus cuerpecitos.

¡Guauuu! Que alto está, me ha dado hasta un poco de vértigo, ja, ja.

¿Repetimos?

Sí, tú eres una ratita muy, pero que muy atrevida.

Ja, ja, te doy la razón, me gusta probar cosas diferentes.

Se lanzan varias veces más, hasta que tienen bastante y deciden secarse al sol, hoy el lugar de descanso elegido es sobre la popa del barco.

¿Así viven los humanos en este tipo de embarcación?

Más o menos, ten en cuenta que los utilizan cuando están de vacaciones y luego la verdad es que un barco lleva faena de mantenimiento y limpieza. Yo creo que me podría acostumbrar a vivir siempre en un barco.

Yo tengo un poco revuelto el estomago, sobre el barco siempre estás en movimiento y eso que hoy el mar está en calma. A mí desde luego no me gusta el agua tanto como a ti y no creo que me acostumbrara.

¡Vamos a las rocas! Así dejaremos de balancearnos. Hay un paseo súper bonito donde nos acabaremos de secar.

¡Carambolas! Cada sitio que me enseñas supera al anterior, por eso decías cuando estabas en la capital que no podrías vivir lejos del mar durante mucho tiempo. Creo que una vez conocido este lugar hasta yo lo echaré de menos.

Siempre puedes venir de vacaciones o quedarte a vivir aquí…

Las miradas de los dos amigos se cruzaron y Dix cogió la manita de Cloe y le dijo:

Esto me está gustando tanto como estar contigo, ya sé que tenemos vidas muy diferentes y seguramente nada compatibles, pero me gustaría que el tiempo se detuviera y nos quedáramos así, juntos…

A mí también me gustaría detener el tiempo o que te quedaras a vivir un tiempo conmigo, no sé, quizás no sea tan difícil y seamos más compatibles de lo que creemos.

No me voy a oponer a nada, dejemos que el tiempo decida por nosotros, decía Dix mientras besaba en la mejilla de Cloe, me encanta tu olor y tu calidez.

Cloe estaba ruborizada aunque no solo por las palabras de Dix, si no más bien por sus propios pensamientos, tenía ganas de besar a Dix y estrujarlo entre sus brazos, se detuvo porque no tenía muy claro lo que Dix estaría dispuesto a hacer y tampoco quería forzar nada.

Exacto, dejemos que el tiempo deje clara nuestra posición, le contestó Cloe, mientras se separaba lo suficiente para no caer en la tentación de juntar sus bigotes y hocico con los de su amigo.

Pasearon durante largo tiempo en silencio, por uno de los paseos más románticos que Cloe conocía, y así pasó el día sin volver a mencionar sus emociones.

Al día siguiente Cloe despertó a Dix cuando ya había salido el sol y le había preparado un suculento desayuno a su amigo, ya que para la excursión de hoy necesitaban todas sus fuerzas y energía posibles.

Buenos días, ¡qué rico huele! Me encanta despertar con olor a pan recién tostado y café.

Me alegro que sea así, preparé el desayuno porque hoy la excursión va a ser larga.

¿Síí? Pues a coger fuerzas para poder seguir tu ritmo.

Comenzaron la excursión muy animados y con una muy agradable conversación.

¿A qué tipo de puerto me llevas hoy?

Hoy no hay puerto, hoy toca acantilados.

¡Qué bien!, solo he visto los acantilados fotografiados en los libros.

Llegaron al punto más alto de la caminata desde donde se veía la montaña, los acantilados y abajo del todo la playa con la arena más blanca que hubiera visto Dix en cualquier fotografía.

¡Carambolas! Qué belleza de lugar Cloe, parece que estemos en el paraíso con estos contrastes tan grandes. Ahora si me preguntaras hacia donde quiero ir no sabría decirte, si hacia la montaña o hacia la playa.

Celebro que sea de tu agrado, pero a esa playa no podemos ir, porque a estas horas está llena de bañistas y no estaríamos muy tranquilos, ja, ja.

¿Podemos sentarnos un rato y disfrutar de todo lo que alcanza mi vista?

Claro, no hay prisa.

¿Hoy no habrá baño?

Si podemos, pero no en esta playa precisamente.

Aquí no se ve gente con mascarilla, ni siquiera los que van paseando. ¿No hay gente contagiada?

Si hay gente con Covid, aunque la verdad es que no hay muchos enfermos y además esta playa es muy grande, hay mucha arena y la gente no está muy cerca unos de otros, por lo que perfectamente pueden pasear manteniendo la distancia necesaria.

Cierto que es súper larga, de hecho ni siquiera alcanzo a ver el final de la playa.

Este pueblo es tan tranquilo como los de alrededor, e incluso si fuéramos a la ciudad no tiene nada que ver con la capital donde vives tú, Dix, es una ciudad pequeña y con poca gente eso la hace enormemente tranquila. En verano hay mucho turismo y muchas verbenas en todos los pueblos, pero este año con el virus pululando por todos lados ha hecho que se suspenda todo y el turismo no ha venido a estas calas a descansar.

¡Qué lástima de verano! Porque esto es para disfrutar con todos los sentidos.

Sí, de hecho muchos de los turistas vienen todos los años porque les gusta mucho todo este entorno.

Tengo calor, ¿podríamos pegarnos un chapuzón?

Claro, hoy toca playa de rocas, el agua es tan cristalina que se pueden ver hasta los pececillos nadando.

Bajaron hasta una cala solitaria, lejos de los humanos y disfrutaron de un refrescante baño, para luego tenderse sobre una piedra hasta quedarse dormidos mientras se secaban sus peludos cuerpecitos.

¡Carambolas, Cloe! Hasta las siesta es diferente en este lugar. Dime ¿tú haces esto todos los días?

No, solo en vacaciones o en fin de semana. Yo también tengo trabajo.

¿Si?, ¿a qué te dedicas?

Hago trabajos para la comunidad, tenemos una asociación que se dedica a hacer tareas sociales sin importar las primaveras del solicitante de la ayuda.

Interesante. ¿A nivel social o laboral?

En todos los ámbitos, somos varios colaboradores y aunque todos sabemos de todo, cada uno tiene una especialidad más marcada o con más práctica, lo bueno es que aunamos las fuerzas de todos.

¿Qué hacéis a nivel cultural? En nuestra ciudad es lo más difícil, ya que no hay nada específico para los ratones y acabamos yendo donde van los humanos si queremos culturizarnos.

Ufff, aquí nos pasa igual, cine, teatro y conferencias son solamente para humanos, lo que si hacemos es mantener una reunión después de cada evento para llevar a cabo un coloquio didáctico.

Qué bueno, ¿podemos copiar vuestro coloquio?

Por supuesto, ja, ja. No es algo monopolizado por las ratitas de Castellón, todas las acciones que son válidas para un sector se pueden implementar en cualquier otro sector en el que se le pueda sacar buen resultado.

Pues a la vuelta lo comunicaré y organizaré un coloquio, seguro estoy tendrá muchos asistentes.

Seguro, tu tienes muchos seguidores.

Intento ser imparcial en todo y con todos.

Así pasó otro gran día para la pareja de amigos.

Después de un sueño reparador, Dix se extrañó que su amiga no lo hubiera despertado, al levantarse se dio cuenta de que Cloe no estaba, en lo que se acicaló llegó Cloe con Ange.

Hola, saludan las dos amigas al unísono…

Dix se alegró un montón al ver a Ange. Dix en ese momento supo que otro maravilloso día había comenzado y estaba seguro de que los planes serían muy distintos al de los días anteriores.

Hola chicas, qué bueno verlas de nuevo.

¿Ya estas listo Dix? Preguntó Cloe.

Sí, ¿A donde me lleváis?

Hoy primero acompañamos a Ange a la biblioteca, a ver si es posible que trabaje ella allí como tu trabajas en la biblioteca de Madrid. Y después a pasear por la ciudad.

¿Podremos entrar a algún hospital? Así compararía con un hospital de la capital.

Lo intentaremos.

Genial, ¡pues qué comience la excursión de hoy!

Primera parada biblioteca, estaba abierta pero vacía, la rodearon por fuera buscando indicios de alguna entrada de ratones, Dix encontró una entrada bien camuflada con ramas que con mucho cuidado atravesó, con mucho sigilo entro en la biblioteca y preguntó a los libros si sabían donde se hallaba el ratoncito de la biblioteca ya que quería conversar con el, varios libros giraron los lomos hacia donde había salido la voz, el más atrevido le dijo que se encontraba en el pasillo de la poesía que estaba a la derecha, Dix se fue en su busca…

¡Hola. amigo! Soy Dix, me gustaría conversar con usted si es posible.

Hola me llamo Otto y sí claro que podemos charlar.

Dix le explica a Otto que afuera está Ange y que quiere saber que ha de hacer para trabajar en una biblioteca. Otto le explica que las bibliotecas que él conoce ya tienen ratón, pero hay una que el ratoncito que trabaja en ella está a punto de jubilarse y le da la dirección a Dix para que puedan ir e informarse. Se despiden con un gran abrazo.

Chicas hemos de ir a esta dirección para encontrar la biblioteca pues es allí donde se encuentra una ratita que trabaja en la biblioteca y supuestamente se va a jubilar.

Cloe conoce la dirección perfectamente y dirige a sus compañeros hasta ella.

Esta biblioteca está cerrada y se cuelan por debajo de la puerta suponiendo que no hay humanos dentro, eso sí, con la esperanza de encontrar al ratoncito que trabaje allí .

Hola amigos, dice Dix dirigiéndose a los libros, buscamos al ratoncito que cuida de vosotros.

Un libro con la voz temblorosa pregunta para que lo quieren encontrar.

Pues veréis, nos han dicho que se va a jubilar y esta apuesta joven, señalando a Ange, quiere trabajar en una biblioteca y era para preguntarle si le podría pasar el testigo o ya tiene a su sucesor buscado.

Ahh, contesta el libro, si es para eso lo podéis encontrar en el salón de actos, está reunido, pero no creo que tarden en salir.

Pues muchas gracias, esperaremos en la puerta hasta que salgan, has sido muy amable.

Y así se despiden los tres amigos mientras se van hacia la puerta donde les han indicado que pueden encontrar al ratoncito bibliotecario.

Esperan pacientemente hasta que se abre la puerta y salen un montón de ratitas hablando acaloradamente. Cuando se ha vaciado la sala se dirigen hacia una ratita que está sujetándose la cabeza con ambas manos sobre la mesa, parece cansada y disgustada.

¡Hola, amigo! Saluda Dix al desconocido, soy Dix y queríamos charlar contigo, suponemos que eres la ratita que cuida de este lugar.

Así es y mi nombre es Dan, pero si vienen con problemas no es el lugar para solventarlos, ya tenemos demasiados.

Pues la verdad es que sabiendo que te vas a jubilar venimos a pedir tu puesto si es posible claro.

¿Quién os ha contado todo eso?

Un libro bien amable.

Cierto que estoy buscando sucesor, pero lo peor es que todavía no han abierto la biblioteca al público y tememos lo peor.

¿Por el Covid 19?

En parte. Nunca hemos tenido mucho público y ahora con el tema de desinfección se complica, también cuando salgan los chicos de clase no pueden venir todos juntos a estudiar como antes y es un verdadero caos.

¿Podemos ayudar de alguna forma?

Pues hay que llegar a un consenso de como hacerlo y los libros tampoco saben que medidas hay que tomar.

Pues en Madrid ya las han abierto y lo que han hecho es inutilizar sillas, para que haya más distancia entre los estudiantes, por supuesto a la entrada hay gel para echarse a las manos y los ordenadores solo se utilizan de uno en uno, igual os sirve esta información.

Ya lo creo que sirve, ¿como sabes tanto sobre el tema?

Yo trabajo en una biblioteca en Madrid, solo estoy aquí de vacaciones, pero mi amiga Ange si quiere trabajar entre libros, es su pasión.

Ah, y no hay que olvidar el tema de la mascarilla, para entrar a la biblioteca es obligatorio llevarla, ya se que es obligatorio llevarla en todos los sitios, pero como a veces los humanos se cansan y se la retiran un poco, en la biblioteca no se permite ese descanso.

Pues muchas gracias por todo Dix, voy a convocar otra reunión para mañana, Ange te recomiendo que estés aquí mañana a las diez de la mañana, quiero que te vean todos los que asistan a la reunión, a lo mejor si ven energía joven se animan un poco.

Aquí estaré, contesta Ange con su mejor sonrisa en el hocico y muy feliz, muy puntual Dan.

Así se despiden los tres ratoncitos de Dan, deseándole mucha suerte.

Ange nada más salir de la biblioteca se lanza al cuello de Dix y le llena la cara de besos mientras le da las gracias por conseguirle este trabajo.

Todavía no tienes el trabajo Ange, mientras intenta apartar a la impulsiva ratita, aunque es cierto que si les da buena impresión tienes muchos puntos a tu favor.

Cloe entre risas por la reacción de su amiga, le desea mucha suerte para mañana y le asegura que la aceptaran porque no pueden decir que no a una ratita tan bonita y trabajadora.

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