Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix capítulo VIII

Un nuevo cuento compartido por Desam. Ferrández

Puedes leer la primera parte aquí  la segunda aquí, la tercera aquí,  la cuarta aquí.  la quinta aquí  la sexta aquí y la séptima aquí 

 

Pasan los días y los amigos no vuelven a verse hasta que Dix recibe un WhatsApp de Cloe pidiéndole quedar para leer cosas interesantes sobre como se comunican los árboles entre ellos.

Dix que se había dedicado a las investigaciones no había vuelto a pensar en Cloe hasta ese momento, el cual despertó de nuevo su interés hacia la ratita y le contestó que cuando ella quisiera podían ir a la biblioteca.

Quedaron para esa misma tarde, Dix la saludó con beso en la mejilla y la llevó hasta el pasillo donde estaban los libros que buscaban, mientras su cabecita pensaba que se había olvidado lo bien que olía esta bonita ratita. Pasaron toda la tarde entre tinta y fotos, absortos en todos los libros que narraban las bondades de los árboles y los bosques, hasta que Cloe le dijo a Dix:

Dix, tengo mucha hambre, es súper interesante todo lo que me estas enseñando, pero el agujero de la tripa hace que no me concentre ¿podemos dejarlo?.

Claro, dijo dix, se me fue el tiempo perdona, no me había dado cuenta la hora y es que estoy súper a gusto contigo.

Gracias, contesto Cloe un poco ruborizada.

¿Quieres venir conmigo a cenar?, sé de un lugar cerca que tienen una cocina muy rica.

Será un placer.

Los dos se van a cenar y mientras esperan a que les saquen la comida charlan sin parar…

Mañana ya me voy a Castellón, supongo que estarás muy liado y no podrás venir, dice de repente Cloe.

Pues la verdad que estos días he trabajado mucho y me vendrían bien unas vacaciones.

¡Genial, vente!

Yo creo que si me puedo dejar la biblioteca aunque solo sea por un par de días.

Un par de días es muy poco, Dix, no me dará tiempo a enseñarte todo lo que quiero que veas.

¿Ya tienes planeada alguna excursión?

No exactamente, pero hay sitios que los tienes que visitar o sí o sí.

Perfecto, me has convencido, ¿a qué hora salimos?

A las ocho en la puerta de la casa de Tom.

Allí estaré.

Dix luego de cenar se acerca a la biblioteca para comunicarle a los libros que estará unos días sin ir porque se va con Cloe…

Los libros empiezan a silbar y a gastarle bromas a Dix, este las aguanta paciente ya que ya se lo esperaba.

Vale chicos, solo vine a comunicároslo, no a que me sacarais los colores.

Los libros seguían riendo y deseándole lo mejor a su amigo.

La noche pasó rápida y Dix puso en una mochila todo lo que necesitaba para unos días vacaciones y sin desayunar se fue a buscar a Cloe a casa de Tom, cuando llegó ya estaban Cloe y Tom en la puerta esperándolo, se despidieron de Tom con abrazos y buenos deseos y ahí comenzó la nueva aventura, a Dix le encantan las aventuras y pone toda la ilusión y el empeño en estar bien despierto para no perderse ni el más mínimo detalle. Se dirigen a la estación de tren y suben al que va dirección Castellón… se quedaron en el último vagón y se pasaron todo el trayecto conversando de un montón de cosas, los dos ratoncitos estaban súper a gusto con la compañía del otro, Cloe se pilló pensando que Dix es un ratoncito muy interesante, educado y además muy culto hasta que se percató de su pensamiento y de un manotazo deshizo el bocadillo mental regañándose a ella misma ¡Cloe, no fantasees!

Llegaron al destino y fueron un montón de amigas de Cloe a esperarla a la estación, se abrazaban y besaban entre todas felices de que Cloe hubiera vuelto mientras le decían que la habían extrañado mucho, hasta que se percataron de que Cloe venía acompañada.

Cloe, presentanos a este apuesto ratoncito, decían las amigas mientras miraban a Dix.

Os presento a Dix, lo he conocido en Madrid es amigo de mi primo Tom, trabaja en una biblioteca, va a estar unos días en casa para conocer la playa y otros rincones de esta ciudad.

¿Vais a hacer excursiones?, ¿podemos ir nosotras también?

Sí, quiero llevarle a diferentes lugares para que conozca un poco nuestras costumbres, y por supuesto que la que quiera puede acompañarnos.

¡Hola Dix! Es un placer que estés aquí, ¡bienvenido a la terreta! Dijeron varias amigas a la vez.

Muchas gracias, el placer es mio, ¿qué quiere decir “terreta”?

Es en valenciano y quiere decir bienvenido a esta tierra, le contesto Ange, por cierto Dix tengo una pregunta para ti ¿qué haces en la biblioteca? A mí también me gustaría trabajar en una biblioteca me apasionan los libros tanto que si vendieran perfume con olor a tinta y papel nuevo ya me lo habría comprado.

Ja, ja, a mi me pasa lo mismo, me rechifla el olor de las bibliotecas.

Te cuento… voy todos los días a la biblioteca y hablo con los libros y cuando entran ejemplares nuevos los devoro esa es la tarea que más me gusta, también compruebo que todos los libros estén donde les corresponde, porque hay alguno que se despista, o sea que como cuando cierran la biblioteca se reúnen a charrar entre ellos, luego alguno no encuentra el espacio donde reposaba, ja, ja.

¡Guala! ¿yo también podría hacer eso?

Supongo que sí, pero tendríamos que ir a tu biblioteca y preguntar.

Me puedes acompañar a la biblioteca, me da corte entrar a pedir empleo.

Supongo que sí podré acompañarte, pero te recuerdo que estoy de invitado y la hoja de ruta la tiene Cloe, ja, ja.

Ja, ja, cierto, ya se lo pido a Cloe y quedamos.

Cloe se acercó para decirle a Dix que iban a empezar la excursión por el puerto.

Una compañera lo escuchó y le dijo a Cloe:

Cariño, no sé que es, pero hay algo distinto en el ambiente…

¿Qué quieres decir? pregunta Cloe.

Pues es que no lo sabemos explicar, solo lo sentimos en nuestros bigotes y no nos gusta nada, salgamos y veras.

Salen de la estación y nada más estar a cielo raso a Cloe se le erizaron todos los pelillos y sus bigotillos empezaron a temblar.

A eso me refería, ayer llovió, hubo tormenta y el azul del cielo es intenso, el verde de los árboles es intenso, sin embargo hay algo que se respira en el ambiente que da mucha grimilla y eriza los pelillos…

Cierto, dice Cloe, es como si la ciudad hubiese envejecido en el tiempo que he estado fuera, la siento derrotada, descuidada…

Además ya sabréis las últimas noticias sobre los niños…

Lo cierto es que no, dice Cloe.

¿Tu sabes algo dix?

La verdad es que hay mucha tinta escrita sobre el tema y espero que los humanos tengan dos dedos de cabeza cuando tengan que actuar.

Explicate por favor Dix, insiste Cloe.

Pues dicen que ante cualquier sospecha de Covid en los infantes les harán una PCR y les aislaran en una sala, espero que lo hagan con delicadeza, de lo contrario asustaran a los niños. Y los niños cuando empiezan las clases tienen mocos, se resfrían y se contagian unos a otros porque comparten todas sus cosas, lo normal es que suceda así, pero ahora desde que está el Covid parece ser que no hubiera ninguna enfermedad más, como si de un plumazo el Covid ha eliminado los resfriados comunes. Hay una teoría que dice que muchos niños los primeros días de guardería siente que sus padres los abandonan y esto les hace enfermar porque lo sufren intensamente, claro está no todos ya que otros lo que quieren es estar con sus compañeros de juegos.

¡Guauuuu! No había oído hablar de esa teoría.

Es una teoría que se hace extensiva a todos los humanos, no solo a los niños y aun te diría más yo creo que al resto de los seres vivos también nos pasa.

Tendré que meditar sobre las veces que he enfermado y sobre todo prestar mucha atención cuando vuelva a enfermar, es muy interesante esa teoría, yo también pienso que las emociones que sentimos nos remueven hasta las entrañas, lo que nunca había llegado a pensar es que fueran las responsables de nuestras enfermedades.

Siguiendo con el tema de los niños, parece ser que no permiten a los padres que los niños se queden en casa y les obligan a enviarlos a la escuela, pero si los mandan enfermos tendrán que dar explicaciones y yo creo que tu puedes levantarte bien sin ningún síntoma y luego ir enfermando y hasta diría que con los niños esto aún es más rápido, ¿cuantas veces un niño se pone malo de morirse y al cabo de unas horas está jugando como si no le hubiera pasado nada?.

Cierto, con nuestras crías también nos pasa eso, corrobora una amiga que ha sido madre en varias ocasiones.

Todo esto genera malestar e incertidumbre en los padres, seguro que también en los profesores y los niños lo sienten todo, ¿a lo mejor es eso lo que sentís en el ambiente? Yo en Madrid no he notado nada diferente estos días.

Pues no te sabría decir, posiblemente sea eso dijo Cloe, tendremos que observar como progresa el entorno. Bueno vamos a empezar nuestra expedición, ¡vamos al puerto! ¿Alguna quiere acompañarnos?

Ninguna se apuntó ya que para las amigas de Cloe no es ninguna novedad y empezaron su camino los dos solos.

Cuando llegaron al puerto, empezaron por el puerto comercial, a Dix se le salían los ojitos de sus cuencas al ver las enormes grúas moviendo los enormes contenedores.

¿Qué hay dentro de esos contenedores?, ¿podemos ver alguno por dentro?

Los contenedores van llenos de todo lo que necesita la ciudad, desde comida hasta libros, todo lo que puedas imaginarte. Podemos verlos mientras los vacían y ponen el genero en camiones para repartir por la ciudad, el resto del tiempo están cerrados y precintados para que no haya robos y en el muelle siempre hay trabajadores y vigilantes, no es la parte más bonita del puerto pero si es la que más vida y movimiento tiene.

Entonces, ¿siempre hay contenedores por descargar?

Sí, siempre hay contenedores pasándolos de los barcos al puerto y siempre hay camiones cargando en su panza genero para repartilo.

Los que trabajan en el puerto nunca acaban su trabajo.

Se puede decir que siempre tienen más trabajo para hacer.

Interesante…

Vamos ahora al puerto pesquero.

¿Hay puertos que se encargan de diferentes tareas?

Sí, hay muchos tipos de puertos y si te recorres la costa podrías ver las diferencias, mañana iremos a la playa y te enseñaré el puerto de recreo o turístico.

Gracias Cloe, voy a aprender mucho en este viaje.

Eso espero, ven vamos, no te pares o nos pillará la noche y ya no veremos a los barcos descargar el pescado.

¿Quieres decir que vamos a ver peces?

No vamos a ver pescados, los peces capturados en las redes de los marineros dejaron de respirar en la cubierta del barco antes de llegar al puerto.

Oh, mueren en el trayecto hasta el puerto y ¿si se dieran más prisa no vendrían vivos?

¿Y para que quieres que lleguen vivos? Los humanos los consumen muertos. Como la carne, la llevan de la ganadería al matadero y los humanos la compran muerta para su consumo.

Claro, claro, pero nunca me había planteado que el pescado ya llegara muerto, es obvio y tiene todo el sentido del mundo. Perdona mi torpeza, Cloe.

Para nada, Dix, no tienes que saber de todo y hay cosas que si no las vemos ni siquiera pensamos en ellas.

Cloe ¿qué es este olor tan fuerte? Me están entrando arcadas, no sé si quiero seguir.

Es el olor al pescado, si te molesta mucho podemos no continuar.

¿Falta mucho?

No, vamos a hacer una cosa, vamos a subirnos a esa grúa y desde ahí lo ves y no hace falta que lleguemos a la lonja, en esta hora hay mucho movimiento porque están descargando el pescado y vendiéndolo, pero también es cierto que muchos le están quitando las tripas al pescado para que se lo lleven limpio y huele muy intenso.

Te lo agradezco, porque no quiero estar más cerca de ese aroma me revuelve el estomago.

Aquí también hay mucho movimiento, ¡cuanta gente trabajando!

Sí, los puertos parecen los hormigueros humanos, bien vamos a casa, por hoy se acabó la excursión.

Los dos amigos bajaron de la grúa y se dirigieron a la madriguera de Cloe donde cenaron y con un té conversaron sobre el día.

Al día siguiente y cuando todavía no había salido el sol, Cloe despertó a Dix.

Cloe, si todavía es de noche…

Por eso mismo, quiero que veas salir el sol por el mar, es sublime y no te lo puedes perder estando aquí.

Los dos amigos se dirigen a la playa y se sientan a esperar a que salga el sol.

Los humanos cuando sale el sol, aprovechan para hacer yoga y hacen un ejercicio que le llaman el saludo al sol.

¿En serio? Que bonito debe de ser.

Lo es, dentro de un rato vendrán los yoguis a la playa.

¿Los vamos a ver?

Sí, mira, Dix, ya empieza el espectáculo, le dice Cloe mientras le señala la zona por donde empieza a asomarse el astro rey.

¡Carambolas! Es muy hermoso, muchas gracias por traerme hasta aquí, nunca había visto está escena de luz y brillo con el que sale el potente sol, además el reflejo en el mar es maravilloso, el mar parece que se ha detenido por un momento para no desdibujar el cuadro que forma el sol y su propio reflejo con chispas destelleando.

Cierto, además cada día es igual de hermoso y a la vez diferente.

Así permanecieron en silencio permitiéndose disfrutar del momento hasta que llegaron los yoguis a la playa.

¿Para qué ponen esas toallas en la arena?

Ahora lo veras, hacen posturas en la toalla mientras miran hacia el sol.

¡Carambolas! Que flexibles son esos humanos y que posturas más difíciles hacen.

Sí, aprovechan la energía del sol para hacer estiramientos y las posiciones son hermosas, la música que acompañan al ejercicio me encanta, tiene tambores y platillos de mano indios.

Sí, la verdad es que es totalmente diferente a lo que yo veo en la ciudad.

Bueno se acabó el espectáculo, el sol ya está alto y los yoguis recogen sus bártulos para irse a sus casas ¿Qué te ha parecido?

¡Me ha encantado! En serio, mil gracias.

Pues ahora nos falta el baño.

¿En serio? ¡Va a ser mi primer baño en el mar!

Pues vamos, le insta Cloe mientras le estira de la mano dirección a la orilla, a por tu primer chapuzón.

¡Carambolas! Qué fría está, grita Dix mientras entra en el mar.

No pensarías que iba a estar caliente, le contesta Cloe mientras se ríe a carcajadas.

Pues la verdad es que no pensé que estaría tan fría, ja, ja.

Aunque esto no impidió que nuestros amigos disfrutaran de un reconfortante baño en el mar, mientras jugaban a mojarse como niños. Para Dix fue una experiencia nueva y muy, muy divertida.

Al terminar el baño se tumbaron en la arena para secarse.

Qué gusto tumbarse al sol, mientras mis pelitos se secan por el calor del astro, ahora entiendo que los humanos les encante venir a descansar a la playa, te quedas como nuevo, primero agradeces un nuevo día, después haces ejercicio en el agua para acabar descansando tumbado al sol sin ninguna prisa, desde luego cero aburrimiento, solo gozo.

CONTINUA AQUÍ

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *