Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix capítulo XI

Otro cuento de Dix y sus amigos escrito por Desam. Ferrández

Puedes leer a partir del primer capítulo aquí 

….

Dix sigue escuchando a los libros con atención, seguro de que en estos días que él ha estado ausente les han pasado cosas.

¿Sabes qué hemos tenido unas visitas?_ dicen los libros.

No, ¿cómo voy a saberlo si yo no estaba aquí?

Ja, ja, ja_  se escuchan varias carcajadas desde las estanterías.

Contarme ¿quién os ha visitado?

Nos ha visitado tu amigo Tom, ha venido aquí varias veces a ver si te habías conectado vía mail y teníamos noticias tuyas, pero como no lo has hecho ni el ni nosotros hemos tenido noticias tuyas.

Ups, no sabía que tenía que informaros.

Bueno, ya sabes que a los amigos se les cuenta cómo estás y todo eso…

¿Sí? Pues no lo sabía y ¿es obligatorio?, ¿cada cuántos días?

No sabríamos decirte… el tiempo adecuado…

Carambolas, pues siento que estuvierais pendientes de mis noticias.

Una pregunta, ¿nos has echado de menos?

Por ahí sí que no me vais a pillar y no os va a gustar lo que os voy a contestar, pero no, no os he echado de menos.

¿Cómo puedes decir que no nos has echado de menos?

Porque estaba haciendo lo que yo quería, viviendo el presente muy intensamente y sin extrañar nada, me fui para vivir una experiencia y a conocer otra ciudad.

Claro, como has estado con “Cloe”…

No me digáis “Cloe” con ese retintín, que vosotros mismos me aconsejasteis que fuera y ahora parece que me lo estáis echando por cara, parece que estéis celosos.

No, perdona no queríamos hacerlo, queremos que seas feliz.

Bien, ya estamos hablando el mismo idioma, yo también quiero que seáis muy felices. Os pongo una comparativa, si vosotros os vais con algún lector a su casa y estáis un mes fuera no nos vais a echar de menos porque estáis viviendo con el lector, sintiendo lo que el siente y a la vez disfrutando de que el sienta lo que siente a través de vuestra tinta ¿o no es así?

Los libros pensativos, esperaron unos minutos antes de contestar: pues sí, realmente vamos a decir que estas en lo cierto y no echaríamos de menos a ningún compañero.

Entonces por el mismo motivo que estáis viviendo lo que el lector vive y estáis imbuidos en el momento presente yo estaba con Cloe, viviendo el momento presente y haciendo muchas excursiones, hemos visto muchas cosas chulas y luego hemos hablado mucho y he estado súper bien. Pero volvamos a lo que toca, seguir contándome sobre las visitas que han venido, una ya me la habéis dicho y la otra.

Pues no te lo vas a creer, nos lo hemos pasado súper bien.

Entonces ¿me habéis echado de menos?_ Pregunta dix con tono irónico.

Eso es una pregunta trampa, ja, ja, ja _replicaron los libros mientras reían_ Ha venido el duende de la lectura.

¿En serio?, ¿cómo es?

¿Qué cómo es? Pues no te sabríamos decir…

¿Cómo qué no me sabríais decir? ¡Si ha estado aquí!

Es que no se ve muy bien.

¿Por qué?, ¿acaso no enciende las luces?

No es eso, realmente es que su cuerpo no es muy opaco.

¿Qué queréis decir con que no es muy opaco?

Pues que no lo vemos como a ti, lo vemos un poco más transparente, pero coge los libros y nos lee.

¿Qué os ha leído?

Nos leyó «Viaje al centro de la Tierra» de Julio Verne.

Wow, este libro me encanta. ¡Qué suerte habéis tenido!

Sí, nos lo hemos pasado súper bien porque las historias son geniales, nos preguntamos cómo Julio Verne tuvo tanta fantasía y se inventó tantas cosas.

Ahora os voy a hacer una pregunta ¿y si fuera verdad lo que cuenta en el libro?

¡Ala! ¿Nos estas diciendo que hay una posibilidad de que exista vida en el centro de la tierra?

Yo no aseguraría que no la hay. Imaginaros por un momento que mi abuelo hubiera escrito un libro inventándose que los humanos en el 2020 iban a estar encerrados en sus casas, con un bozal puesto por la calle y disfrazados como si fueran astronautas, ¿creéis que hubiera sido ciencia ficción? En el momento en que lo escribe sí que es ciencia ficción, sin embargo ahora está ocurriendo. ¿Por qué no pensar que Julio Verne hizo un viaje astral y se fue al centro de la tierra y luego lo narro como él lo vivió? Que no estoy diciendo que sea así exactamente, pero ¿y si contemplamos esa opción?.

Uff, Dix ¿qué has desayunado hoy? Le contestan varios libros a la vez, sin comprender nada de lo que el ratoncito les quiere decir.

Ja, ja, no he desayunado nada, bueno si he desayunado, pero nada que pueda interferir en mi conciencia. A veces pienso que no sabemos nada e incluso lo que parece ser una invención puede ser que alguien lo haya visto en otro plano.

Dix, ¿Qué significa eso del viaje astral?

El viaje astral es abandonar tu cuerpo físico y con tu cuerpo energético viajar a otro lado.

¡Gualá! ¿Eso se puede hacer?

Claro que se puede hacer, hay humanos que lo hacen y hay mucha literatura alrededor de estos viajes astrales que describen lo que es y cómo se hace detalladamente, lo que yo no sé si las ratas lo podemos hacer, también es cierto que hay gente que, como vosotros, puedan pensar que no es real y otras personas pensarán que se puede hacer y lo intentarán o incluso lo harán, lo cierto es que sí hay datos al respecto. Vamos un poco más allá ¿vosotros en el 2019 hubierais pensado alguna vez que todos los humanos hubieran ido con mascarilla por la calle?

No, jamás se nos hubiera ocurrido, porque lo que estamos viviendo también parece una película de ciencia ficción en la que nos han metido como actores de segunda, porque ni siquiera somos los principales.

No digáis eso, no es una película, es nuestra realidad.

Hablando desde el mismo punto de vista que tú puede que nosotros pertenezcamos al sueño de algún humano o ha hecho un viaje astral y es lo que él está viendo en otra parte.

¡Carambolas! qué bien lo habéis hecho, a la primera habéis captado lo que os quiero decir, a lo mejor esto solo existe en la realidad del sueño de un humano o está en un plano diferente e incluso podemos estar hasta en otro planeta…

¡Wow! ¿Tendrá que ver con la ley de la relatividad?_ pregunta un libro.

Pues no lo sabría decir, la verdad es que sembrando la duda y sembrando los podrías, el ¿por qué no? todo es relativo, ¿estamos aquí viviendo nuestra experiencia o la experiencia del viaje de un humano? Uyyyy, esto es para meditar…

Ja,ja, ja, ya nos esperábamos que dijeras que esto es para meditar, ahora seguro que te vas y meditas.

Pues sí chicos porque se ha hecho tarde y realmente esta conversación es muy interesante, quiero sacarle un poco más de aprovechamiento. Nos vemos mañana, ah, por cierto, iré a ver a Tom para decirle que ya estoy aquí.

Qué descanses, Dix_ Los libros le despiden todavía pensando en la conversación que acaban de tener.

De camino a su casa pasa por la casa de Tom.

¡Hola amigo! Qué ganas tenía de verte, ¿cómo estás? Pasa y cuéntame.

No, no puedo pasar que se me ha hecho tarde, solo quería decirte que ya estoy aquí y que mañana podemos vernos.

Genial, ¿tienes algún plan?

Tengo varios planes en la cabeza, primero visitar el hospital porque en Castellón también estuve visitando uno y quiero saber cómo se encuentra ahora el que estuvimos visitando la otra vez. También pensaba caminar por el barrio para ver que ha cambiado y ver cómo siguen todos los humanos.

Genial, mañana tengo el día libre. ¿Quedamos en la puerta de la biblioteca pronto para ir al hospital?

No, yo prefiero ir por la noche al hospital, porque por la noche hay menos trabajadores y están más relajados, no hay consultas y los médicos, si no hay urgencias, están en sus oficinas, por lo que hay menos peligro.

Bien pensado, pues por la mañana podemos ir a caminar por el barrio. Hasta mañana, amigo_ contesta Tom.

Al día siguiente Dix y Tom se encuentran en la puerta de la biblioteca para caminar por el barrio buscando las cosas que son diferentes, aunque la verdad es que no había mucho cambio, algún comercio cerrado pero poco más. Después de la caminata cada uno se va a su casa a descansar hasta la noche que vuelven a salir para ir al hospital.

Como los dos amigos conocen la entrada del hospital quedan allí para comenzar la expedición, se saludan con un silencioso movimiento de cabeza y van directamente a la planta donde saben que seguro hay enfermos con Covid, muy despacito y sin hablar se van hasta el pasillo.

Los trabajadores todavía no se ven por aquí, no hay nadie vestido con mono de astronauta en el pasillo, podemos entrar sigilosamente a ver cómo están los enfermos. Dijo Dix susurrando a la oreja de su amigo.

Ven a muchos enfermos que están con una máscara súper grande enchufada a una máquina y otros llevan como unas cositas que entran solo en los orificios de la nariz, van paseando y entonces ven entrar a los sanitarios por el pasillo ya disfrazados con su traje de trabajo para Covid, las dos ratitas se esconden en un lugar para poder observar sin ser vistas, los sanitarios entran a las habitaciones hablando con los enfermos saludándolos y dándoles el cuidado pertinente cuándo acaban se van a la máquina de café y entonces las ratitas se acercan.

Los sanitarios hablan entre ellos, “hoy se ha dado una buena ronda” “¿cuántas camas libres tenemos?” “Hay varias”. “Seguro que es un ingreso”, dicen al oír el teléfono, sale un sanitario y las ratitas se pegan mucho a la pared para no ser vistas, siguen escuchando al resto de compañeros: “hace 15 días no teníamos ni un hueco y nada más se libraba una habitación teníamos que limpiarla para volverla a utilizar, ahora por suerte no hay tantos casos y el hospital no está tan lleno y nosotros podemos dedicar más tiempo a los enfermos”, “sí la verdad es que lo necesitan porque están todo el día solitos”. “Vamos a seguir cruzando los dedos para que no haya otro pico”, “tú estás de broma, va a haber otro seguro, verás cuando venga la gente del puente en unos días va a remontar los casos”, “no seas pájaro de mal agüero”, “bueno me callaré pero ya os acordaréis de mí el día en que empiecen a haber casos”, “espero que no nos acordemos de ti y que no hayan más”, la verdad es que estamos cansados de todo este rollo y esta forma de trabajar, es súper incomoda y desagradable sudar tanto mientras trabajas con el dichoso EPI”.

Dix escucha bien atento la conversación de los sanitarios, cuando ya ha tenido bastante y antes de que todos los trabajadores vuelva a sus labores y les puedan ver, decide agarrar de la mano a Tom y con un gesto le dice que es momento de salir del hospital, con el mismo sigilo con el que han entrado salen hasta llegar a la puerta del hospital.

¡Qué bien hay camas libres! Es un respiro la verdad es que estaba un poco angustiado, porque allá oía las noticias de acá de Madrid y la verdad es que era como ¡uf, socorro, socorro, están súper mal!.

Sí, según lo que han dicho los sanitarios ha habido rebrote, pero ahora ya va de descenso.

¡Qué suerte! Vamos a cruzar los deditos para que no haya más casos y nos deje este virus dichoso y podamos hacer la vida que hacíamos, que la biblioteca vuelva a tener las visitas sin límite de aforo.

A nosotros poco nos cambiará la vida, sin embargo a los humanos…

A ellos les cambiará mucho, ya que ahora no se abrazan por la calle, ni se saludan con dos besos como antes, yo supongo que eso también lo echarán de menos.

Seguro que sí, bueno vamos para casa que es tarde.

Deseándose las buenas noches se despiden los amigos y cada uno se va a su casa.

A la mañana del día siguiente, domingo, los amigos vuelven a encontrarse para ir a caminar por el parque y hacer un poco de ejercicio, en su recorrido buscan el sitio donde están los perros para disfrutar de sus carreras y de sus juegos.

Tom, todo esto me recuerda a Cloe.

Sí, por cierto ¿cómo te ha ido con Cloe? Todavía no hemos tenido tiempo de hablar.

Me ha ido súper bien, estoy muy a gusto con ella.

Genial, ¿entonces le vas a pedir que salga contigo?

No, estamos muy lejos.

Ay, de verdad que esto no es normal, seguro que si se lo pides te dice que no por lo soso que eres.

Ella tiene sus cosas allá y yo tengo mis cosas acá y no sé …

¡A ver! ¿tú quieres estar con ella?

¡Claro, me encantaría! Si ella estuviera acá no me lo pensaría dos veces.

¿Os habéis besado?

¡Noooo! Hemos estado apunto varias veces, pero la cabeza nos ha puesto en nuestro sitio y no nos ha permitido que nos dejásemos llevar por nuestras emociones.

Dix, que rígido eres de verdad, cuando uno está enamorado no puede dejar pensar a la cabeza, tiene que dejar pensar al corazón.

Cuando estoy con ella me siento bien, estoy súper a gusto.

Entonces ¿dónde está el problema?

¡Qué estamos lejos!

Eso ya me lo has dicho varias veces no me lo vuelvas a repetir por favor.

¿Tenéis cosas en en común?

Muchas, además es tan dulce… También hace cosas por la comunidad, ayuda en su barrio todo lo que puede implicándose totalmente. Creo que es una ratita que pone hasta el alma en todo lo que hace.

Perfecto. Entonces si tenéis cosas en común, estás a gusto y quieres estar con ella, yo creo que te has enamorado, además solo tienes que escucharte como hablas, se te cae la baba.

¿En serio?

Muy en serio. Podrías vivir con ella.

Yaaa ¿y cómo lo hacemos?

Dile que se venga, que quieres vivir tus días con ella.

Yo no puedo decir que se deje Castellón si yo no estoy dispuesto a dejar Madrid.

¿Y por qué tenéis que dejar algo, por qué no se puede complementar todo? Yo creo que las cosas no tienen porque ser blanco o negro, pueden ser rojo, gris, violeta, lo que tú quieras.

¿Qué quieres decir con eso?

Pues que podríais vivir a temporadas, no sé, dos, tres o cuatro semanas allí y luego dos o tres semanas aquí y así podríais vivir juntos.

No sé si ella puede hacer eso en el trabajo.

¿Y tú?

Yo creo que sí que lo podría hacer, aunque creo que echaría de menos la biblioteca.

Puedes buscarte trabajo allí, seguro que hay bibliotecas.

¡Claro! Bibliotecas hay en todos los lados.

Pues no le des más vueltas.

No sé… lo pensaré, ahora vamos a disfrutar del paseo de los perros, del verde del césped y de lo que nos rodea.

Los dos amigos ya no volvieron a hablar del tema y siguieron disfrutando del paseo por el parque.

 

Puedes leer el siguiente cuento de Dix aquí

1 comentario en “Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix capítulo XI

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