Don Juan, el musical.

Don Juan, un musical a sangre y fuego.

Los que somos de una generación que ha crecido sin Tablets, Instagram ni redes sociales, recuerda con mejor o peor opinión uno de los clásicos del 1 de noviembre…Si yo dijera “No es verdad ángel de amor ¿Cuántos sabrían continuar la hermosa estrofa que Don Juan recita a Doña Inés?

El tenorio, Don Juan, hecho musical. Un espectáculo de un poco más de dos horas que hace que uno acabe reconociendo que el tiempo no existe, porque en esta ocasión pasa volando. La ilusión del teatro acaba con la temporalidad de la realidad cotidiana para dejar que nuestra mente vuele y disfrute.

Los actores no paran de bailar, la música muy hermosa, las voces, la trama…es genial.  Maravillosa.

La productora (hispano mexicana) ha conseguido actualizar un clásico para que guste a las nuevas generaciones acostumbradas a las superproducciones musicales que nos llegan de fuera.

Recomiendo ir a verla y ya que vamos hagamos una reflexión sobre la violencia, la forma de vivir y el perdón. Somos luz y amor, el odio nos debilita, la soberbia, la vanidad…pero llega el momento del último suspiro y ¿puede un hombre arrepentirse en el último instante? ¿Puede el amor incondicional cambiarnos? Si nos ponemos en la piel del otro sí.

Me ha encantado toda la obra pero la segunda parte tiene además de muy buena música, una gran puesta en escena y un elenco sensacional, un mensaje importante.

“¿No es verdad ángel de amor?”

Gracias por hacer la magia realidad.

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