Editorial de abril

Nos han programado tan bien en el arte de competir que nos pasamos el día compitiendo. Hemos de ser los primeros, tener el… más grande, la… más cara, lo… mejor… Luego nos hablan de las bondades de la psicología del pensamiento positivo, o de que el forzar a pensar en positivo genera ansiedad y estrés… pues habrá que empezar a hablar de gestión de emociones, claro, y allá que vamos… hemos de conocer las emociones y saber cuando nos enfadamos, estamos tristes o cualquier otra emoción que sintamos.

Por otro lado nos inundan a miedos a través de campañas informativas o de publicidad, o sea de comunicación, que nos inyecta al miedo al subconsciente. Ahora hay una campaña en contra de las terapias en la que el gobierno está invirtiendo nada más que un millón de euros. Según parece es poco dinero para la pedazo campaña que están haciendo y hay rumores de que está siendo financiada por industrias muy poderosas. No queremos entrar al trapo porque eso seria generar más miedo, desconfianza y enfrentamiento en una sociedad ya de por si muy castigada por esas emociones.

No quiero defender a las terapias ni enemistarme con la medicina química. Todo tiene su momento e incluso pueden convivir juntas. Ahora me hago una reflexión… vi un anuncio en el que se dice que una enfermedad no se cura nada más que con agua y azúcar, en seguida me vino una pregunta, en un ensayo de una medicina, cuando una persona se cura con el llamado Efecto Placebo, ¿es un error de la farmacéutica? Se podría investigar el potencial de la mente para curar, para equilibrar procesos e incluso para prevenir enfermedades. La primera cosa que fomentaría sería dejar de escuchar noticias de la doctrina de Shock, esas que nos hacen enfermar por estrés, miedos y nos crean fobias. Luego podríamos trabajar el pensamiento positivo, se puede entrenar, eso no quiere decir que no se puede ser crítico, es mas, es lo que hace falta, más pensamiento crítico. Cada vez hay más mensajes subliminales que nos enferman, en series, en tertulias, en anuncios…

Vamos a fomentar el pensamiento. Duda, investiga, duda, busca una verdad, pregunta…pero no te creas todo lo que lees. Pon en duda todo lo que has aprendido hasta ahora, cuando encuentres respuestas vendrán nuevas preguntas, pero al menos habremos ejercitado el cerebro que tanto nos tiene que enseñar.

Pienso, luego existo… y eso es muy bueno si no queremos vivir en una sociedad de zombis.

Feliz primavera u otoño, depende desde donde nos leas.

No hay una realidad absoluta, unamos nuestras realidades para buscar una verdad eso nos hará compartir, dejar de competir y seremos mucho más felices.

Jose Escudero Ramos, editor Revista Susurros de luz

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