Editorial de febrero 2021

Respuestas y más preguntas

Nos pasamos la vida cagados de miedo. Esta afirmación, dicha de forma más suave, la argumentaba hace años Michael Moore en uno de sus documentales: que si en Halloween las manzanas pueden tener cuchillas para que los niños se corten, que si el efecto dos mil iba a paralizar todo el planeta, los aviones se iban a caer en pleno vuelo, que si el meteorito a punto de chocar contra la tierra¿es qué acaso hemos de temer lo que está por venir, al porvenir?

Una de las cosas en las que he reflexionado estos días de extraños confinamientos es que vivimos proyectados en el futuro. ¿Quién nos salvara?, ¿cuándo estará la vacuna?, ¿qué va a pasar ahora? Analizando la vida observo que nos han educado así: estudiamos para aprobar a final del curso, para poder ir a la universidad, para poder tener un título, para poder conseguir un trabajo y conseguir una hipoteca, una casa, un coche y un plan de pensiones. Tenemos que labrarnos un porvenir. Deseamos lo que no tenemos, no apreciamos que tenemos o lo queremos cambiar por el último modelo, o queremos poseer dos… pero, ¿qué pasa con el presente?

Nos siguen inculcando miedos: que si la tormenta perfecta, la nevada del siglo, el cambio climático, la crisis que nos viene. Sin duda, las previsiones no son buenas…

Cada uno con sus creencias y religiones esperamos al salvador, al mesías o la tierra prometida. Los que son más espirituales que religiosos están a la espera de la hermandad blanca, al séptimo de caballería, a Q o la Alianza…

En política, antes de las elecciones nos prometen que “en un futuro”. Los que pierden esperarán los años pertinentes para que se pueda cambiar un gobierno que, por supuesto, no hace lo que debe.

No sabemos disfrutar del presente, no nos lo permiten. Nos despistan haciendo que miremos al cielo mientras en la tierra pasan muchas cosas. El tablero de ajedrez está aquí y se está jugando ahora. Es verdad que precisamente en este juego que he mencionado se ha de prever las  siguientes jugadas que están por venir”; hemos de pensar como el contrincante si queremos ganar. La diferencia es que en la vida real no tenemos porque competir, no tenemos porque ganar. Ni siquiera hemos de elegir entre dos opciones, blanco o negro, cuando tenemos un universo de infinitas posibilidades.

Hacemos cursos que nos harán ser mejores personas, nos hará despertar, conseguir la iluminación. Nos dicen que hemos de cambiar y mejorar porque damos por hecho que no estamos bien… hemos de crecer, mejorar como personas y nuestro porvenir. Vivimos proyectados en el futuro… Miramos para atrás para sanar lo de nuestros ancestros, como si ellos tuviesen la culpa de algo.

¿Estamos tan jodidos interiormente?

¿Y si hacemos un curso para aprender o para pasarlo bien nomás?

¿Y si vivimos para vivir nomás?

¿Y si hacemos las cosas por amor? ¿Para tener experiencias? ¿Para compartir?

Como dijo el poeta modernista flamenco, Emile Verhaeren, «La inteligencia nos fue concedida para dudar». Yo no puedo dar respuestas a las preguntas pero si puedo plantear más preguntas a tus respuestas.

Y ahora, aplicando una de las grandes teorías de crecimiento personal, la de los espejos… ¿Qué te ha removido de lo que has leído? Pues a trabajarlo.

1 comentario en “Editorial de febrero 2021

  1. Javier Moradillo Marquez

    Efectivamente y cada vez más nos pasamos la vida bajo el sometimiento del miedo.. Ya que hemos pasado de estar confinados a estar confitados
    Excelente parodia que define irónicamente nuestro actual estado de bienestar social osea nuestro tan denostado presente. El cual discurre bajo la aparente casuística de una partida de ajedrez, que has definido tu muy bien… Que nos ha de conducir a nuestro futuro inmediato o porvenir. Pero siempre contando con los movimientos que ejecutamos día tras día y que conforman las decisiones presentes que han de dar lugar a nuestro futuro… nuestro porvenir
    Y además de todo, siempre habremos de contar con la contrapartida del oponente en nuestra partida diaria, sobre todo si jugamos blanco contra negro.
    Todo esto discurre en un tablero llamado Matrix y en el que cada momento jugamos un pápel diferente, peón , cáballo, alfil…. hasta inclusive Reina. Como hoy, que me siento afortunado…. Jaque!!

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