Editorial de julio

En cada viaje hay una posibilidad de aventura

Tal y como hice hace un año, he vuelto a Paraguay para pasar tres meses, los meses de verano en España, los meses de invierno acá. Por eso se me antoja escribir, y así haré, sobre las costumbres de cada país. Existe un refrán que dice “a donde fueres haz lo que vieres” y eso hago. Como ya escribí el año pasado, los paraguayos son unos magníficos anfitriones. Te lo dan todo, todo.

Me encanta pasear observando la forma de vivir y las costumbres de unos y otros, perderme en los mercados, librerías y calles de Asunción. Me gusta ver las caras de las personas con las que nos cruzamos, las reacciones al mirar a los ojos, al sonreír. ¡Hay tanto amor en cada gesto! Dicen que Asunción es muy peligroso, y puede ser, pero a mí me rodean bellas personas que hacen de mi estancia aquí nada más que una secuencia de experiencias maravillosas.

En esta ocasión he viajado con mi hija, me acompaña en todo momento a hacer gestiones, en la búsqueda de salas, de oportunidades para exponer, de dar charlas, talleres y conferencias. Conectamos con almas deseosas de dar, no sé cómo pero nos vienen las personas adecuadas en cada momento, así podemos seguir uniendo almas: gente que necesita dar y recibir y gente que necesita recibir y dar, yo sé lo que me digo.

Desam, compañera de la revista y de vida, lleva un tiempo aquí y ya tiene su rutina de trabajo y actuaciones diarias, podéis leer algunos artículos suyos en la revista.

Queremos aprender cada vez más por eso estamos en constante búsqueda de actos culturales y conferencias en las que podamos aprender cómo es el paraguayo de a pie. Ya hemos visitado muchos museos, el etnográfico, la Casa de la independencia, el Panteón de Héroes y tumba al soldado desconocido, el del ferrocarril, el triste Museo de la Memoria… la historia de Paraguay está repleta de actos de amor pero ¿quién escribe la historia cuando la tradición es transmitirla oralmente?

Nos ofrecemos voluntarios para escribir la historia de nuestro mundo y de los que nos rodean, lo más imparcialmente posible, porque siempre pondremos un poco de corazón, para que todos los que la lean ahora y en un futuro puedan ver y saber lo bonita que es la vida en cada estación, en cada meridiano, en cualquier parte del mundo, a pesar del sufrimiento temporal que se esté pasando.

Desde Revista Susurros de luz, antes Revista IMO, queremos ser testigos de un mundo feliz, a pesar de las tragedias, para que los que nos lean en un futuro no se lleven una idea equivocada de lo que es el planeta en este preciso momento: amor en movimiento constante.

No nos cabe ninguna duda, el mundo es maravilloso. En cada viaje hay una posibilidad de aventura, en cada desafío una oportunidad para crecer, en cada ciudad muchas posibilidades de hacer nuevos amigos.

Nos encontramos muy bien en Asunción, agradecidos por todo lo que nos ofrece la vida en cada instante y todavía queremos más. Queremos aprender más, conocer más, amar más… porque es posible amar sin límites cuando no conoces fronteras.

Gracias, Paraguay, gracias, familia, gracias.

Jose Mª Escudero Ramos

Editor de Revista Susurros de luz

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