El miedo

JORDI GRACIA, Valencia, 24 de septiembre de 2019

Aunque estamos tan acostumbrados a vivir con miedo como si fuese algo innato, la realidad es que nacemos sin temor alguno. Tenemos un miedo atávico que reside en el fondo de nuestra mente, un miedo de especie que poco a poco irá aflorando pero fuera de ese miedo ancestral el resto de miedos los iremos heredando, aprendiendo o adquiriendo de nuestros padres y familiares, de la gente de nuestro entorno, de las experiencias que vayamos viviendo.

Algunos estudiosos afirman que el 99% de las cosas que tememos y nos causan gran preocupación nunca van a ocurrir, luego no es el miedo en sí mismo sino el anticiparnos con intranquilidad a lo que pueda ocurrir. Pensemos en cuánto sufrimiento, cuántas noches en vela, cuántas lagrimas, por algo que nunca llegó a ocurrir…

Nos dicen desde niños que al miedo se le combate con valentía, algo inútil pues si hay valentía no hay desasosiego, y si hay miedo la valentía está bien escondida en el fondo de nuestro armario mental.

Tal vez la aceptación, el entendimiento, y la fuerza interior sean herramientas más útiles en el manejo y erradicación del miedo.

  • ¿Nunca me ha pasado, por qué tiene que ocurrirme ahora?
  • Mucha gente sube en avión y no pasa nada ¿por qué me iba a pasar a mí?
  • Si actúo con precaución, con cuidado, con respeto pero sin miedo, será mejor para mí y desaparecerá la opción del temor.

Lo que es seguro es que hay que enfrentarse al miedo, mientras no lo hagamos viviremos limitados, el miedo será una constante y cada vez aparecerán más y más, incluso a las cosas más inverosímiles.

Todo a lo que no nos enfrentamos con arrojo, valentía, entendimiento, aceptación, aparecerá una y otra vez en nuestra vida, será una terrible constante. Una vez solucionado dar por seguro que no volverá a aparece: o aprendemos o no se irá.

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