En el mundo, a cada instante

En el mundo, a cada instante, pasan pequeñas cosas que nos marcan y condicionan. Pequeñas historias de amor y desamor, algunas son tan pequeñas que ni siquiera son historia, pero que marcan. También hay actos heroicos y villanos.

En el mundo, a cada instante, se mueven las fichas de un enrome tablero para que cada uno pueda hacer su papel, ese que desde un nivel energético superior desde el cual hemos decidido elegir ésta carcasa llamada cuerpo.

En éste mundo, ahora, hay 7.146.807.287 de seres humanos, unos nacen y traen alegría, otros mueren y dejan pena, cada ser humano tiene una historia, un amor y un trabajo que hacer. Si contamos a todos los seres vivos, las plantas, los anímales… cuanta bella vida nos rodea. ¿Cuántas historias bellas, efímeras, cotidianas?…un amanecer, la polinización de una flor, una catarata…la belleza de lo cotidiano que nunca, nunca, es igual.

Sí, puede que duela mucho vivir, pero la vida es muy bella en sí misma, vale la pena sufrir, cuando entendemos que ese sufrimiento es parte de una evolución personal.

Si pensamos en “tareas pendientes” de otras vidas, ¿cuántas tareas nos quedan por cerrar? ¿Con cuántas personas nos cruzaremos en el camino con las que tengamos “asuntos pendientes”? ¿Cuántas veces seremos conscientes de eso? ¿y cómo reaccionamos? Dando Reiki. Reiki, Reiki, Reiki es el camino, el compromiso, la forma de vida…

En el mundo, a cada instante, se nos olvida pensar en que estamos todos conectados, todo está bien cómo está, aunque suframos porque no nos queda otro camino, ya que nosotros somos seres conscientes, debemos encontrar las respuestas en la luz, el Reiki, en ese amor incondicional que a todos nos ha unido, nos une y nos unirá.

En el mundo, en éste instante, hay alguien que está pensando en ti.

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