Experiencias musicales

Una experiencia es buena en sí misma por el simple hecho de que es una experiencia.

La verdad es que me dejo enredar fácilmente. Dejo que fluya la vida y acepto lo que el universo me da a cada instante.

Hace unos años que por  vivir así me metí  al Coro de adultos del colegio donde estudia mi hija María. Todo ocurrió por Gratitud hacia Raúl, el director del Coro infantil, después de comprobar el esfuerzo que hace día a día, la dedicación y sacrificio, el sacar tiempo de donde no hay para ensayar y preparar a los críos para concursos y certámenes, no solo por ganar, sino “porque tengan experiencias”…eso es maravilloso, no importa ganar o perder, lo cierto es que llevan varios premios en su carrera, pero eso es lo de menos, las enseñanzas que nos proporciona el coro son grandes, compañerismo, esfuerzo, compromiso, trabajo en equipo, ¡Además enseña humildad! Es maravilloso.

Pues si a todo eso unimos la posibilidad de explorar los sentimientos del ser humano se convierte en un gran aprendizaje y evolución… me explicaré bien.

He tenido la oportunidad de participar en un taller de coro piloto mientras hacían unos directores un Taller de dirección Coral, las enseñanzas para dirigir un coro sirven para dirigir nuestras vidas, de todo se aprende con la correcta actitud de aprendiz.

Yo no soy un gran tenor, estoy comenzando, veo el cantar como la posibilidad de transmisión de energías.

El director elige una obra que un compositor ha escrito basado en algo, un cuento, un texto, una vivencia; luego se puede hacer el arreglo para el canto coral, el director le da su toque personal, lo adapta al momento, lo enseña y el coro lo “interpreta”. El auditorio hace un gran papel, es como si fuera parte de un instrumento llamado CORO compuesto por muchas voces, director además de las paredes y techo. Luego está el público asistente. La capacidad de emocionar a ese público depende del trabajo en equipo bien dirigido.  Es precioso porque somos como espejos. Tenemos la posibilidad de ser parte de algo grande, de emocionar hasta más allá de las lágrimas, el éxtasis, el nirvana musical, el orgasmo auditivo.

El día del concierto no es más que la representación de horas de trabajo en equipo. La responsabilidad de cada uno de hacer su gran papel es el resultado de horas de preparación. Se llama Compromiso.

La motivación es muy importante y cada uno tendrá la suya. El día del concierto hay que dejar de ser para llegar a SER, como en una buena meditación o sesión de reiki. Uno deja de ser, se quita toda etiqueta, para llegar a SER lo más alto, una onda sonora que, junto con el poder de la palabra, llega a lo más profundo del alma, por eso, aun cantando en ruso una misa se es capaz de llegar al éxtasis del que hablo, cantando o escuchándola. Y todo ello es fruto del amor del compositor, del director y de los compañeros del coro.

Es un humilde trabajo en equipo, fruto de la Gratitud y del querer compartir los dones que cada uno podemos alcanzar si nos dejamos llevar por los designios que el universo tiene preparados para nosotros…y nos dejamos fluir como notas musicales, como ondas sonoras, como energía en movimiento…hoy me siento allegro moderato in crescendo hasta romper en ese grito desgarrador, en esta ocasión de GRACIAS. Gracias Universo por poner en mi camino posibilidades de evolución, por esas experiencias que me proporcionas y por rodearme de personas tan bellas como la música que nos une.

Jose Mª Escudero Ramos

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