Las botas de Tasio

Esta fotografía tiene una historia muy hermosa que contar.


Conocimos a Tasio hace casi un año en la Iglesia de San Antón, compartió cuentos en los talleres que allí hicimos entre diciembre de 2019 y marzo de 2020. Nos mostró una mente privilegiada y un gran corazón.
A Antonio le conocim
os en Acacias en el mes de mayo, tras el confinamiento, siempre nos ha tratado con una educación de “caballero a la antigua usanza” y también, como Tasio, tiene un gran corazón. Ambos están siempre pendientes de que otros reciban lo mismo que ellos.

En cuanto llegó el calor Tasio nos pidió un favor, que le guardáramos su característico abrigo naranja de invierno y unas botas prácticamente nuevas que había conseguido.
Ahora que ha vuelto el frío Tasio nos llamó para que hoy miércoles le llevásemos “lo suyo” a los baños de Embajadores, donde vamos cada miércoles a repartir enseres a cambio de amor y gratitud.

Durante el reparto de desayunos en Embajadores, siempre nos preguntan si llevamos ropa interior, abrigos, jerséis... No siempre podemos llevar pero hoy, gracias a nuestra compañera Dani y a nuestra amiga Ana Tere, teníamos algunas camisetas, abrigo y botas.

Al ver la ropa y el calzado Antonio me pidió unas determinadas botas de talla 44, difícil de conseguir, porque las suyas están agujereadas.
Tasio escuchó la petición y mi respuesta: «buff, va a ser complicado pero lo intentaremos».
Inmediatamente Tasio me dice al oído que él le va a dar sus botas «porque Antonio
es muy buena persona, es chatarrero y camina más que yo, le hacen más falta a él que a mí»
Y le regaló unas botas
prácticamente nuevas que para Tasio era su gran tesoro para el invierno… Al menos iba a poder tener los pies calientes.

Otra gran lección de los amigos de la calle, estos seres que por no tener nada que perder lo dan todo.
Gracias, Tasio, gracias por mostrarnos tu gran corazón.

No puedo evitar escribir esto mientras por mis mejillas caen lágrimas de amor… Ayer mi sobrino Juan me preguntaba por qué hacía esto de salir a repartir cafés y caldo entre las personas que no tienen techo…. porque «estando» hacemos que las cosas bellas sucedan.

Somos susurros de luz y queremos contar las cosas buenas que pasan desapercibidas todos los días.

 

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