Letras sin límite, Jornadas sobre lectura y periferia

Redacción: Jose M Escudero Ramos. Asunción, 5 de julio de 2019

El mes de junio ha estado repleto de eventos a cada cual más interesante. El jueves 13 y viernes 14 pudimos asistir a Letras sin límite, Jornadas sobre lectura y periferia, organizadas por la Fundación MonteMadrid en la Casa San Cristóbal situada en Villaverde, el barrio de la periferia madrileña, en el marco de la Feria del libro y como continuación al taller impartido en la biblioteca nacional: Leer- Iberoamérica lee.

El primer día estuvieron compartiendo experiencias Bel Santos quien facilita procesos de creación de bibliotecas comunitarias administradas por adolescentes y jóvenes en Sao Paulo, Mempo Giardinellli, presidente de la Fundación Mempo Giardinelli dedicada al fomento de la lectura y Dolores Prades, consultora en el área editorial para bebés, que actuó como moderadora.

Isabel Gil, Mempo Giardinelli, Bel Santos, Dolores Prades y Cristóbal Sánchez Blesa

Antes de las ponencias, Isabel Gil, directora de la Casa San Cristóbal, anfitriona de las jornadas, nos puso al día de todas las actividades que se realizan en este centro, como es biblioteca muchas de las actividades están basadas en el mundo de la lectura, como cuentacuentos y algo que nos llamó la atención, el fomento de lectura con perros amaestrados. Sin lugar a duda la Casa San Cristóbal es un lugar de encuentro especial para los amantes de la lectura, el teatro y otras actividades culturales.

Nos entusiasmo escuchar historias en primera persona, como las que contó Bel Santos sobre sus actuaciones en el barrio periférico de Sao Paulo, Parelheros, que ha pasado de ser el peor lugar para vivir a ser el mejor lugar para nacer. Bel nos dice que la literatura les ayuda a encontrar sentimientos, a expresarse, a agruparse y en torno a esos grupos se crean actividades, se pintan las fachadas viejas y sucias de los espacios públicos o privados para dar color al barrio y a partir de ahí comienza el cambio. Una vez que conocen eso es difícil volver atrás, un libro, Bel lo ha demostrado, construye proximidades.

En los comienzos, se intentó hacer una reunión en el barrio, asistieron solo adultos,se preguntaron dónde estaban los jóvenes, a la siguiente reunión vivieron 27.

Fueron a ver la biblioteca y estaba cerrada así que decidieron hacer las reuniones en el cementerio, así transformaron un espacio de muerte en vida, un lugar para reconciliarse con las personas muertas, con las muertes prematuras, con las muertes violentas.

Al final consiguieron utilizar la biblioteca desde la cual promueven el contacto con el arte “porque los que no tienen nada tienen derecho al arte también”, por lo que organizan visitas a museos. La biblioteca se tornó en casa de gestantes, las madres van a dar el pecho a sus bebés así los niños crecen entre libros, se convierten en un punto de encuentro para hablar de los problemas y mejorar las situaciones vividas mientras el bebé crece en una familia literaria.

Sin duda su relato nos llena de optimismo y esperanza.

Continuó Mempo Giardinellli hablando de la labor que hace su fundación cuyo lema es “Leer abre los ojos”. Su actuación se enfoca en el Chaco argentino. Nos dice que no se trata de un problema de marginación social, el problema es que ahí no existe el estado pues el estado se queda en las grandes ciudades y abandona el resto del territorio, no llega a las poblaciones pobres.

Nos recuerda que no se puede ir a estas comunidades como salvadores sino que debemos ir a unir voluntades por lo que fomenta trabajos sociales paralelos a la lectura.

Nos relata con divertidas anécdotas cómo consigue “la plata” para cumplir los fines de la fundación: va a la gente rica y les dice “tú tienes plata, deberías sentirte culpable, hazme un cheque”.

El Chaco es un territorio pobre pero Mempo está orgulloso de su tierra y de lo que ha conseguido: que esté presente el Estado.

Su programa de Asistencia en bibliotecas hace que lleguen «útiles» varios, alimentos y agua a lugares donde tienen dificultades sociales como en el caso de la llamada “frontera sojera” en donde se produce tres veces más cáncer que en el resto del país por la contaminación del agua y del medio ambiente derivado de estos cultivos de soja.

Otro de los programas del que nos habla es el llamado “Abuelas cuentacuentos” una forma de hacer que las personas de cierta edad se sientan útiles, una vez a la semana van a las escuelas, para que los niños y niñas tengan los estímulos de la lectura en un ambiente mágico pues no hay nada como una abuelita leyendo a sus nietos. 200.000 niños escuchan a las “abuelas”. La campaña del voluntariado también la hacen adultos y jóvenes pero han de meterse en el papel de abuela, nadie cobra, es todo voluntario y no se habla ni de religión ni de política. Los voluntarios se saben los cuentos que narran pero tienen que leer porque los niños han de conocer que esas historias vienen de los libros: la palabra te lleva al cuento y el cuento al libro.

La biblioteca Beby Giardinelli, lleva el nombre de su hermana, se hizo gracias al tesón de Mempo quien pidió a las autoridades un espacio donde desarrollar las actividades de la fundación, tras mucho insistir le ofrecieron, en Resistencia, lo que fue un centro de detención y tortura durante la dictadura. Mempo lo aceptó muy ilusionado, podría resignificar un edifico que en su momento albergó mucho sufrimiento y transmutarlo en amor al conocimiento. Beby, la hermana madre, es 12 años mayor que él, bibliotecaria diplomada, fue la primera abuela cuentacuentos, se merece tener una biblioteca con su nombre.

Mempo nos hace una reflexión, dice que las cosas pasan porque alguien quiere que pasen, el azar hace de las suyas, pero uno tiene que mover ficha nos dice. Lo que se suele decir “que el azar te pille trabajando”.

La Fundación también tienen un programa de rescate y donación de libros. Lo mejor que le puede pasar a un libro, nos dice, es que se rompa de tanto usarse. Nos invita a que permitamos a los niños que intervengan los libros, que los pinten, los usen, los rompan, que hagan con ellos como una apropiación amorosa sin miedo a que se estropeen.

Me hace recordar mi infancia, los libros que leíamos los tres hermanos acababan destrozados, ahora los vemos con cariño, eran nuestros libros favoritos y les dábamos vida, convivíamos. Ahora los veo con orgullo y cariño, pegados con cinta en el lomo para que no se pierdan sus páginas, mejor perderse uno entre ellas.

Para leer el artículo sobre la segunda jornada haz click aquí.

Enlaces de interés

http://www.bne.es/es/Actividades/2019/06-junio/leer-iberoamerica-2019.html

http://www.fundamgiardinelli.org/index.html

https://laboratorioemilia.com/web/

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