Los Maká de Qenkuket

DESAM. FERRÁNDEZ Y JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, Asunción, 29 de agosto de 2019

Estos meses que estamos pasando en Asunción están dando mucho de sí pues podemos conocer culturas y personas muy diversas por lo que no paramos de aprender cosas nuevas.

A finales del mes de julio pudimos contactar con Pilar Royg quien trabaja en la Dirección Nacional de Salud de los Pueblos Indígenas (DINASAPI) del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Estuvimos charlando un par de horas con ella, pero hubiéramos podido estar todo el día. Nos encanta conocer diferentes realidades de un mismo país, más si se trata de culturas indígenas de no fácil acceso. Nos ofrecimos para colaborar en lo que necesiten y Pilar nos habló de un Dispensario de Salud instalado en una comunidad indígena y de los insumos que este dispensario estaba necesitando para la atención diaria y que por diferentes motivos el Ministerio no había podido cubrir y abastecer.

El pueblo Maká es uno de los 19 pueblos indígenas que habitan el Paraguay1. Son originarios del Bajo Chaco y fue uno de los que más sufrió el impacto de la Guerra del Chaco. La guerra fue entre Paraguay y Bolivia de 1932 al 1935, y se desarrolló en parte de sus territorios ancestrales. Durante la guerra oficiaron de “baqueanos”, es decir guías o personas expertas en una región. Los Makás vivían en una tierra muy pretendida por ganaderos y estancieros (rancheros). En este devenir perdieron completamente sus tierras.

Susurros de luz, nuestra querida asociación sin fines de lucro, hizo una petición de ayuda, entre colaboradores y amigos, y en pocas semanas consiguió 530 euros, con los que pudimos comprar parte de los insumos que nos pidieron en una empresa privada GAESA SA, una tienda especializada de Asunción, pensamos que comprando en origen se activa la economía local. Esta es la relación de insumos que pudimos llevar: un porta suero esmaltado con 3 ruedas y 2 ganchos, una silla de ruedas, una tabla espinal de madera adulto, un oxímetro de dedo para adulto, un oxímetro de dedo pediátrico, dos muletas axilares de aluminio tallan L y otras dos tallas P, un aparato de presión adulto.

Félix Martínez, Celso González, el Dr. Soxchi e Ismaray Landabe recibiendo la donación

Fuimos a llevar la donación con mucha curiosidad por ver cómo nos recibirían. Hemos de decir que lo hicieron con mucha expectación, interés y gratitud. Nos llamó la atención la alegría que mostraron al ver cada producto, pero especialmente la tabla espinal de madera pues la van a poder utilizar, además de para atender a los accidentados, para llevar a enterrar a los difuntos, pues no suelen usar ataúdes y los cuerpos hasta ahora los llevaban de forma poco efectiva y a veces ocurrían episodios no muy gratos a la hora de llevar un cadáver a enterrar.

Celso González nació en el interior del Chaco y ahora ejerce de presidente de la Comisión Vecinal de la Comunidad Maká de Qenkuket, ubicado en el Distrito de Puerto Falcón, Departamento de Presidente Hayes (Chaco paraguayo). Celso nos cuenta que en aquella época no había alambrado, no había estancias (ranchos) por lo que se movían y se iban donde había más animales. Pilar incide en esta idea, los makás se movían siempre dentro de un mismo territorio, no eran nómadas, por sustentabilidad se iban moviendo de acuerdo a la existencia de agua, en época de sequía ellos tenían el lugar donde siempre había agua y en tiempo de inundación se desplazaban a puntos más altos, siempre sin agotar la caza ni las recolectas, el traslado permite a la naturaleza regenerarse. Un punto a resaltar es que el pueblo Maká disponían de sus tierras sagradas y sus cementerios dentro del amplio territorio en el que se movían.

Continúa Celso diciéndonos que, en la época de la guerra, un general ruso, que vino exiliado al Paraguay, fue el encargado de velar por la seguridad de los pueblos indígenas del Chaco. Él hizo una investigación de todas las comunidades indígenas y llegó a la comunidad Maká, le encantó, le gustó su cultura, su tradición, la costumbre de compartir bebida y caza, de a poco se fue involucrando tanto que pidió que se les diera un lugar cerca de la capital. Consiguió que primero se trasladaran hacia el actual Parque Botánico de Asunción y ahí se mezclaron con los “no indígenas”, esto provocó muchos problemas entre los Makás, por los vicios desconocidos por ellos hasta entonces, y en palabras de Celso: “nos trasladaron al otro lado del río para protegernos para, supuestamente, no mezclarnos, pero igual nuestros jóvenes se iban en canoa en busca de su bebida. Ahí estuvimos más de veinte años en una zona donde se inundaba con las crecidas del río, nuestro gran líder, junto con el pastor de nuestra comunidad se fueron a EEUU y consiguieron ayuda y así se nos entregó este terreno en el que nos encontramos ahora, unas 266 hectáreas, con título a nombre de la Comunidad Qenkuket”.

¿Estáis contentos aquí?

Sí, es una zona que no se inunda, las poblaciones vecinas sí se inundan, pero nosotros aquí vivimos tranquilos.

¿Seguís cazando?

No.

El pueblo Maká se constituye como el primer pueblo indígena urbano2, ya que los indígenas vivían en lo rural, ocupaban la tierra. Han tenido que adaptarse a la ciudad con una respuesta cerradísima en lo que se refiere al idioma, las mujeres solo hablan maká y los hombres maká, guaraní y un poco de castellano.

Como nos dijo Celso, hay otra comunidad Maká en la Municipalidad de Mariano Roque Alonso, de doce hectáreas, y con el tiempo se han formado otras dos comunidades en Ciudad del Este y en la ciudad de Encarnación, en total hay 4 comunidades del pueblo Maká en Paraguay. Ellos hacen una preciosa y muy característica artesanía que venden por las calles de Asunción y en diversos lugares del país. Es uno de los pueblos que está en mayor situación de pobreza porque, habiendo perdido sus tierras, la mayoría vive en situación de hacinamiento.

En el Paraguay hay 7 médicos indígenas, uno de ellos es el Dr. Soxchi Benítez que pertenece al pueblo Maká y que atiende en el Dispensario Indígena de Qenkuket. Él nos cuenta cómo llegó a ser médico: crecí en esta comunidad, hice mi estudio en la escuela indígena hasta el tercer grado, después me fui a una escuela no indígena en el barrio de la Inmaculada, aquí cerca, terminado este ciclo me fui a un colegio privado en Mariano Roque Alonso, gracias a la ayuda de un señor que me pagó las cuotas, y terminé el bachiller en el 2001. Parecía que no iba a haber más nada, trabajé como artesano y vendía el trabajo en Ciudad del Este hasta que surgió una beca para la comunidad Maká que dio la Gobernación Central, en la Constitución Nacional (Art. 67) establece que los miembros de los pueblos indígenas están exonerados de prestar servicios sociales, civiles o militares, así como de las cargas públicas que establezca la ley. El que ahora es cacique de la comunidad era director del colegio de Mariano Roque Alonso donde yo estudié, pensó en mí y me plantearon si quería ir a estudiar medicina a Cuba y yo dije que, sin ningún problema ” voy a probar a ver cómo me sale” nosotros no tenemos sueños de ser alguien o de alcanzar alguna profesión por problemas económicos, que siempre tenemos, y por la falta de ayuda de nuestro gobierno.

Dr. Soxchi

Al acabar la carrera el Dr. Soxchi volvió al Paraguay y enseguida le contrató el ministerio. Empezó trabajando en el Hospital General de la ciudad de Luque y después empezó en su propia comunidad donde trabaja los días lunes y jueves. El Dr. Soxchi nos dice que tenían el puestito de salud hace más de 20 años, venían médicos y enfermeros de la XV Región Sanitaria (Presidente Hayes) que no eran de acá de la comunidad, para realizar las atenciones médicas. Los demás días está trabajando en el Ministerio de la Defensa Pública, sede Villa Hayes y en la Penitenciaría de Tacumbú en Emboscada, trabajando directamente con los defensores públicos.

El Dispensario Indígena depende de la XV Región Sanitaria de Presidente Hayes, por lo que dispone de los medicamentos e insumos que reciben mensualmente. La esposa del doctor, Ismaray Landabe, trabaja todos los días contratada para llevar la administración en el dispensario y mantiene organizada la farmacia ya que el ministerio exige informes y control sobre los medicamentos, cuántos quedan, cuántos salen.

Los Maká han pedido en varias ocasiones los insumos requeridos para una mejor atención y más personal, porque la comunidad no tiene el Promotor Indígena de Salud que debería tener. Un promotor de salud es personal de apoyo y de enlace con los servicios de salud. La ayuda en cuanto al tema administrativo es importante ya que el paciente entra y hay que tomar datos, pero en casos de urgencias Ismaray ha tenido que abandonar la Unidad dejando solo al Doctor para todo, con más apoyo el tiempo como médico rendiría más.

La Comunidad Maka de Mariano Roque Alonso con más de 2.000 personas carece aún de una Unidad de Salud Familiar. La misma va a ser construida e instalada a finales de este año.

Especialmente en el Chaco, en el departamento de Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay donde la mayor parte de población es indígena, se está trabajando el “código rojo comunitario” con las parteras indígenas de manera tal a mejorar la actuación y el manejo de las emergencias obstétricas y neonatales. Las indígenas tienen cierta resistencia a ir al hospital para tener un parto institucional, las madres prefieren tener el parto en su casa, a esto se le une el que hay comunidades que están lejos de la ruta (carretera) y salir a ella les resulta complicado, hay muchas dificultades a este respecto, por esto, cuando se recibe en el hospital una emergencia de una madre indígena que ha tenido problemas en el parto, suele llegar con escaso margen de tiempo para poder reaccionar y suelen llegar en un estado crítico.

¿Está llegando el suministro de medicamentos correctamente?

Cada región sanitaria tiene que proveer de medicamentos e insumos a todos sus establecimientos de salud, el Ministerio de Salud tiene un listado de medicamentos esenciales y hay algunas cosas que no compra o de repente no hay en stock.

¿Lo que se consigue con las donaciones, no lo tendría que conseguir y abastecer el gobierno?

El ministerio contrató al médico, a la ayudante, les provee de insumos, aunque a veces falte algo, el estado está, lo que pasa es que no se da abasto, la brecha que hay es muy grande, hay muchas comunidades de indígenas del interior que están con muchas necesidades, donde te vas hay necesidad en lo que respecta al sector público.

Pilar Royg nos comparte un pensamiento: si la necesidad llega a vos, es porque puedo atender o responder de alguna manera…, cuando los indígenas llaman es porque no han podido resolver y necesitan esa ayuda. Nos aclara que teniendo muchos indígenas su número de celular recibe pocas llamadas y pedidos…

También hablamos con el líder de la comunidad Qenkuket Félix Martínez, quien hace casi un año que es el líder, su puesto depende de cómo trabaje, si ven que no trabaja la comunidad puede decidir cambiarle.

Félix Martínez, el Dr. Soxchi y Celso González

¿Qué se siente al ser el líder o encargado de la comunidad?

Desde que me eligieron para liderar a esta comunidad me puse a trabajar con la gente y estar cerca para ver sus necesidades.

¿Qué mejoras necesitáis?

Lo que necesitamos es mejorar nuestro camino de acceso y salida, porque cuando llueve todo es barro y se resbala, volviéndose intransitable y muy difícil en casos de urgencias y emergencias.

Hace más de un mes que en la Municipalidad de Puerto Falcón aprobaron la mejora del camino, tras la petición que hizo el líder Sr. Martínez.

Tenemos escuela hasta noveno grado, aquí se enseña en maká hasta tercer grado, en cuarto grado el guaraní y el castellano son asignaturas. La gente estudia hasta el bachiller y se quedan estancados. Cada vez hay menos gente que se dedica a la artesanía, algunos trabajan en alguna fábrica. Estudiar cuesta mucha plata y luego también para buscar más información has de ir a una cabina y pagar porque acá no hay lugar para conectarte a Internet, ni siquiera en la escuela, solo puede ser por celular. No tienen biblioteca, aunque si tienen el espacio. Proponemos hacer petición de libros para crear una biblioteca y ellos se comprometen a anotarlos y a llevar un registro de entradas y salidas de los libros que se prestan para el bien de la comunidad, para que todos puedan leer. Dejamos en manos del Sr. González, presidente de la comisión vecinal, el buen funcionamiento de la biblioteca puesto que su labor es que todo vaya bien en la comunidad.

Sería buenísimo, con el tiempo, poder traer Internet para el centro comunitario donde se puede ubicar la biblioteca y que todos puedan ir a ese espacio a estudiar con su WIFI o también que llegue el cableado de dicha línea hasta el puesto de salud, para agilizar y optimizar el trabajo, pues ahora han de irse a Villa Hayes para enviar una estadística(informe) porque allí sí hay wifi. Esto ampliaría la motivación de la comunidad para que puedan tener más sueños, el doctor Soxchi ya lo ha conseguido y él es ejemplo de que se puede.

Dr. Soxchi, ¿la comunidad está sana?

Sí, unos cuantos hipertensos y diabéticos, los demás enfermos son por problemas básicos, diarrea, gripe.

¿Utilizan plantas y tratamientos naturales?

No. Ya no creen medicina indígena porque sus antepasados no les enseñaron y se ha ido perdiendo por desconocimiento, aunque en el ministerio piden que haya esa opción de la medicina natural.

¿Si pudiese volver a su etapa de 15 años, qué consejo se daría?

El que me guiaba era papá, nosotros hemos crecido con el ambiente de diversión, de mucho jugar, no somos una comunidad de muchos sueños… Muchos aquí juegan fútbol y eso gusta mucho. Está el vicio también (se refiere al consumo de alcohol y drogas), hay gente que ya está en ese vicio, depende de la familia. Mi papá siempre me decía “terminá tu colegio y luego ya te puedes divertir como quieras”. Yo creo que si hubiera crecido en otro ambiente no hubiera llegado hasta aquí. Cuando acabé el colegio me dijo “hasta aquí llegamos, ahora a esperar una oportunidad, si hay una oportunidad hay que aprovecharla”.

¿Cuánto más próximos a la ciudad hay más vicios?

Sí, nosotros teníamos nuestra tradición de bebidas de miel de abeja, de sandía, de maíz, mandioca, eso fermentaba y en tres días estaba listo, entonces se hacía una ronda, se llamaba a todos los señores “ya está listo nuestro trago están invitados” y a beber con respeto.

¿Alguien perdía el control?

No, no, todo lo contrario, cuando a alguien ya se le subía el alcohol a la cabeza empezaba a enseñar cómo cazaban, cómo ir al campo, esa era su manera de contactar con los amigos, contaban sus hazañas, que “yo maté un avestruz hace tres días” y compartían la carne, se compartía mucho, ahora en esta sociedad hasta nos prohíben traer algo del campo.

¿Seguís haciendo vuestra bebida?

No, los señores antiguamente si la hacían por tradición.

¿Tenéis algún Dios?

Sí tenemos un “Dios”.Un pastor que vino de Estados Unidos y evangelizó a toda la comunidad. Antes la comunidad creía en la naturaleza, el viento sur, la luna, la luna llena…

¿Mantenéis historias de cuando creíais en la naturaleza, la luna…?

Mi abuelo sí me decía que, si venia un viento fuerte, ese primero que viene…se quitaba el pullover abría la mano y decía “que se lleve todo lo malo”. Ahora ya no se hace, viene el fresco y todo el mundo se abriga. Cuando la luna está creciendo piden a la luna que les dé más abundancia.

¿Plantáis vuestras huertas?

Es difícil por la tierra, hemos intentado, pero no va, llega el frío y lo mata todo y si no llueve…

Existen formas de cultivo, quizás sea el momento, ya que hemos contactado con ellos, de ofrecerles ayuda para hacer cultivos en tierra poco fértil, creación de viveros, huertos verticales… ideas hay muchas, ojalá que tengamos posibilidad de seguir colaborando.

A fecha de hoy, se necesita algo más de dinero para comprar un equipo de autoclave que vale alrededor de 8 millones de guaraníes, algo más de mil euros.

Estamos, muy contentos de cómo han reaccionado nuestro colaboradores y amigos para que hayamos podido adquirir el material que hemos donado en esta ocasión, hace falta un empujón más para poder seguir creciendo como comunidad, como nación y como humanidad, eso que a todos nos une.

Si queréis ver las cuentas de las donaciones y los gastos podéis hacerlo aquí.

Gracias de todo corazón de parte de la población de la comunidad Maká y de Susurros de Luz.

1Según los últimos datos disponibles en el III Censo Nacional de Población y Viviendas para Pueblos Indígenas, realizado en el año 2012por la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), existen en Paraguay 117.150 indígenas, siendo la población indígena contemporánea aproximadamente el 1,7% de la población total del país, que según la Encuesta Permanente de Hogares 2015, sería de 6.926.100 personas. El III Censo identifica 19 Pueblos Indígenas pertenecientes a 5 familias lingüísticas: losGuaicurú: Qom Lyk (o Tobaqom), losGuaraní: Aché, AváGuaraní, Mbya guaraní, PaĩTavyterã,Guaraní Ñandeva, Guaraní occidental, los Maskoy: Toba Maskoy, Enlhet Norte, Enxet Sur, Sanapaná, Angaité, Guaná, losMataco Mataguayo: Nivaclé, Maká, Manjui, losZamuco: Ayoreo, Yshir Yvytoso, Tomáraho.

La mencionada población indígena vive en 711 comunidades (aldeas y/o barrios) y núcleos de familias, distribuidos en 13 departamentos tanto en la Región Oriental (Concepción, San Pedro, Guaira, Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Alto Paraná, Central, Amambay, Canindeyú) como en la Región Occidental o Chaco paraguayo (Presidente Hayes, Boquerón, Alto Paraguay) y en la Capital del país, Asunción. No hay población indígena en los Departamentos de Cordillera, Paraguarí, Misiones y Ñeembucú. La población indígena está asentada en un 91,3 % en zonas rurales y solo un 8,7 % en zonas urbanas. Son los Departamentos de Boquerón y Central quienes tienen el mayor número de comunidades indígenas asentadas en zonas urbanas. Un dato interesante es que los jefes de hogares varones siguen predominando a nivel nacional (64%) sin embargo en las áreas urbanas, las proporciones son más equitativas, 52,7 % de jefes varones y 47,3 % de mujeres.

2La Colonia Fray Bartolomé de las Casas del pueblo maka fue la primera comunidad en asentarse en el área metropolitana de Asunción (1940). Esas tierras estaban en la zona inundable de Puerto Botánico por lo que en 1985 fueron reasentados en la Nueva Colonia Indígena Maka “Juan Belaieff” ubicada en Mariano Roque Alonso.

1 comentario en “Los Maká de Qenkuket

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