¿Me das un abrazo? Lo necesito

Jose Escudero Ramos, Madrid, 17 de junio de 2019

Cuando organizamos una Kedada de abrazos lo hacemos con mucha ilusión y lo difundimos entre grupos de amigos y en redes sociales.

Siempre surge una duda… ¿Qué hemos de hacer, pedir u ofrecer un abrazo? Si lo ofrecemos al estilo más conocido, esto es “Regalo abrazos. Abrazos gratis”, nos estamos situando en una posición de vanidad, a mí me suena a “como soy la caña te regalo uno de mis geniales abrazos porque sé que tú, pobre mortal, lo necesitas”. Sin embargo, cuando decimos con humildad “¿Me das un abrazo? Lo necesito”, nos situamos en el punto de solicitar ayuda, cosa que a muchas personas les cuesta hacer. ¿Quién se puede negar a un abrazo necesitado? Un regalo es fácil de rechazar.

Los que necesitamos los abrazos somos nosotros, conocemos muy bien los beneficios del abrazo sentido, ese que dura al menos veinte segundos y se da entregándose, sintiéndose, de corazón a corazón… por eso queremos uno.

Ya llevamos unos cuantos años recibiendo abrazos en nuestras Kedadas pero seguimos sintiendo mariposas en el estómago en nuestro trayecto cuando nos dirigimos al lugar de la kedada el día indicado. No sabemos como van a responder aquellas personas con las que nos crucemos y eso nos hace sentir diferentes emociones, entre ellas miedo, incertidumbre.

El pasado sábado 15 de junio organizamos otra de estas Kedadas de abrazos, en esta ocasión decidimos volver al Hospital Universitario La Paz en Madrid. Fuimos Rafi, Carmen, ambas se estrenaban, Marta C. y yo. Es impresionante, porque los grupos se forman por los caprichos del Universo. Cada uno de nosotros teníamos que estar ahí, al igual que cada una de las personas que pasaron cerca nuestro regalándonos su abrazo o una sonrisa.

La tónica de estos encuentros suele ser mostrar el cartel, pedir abrazos, darlos y recibirlos y ofrecernos para hacer lo que todos sabemos; escuchar activa y amorosamente. No es nada complicado pero en la sociedad actual nos resulta difícil pues no nos escuchamos ni a nosotros mismos ¿cómo voy a dedicar la escucha amorosa a otro individuo? Y menos si no le conocemos. Pero el éxito de dar y recibir abrazos en La Paz es que muchas personas que no tienen con quién desahogarse aprovechan a hacerlo con nosotros. Es muy hermoso, emocionante y, a veces, doloroso escuchar las historias de cada persona pero es muy gratificante saber que uno es de utilidad. Un abrazo, escuchar, dejar que salgan unas lágrimas, sentir, amar incondicionalmente y dejar que salgan los sentimientos, que las emociones broten. Que la persona que tenemos enfrente como un mar de lágrimas saque todo lo que tenía, lo que tiene dentro.

Hace tres semanas estuvimos en la misma plaza, escuchamos la historia de una familia con un hijo pequeño que estaba esperando un corazón para poder seguir viviendo… el pasado sábado un padre lloraba desconsoladamente porque su hija de 26 años había fallecido y estaban haciendo los papeles para la donación de sus órganos.

Una mujer nos cuenta que lleva siendo maltratada desde que nació, nos contó historias terribles del maltrato físico, su madre la ponía bolsas de agua hirviendo en la cara cuando tenía unos meses de vida, su pareja ejerce el maltrato verbal del que no somos conscientes que también es un maltrato grave: el menosprecio… ella nos pudo contar que lleva varios intentos de suicidio. Nos lo dice con una sonrisa nerviosa mientras se golpea el pecho fuertemente con el puño cerrado… “Pero ya me he perdonado” nos dice, “ya no lo voy a volver a repetir”. Se está recuperando de la rotura múltiple que se produce al tirarse por el balcón… y uno escuchando, sin emitir juicio, con amor incondicional, entendiendo que todo es perfecto mientras ve a un grupo de amigos y familiares llorando desconsoladamente, consolándose unos a otros, amándose amargamente en un día en el que un ser muy querido ha sufrido una desgracia. Ofrecemos un abrazo pero “no están para abrazos”. Rafi, muy valiente, regala un par de ellos a los más mayores del clan porque cuando ellos no están para abrazos es cuando más lo necesitan. Y se lo da una persona que está escuchando los mensajes del universo en un día muy especial, un día marcado por el sufrimiento de la muerte y el intento de suicidio… al menos hay donantes para un ser en espera de un corazón.

Vamos a pedir abrazos o a regalar, ¿qué más da? Si el Universo se encarga de todo… Dejemos que hablen, que se escuchen. No tenemos que decir nada porque de nuestra boca solo podrían salir improperios pues la vida parece que se ceba con “estas” personas. Solo podemos maldecir… o no. Quizás sea el momento de agradecer por todo lo que tenemos por muy poco que sea… Tenemos todas las opciones del mundo, podemos hacer tantas cosas…pero estamos aquí, pidiendo un abrazo, lo necesito, me siento tan útil escuchando…

Que afortunados somos cuando estamos bien.

Gracias porque hoy siento que todo es perfecto tal como es, aunque no lo comprenda del todo.

1 comentario en “¿Me das un abrazo? Lo necesito

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