Me siento cómo una niña

Pensamiento compartido por Desam. Ferrández. Asunción, 24 de junio de 2019

Mi pequeña niña interior no para de jugar, de vivir… salta de emoción y de alegría, brinca por las calles de Asunción mientras pasea, disfrutando, sintiéndose, amándose, hay a veces que la quiero abrazar y no se deja porque es tanta la vida que lleva dentro que no para de moverse, en otros entornos se diría que es hiperactiva, en este contexto digo que es una chiquilla emocionada y alegre, que se deleita de su entorno, maravillándose de la vegetación y las almas que consigue conocer. A veces se detiene un momento y se deja abrazar, aprovecho para retirarle los rizos despeinados que se le han caigo sobre el rostro sonriente, enseguida me mira y me dice ¡no puedo parar! Hay tantas cosas que ver y hacer ¡no me pares!

En realidad “yo”, vivo intensamente, siento intensamente y se me está desarrollando un amor por la humanidad que sólo pensarlo se me saltan las lágrimas.

Quizás he tenido que venir hasta tan lejos, a Paraguay, para alejarme de los patrones en los cuales vivía, en los que, aún dándote cuenta y queriendo salir, intentando cortar lazos, no eres capaz de hacerlo completamente, y viajar te abre a nuevas ideas, a nuevas culturas, descubriendo las bondades de las personas, de todas las almas, porque desde la observación comprendo situaciones, me voy informando para poder entender sin juzgar, incluso los mitos se caen y dan paso a una claridad transparente e impresionante.

Ayer mismo me decía un amigo, al que le contaba que buscaba más trabajo humanitario, Desam si no te sale más trabajo quizás es porque tienes que trabajar en ti, puede que sea así y tenga que conectar y jugar con mi niña interior. En España he trabajado mucho la paciencia, cómo moderarme, cómo ser más ecuánime, sin embargo quitarme por completo los patrones de educación, o esos patrones culturales no es fácil, soltar y dejar fluir todo con el espíritu controlador y perfeccionista que tengo, cuesta.

Acá en Asunción tengo tiempo de observar y me he dado cuenta de cómo piensa el ser humano, del poder de la mente y las rutinas, no importa el estatus social que tenga dicha personita y que desde luego no se puede generalizar, “el siempre y el todos” irán desapareciendo de mi vocabulario. Se lo conté a Jose, compi de camino, toda emocionada, porque para mí había sido toda una revelación tanta comprensión, esa que sientes no en la mente, si no en el corazón y me contesta ¿ahora te enteras? Pues sí, ahora me percato con una certeza de vivencia y no de haberlo leído de la vida de otra persona, es mejor tarde que nunca, je, je.

Estoy feliz, porque sin expectativas me levanto y hago lo que me apetece, ¿en serio es tan simple?, ¿en serio no había que hacer nada más que vivir? Parece ser que sí o quizás sea más complicado, no importa, yo hoy lo veo muy simple y fácil.

Tanto amor estoy descubriendo y tanto amor me están dando, que todo mi cuerpo está henchido de alegría, de calma y de comprensión.

Mi petición de esta mañana fue: sólo por hoy soy ecuánime, sólo por hoy soy amable sólo por hoy soy compasiva, sólo por hoy soy amor, sólo por hoy lloro de gratitud, de amor y de comprensión por la grandeza humana, por todas las almas que me arropan, por toda la naturaleza que me rodea pasiva a la vista, pero muy activa a otros niveles… sólo por hoy…

Mil gracias Paraguay

1 comentario en “Me siento cómo una niña

  1. María José Durán

    Me alegra profundamente tu alegría, Desam. Esos sentimientos, esas emociones. Personas como tú, como Jose, hacéis ver que lo que sentimos, lo que intuimos como posible, es posible. Y así es. Gracias por compartirlo. Os abrazo.

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