Menos uno

Haciendo gala de mi condición de atleta, ayer subí en el ascensor del metro, iba bastante lleno pero sin llegar al límite. Las puertas tardan se cierran y se abren un par de veces. La tensión se incrementa, cada vez se nota la angustia del espacio cerrado, o intentando cerrarse, y los espacios vitales de los pasajeros que van invadiendo el de unos y otros.
Pasan los segundos y un hombre mira la pantalla digital y dice en alto «menos uno, está lleno, pues ya me voy yo andando».
El display indicaba el piso donde estábamos, pero la programación de ese hombre le hizo pensar que sobraba uno de nosotros.
Me hizo reír pero también me dio que pensar,
Aquí no sobra nadie.

Menos uno, aquí no sobra nadie

Menos uno, aquí no sobra nadie

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