Muerte

El otro día sentí, en una meditación el dolor que sufrían unos amigos al conocer la noticia de que yo había muerto. Estuve al principio algo confuso porque pensé que el que sufría el dolor era yo, pero una vez que comprobé que yo hacía mío los sentimientos de otros, sólo tenía en la cabeza transmitir paz. Una paz intensa, inmensa, que se apoderó de mí y que pude transmitir, todavía no sé cómo. Me imagino que haciendo suyos mis pensamientos, como una inspiración, como una intuición, como un susurro de luz.

Tengo que trabajar más esa meditación, lo que tengo claro es que la muerte no es un castigo, es lo único que tenemos seguro. El morir de qué forma y con que consciencia es lo que tenemos que trabajar día a día para que esa muerte no nos pille de sorpresa. La muerte es un gran paso evolutivo para los que la viven (lo he dicho bien) para el que fallece y para los que están alrededor. No se trata de ir de evolucionado y no sufrir, ni guardarse sentimientos, se trata de conocer tus sentimientos y saber que todo proceso de duelo tiene sus fases, si hay que llorar, llora, grita. Pueden ser momentos dolorosos pero no olvidemos que son momentos TRANSCENDENTALES. La transcendencia del ser…

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