Noche de Reyes 2021

Desam. Ferrandez, Madrid, 7 de enero de 2021

A lo largo de 2020, Susurros de Luz ha estado muchas veces en la calle junto a los amigos que tienen las estrellas por techo, en muchas de esas ocasiones he estado junto a ellos.

He ido a repartir desayunos y cenas junto con otros colaboradores de la asociación. Desde hace meses, cada miércoles vamos a la glorieta de Embajadores, donde hay unos baños públicos en los que nuestros amigos pueden ducharse por cincuenta céntimos, es a la puerta de ese espacio donde acudimos a ofrecerles un café caliente con un bizcocho, un kit de aseo y el ticket para el baño, zumo y un Huesito, a veces ropa o libros dependiendo de la donación que hayamos recibido. Otra de las tareas que hago, hacemos, es ir a recoger ropa y libros para repartir junto a los víveres.

El cabecilla de esta hermosa ONG es mi pareja Jose Escudero y, además de lo que delatan las fotos que compartimos en la web o en redes sociales, nos encargamos de la compra y preparación de todo lo necesario para cada salida, después, al regresar a casa, nos queda limpiar las bolsas y los termos y reorganizar el sobrante que quedará listo para la siguiente salida. Todo esto lo hago de corazón por… “exceso de amor que siento por la humanidad”, lo pongo entre comillas porque no sé muy bien como explicar el por qué salgo… la verdad es que disfruto muchísimo, tanto con los que viven en las aceras o soportales como con mis propios compañeros de salidas solidarias.

Casi diría que somos nosotros los que más necesitamos ir a la calle para charlar y estar junto a esas personitas que no tienen hogar, o que tienen pocos recursos para pagar la comida que necesitan. Es muy gratificante para mí escuchar y que me escuchen, porque decir que ayudo o ayudamos a estos humanos que por circunstancias se ven en la calle es demasiado prepotente por mi parte, pues no creo que entregar un café y un bizcocho o un caldo caliente a la semana sea ayudar, de hecho no necesitan comida, ya que somos muchos los que nos dedicamos a repartir algo de comer por las calles; creo que lo que más aportamos es nuestra voz con lo que logramos que  se sientan individuos “visibles e interesantes”, al menos para callejeantes como nosotros: nos acercamos, les preguntamos cómo están, cómo se llaman, qué necesitan.

Todas estas almas que se pasan el día desplazándose de un lado a otro, tienen vidas interesantes y muchas anécdotas que contar, algunas te tocan el corazón, otras son increíbles…

Ahora os voy a contar la última salida que hicimos la noche del día 5 de enero, la noche de Reyes.

Y como Reyes nos sentimos… aunque realmente fuimos seis colaboradores, o sea seis Reyes los que salimos a vagar por las calles de Madrid.

Fue una noche muy fría, de esas que congelan hasta el alma, en algún momento miré el móvil y estábamos a 1 grado. Llevábamos caldo y café, a lo que nuestros amigos no se pudieron negar por las bajas temperaturas, solo con ver los termos ya sabían que sus panzas entrarían en calor. Cuando les preguntábamos ¿café o caldo? Alguno contestaba de los dos por favor, ja, ja. También llevábamos tortillas, wraps, zumos, piña y melocotón en latas, roscón y los famosos Huesitos de chocolate ante los que todos sonríen como niños al recibir la chocolatina. Aprovechamos para ofrecer libros, no un libro, no, en plural, libros, ya que podían coger varios, cosa que normalmente no sucede porque al llevar su casa a cuestas, bien en mochilas, carros, o bolsas en las cuales comprimen sus pertenencias, les resulta demasiado pesado para acopiar varios ejemplares. También repartimos algo de ropa de abrigo.

Me sentí como un Rey porque les daba lo poquito que llevábamos y sobretodo, nos dimos nosotros, nos entregamos sin reparos. Les felicitamos el nuevo año, les abrazamos y escuchamos todo con muchísimo respeto y cariño. Por Arenal, había una artista que vendía lo que pintaba, Esther, no tenía mucha fe en ella y así nos lo contó, le dimos nuestra impresión y charlamos con ella animándola a que siguiera con su bello arte… otro amigo nos contó que tenía habitación para dormir pero que no le alcanzaba para nada más, ni comida, ya que cobraba una prestación bajita… otros iban buscando buenos cartones con los que refugiarse entre ellos, junto con alguna manta, pasar una noche más de este frío invierno…

Foto de Marta Aguilera

Llegamos a la «casa del sonrisas», le hemos puesto este mote porque es un hombre que no sabe dejar de sonreír, y como ya estaba en su «cama», su cama/casa es un saco de dormir enrollado en dos mantas y cubierto de cartones y un plástico que posiblemente antes fuera una enorme bolsa de basura, sacó la manita para que le diéramos su huesito y su caldo, eso sí, sin parar de agradecer por este tentempié caliente… seguimos y nos encontramos con Emilia, nos contó, muy enfadada, su mala experiencia en un centro médico, conseguimos que después de despotricar nos regalara su bella sonrisa…

Y así fuimos deambulando por las calles de Madrid deteniendo nuestro paso con cada indigente que encontrábamos, conocido o desconocido nuestro, para ofrecer las viandas que iban dentro de los termos, y nuestro palique, haciéndose una noche muy amena en la que todos nos sentimos muy agradecidos por poder vivir estas experiencias.

Como broche final a una noche de Reyes espectacular, nos encontramos a una parejita de enamorados, que recién se habían enterado que esperaban un bebé, la mamá preñada de un mes estaba muy sensible, al enterarnos de que estaba embarazada le dimos la enhorabuena, sus ojos brillaron de sorpresa y cuando le dimos la enhorabuena al papá, este rompió a llorar, diciendo que la amaba mucho, nos contaron que hacía mes y medio que se encontraban en la calle y también como habían llegado allí, Eduardo es peruano descendiente de franceses y con un acento muy suave le decía a Arantxa, su amada, que la llevaría a Perú, al Machu Picchu, a lo que todos dijimos, entre risas, que les queríamos acompañar. Por suerte llevábamos algún tubo de crema que dimos a la joven para que se cuidara la barriguita. A esta pareja le gusta mucho leer y se eligieron varios libros, sin parar de dar las gracias, con muchas lagrimas al borde de la caída tanto en sus ojos como en los nuestros. No es habitual encontrarse con parejas y menos que ellas estén en estado de buena esperanza, es la segunda que conocemos este año. Con la pregunta de «¿necesitáis algo?» nos despedimos de ellos, asegurándonos antes de irnos de que esa era su «dirección habitual» para volver otro día a charlar e interesarnos por el crecimiento de este bebe que en la noche de Reyes conmovió a sus padres y a todo el equipo de Susurros de Luz.

Una vez acabados los enseres que llevábamos, cada colaborador se despide con un gran abrazo que sin palabras dice «otra noche fascinante», una experiencia tan brutal como la vida entre cartones. La emoción es palpable aunque todos sabemos que no ha sido la última noche en la que ocupamos nuestro tiempo libre en locuacidad callejera mezclada con amor y pasión por lo que hacemos, donde todos disfrutamos de esos momentos que no se repiten y que grabamos en la retina de las cosas que valen la pena recordar eternamente.

De regreso al lugar en donde todo empezó, reparo en que tengo un frío inmenso, que apenas siento los pies por su estado de heladura, las manos y otras partes de mi cuerpo están ateridas, un pensamiento triste invade mi cabeza, si yo por estar cuatro horas en la calle tengo el helor incrustado en mis huesos ¿cómo pueden nuestros amigos aguantar este tipo de vida? Quiero borrar este razonamiento para que no empañe la alegría que desborda mi corazón, no todos los días me puedo sentir como una Reina…

Cuando regreso a casa no paro de bendecir todas las comodidades del modesto hogar que comparto con Jose, que hace a la vez de cobijo y mansión de un par de corazones que disfrutan de una noche de Reyes pasando frío junto con las almas de la calle.

Gracias a Susurros de Luz, a los compañeros/cooperantes y a todos los que confiáis en nosotros para depositar vuestras donaciones con tanta complacencia y así nos permitís que hagamos de Reyes muchas veces al año; al final sale ganando toda la humanidad porque ganan nuestros amigos sin techo, ganamos nosotros, los cooperantes, y esa bonita energía crece y se amplifica rozando a muchos seres que están a nuestro alrededor.

Gracias de corazón y bendecido 2021.

1 comentario en “Noche de Reyes 2021

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