Nochebuena 2020

Jose Mª Escudero Ramos, Madrid, 6 de enero de 2021

Llevamos un 2020 con tanta tarea, repartiendo tanto amor en las calles, que no podía ser menos al final del año. Ya hemos pasado el 7 de enero y no he escrito nada sobre nuestra salida a dar cenas en la noche del 24 de diciembre, la Nochebuena.

Recuerdo la primera noche que salí a dar cenas, creo que fue hace ya 5 años, se dice pronto. Luego me acompañó mi amigo y cofundador de Susurros de luz, Luis, a quien hemos echado de menos este año. Con el paso del tiempo hemos ido creciendo. Lo que empezó como un sueño de Quijote, bueno en verdad de Escudero, se ha convertido en una asociación que ya lleva tres años saliendo por las calles de Madrid a dar calor en las noches frías, y otras cosas de las que pronto daremos cuenta en la Memoria 2020.

Desde mi primera crónica de Nochebuena hasta hoy hemos ganado en experiencia y, quizás, haya perdido en emociones. Recuerdo las primeras narraciones que las escribía con lágrimas en los ojos, ahora lo vivo y las cuento de otra forma. Hay otro tipo de emociones y sentimientos. Hay menos miedos, todavía hay sorpresas, hay gestos que emocionan y almas que enamoran. Personas que sorprenden y mucho trabajo por hacer. El tiempo y las experiencias nos hacen crecer lo cual es bueno. Si perdemos el espíritu del comienzo, la asociación dejará de existir. No queremos morir de éxito sin llegar a poder cumplir objetivos, por eso se han de poner pautas, fechas, adquirir compromisos, equivocarnos y aprender de los errores. Susurros de luz hace y comparte las experiencias. Queremos ser ejemplo de la toma de conciencia a través del pensamiento y la acción. No solo se han de tener buenos pensamientos, buenas ideas, hay que llevarlas a cabo en la medida que podamos en cada momento. Por eso observamos, escuchamos, leemos, e intentamos aplicar todo aquello que creemos es bueno para la humanidad. Debería escribir más crónicas de las salidas, al menos una cada mes, no solo dejarlo para la Nochebuena. Lo pongo por escrito para que quede constancia del propósito de año nuevo.

Destacar de la Nochebuena del 2020 que vinieron Rafi, Marta C., Andrea, Javier, María, mi hija y su madre, mi querida Nines. Para mí ha sido un sueño pode compartir esta noche con María y su madre. Hemos disfrutado mucho escuchando a nuestros amigos de la calle. Hemos repartido caldo y cafés calientes, tortillas, fruta, zumos, ropa de abrigo, gorros, guantes, mascarillas y libros pues la soledad de la calle es menos dura leyendo.

Conocimos a Erickson, un hombre que vive desde hace poco entre cartones, no supimos de donde viene, habla portugués, nos pidió que le diéramos unas clases de castellano para que pueda aprender lo básico. Estamos en ello.

A lo largo de la noche tuvimos muchas conversaciones de todo tipo con varias almas libres. Casi al terminar, fuimos a un callejón donde sabemos que van a dormir unas personas que conocimos durante el confinamiento y que ahora vemos cada miércoles en los baños de Embajadores. Fuimos a última hora, cuando cierran los negocios de alrededor. Se llevaron una gran alegría, nos agradecieron que pasáramos por ahí, «la noche del 24, en vez de estar celentitos en casa con la familia”. Lo que no sabían es que estábamos en familia, porque Susurros de luz se ha convertido en eso, una pequeña gran familia.

Ojalá tuviéramos una varita mágica pero es que entonces las cosas no serían como son y no las veríamos tal y como somos. Somos susurros de luz.

Me encanta hacer que las cosas pasen, que las personas puedan sentir, tanto los que repartimos caldos como los que recibimos amor, que somos todos.

Me gustaría compartir un texto que Nines, la madre de mi hija, compartió en redes sociales esa misma noche. Son palabras con mucha emoción.

!Feliz Navidad para todos! para nosotras este año fue distinto, salimos a repartir comida a esas personas que por múltiples razones viven en las calles. Algunos porque han traspasado la fina línea entre la cordura y la locura, otros por que los vicios destruyeron sus vidas, a otros las crisis les dejaron sin trabajo ni casa y así podríamos contar y contar… Pero a pesar del frio y las horas en la calle lo pasamos bien, hubo mucha gratitud, risas y charlas mientras disfrutaban de un caldito caliente ó un café, no es tanto la comida para ellos sino el placer de compartir un poco de conversación en una noche tan especial. Esas personas tienen nombre y apellidos y una historia de vida detrás.
La verdad es que a pesar de todos los problemas de la vida diaria, somos afortunado
s.

Ojalá tuviera una varita pero entonces no habría nada por lo que sentir… Gracias a todas las personas que hacen posible que podamos hacer nuestra labor, voluntarias, colaboradoras, donantes… Gracias a Evitasguay porque sus sudaderas aportan mucho más calor que cualquier abrigo: amor para Almas de construcción masiva.

Gracias por permitirnos sentir rabia, dolor, tristeza, amor, gratitud, plenitud… la vida es bella a pesar de todo. La vida es vida con todos sus altibajos y nosotros somos susurros de luz porque la certeza no se grita: se susurra.

Gracias

 

1 comentario en “Nochebuena 2020

  1. Maria

    Hola. Soy una seguidora de el trabajo de amor que hacéis. Ojala que tengáis tiempo de disfrutar vuestra labor. De sentir y niutros de el amor afecto y cariño que os profesan todas las personas a las que ayudéis ser egoístas en eso que recibir amor de los que también dais es correcto. Por que así quedaréis llenos y preñados de cielo y sol. Amor pleno. Fantástica la quijotada seguir así os deseo mucha salud para el propósito de vida en el que os habéis embarcado ahora vienen tiempos muy fríos ojalá podáis con todo.un besazo. P.D. solo puedo contribuir con ánimo cuando pueda hacerlo de otra forma lo haré con ayuda más material. Cuando esto sea posible me gustaría saber cómo hacerlo. Gracias en nombre de la vida.

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