Para mí y para mi yo.

Me encontraba de visita en el foro de ciencias Ocultas de Madrid. Llegué, vi todo lo que tenía que ver y me disponía a comenzar a hacer la segunda vuelta, me gusta dar una primera de curiosidad, como buen observador, hablando con quien tenga que hablar y viendo lo que tengo que ver por si compro algo, el punto es que soy poco consumista, prefiero hablar a comprar. He visto tres cosas que me han llamado la atención. Y, curiosamente, también tres personas.

Antes de comenzar la segunda vuelta he meditado un poco sobre qué comprar. Mis dudas estaban entre algún tarot de ángeles, una vara de poder o un colgante.

Nada más comenzar la visita hablé con una mujer de un stand, ella me empezó a hablar de sus compañeros de feria, que si este hace uno cosa maravillosa, este otro  adivina maravillosamente, no dijo adivina, usó otra palabra, “lee” el futuro, quizás sea más correcto cuánticamente hablando…pero no habló de lo que ella hacía, miro su stand, el letrero pone que trabaja con los ángeles. Me hizo gracia. Y yo que soy un buscador de ángeles, faceta que la tengo un poco abandonada por situaciones personales de la vida…

Continúo con mi segunda ronda y me veo a mi amiga angeóloga en otro stand donde venden algo que me llamo la atención y me habla de los duendes que hacen amuletos para llevar colgados. La historia es muy hermosa y me la cuenta Nuria, la responsable del stand. Resulta que un hombre va por un bosque, los duendes le dicen que con esa rama que hay en el suelo haga una cabeza de duende y este la recoge, ve la forma en ese pedazo de naturaleza, dibuja los ojos y la boca y le pone una piedra bonita y una cuerda. Me encantaron y ya he quedado con mi nueva amiga del Stand en ir a ver ese bosque de duendes a Reus. Al lado de ella, compartiendo espacio estaba su padre, el de Nuria, estuvimos hablando del noble arte de la lectura de cartas y del tarot. Me comentó que  trabaja con una maquina que te hace un estudio epigenético para ver las posibilidades de enfermar según tu contexto y alimentación y que yo podría ofrecer entre mis contactos.

Nos repartimos tarjetas de esas que llaman de visita, con Nuria, para ir a ver duendes, le doy una de susurros de luz; a su padre, para vender estudios epigenéticos, una de Revista IMO, y cuando me dan las suyas digo, esto, los duendes, es para mí y esto, terapias,  es para mi yo. Y me quedé pensativo, no he dicho ninguna tontería, para mí y para mi yo, que no es otra cosa que una representación de mí ser. Yo y mis circunstancias. Mi yo esencia busca duendes y ángeles, mi yo tierra tiene que vivir y podría vender perfectamente estudios epigenéticos.

Al salir de la feria me encuentro con un stand de libros de segunda mano, que he de decir que para ser de segunda mano era un poco caros, no eran rarezas o incunables, esos tienen otro valor y precio, estando allí hablando con el librero, que ellos si que saben, veo que me saluda mi amiga Helena, compañera de Reiki, hace cuencos tibetanos, es una gran mujer. Estaba en el puesto de minerales y piedras de poder. Un gran encuentro, una final genial de una buena mañana.

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