Pensamientos en voz alta

Al dar una limosna limpiamos nuestra conciencia, al ayudar dando nuestro tiempo, creamos conciencia.

No hace falta hacer acciones muy llamativas para sentirnos bien, la mayor ayuda es escuchar cuando alguien te necesita,  sonreír o alabar las cualidades de las personas con las que e cruzas diariamente.

Actos sencillos en la vida cotidiana reflejan tu estado de ánimo y cambian tu alrededor.

No sabemos hasta  que punto nuestros actos pueden dejar huella hasta que no te vuelve un mensaje por redes sociales porque se ha convertido en viral. Pues dar una sonrisa es el mayor ejemplo de repercusión viral, cuando sonríes a alguien, tarde o temprano te llega por otro lado.

Nosotros creamos nuestras realidades, mira la partida desde otro punto de vista, da la vuelta al cajero. Siéntate del lado del mendigo y ya no verás la partida desde la misma posición de antes.

Lo curioso de las cosas es como nos afectan, pensemos en que afectan las cosas nuestras a los demás.

Una palabra amable, mirar a los ojos, sonreír , escuchar, amar.

La historia no es igual si la cuenta otro.

Podemos poner el énfasis que queramos, las cosas son porque nosotros las observamos. ¿cómo las observamos? ¿cómo son? ¿cómo somos?

Hay tantos años nuevos como vidas, hay tantos calendarios como culturas. Hay tantas posibilidades de divertirnos como queramos. Hay tanto amor por dar como por recibir. Se trata de amar, sin tiempo, sin espacio, sin culturas que nos puedan separar.

Si buscamos las cosas que nos igualan, habrá unas pocas; si vemos las cosas que nos diferencian, habrá alguna más; si vemos las cosas por las que hemos de respetarnos, encontraremos todas.

1 comentario en “Pensamientos en voz alta

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