¡Qué bonita es la vida!

DESAM. FERRÁNDEZ, Asunción, 19 de septiembre de 2019

Llevo días subida a una nube de felicidad y con la musiquita de que bonita es la vida de Dani Martín sin poderla sacar de la cabeza.
Que bonita la vida
Tantas veces enorme
Te acaricia y te mima
Te hace sentir tan grande
A veces eres un niño…

Sigo pensando que al diccionario le faltan palabras, ¿las puedo inventar? Para expresar solo un retazo de un sentimiento tendría que poner todos los superlativos juntos, y así poder describir mi estado.

El 7 de septiembre viajé hasta Buenos Aires y Chivilcoy con Jose, alma y compañero afín en casi todo.

El viaje fue, mejor imposible. Los días en Chivilcoy con la familia fueron magníficos, nos dieron todo y nos abrazaron bonito. ¡¡¡ Cómo es posible que me amén así, si no me conocen!!! Las nuevas almas que conocimos son ángeles con ropa de mujer.
Los días que pasamos en Buenos Aires fascinantes, suspiro al abandonar tú tierra y tú gente que tan amablemente nos han acogido, un trocito de mi quiere quedarse y otro trocito quiere seguir la inercia del camino trazado días antes, para volver en otro momento y seguir deslizándome entre sus calles y sus sonidos, tierra de diferentes colores y sabores, ahora comprendo que haya tanta gente que no quiera marchar y quiera vivir acá. Me he enamorado eternamente en solo 9′ de la ciudad del tango, si continúo en la milonga durante 9′ abrazaré el amor eterno, un respiro y a por el siguiente tango en la calle, quizás mezclando el ritmo con los tambores de una batucada callejera y un bandoneón tanguero.

Y dicen que hay personas malas, que la vida es difícil…la verdad es que nos la complicamos nosotros mismos con querer que el resultado sea el que nosotros queremos, sin embargo si dejamos que el resultado sea x, sin manipulación a mi favor, quizás sea el más conveniente para todo el que me rodea, aunque sea prepotente pensar eso, lo mejor que hago o hacemos, es cuando dejamos fluir y nos dejamos empujar por lo que el universo nos pone en bandeja, sin expectativas y sin estirar hacia el resultado que yo creo es el mejor, hasta en mí mejor sueño me limito, porque no sé hasta donde se puede llegar.

¿Qué hace el viajar a mi espíritu? Ampliar mi radio de amor y conocer a personitas hermosas, amables y vivas, con sus día a día, que demuestran que los humanos somos maravillosos y me permiten recorrer paisajes divinos, pulmones enormes, verdes, sedantes y frescos.


Las lágrimas que brotan de mis ojos en otra despedida, esta vez en Argentina, son de amor y gratitud inmensa. Es algo que brota de lo profundo de mi panza o entrañas y sube hasta mis ojos buscando una forma de liberarse y sale en forma de te amo. ¿A quien? A vos, si a vos que me lees, a vos que me abrazas o abrazaste, a vos qué me sonríes, a vos que sin conocerme me aceptas y me muestras tu amor sin máscaras.

Saboreando el regreso como un mate caliente, sorbitos de vida, mientras contemplo un paisaje inmenso, amor entre flores, pasto y árboles que danzan movidos por el viento que le hace de música a la vida y de comunión a las especies que conviven con el mismo ritmo.

Al regresar a Asunción empiezan las despedidas porque Jose se regresa a España y todos quieren un último abrazo del amigo español, nos agasajan con muestras de cariño inefables, regalos inesperados hechos a mano, pensados especialmente para nosotros y con tanto amor que las lagrimas vuelven a salir.

A la eterna pregunta, ¿que hago acá?
Sigue sin respuesta, no lo sé, solo se que vivo a pleno pulmón, con inmensa gratitud y la sonrisa por delante, nunca antes estuve tan viva.
Agradeciendo cada encuentro, cada nueva alma que conozco, cada proyecto que saca lo mejor de cada amigo, que me aman y que me hablan bonito.
En este momento toda yo estoy henchida de amor y muy feliz.

Comienza una nueva etapa sin Jose, se encuentra regresando a España, se va con esta energía tan preciosa con la que nos han dejado nuestros queridos amigos, va a preparar nuestra siguiente andadura, para seguir jugando otra gran partida en este fascinante juego llamado vida.

Gracias
Gracias
Gracias
Termino con la palabra que mayor poder tiene y sin superlativos, pero con todo el corazón.

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