Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix, V parte

Un nuevo cuento compartido por Desam. Ferrández

Puedes leer la primera parte aquí  la segunda aquí, tercera aquí, y la cuarta aquí.

 

En dos días Tom nos organizó una excursión muy interesante a la que no nos pudimos negar, los pequeños libros estaban emocionadísimos y los tomos grandes ponían caritas tiernas al saber que nos íbamos de excursión con los más pequeños.

Tom nos explicó la ruta que podíamos hacer, hasta había investigado sobre la hora y día de menos afluencia en el tren y así cogerlo sin ser vistos, los roedores llevarían una mochila y dentro de cada una pondrían un libro pequeño, en total seríamos 22 ratoncitos contándome a mí. El 22 es un número maestro, metódico y práctico. La excursión saldría bien, aunque es cierto que teníamos mucha responsabilidad, no es lo mismo ir Tom y yo solos, que llevar una trupe de ratitas cargadas de una trupe de libros, todo esto me lo digo a mi mismo que no se me ha olvidado que la principal razón de la salida es investigar como viven los humanos en otros espacios más alejados de donde vivimos.

Llegado el día en cuestión nos reunimos en la puerta de la biblioteca, todavía no ha amanecido. Hacemos las presentaciones pertinentes entre los libros y los ratoncitos, que desde este mismo momento harán de transporte literario, estoy emocionado hasta la lágrima, si no fuera por estas ganas de investigar para contar cosas de primera pata a mis colegas laborales, no haríamos este encuentro y, tanto los libros como las ratas, no se hubieran conocido nunca ni tampoco los libros hubieran tenido la posibilidad de viajar de esta manera; Los libros de biblioteca viajan cuando los humanos se los llevan a sus casas para aprender con ellos o divertirse con sus narraciones, sin embargo no los llevan de paseo para que los libros tengan la posibilidad de ver la calle, la gente o el entorno, como mucho los llevan en la mano hojas hacia abajo cuando se trasladan de un lado a otro, aunque lo más común es llevarlos dentro del bolso.

¡Bien! Una vez hechas las presentaciones y pasado este momento de reflexión, les digo a mis congéneres que es primordial que se fijen en lo que les rodea y en cómo se comportan los humanos, si llevan mascarilla o lo que sea que les llame la atención, que la finalidad de la expedición es recavar información nueva y veráz para contar a los residentes de la biblioteca. Como todos están de acuerdo a explorar y estar ojo avizor, empieza nuestra aventura.

Nos dirigimos al tren que nos lleva a unos pueblos de la sierra más próxima, el tren es mucho más seguro para pasar desapercibidas que el metro, asaltamos el último vagón acomodándonos al final del todo donde no hay ningún pasajero, Tom nos dice que a esta hora el tren va casi vacío todos los días, por lo que vamos muy relajadas y nos liberamos del peso de la mochila dejándola en el suelo de manera que los libros también pueden salir y contemplar o pasear por el vagón. Llegamos a la estación prevista y salimos en silencio. Tom lleva la organización de la expedición hasta el mínimo detalle, nos agrupa y nos dice hacia donde nos dirigimos pero que si alguien se pierde que regrese a la estación ya que en dos horas nos reuniremos todas aquí para dirigirnos al pueblo siguiente.

Comenzamos a caminar hasta que nos encontramos en un gran parque donde la gente esta corriendo y paseando. Tom con presteza nos busca un sitio donde observar mejor, allí descansamos de las mochilas y los libros salen en desorden hacia el césped para tocarlo con sus lomos y sentir su peculiar olor por primera vez.

Dix, mira ese humano, corriendo a toda velocidad y con la mascarilla puesta ¿no se ahogará con eso tapando la libre entrada y salida de aire por la nariz?

¡Verdaderamente que parece incómodo! Le contesto

¡Mira ese par de jóvenes caminando ligeros y ninguno con mascarilla!

Es que si conviven no tienen porque llevar la mascarilla y menos si no hay nadie a su alrededor.

Yo te digo amigo que no entiendo nada, no sé cuando es obligado y cuando no, y más te digo si no es obligado ¿¡por qué se la ponen!?

Además de la multa que ponen si no la llevas y estás en un sitio donde obligatoriamente la tienes que llevar y el miedo que tiene la gente a contagiarse, hace que muchos la utilicen en exceso.

¡Mira, mira esa muchacha va sola en el coche y lleva la mascarilla puesta!

A lo mejor se le ha olvidado quitársela.

Pero ¿cómo puede uno olvidar quitarse algo que te impide respirar bien?

Ja, ja, Tom no sabemos lo que ronda por la cabeza de nadie, además puede que la muchacha esté enferma y lleve la mascarilla para no contagiar.

Tengo un primo en Paraguay, que me dijo que allí antes de que fuese el Covid ya usaban mascarilla para cuando alguien estaba resfriado y tenía que ir a trabajar se la ponía para no contagiar a sus compañeros de trabajo. Quizás aquí hagan lo mismo.

Yo eso lo veo coherente, si estas enfermo proteges a los demás de tu enfermedad. Acá la primera forma de utilizar la mascarilla fue esa también, había carteles que decían si estás enfermo ponte mascarilla y ahora parece ser al revés, aunque no estés enfermo ponte la mascarilla. Sería más fácil apartarte del que está enfermo si este por tener síntomas llevara mascarilla.

Yaaaa, pero es que hay humanos que no tienen síntomas, les llaman asintomáticos, e igual pasan la enfermedad.

¿Sin síntomas van al médico? ¿Por qué si no cómo se enteran que están infectados?

Ja, ja, pues no sé decirte cómo se enteran.

Bueno chicos cambiemos de lugar para ver más cosas.

Los libros se apresuraron a sus mochilas, no querían perderse nada, le pidieron a Tom que hubiera un paisaje diferente para seguir viviendo novedades.

Dicho y hecho, Tom nos llevó a un parque de juegos para niños, que en este momento estaba vacío.

Los libros se quedaron extasiados al ver los columpios y toboganes. Las ratas, al ver los ojitos de los libros, no se lo pensaron dos veces y se lanzaron por los toboganes riéndose, disfrutando de poder darles a los libros una experiencia de riesgo, aunque algún libro no se lo tomó tan a risa y al bajar del lomo de su transportador estaba mareado y todas las letras revueltas, tuvimos que ayudar a varios ejemplares mientras los más atrevidos se lanzaban sin parar.

Fuimos a otro lugar para seguir observando; Llegamos a una zona donde habían campos de futbol, de baloncesto y mesas de pin pon. Había un montón de jóvenes jugando a futbol y a pin pon.

¡Carambolas, Dix! Cuanto jovencito jugando, me agrada mucho ver esto, es como volver a antes de la pandemia, es lo que se hacía antes de toda esta locura.

Sí, muy cierto, Tom, es una alegría ver a estos muchachos jugando y sin mascarilla.

Hombre con mascarilla no podrían correr así, si parece que les va la vida en cada carrera para tocar el balón, y la familia animando a los infantes. Esto creo que es lo mejor del día.

Bueno todavía no se ha acabado el día y lo de los toboganes no ha tenido desperdicio ja, ja.

Cierto, algún peque lo ha pasado mal con tanto mareo… la pandilla bigotuda no lo hizo con mala intención y, por suerte, se recompusieron enseguida, si los llegamos a llevar a la biblioteca con las letras revueltas los grandes nos hubieran dicho de todo…

De momento se ha acabado nuestro paseo por este pueblo y nos dirigimos al tren para cambiar de lugar, es Tom el que encabeza la marcha después de habernos contado uno a uno, verificando que ninguno se había quedado rezagado. La verdad es que me gusta como dirige la excursión ya que nos informa de todo lo que vamos a hacer y ademas nos alienta a estar muy atentas a lo que veamos y que sea atípico, quiero decir que sea diferente a lo que estamos acostumbradas a ver.

Al bajar en la siguiente estación nos reúne y nos dice que en este pueblo hay una biblioteca muy conocida a la que nos va a llevar para verla, también nos aclara que no vamos a estar en ningún parque ni similar ya que para que podamos contrastar todos los ámbitos, aquí el recorrido que ha preparado va a ser por el centro del pueblo. A todas nos parece bien y sin rechistar seguimos a Tom.

Llegamos a la biblioteca que está cerrada, la exploramos por fuera buscando alguna rendija por la que entrar, el edificio es hermoso, por fin encontramos un espacio por el que colarnos… ¡gualaaaa! ¡Qué bonito todo! Nos quedamos admirando la construcción moderna y amplia, con unas cristaleras de colores que le da al interior un ambiente enérgico y colorido, con techos súper altos e hileras de libros llegando casi a tocarlos, los libros salen de sus mochilas y giran sobre si mismos para ver toda la biblioteca entera, se quedan con la boca abierta atónitos por la hermosura del lugar y también porque es completamente diferente a la que conocen. Nos adentramos en ella después de la primera impresión y nos presentamos a los libros que todavía no han dicho nada al vernos, aunque desde luego están alerta ante los nuevos visitantes, les contamos lo que nos ha llevado a ellos y entablamos una grata conversación, nos cuentan que todavía sigue cerrada la biblioteca y están a la espera al igual que en la capital. Después de la animada charrada nos despedimos sabiendo que hemos hecho un montón de amigos y aunque podríamos estar allí un buen rato más seguimos nuestro camino para continuar con la expedición.

Al salir de la biblioteca nos vamos al jardín que está detrás para compartir impresiones y beber, ¡carambolas! Hay varias fuentes y todas cerradas. Las ratitas empiezan a renegar pues tienen calor y no pueden beber.

En Madrid han hecho lo mismo, han cerrado las fuentes públicas y sé de buena oreja que en las playas han cerrado hasta los lavapies.

¿Acaso quieren que muramos? Hace calor y la gente necesita beber agua, los niños que corren y juegan durante horas no pueden estar sin beber, ¡se pueden deshidratar!

Los niños van acompañados por sus padres y seguro van preparados ante esta necesidad tan obvia, pero hay personitas que viven en la calle que además no tienen recursos y no pueden ni beber, ni lavarse las manos, ni asearse. Nos dicen que nos lavemos las manos nada más llegar a casa, que tengamos mucha precaución y los humanos que viven en la calle no pueden ni beber, ni lavarse las manos. ¡Es muy indignante!

¿Y quién manda esto y para qué?

Dicen que es un foco de contagio y lo hacen para prevenir.

¿En serio? Pues en el metro hay que tocar el botón de la puerta para que esta se abra y está funcionando a tope otra vez.

¿Qué hacemos nosotras?

Vamos a ver si están regando y podemos beber, yo no me conozco esto y no sé donde puede haber algún deposito de agua.

Bueno contarme ¿qué os ha parecido la biblioteca? Les pregunto mientras vamos caminando por el jardín en busca de agua, así también despisto un poco su sed.

A mí, me ha encantado, es súper bonita, yo quiero que en la nuestra pongan vidrieras de colores, dice emocionado uno de los libros. ¿Se podría hacer?

Pues igual es un poco difícil, nadie va a escuchar la propuesta de una rata aunque sea una mejora para todos.

Mirad chicos allá se ve agua, ¡vamos!

Yo estoy un poco desilusionado, dice Tom, esperaba que en un pueblo pequeño y de pocos habitantes como es este, ya estuviera abierta y con el horario y las características de antes, vaya, con gente leyendo, que es lo que da vida a una biblioteca.

Parece que en todos los sitios están igual, no solo en la capital. A mí me ha gustado mucho la charla con los libros, que educados y letrados son. Y ver a los que están dentro de las urnas, tan viejitos y delicados, con gran experiencia, parece que los de antes están hechos con una alma diferente, no sé…

Llegamos al agua y las ratas sin acordarse de lo cargadas que van se tiran de cabeza al agua, los libros al sentir el agua en sus lomos empiezan a gritar y las ratitas que todavía no se habían mojado pararon en seco para salvar a los pequeños libros de un chapuzón; Empezaron a jugar a salpicarse para quitarse el calor, mientras las risas quitaron la tensión que se había generado.

Tom se acerca para decirme que nos vamos ya, que las compañeras están armando mucho escándalo y es mejor que nadie vea a tanto roedor junto.

¡Vamos grupo, la excursión continua! Grito Tom a la pandilla.

Tom dejanos un poco más, por favor. Suplicaba alguna ratita que estaba disfrutando de lo lindo.

Chicas mejor no llamar la atención, vamos que quiero ir a un centro comercial próximo, a ver como está de clientes.

Vamos compañeras, Tom tiene razón, es hora de cambiar de lugar.

Tom nos cuenta otra vez y nos lleva a un centro comercial enorme, decidimos separarnos y cada grupo subir a una planta, para después de una hora volver a reunirnos en el mismo lugar todas, así seremos más eficaces. Pasado el tiempo nos volvemos a reunir en un sitio donde no podemos ser vistas y estamos tranquilas para contar todo lo que hemos visto.

Chicas empezar a contar, ¿qué es lo que os ha llamado la atención?

A mí me ha llamado la atención la poca ropa que lleva la gente, he visto alguna con escotes y pechos grandes, sin embargo llevan una mascarilla que les tapa toda la cara, también había tiendas que tenían que utilizar guantes y en otras no, algunos tenían el bote de gel en la puerta y otros lo tenían al lado de la caja de pagar, vaya, que no hay consenso.

Yo he visto una señora con pamela enorme, gafas negras, mascarilla oscura, o sea que no se la podía reconocer de ninguna manera.

Yo he visto unos jóvenes sin mascarilla comiendo pizza y pasándoselo súper bien.

Gente de todas las edades y tan variopintas como en la capital.

Había tiendas con colas en la puerta, igual que en la capital.

Pues yo vi una tienda que abarcaba casi toda la planta y un montón de gente dentro, no sé como funciona lo del aforo, pero habían tantas piernas que no me atreví ni a entrar.

Yo he visto al de seguridad llamando la atención a alguna personita que no llevaba mascarilla, pero sin incidentes, con educación por ambas partes.

¿Los perritos no tienen que llevar mascarilla en un lugar como este, verdad?

No, no les hace falta, nunca han dicho nada al respecto, de todas las maneras no creo que las aguantaran durante mucho rato ja, ja.

Bueno, Tom con esto ya creo que podemos regresar a casa ¿te parece?

Sí, creo que ya está bien, de todas las maneras en el trayecto si os acordáis de algo nos lo contáis.

Nos dirigimos a la estación y volvemos mucho más callados, parece que todos íbamos pensando en el día de hoy y todo lo que habíamos aprendido, sobre todo los libros pequeños que por ser su primera excursión estaban agotados y somnolientos.

Al llegar a Madrid directamente nos vamos a la biblioteca a contar nuestro paseo a los libros y devolver a los peques a su casa.

En la biblioteca nos reciben con entusiasmo y casi no nos dejan ni entrar pues nada ver nuestros bigotes empezaron a preguntar que era lo que habíamos descubierto. Lo contamos todo con pelos y bigotes, no era muy alentador sin embargo parece que se quedaron más calmados al saber que no solo ellos estaban sin abrir las puertas.

He aprendido mucho en esta escapada, nos hemos divertido por ir en grupo y por ello también nos repartimos la labor de investigación. El grupo tiene una energía muy bonita y cuando hay complicaciones se aúnan las ayudas, sin embargo los humanos cada vez están más solos y con esta pandemia hasta parece que estar con la familia y con los amigos reunidos está mal hecho, no incentivan la unión si no todo lo contrario, en un libro leí, que el malvado le decía al subordinado “divide y vencerás” y así los malos consiguieron ganar la guerra.

¡Carambolas! esto es para meditar…

CONTINUARÁ…

Ya tenemos las camisetas

 

Ya hemos recibido las camisetas y ya hemos empezado a repartirlas.

Hemos tenido que cambiar la dirección de entrega, ahora estamos en Marcelo Usera, así que si has comprado una camiseta y no te viene bien recogerla allí, ponte en contacto con Jose Escudero en el 639608805 y os la llevará en la zona de Madrid donde sea necesario.

Gracias  y disculpad las molestias.

Han quedado genial, si no has comprado una en la primera tanda y quieres comprarla ahora, dinoslo y vemos qué podemos hacer, que nadie se quede sin camiseta.

 

Ideas en canal

El libre albedrío significa duda, duda de las más arraigadas creencias que tengas, duda de toda la información que te llegue. Duda. Pregunta a tu yo superior qué hay de verdad en esto y qué, de todo esto, te puede interesar a ti o beneficiar a toda la humanidad.

Pegunta ¿cómo me siento con esta noticia? y dale el valor que tiene, si es importante para ti y para toda la humanidad en este momento, manda luz. Todas las dudas las resolvemos para el bien de toda la humanidad pero no nos creamos todo lo que nos llega porque sí, porque lo envía fulano o mengano, mi amigo. Lo hacemos con la mejor intención pero muchas veces nos equivocamos y ese error es parte del aprendizaje de cada uno, para que creamos en nosotros mismos.

Siendo para nosotros, también lo es para la humanidad de la que formamos parte. Tenemos que potenciar el espíritu crítico, las dudas, la búsqueda de respuestas más allá de lo obvio. Ya nos lo dijeron con los sonidos del cielo, miramos para arriba y no para abajo, miramos a las estrellas y no a nuestro interior.

Hay algo mucho más obvio a lo que no prestamos atención: la intención. Nos han dado tiempo para nosotros y quizás lo estemos desperdiciando.

La idea… no es una, son muchas, son muchas ideas, trabajad desde vuestro interior, sin ego, con humildad y por el bien de la humanidad, respetando cada creencia, el faltar el respeto al prójimo es menospreciar y hemos de “sostener” para que cada uno busque sus respuestas.

Desde la humildad del corazón, desde el centro del corazón,unidos a los siete chakras oramos para que el inconsciente colectivo respete el libre albedrío de todos y trabaje en el beneficio de toda la humanidad.

Tienes más respuestas de las que crees.

Libro del mes de agosto: Manual de gestión emocional para médicos y profesionales de la salud de Belén Jiménez Gómez

Título: Manual de gestión emocional para médicos y profesionales de la salud. Transformar la vulnerabilidad en recursos

Autora: Belén Jiménez Gómez

Editorial: Desclée De Brouwer

Nª de páginas: 224

ISBN: 978-84-330-3104-4

Año de edición: 2020

 

 

¿Un manual de gestión emocional para médicos y profesionales de la salud como libro del mes? Puede sonar raro pero así lo creemos, precisamente por las circunstancias que estamos viviendo. Belén Jiménez Gómez, psiquiatra, psicoterapeuta y autora del libro, nos lo deja claro en la introducción, este libro…

-Esta dirigido especialmente a los médicos…

-La información es válida y útil también para otras profesiones sanitarias…

-Las herramientas que explico en el libro las trabajo con todo tipo de profesiones y formaciones, por lo que es útil también para el público en general.

Nos resulta curioso como un libro de estas características nos puede servir a todo público y lector, así que con ganas de aprender, leemos el libro y descubrimos que para los que no pertenecemos al sector de los sanitarios nos puede dar otra perspectiva y entender así la forma de actuar de algunos médicos y a la vez la forma de cómo tratar al personal sanitario de cualquier categoría, al final resulta que estamos tratando con seres humanos. El conocer ciertos aspectos nos puede hacer ser todos más empáticos.

En el primer capítulo habla de Hipócrates y su juramento, el que hacen todos los médicos al licenciarse, hay varias versiones modificadas que lo actualizan, la última en 2017 suprimió los puntos “más humanos” de la de 1964, en la que Lasagna mencionaba el poder terapéutico de la calidez, la compasión y la comprensión humanas. Belén se lamenta de la eliminación de estos aspectos de la medicina pues afirma que la escucha amorosa al paciente puede ser mucho más eficaz que muchas medicinas, este pensamiento lo hemos escuchado antes de boca de la médico de familia Odile Fernández

Belén desnuda su alma, se sincera, a lo largo de las 224 páginas  de este Manual. Nos deleita con  información y anécdotas muy valiosas y nos aporta un buen número de ejercicios y prácticas para salir adelante en tiempos tan duros como los que estamos viviendo. Está muy bien narrado y explicado y no se hace pesado de leer, todo lo contrario. 

El Manual de gestión emocional para médicos y profesionales de la salud es un libro que recomendamos leer, además de por la cantidad de información extra que aporta de una forma tan entretenida, porque nos puede ayudar a ser mejores personas y eso siempre es un estímulo. Quiero hacer especial referencia a la Promesa del Médico, actual juramento hipocrático,que hemos conocido gracias al Manual de gestión emocional:

COMO MIEMBRO DE LA PROFESIÓN MÉDICA:

PROMETO SOLEMNEMENTE dedicar mi vida al servicio de la humanidad;

VELAR ante todo por la salud y el bienestar de mis pacientes;

RESPETAR la autonomía y la dignidad de mis pacientes;

VELAR con el máximo respeto por la vida humana;

NO PERMITIR que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mis pacientes;

GUARDAR Y RESPETAR los secretos que se me hayan confiado, incluso después del fallecimiento de mis pacientes;

EJERCER mi profesión con conciencia y dignidad, conforme a la buena práctica médica;

PROMOVER el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;

OTORGAR a mis maestros, colegas y estudiantes el respeto y la gratitud que merecen;

COMPARTIR mis conocimientos médicos en beneficio del paciente y del avance de la salud;

CUIDAR mi propia salud, bienestar y capacidades para prestar una atención médica del más alto nivel;

NO EMPLEAR mis conocimientos médicos para violar los derechos humanos y las libertades ciudadanas, ni siquiera bajo amenaza;

HAGO ESTA PROMESA solemne y libremente, empeñando mi palabra de honor.

Gracias a los profesionales de la salud, a los médicos y sanitarios, por dar vuestra vida con tanto honor, solemne y libremente, por el bien de la humanidad.

Gracias, Belén, por acercarnos al otro lado de la mesa de la consulta. 

Conversando con… Florencia Moeremans

Entrevista realizada a través de las redes que nos unen, Madrid y Barcelona, por Jose Mª Escudero. 7 de julio de 2020

 

Conocimos a Florencia Moeremans gracias a Victoria Braojos, en los previos al II Congreso Internacional de la Baraja y el Tarot que acabó suspendiéndose por aquello de una pandemia que nos regalo un tiempo para encontrar respuestas, hacernos más preguntas, dudar y observar. Victoria y su Orden de Ayala organizó un maratón online de videncia en la que participó nuestra entrevistada de hoy. Lo cierto es que la energía de ese día fue muy linda, Victoria organizó algo muy especial y de allí han surgido nuevas amistades y el poder conocer personas tan interesantes cono Florencia Moeremans. ¿Cómo definirte?…

Brevemente ¿Quién es Florencia Moeremans?

Mi lema es que lo imposible se haga posible por arte de tu vibración. Siento que acá, en esta tierra, soy un poco eso, una comunicadora vibracional. Toda mi vida fui actriz, en Argentina trabajé en publicidad, teatro comercial e independiente, tuve un programa de radio para actores, tenia una vida en base a esto y luego comencé a unir el teatro con el Tarot, a dar clases, sesiones, a armar rituales y performance y se me dio vuelta la vida, adentro y afuera, me pidió un compromiso cien por cien y fue lo que me trajo a vivir a España, que es donde resido actualmente.

¿Y cómo llegaste al ámbito de las terapias?

Hice un tipo de teatro que era muy terapéutico y en paralelo nos enseñaban coaching ontológico. Llevo años de terapia para forjar un vinculo conmigo y así pasé aprendiendo constelaciones, tarot, registros akasicos, me formé como “doula” también, mujeres que acompañan a otras mujeres que aunque no es algo que ejerza esas enseñanzas me quedaron grabadas para acompañar procesos terapéuticos y círculos de mujeres.

Tienes un currículum envidiable para lo joven que eres: radio, televisión, escritora, tarorista, terapeuta ¿En cuál disciplina te sientes más cómoda?

No sé, soy Géminis, me es muy difícil decidir por una opción, mi cabeza vuela cuando escribo, mi cuerpo se asienta y se enraíza cuando dirijo un ritual o una performance, mi psiquis se transforma cuando estoy al frente de algo como la radio y mi alma se disuelve cuando veo que el otro se disuelve enfrente mio en una sesión de tarot. Lo mas lindo es que siento que esto recién comienza y que sé que quiero seguir por acá.

¿Qué es TeatroTarot?

TeatroTarot es un arte y una cosmovisión para mí y desde donde lo enseño también. En lo práctico es un encuentro de teatro tarot, una tirada de cartas donde a través de mi voz y de ejercicios se pasan las cartas por el cuerpo, cada participante aprende a hablar con sus arquetipos internos. La intención es que cuando se vayan lo hagan con herramientas y observaciones personales para distinguir a estas energías que son las cartas en su vida cotidiana. Cada arquetipo del Tarot es una subpersonalidad que requiere ser escuchada: nuestra parte más sabia, nuestro niño interior, nuestro niño rebelde, nuestro complaciente… y así podríamos seguir hasta el fin de los tiempos.

 

¿Para qué y a quién le sirve el teatroTarot como terapia?

A todos, incluye y trae a la gente a la magia, a lo esotérico, despacito y soplando bajito. A partir de esta técnica creé una performance llamada “El ciclo de la reencarnación”, una “obra de teatro ritual” que se llevó a cabo en Buenos Aires, parte puesta en escena, parte canalización en vivo donde, a partir de la dinámica, la gente fue parte activa de su nacimiento espiritual con los arquetipos del tarot que se presentaban en una tirada de cartas.

¿Tienes alguna experiencia bonita, intensa, que quieras compartir con nosotros sobre tus experiencias como terapeuta en TeatroTarot ?

En esta performance que te cuento trabajé con un niño y con su mamá, eran 12 personas que ensayaron conmigo dos meses, no eran ni actores, ni terapeutas, ni sabían de tarot, eran seres humanos que quisieron volver a nacer. Este pequeño hizo el personaje del loco, que yo lo trabajo como nuestro niño interior, y a través de un ejercicio que le di para leer la carta, que se llama “observo, pregunto y percibo”, dijo: “observo que tiene sueños, me pregunto por qué no los cumple y percibo que tiene miedo”. Nos estaba diciendo cómo estaba por dentro nuestra sociedad hoy, en cualquier parte del mundo, nuestro niño no está mágico, nuestro niño esta herido, sino no estaríamos en una pandemia, y eso necesita ser restituido para que todos crezcamos como adultos, con dicha de ser nosotros mismos, que es lo mas preciado.

Hace años hice un proyecto fotográfico llamado “24 horas en la vida de una escuela teatro”, allí descubrí que en el mundo de la actuación hay mucho de meditación. ¿tu experiencia como actriz te ha ayudado a desarrollar tu lado meditativo o han sido los Cursos de la meditación Vipassana «Dhamma Sukhada» lo que ha complementado tu parte de actriz?

Uf, que linda pregunta, Jose… coincido completamente con tu visión. tenemos que hablar en profundidad de esto… yo aprendí lo que es la magia arriba de un escenario. Siento que la meditación la tendría que practicar todo el mundo, tengamos la profesión que tengamos, nuestra parte observador es el todo, es el que nos da la vida, y el que nos acompaña hasta la muerte, que lindo seria que nos vinculáramos todos más con eso. Bueno, siento y quiero creer que ya lo estamos haciendo y que la cuarentena fue una semilla para eso.

¿Cuánto tiempo dedicas a la meditación a lo largo del día?

Mmmm, tengo varias maneras de meditar, escribir es una, mirar el mar es otra, caminar es otra, pero siento que ninguna remplaza a la meditación meditación, eso lo hago una hora por día.

¿Qué tienes entre manos ahora?

En el último año hice mi primer viaje largo, visite, Normandía, Francia, Bélgica, Glastonbury y Cornwall, mochila, tarot, y sin hablar ningún idioma… no lo busqué pero comencé a escribir un libro sobre mis viajes esotéricos en busca de las cartas del tarot en distintos puntos energéticos del planeta, resumidamente resulta que cada punto del planeta, es como un punto de acupuntura de tu cuerpo, y viajar hasta allá te renueva la energía de ese centro en particular que estaba bloqueado, lo experimenté en carne propia, sin saber lo que estaba haciendo. Después fui investigando mucho, y uniendo el tarot con hechos históricos de estos puntos energéticos, mis guías sin duda fueron legendarios maestros de la antigua celta. Sigo en esto, desgrabando y atesorando tantos mensajes que se me dieron, ya lo veras…

Deseando verlo

Pronto…

¿Vas a volver a la Argentina o prefieres una vida nómada?

Voy a volver a la Argentina a trabajar y ver a mi familia. mi vida esta acá, lo supe siempre y por fin pude dar el salto… me gusta la vida nómada pero es necesario para asentar los movimientos energéticos la casa y el descanso, así que tengo base en España y que los talleres y lo que venga me muevan de vuelta…

Tu carrera como actriz, directora y productora…

Me marcó mucho hacer mi propio programa de radio “La cabeza de un actor”, fueron tres años de entrevistar a gente muy grosa de Argentina, y de tener de compañeros entrevistadores también muy grosos, fue un logro hacerlo sin tener conocimientos de producción, la verdad, y que la devolución y el compromiso de los tantos actores que pasaron por ahí sea tan grande. Todos los lunes dejábamos una joya para la cabeza de los actores que se estaban formando, y yo me iba llena… también fue muy emocionante hacer la performance, y en eso me gustaría seguir creciendo, y me gustaría encontrar a actores para hacer una nueva perfo y poder profundizar en un par de cosas…

¿Qué hay en “La cabeza de un actor”?

Creo firmemente que el actor no actúa, el actor representa vidas pasadas. El actor representa las etapas de su propia algo y/o las de su linaje también, pero una cosa es representar, y otra es atravesar, cicatrizar, integrar o como lo queramos llamar…. y lo he vivido en carne propia. Pero no se tiene en cuenta esto, hay mucho en la actuación del sistema capitalista y comercial, si te descuidas el actor llega a ser prisionero de esto, y no es así, el actor consciente es un co- creador, cada actuación puede ser un acto ritual para dar nacimiento a otro tipo de vinculo con vos, para dar nacimiento a otra visión sociocultural…. quisiera que el actor actúe desde la verdad y desde su cuerpo energético y no desde la mentira programada por sus memorias pasadas.

¿Encuentras diferencia en las cabezas de actores/actrices argentinos o españoles?

No tengo idea, estoy hace un año en España y me dediqué completamente a terapias, congresos, tarot. pero me encantaría conectar con actores. Sí siento en España que hay un aire de receptividad que en argentina no hay, acá mi arte fue recibido, fue pasado por el corazón, en Argentina el tarot, por ejemplo, todavía se ve muy New Age, y la actuación se ve como un cholulaje. Argentina necesita que una nueva conciencia nazca ya y principalmente que la gente se atreva más, no a salir a la calle, sino en su propia vida, en su día a día. Son las sutilezas las que crean el cambio y el futuro próximo, por así decirlo… esto siento yo, y la meditación me ha hablado mucho de esto… es doloroso, el proceso de posicionamiento, de dejarlo todo para volver a empezar, adentro o afuera…. pero es tan necesario y reconfortante a largo plazo.

Hace poco pude ver una delicia de corto donde actuabas, me quedé enamorado… ¿dónde lo pueden ver nuestros lectores?

Síííí, es un corto súper lindo, gracias Jose, el corto se llama “Acerca de la proximidad de los cuerpos”, dirigido por Federico Bezenzette y como compañero de reparto Esteban Pecoche. Lo pueden ver en cinear.com es una plataforma Argentina de cine, en estos tiempos varias de las obras argentinas se han subido a plataformas y yo voy compartiendo en mis redes cosas nuevas que van saliendo.

¿Te podremos ver en televisión en España algún día?

En el 2019 participé en una serie argentina coproducción con España, “Atrapa a un ladrón”, hice el papel de la protagonista en su rol joven, fue una participación muy corta de tres capítulos. Hice este casting en Argentina a la semana de haber llegado de España, después de mi viaje largo y el tarot, grabé estos capítulos, cerré todo allá y me vine a vivir a España. Desde Argentina sentía que España me estaba recibiendo. No me negaría a trabajar en la televisión española pero no lo estoy buscando por ahora…

Si pudieses hacerte una entrevista a ti misma ¿qué pregunta te harías?

Que interesante…. me encanta hablar y me dejaste sin palabras… pero creo que por ahora las que vos me hiciste me las haría yo… por ahora, mañana seguro sale alguna nueva, mi géminis siempre se actualiza, ja ja ja.

Dinos una película que te haya marcado la vida…

El guerrero pacifico, en su momento…

Y ahora un libro…

Uf, tantos, pero me gustaría decir este, La dama de Avalon, de Marion Zimmer Bradley.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte contigo cuando tenías 16 años ¿qué consejo darías a la joven Flor?

Le diría que lo esta haciendo súper bien, y ella no lo sabe, no sabe que lo esta haciendo bien, y yo le digo que sí, que con el paso de los años todo va a tener sentido y que el reconocimiento va a venir de adentro para afuera. 

Muchas gracias por el tiempo que nos has dedicado, es una delicia sentir tu energía tan linda…¿Qué decir?… Ya me enamoraste en la distancia con “Acerca de la proximidad de los cuerpos”, por cierto podéis ver el corto aquí https://play.cine.ar/INCAA/produccion/587

Y aquí el trailer

Gracias por tanto arte.

Mantén unas rutinas durante el confinamiento

Consejos para los amigos de Cochabama en Bolivia

Con todo cariño, todo esto también pasará y saldremos reforzados. No es fácil, pero podemos con todo. Esa es mi creencia.

-Meditación diaria.

-Haz ejercicio, muévete mucho, levanta botellas de jabón, de refresco, lo que tengas a mano. Paseos por el pasillo o el salón, goma elástica, flexiones… que se mueva la sangre y los intestinos.

-El aseo es imprescindible, no sólo por higiene, si te ves guap@ te sentirás mejor.

-El aburrimiento nos hace comer, no te aburras, come con medida. Mucha fruta, vitamina C y bebe mucha agua o infusiones de jengibre, poleo menta, equinacea…

-Cinco comidas al día, desayuno potente, almuerzo fruta, comida sana, merienda ligera y cena muy ligera.

-Lee.

-No veas en ex eso la televisión, ni noticias. No veas todo lo que te llega por redes sociales y duda, duda de todo.

-No te pases todo el tiempo frente a un aparato eléctrico, las luces son perniciosas siempre, cuanto más, peor.

-Escribe un diario de emociones.

-Desarrolla la creatividad, fotografía con tu móvil (celular) al menos una foto al día, puede ser acompañado de un diario de emcoiones.

-Pinta, canta, baila.

-Escribe lo que echas de menos y la lista de cosas que harás nada más acabar la cuarentena.

-No uses las redes sociales, llama por teléfono. Conversa, comunícate, aprovecha para decir a las personas lo a gusto que te sientes cuando estás con ellas.

-Sal a la compra, el pan, productos perecederos, con sentido común, ir y volver, con precaución pero sin miedo.

-Vivimos desconectados de nuestros allegados todo el año, ahora es el momento de volver a re/conectarnos con los que tenemos cerca.

-Es el momento de sentir y agradecer todo lo que vivimos.

Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix, IV parte

Un nuevo cuento compartido por Desam. Ferrández

Puedes leer la primera parte aquí  la segunda aquí,y la tercera aquí

Sigocontando los días, me parezco a los presos tachando los días en el calendario y ya llevamos más de tres mesesconviviendo con el virus, ha finalizado el estado de alarma y por fin la humanidad se ha librado del minúsculo virus, ya salen a la calle sin restricciones horarias, perocon mascarilla, incluso por la vía pública si no es posiblemantener la mínima distancia de seguridad.

Aprovecho este nuevo estado para ir con Tom de noche a recorrer plazas y así poder curiosear el comportamiento de los viandantes. Podemos ver que los locales de comidas y bebidas estaban como antes de la pandemia, con musiquita, las mesas llenas y buen ambiente, típico de la noche madrileña. Es una ciudad de contrastes, habían personitas durmiendo sobre un colchón en el suelo de la misma plaza donde hay un restaurante con música en directo y velas, ja, ja. También se aprecian las diferencias en las vestimentas de unos y otros y ni que decir de la comida, los muchachos del colchón abriendo una lata de abre fácil para cenar y los del restaurante platos bien presentados sobre una vajilla exquisita.

Con esta perspectiva delante de nosotros se demuestra que se puede convivir en el mismo espacio y no molestarse los unos a los otros.

Dix fijate, se mueven en la misma plaza y parece que unos sean invisibles para los otros ¿esto será bueno?

Creo que sí, están integrados y conviviendo en la misma ciudad, se respetan y se aceptan, eso no puede ser malo.

Seguramente tengas razón. Otra cosa amigo, las normas que han puesto sobre seguir llevando la mascarilla para impedir los contagios aquí no se están cumpliendo, nadie lleva la mascarilla puesta.

Claro que no Tom, si estas sentado dentro o fuera del local donde vas a cenar o tomar algo no es obligatorio llevar la mascarilla.

Ya, pero la separación si se tendría que respetar y la cantidad de gente creo que también, o por lo menos es lo que he entendido escuchando las noticias.

Sí, es cierto que no están tan separados como dicen en la televisión, quizás sobre alguna mesita, aunque no sabría decir con exactitud si están dentro de las normas o no.

Seguimos correteando por las zonas de ocio que conocemos y que están próximas a nuestra vivienda y en todos los ambientes hay la misma afluencia de gente, yo creo que los humanos tenían muchas ganas de salir.

Dix me voy a casa que se me ha hecho tarde, tengo invitados en casa y no se como se las estarán apañando.

¿Quien ha venido a visitarte?

Han venido los tíos del pueblo, tienen que hacer unas transacciones en la ciudad y para descansar después del viaje se han quedado en mi casa. Mañana hacen los papeleos y luego ya se van.

¿A que se dedican?

Están en una granja de gochos, lo que no sé es que hacen exactamente.

¿Gochos?, ¿Qué animal es ese, se come?

Claro, se dice que de los cerdos son buenos hasta los andares, ja, ja.

¿Gochos son cerditos?

Síii

¡Qué bueno! No lo había oído nunca, pero así hoy también aprendo una cosa nueva. Que disfrutes con la familia y tengáis lindos sueños todos.

Volví a reunirme con mis compis de trabajo para darles la buena noticia.

Chicos ya están todos los humanos en la calle andando de un lado para el otro, se ha acabado el estado de alarma, y tengo una magnifica noticia para vosotros: han decidido que como la biblioteca ha estado cerrada durante muchos días no es necesario que os rocíen con ningún spray.

¡Qué bien! Vitorearon todos los libros haciendo vibrar hasta a las estanterías de tanto revuelo y movimiento al batir sus hojas.

Solo hay una pequeña diferencia, que tienen que controlar el aforo de lectores y todavía no hay una fecha exacta de cuando abrirán las puertas, aunque creo que lo harán en breve.

Bueno, ¡qué se lleven los libros a casa en vez de leerlos aquí! je, je. Dijo uno de los libros con una gran sonrisa dibujada en su lomo.

Sí, cierto, una magnífica idea.

Tengo otra buena noticia, se van a ver menos coches porque los conductores han decidido respetar la ciudad y se desplazarán en transporte público, los que no sean de reparto de mercancía claro está, es una forma de continuar respirando el aire puro en la capital.

Hay humanos que están más sensibles con las plantas y animalillos que le rodean, tanto que se paran delante de una flor a olerla y admirarla. También hay padres que enseñan a no cortar flores a sus retoños, les explican que están vivas y que en la planta duran más tiempo, si cortan las flores al día siguiente ya se han mustiado. Igualmente están haciendo con los insectos y demás bichitos , que les educan a no pisar a ninguno que vaya por la acera, para respetar todas las formas de vida de la ciudad.

Todavía no me he tropezado con ninguno y no sé como reaccionaran cuando me vean ja, ja, espero que a mí tampoco me intenten pisar.

Eso si es buena noticia, por fin se han dado cuenta que hay más vida a parte de la humana, el siguiente paso será que los humano sepan que todos somos seres vivientes y sintientes.

Para eso creo que hará falta más tiempo, pero si os digo que hay humanos que durante este tiempo que han estado en casa sin salir por el confinamiento, solos con ellos mismos, han podido pensar mucho, agradeciendo todo lo que les rodea, tanto amigos, familia, como a todo ser vivo del planeta. Incluso se han dado cuenta que consumiendo menos y con más conciencia son igual de felices y así no generan tanto deshecho para el planeta, está habiendo un gran cambio de pensamiento y de actitud.

Hay que ver todo lo que ha movido ese bicho, que poder ha tenido sobre el planeta ¿alguien habrá provocado esto? Pregunto un libro viejo.

Pues no, no creo que nadie lo haya provocado, ya que ha habido muchas perdidas, humanas y económicas, y mucha pena y sufrimiento. Aunque debido a esto ahora los humanos han sacado todo lo bueno que llevan dentro y se tienen más amor y respeto con humildad. También se han volcado con los vecinos mientras estaba la pandemia ya que había gente que no podía salir por ser persona de riesgo. Les he oído decir que tras momentos de crisis sale todo lo bueno de los hombres y también que las crisis les sirve para superarse, o algo parecido.

En ese momento Tom irrumpe en la biblioteca con el rostro desencajado.

Dix, he de hablar contigo.

Hola amigo, entra. Les estaba contando a nuestros amigos de páginas cosidas, las bondades de muchos humanos tras este confinamiento. Dime ¿qué te trae por aquí?

Será mejor que salgamos fuera…

Eso Tom, dinos que te pasa, ¿por qué has venido tan alterado…? preguntaron los libros que ya conocían a Tom.

Dix, insisto, creo que mejor que salgamos fuera.

Varios ejemplares planearon hasta la puerta de entrada, impidiendo que Tom saliera del recinto.

Di que te altera amigo, los libros ya lo saben todo.

Bueno no me dejáis otra salida, ha habido un rebrote y hay ciudades que han vuelto a la fase dos de la desescalada. Tom se tapó los ojos con sus diminutas manitas, mientras temblaba del miedo, no quería ver la reacción que la noticia desencadenaría en los libros.

Los libros se quedaron mudos de la impresión, el único gesto que pudieron hacer es abrir mucho sus tapas y alguno, los más melodramáticos tirarse de la estantería con un intento fallido de suicidio, gritando en su caída, ¡ya no puedo aguantar más!

Tom ¿qué estas diciendo?, ¿donde ha sido eso?, ¿acá también hemos ido para atrás?

Todavía no tengo tanta información, he leído las noticias y he venido corriendo.

Compañeros vamos a averiguar a quien le afecta esta noticia y volveré a deciros algo, cuando lo tengamos claro.

Nos fuimos directos a casa a escuchar las noticias por la televisión, hay un canal que estaba ininterrumpidamente dando noticias sobre el Covid, y allí nos enteramos bien. Había varias comunidades que si tenían rebrotes, no eran muchos casos, pero lo suficientes para tenerlos en cuenta. En nuestra ciudad no había rebrote, pero se mantenía cierta alerta por ser una ciudad muy turística.

Los dos soltamos un sonoro suspiro al liberar el aire que teníamos contenido por la tensión.

Uff, Tom, de la que nos hemos librado, parece que todo sigue igual. ¿Me acompañas a la biblioteca?

Voy a hablar con libros y que se queden tranquilos, si no son capaces de no dormir en toda la noche.

Sí, claro que te acompaño, la reacción que tendrán ahora será mucho mejor que la de antes.

Los dos vamos dirección a la biblioteca entre risas, sin mirarle a los ojos porque me da vergüenza, le doy las gracias a mi amigo Tom y le digo que lo considero un buen amigo por acompañarme en estos momentos. Tom me detiene en medio de la acera y buscando mi mirada me da un abrazo y me da las gracias por ser su amigo, estoy rojo como un tomate, pero esto no impide que le devuelva su abrazo.

¡Hola compañeros! Ya podéis respirar con tranquilidad porque acá no hay rebrote, por lo que se sigue con todo lo que habíamos hablado antes.

Un día de estos Tom nos podemos ir de excursión a algún parque de esos grandes o incluso a la montaña, agarrar el metro y ver si lejos del centro de la ciudad se vive igual que aquí.

Eso está hecho, podemos organizar una salida con más compañeras roedoras, ¡será divertido! De paso que investigamos nos divertimos y estaremos en contacto con la naturaleza que a mí me hace falta, hace tiempo que no salgo de la ciudad y aunque ahora se respira mejor, mis patitas tienen ganas de tocar tierra.

¡Yo también me apunto! Gritó de repente un libro, todos nos giramos dirección a la voz que había hablado, bueno si me dejáis continuó esta vez con un tono más bajo, soy pequeño y os aseguro que no molestaré, os pido por favor que me dejéis ir, nunca he salido de aquí y no he visto ni un bosque, ni la tierra, ni nada de lo que cuentan los libros…

Súbitamente de detrás de una columna salió toda una colección de libros de bolsillo con ojitos de súplica, diciendo: nosotros tampoco hemos visto la vida que hay fuera de estas paredes, nuestra familia nos han enseñado sus fotos y conocemos como es una montaña, los árboles, las flores y todo eso, pero nunca hemos olido una flor…

Tom se echó las manos en la cabeza y le preguntó a la colección de libros que cuantos eran, los libros contestaron que eran unos cuarenta… sabían exactamente cuantos eran, pero no querían asustar al ratón.

Me reí muchísimo al ver la cara de susto de mi amigo.

Tom podemos hacer varias excursiones, no hace falta que los llevemos a todos el mismo día ya que si contamos todos los libros de bolsillo que hay en la biblioteca son bastante más de cuarenta.

Chicos, vamos a organizarnos y cuando sepamos las ratitas que vienen de excursión os lo diremos.

Los pequeños daban saltos de alegría, incluso algunos de los más intrépidos y ágiles hasta nos dedicaron con varias piruetas, por cierto muy bien coordinadas.

CONTINUARÁ…

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Editorial julio 2020

Higienizar mi conciencia

Me siento como si una mano invisible me hubiese agarrado por la parte de atrás del cuello de la camisa y me hubiese transportado a otro planeta, uno muy frío donde la gente no puede expresar nada más que una emoción: el miedo. Voy por las calles de una ciudad desconocida para mí, la siento triste y camino alicaído y cabizbajo, no sé si para no mirar las inexpresivas caras de los habitantes de ese planeta o para no ver los miedos de los demás que pueden ser los míos. Es fácil que en ese planeta “azul” (triste) los habitantes también hagan de espejo de uno. En este planeta en el que me encuentro se ha dejado de vivir por miedo a morir, ¡Inocentes seres que viven muriendo como si nunca fueran a morir!. Lo curioso es que estas mismas personas que mueren en vida se enfadan porque hay gente que no tiene miedo a morir viviendo.

Se siente la ira, la rabia, el enfado ¿cómo puede haber gente feliz saliéndose de la norma impuesta como nueva normalidad?

Al parecer ha ocurrido algo que ha hecho que cambien los sentimientos. ¿Qué ha podido ser? Querer implantar nuevas normas bajo la doctrina del shock es inmoral y crea confrontación. Siempre he pensado que la mejor forma de dirigir es a través de incentivos y estímulos positivos y no a través de miedos exagerados, multas o represión. El sentido común y la coherencia en las leyes ayudaría a que la población obedezca a los mandatarios y ya sería un plus si esos mismos que dictan las normas las ejemplarizasen.

El mismo viejo mundo libre, con sus diferencias, sin orden mundial, respetando la personalidad e idiosincrasia de cada región, sin presiones consumistas, con derecho a estar bien informado y a decidir,pues la mayor libertad que tenemos es la de poder elegir que queremos que nos implanten en nuestras vidas, el famoso libre albedrío, libertad de elección, eso que nos hace humanos nos enriquece espiritualmente.

Escribo esto para “higienizar” mi conciencia, no quiero convenceros de nada, mi deseo es que no os creáis todo lo que nos llega, sigamos poniendo toda (des)información en cuarentena.

No me importa de que lado estés, ni tus creencias, ni tu religión, ni tu filosofía.

Duda de todo, saldremos fortalecidos.

Dudar en estos momentos es nuestra responsabilidad.

Jose María Escudero Ramos

Editor de Susurros de luz

 

Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix, III parte

Un nuevo cuento compartido por Desam. Ferrández

Puedes leer la primera parte aquí  y la segunda aquí

Al día siguiente salí a pasear temprano y sin una meta en la mente, disfrutaba de la ciudad vacía, aunque en el fondo extrañaba el ruido de los estresados humanos, el silencio llamaba mi atención creo que por falta de costumbre ya que ni siquiera en mi guarida disfrutaba de este silencio extremo, recorría despacio los parques escuchando los preciosos cantos de los pájaros que antes quedaban ocultos por las bocinas y los motores que ininterrumpidamente recorrían la ciudad. Era un placer divisar el azul del cielo, libre de aviones y de esos chemtrails que los humanos se empeñaban en desparramar. Estaba siempre atento a cualquier cosa que pudiera ser novedosa para mí o para mis amigos.

A las 12 en punto estaba en la puerta de la biblioteca, fue enormemente conmovedor ver aparecer a tantas compañeras roedoras dispuestas a animar a mis amigos de versos y prosa.

¡Hola Tom! Saludé efusivo a mi amigo, que bueno que viniste tan bien acompañado.

Los libros, al ver entrar tantas ratitas a la biblioteca, del susto se les saltó alguna grapa o hilo, ya que pensaron que venían a roer el papel sin contemplación pues estaban famélicas, suponían que al no haber humanos por las calles tampoco habrían desperdicios con los que alimentarse. Al verme entrar tras la trupe de ratoncitos, respiraron tranquilos.

¡Hola queridos amigos! Os presento a estos ratoncitos, son buenos amigos, han venido a escuchar vuestras historias ¿Alguno de vosotros quiere leer su contenido para un público tan numeroso y tan particular?

Se oyó un sonoro suspiro de alivio en todas las estanterías y luego alguna risita nerviosa… ¿tiene que ser historias de ratas? Pregunto el más atrevido.

¡No! Nosotras ya vivimos todos los días historias de ratas, ja, ja.

¿Y qué tema os gustaría? Volvió a preguntar el mismo volumen.

A mí me apasionan los libros donde hay aventuras y se viaja por le mundo. Creo que es un tema entretenido para todas ya que sería difícil ponernos de acuerdo porque cada una tendrá un gusto particular.

Yo puedo leeros mi interior, dijo una voz suave, además en la sala naranja de lectura hay un mapa del mundo en la pared y podemos ver en que lugar nos encontramos en cada momento… seguidme, dijo el libro en cuestión mientras comenzó a cruzar el recinto dirección a la sala del fondo.

Las ratitas hicieron caso al libro del cual había salido la voz y lo siguieron mientras movían sus bigotillos apreciando una fragancia distinta y novedosa ya que era la primera vez que entraban a una biblioteca. Los roedores iban susurrándose los unos a los otros que nunca habían oído hablar a un libro. Llegaron a la sala y el libro se subió a un atril para poder comenzar la narración de sus palabras: escuchar bien pequeñas, soy un clásico de la literatura, me dio vida un escritor francés llamado Julio Verne en 1872, me llamo “La vuelta al mundo en 80 días” y la aventura comienza en Londres. Dix ¿puedes señalar donde está Londres a nuestros amigos?

Me pidió el ejemplar ya que sabía que habíamos hecho el recorrido varias veces mientras me deleitaba con su lectura. Mientras mostraba en el mapa la localización de la ciudad, el libro empezó a relatar sus aventuras, las ratitas escuchaban atentas y en un silencio absoluto, algunos libros también se acercaron a escuchar, a pesar de saberse el contenido de memoria. Y así seguimos durante horas, los ratones y los libros detenidos en un tiempo pasado, disfrutando de las aventuras mientras recorríamos el mapa junto a los personajes principales de la novela, al acabar todas las ratitas comenzaron a aplaudir emocionadas:

¡qué bien nos lo hemos pasado! Decían todas, había sido una muy buena experiencia que todos querían repetir. ¿Podemos volver otro día?, preguntaban varios ratoncitos, claro que sí, decían los libros con una sonrisa en los lomos, al empezar tenían dudas, pero después se divirtieron tanto como sus nuevas amigas de hocico y bigotes, se despidieron todas y me quedé con mis amigos de papel.

¿Os ha gustado la experiencia?

Sí, contestaron la mayoría, la verdad es que hemos olvidado por un tiempo nuestra situación o sea la falta de lectores ávidos de nuestras palabras.

Bien esa era la intención entretenernos y evadirnos un poco, nos vemos mañana. Mientras salía de la biblioteca les iba aplaudiendo por su tolerancia y su calma en esta situación tan extraña para todos.

Y así fueron pasando los días en dicha cuarentena.

De vez en cuando me asomaba al hospital y de a poco fueron disminuyendo las ambulancias en la puerta de urgencias, cosa que yo creía que era buen síntoma, aunque si escuchaba los noticiarios me aturdían con noticias muy negativas y consejos muy incoherentes. Esto desde luego no se lo cuento a mis amigos de tinta negra, me parecía que no era relevante para sus vidas.

En mis paseos iba a ver a mis amigos, aunque Flop todavía no me dejaba entrar en su casa, siempre se alegraba de verme, o eso indicaban sus bigotes; las demás familias de ratas salían cuando necesitaban suministrarse de alimento, ya sabían que el virus no era contagioso para nosotros, aún así yo les veía con algo más que precaución.

En el aire se notaba la tensión, esto era muy extraño porque la ciudad estaba más tranquila, incluso se respiraba mejor y sin embargo había algo denso que cubría la ciudad, yo creo que es el “miedo”. Miedo a muchas cosas, la más importante son las noticias de la cantidad de muertos que habían por el dichoso virus. Otra la incertidumbre de qué va a pasar, pues al ser la primera vez que vivíamos una situación así no sabíamos como podía acabar, también sé que las ratas nos las apañaríamos perfectamente sin los humanos, pero también es verdad que en la ciudad comemos de los desperdicios de ellos y hasta nos hemos acostumbrado a los humos de los coches y los pitidos de las bocinas. Mi abuelo cuando contaba sus batallitas me explicaba que en sus días jóvenes iban al monte a por almendras, las cogían directamente de los árboles y disfrutaban muchísimo en sus excursiones, de vuelta a casa llegaban muy cansados porque traían almendras para toda la familia, también recolectaban gran variedad de frutas según la temporada. Yo eso no lo he conocido porque ahora la ciudad se ha hecho muy grande y el monte está demasiado lejos y también porque he nacido en la ciudad por lo que soy una rata muy urbanita ja, ja.

Pasaron los cuarenta días y empezaron a salir humanos a la calle no solo para comprar alimento si no para pasear, eso sí, en franjas horarias diferenciadas por las edades y con una protección inusual, la mascarilla, que para algunos parecía que fuera una segunda piel.

Tom y yo nos veíamos con regularidad, nos poníamos en un lugar apropiado para poder observar todo lo que sucedía a nuestro alrededor, a mí me encantaba mirar la expresión de los humanos y a veces hasta contaba los que iban con mascarilla y los que no, Tom aprendió a ver detrás del tapabocas e incluso apreciaba en su forma de caminar cual era el humor del humano, para eso nos poníamos cerca de una tienda de alimentación y los analizábamos, a muchos ya los conocíamos, ya que eran del barrio.

Ya era hora de contarles más novedades a los libros.

Chicos traigo noticias nuevas, en la ciudad se respira aire fresco, algo que hace años no sucedía, las flores han llenado los jardines y la primavera está decorando la ciudad con su habitual festival de colores y olores. Los humanos ya pasean por la calle y ahora se percatan de la belleza que les rodea, aunque hay una gran diferencia con respecto a hace unas semanas, la mayoría lleva una especie de bozal al que llaman mascarilla…

¿Para qué sirve esa mascarilla?, ¿cuando abrirán la biblioteca? Preguntaron varios tomos a la vez.

La mascarilla la llevan para prevenir contagios. Pues no sabría deciros cuando abrirán, porque igual dicen un día que se acaba el estado de alerta en una semana como que al día siguiente dicen que lo alargan dos semanas más, lo bueno es que ya están saliendo a la calle.

Dix, ¿ya se pueden vender periódicos y libros? preguntaban nerviosos los libros.

Pues la verdad es que sí, periódicos no han dejado de venderse y las librerías venden por encargo, pero insisto, lo bueno es que ya están saliendo las personitas a la calle, por lo menos ya se va viendo cambios, no tienen que quedarse enclaustrados en sus hogares.

¿Y qué ha sido del virus ese?

Hay noticias de todo tipo respecto a él, hasta que puede mutar, debe ser un bicho muy listo para haber parado a todo el mundo, mis contactos de las cloacas dicen que no han visto ningún indicio de él ni arriba ni abajo de la ciudad, aunque los humanos insisten en su poder y han habido muchos muertos con este virus. Una cosa buena es que ahora hay humanos que se han sensibilizado mucho con el planeta y con sus compañeros de especie. También llevan toda la cuarentena saliendo a las ocho de la noche al balcón para aplaudir a los sanitarios, el gremio que está cuidando de sus enfermos por el bien de la población.

Si los hombres ya empiezan a hacer lo que hacían antes de la pandemia ¿Cómo nos repercute eso a nosotros?

Seguramente os limpiaran pronto para que vuestra sabiduría enriquezca a toda la población, hay un eslogan que habla muy bien de vuestras letras, “la lectura perjudica seriamente la ignorancia”, me encanta.

Sí, ¡es muy bonito!, cuéntanos más cosas por favor, Dix, ¿qué pasa con ese bozal o mascarilla?

Pues ahora a la mayoría de los humanos no se les ven las sonrisas porque están detrás de las mascarillas, ¡carambolas, eso da penita! Me gusta ver como sonríen o incluso como gritan cuando nos ven a alguno de nosotros. Aunque hay gente que no la lleva, según he oído, algunos puede ser por cuestión de salud y otros que no quieren llevarla porque es incomoda y lo hacen solamente cuando están obligados, pues de no llevarla se arriesgan a una multa por incumplimiento de la ley.

Tom y yo continuamos viéndonos con asiduidad, nuestra amistad cada vez era más fuerte y teníamos los gustos muy parecidos, los dos somos muy observadores.

Conforme pasaban más días llegaban cambios de lo que denominan fases de desescalada, es decir, el rato que se permite que las personas podían estar al aire libre, empezaron a abrir más tiendas y bares. Ahora para entrar en los locales se tenían que poner la mascarilla, esto nos llamó la atención porque en plena cuarentena entraban a las tiendas de alimentación sin mascarilla, lo que si era obligado eran los guantes y ahora que ya han pasado varios meses tienen que entrar con mascarilla en cualquier recinto, ¡esto es de locos!, ¡no entendíamos nada!

Por ejemplo: entran a una pastelería y para pedir en la barra un desayuno se ponen la mascarilla y para comérselo dentro del local sentados en una mesita se la pueden quitar y no llevarla durante todo el rato que permanezcan sentados, luego se la vuelven a poner para salir del local ¡increíble!. En las terrazas no es necesario utilizar la mascarilla si estas sentado tomando un refresco, sin embargo, los que pasean si la llevan. Las noticias dicen que si no puedes mantener una distancia de dos metros con otra persona aunque sea en medio de la calle te debes de poner la mascarilla y en los transportes públicos ahora también es obligatorio. Al principio de la cuarentena bajábamos al metro y los vagones iban medio vacíos y la mayoría sin mascarilla, luego pusieron unos adhesivos en el suelo y en los asientos para que la gente respetara las distancias y ahora conforme avanza el tiempo y como ya hay más personitas que trabajan, el metro en hora punta va lleno, pero eso sí, obligatoriamente todos con mascarilla y si se te olvida no te dejan entrar.

En las noticias dicen que entre otras cosas y para continuar con la apertura de más negocios están intentando llegar a un acuerdoen el que controlando la capacidad de aforo de los locales estos puedan abrir o no. Yo no entiendo mucho y supongo que al tener mente de ratón el tamaño estará relacionado con la capacidad de entendimiento, aunque si me pongo a pensar en algunas noticias que salen en los periódicos creo que los humanos están errados en muchas decisiones y son más que incoherentes, y ya si veo la televisión donde los que mandan y nos tienen que sacar de esta situación, se pelean a todas horas en público, se me ponen todos los pelillos de punta, pero quiero creer que la raza humana sabe lo que hace y lo tiene todo controlado.

CONTINUARÁ…

Puedes continuar leyendo la cuarta parte aquí