Donaciones que marcan el corazón

Como sabéis el viernes pasado salimos a repartir cenas. Marta Aguilera. nos sorprendió con un hermoso detalle.
Su abuelita, la Yaya Benilde, dejó este mundo unos meses atrás,en plena pandemia.
La tía dió a Marta los últimos 50 euros que la Yaya tenía.
Y Marta pensó que ese dinero estaría bien invertido en Susurros de luz… Yaya Benilde, Marta, Tía… Muchas gracias.
Todas las donaciones son importantes pero algunas, además, dejan una cierta humedad en los ojos… Lágrimas de amor y gratitud.
Gracias, familia, todos somos Susurros de luz.
Y con este dinero hemos adquirido ropa interior, calcetines y camisetas en un mayorista de Lavapies.
Lo repartiremos entre la gente que lo necesita…
Cada vez hay más amor en el mundo, eso no se ve en las noticias, se vive en la calle.

 

Érase una vez un mundo

Érase una vez un mundo lleno de personas buenas que se escuchaban unos a otros, que reían y se amaban. En ese mundo no había miedos, ni inseguridad. El amor reinaba en todo el planeta.

Los habitantes de ese mundo lo tenían todo a su alcance y al ayudarse unos a otros no hacía falta ni compañías de seguros ni títulos de propiedad, ni se premiaba la avaricia y el consumir por consumir.

Los más ancianos del lugar aconsejaban a los más jóvenes.

Todo el mundo vivía feliz, nadie era más que nadie porque todos se consideraban iguales, no necesitaban compararse unos con otros.

El respeto era el gran pensamiento. Cuando alguien tenía una gran idea o hacía un descubrimiento lo ponía al servicio de la comunidad para que todos pudiesen sacar provecho de ello.

No querían acaparar, consumían lo que necesitaban, sin más.

Ese mundo era muy, muy, evolucionado… tanto, que se desmaterializó y se convirtieron en luz.

Esa luz viaja por el espacio iluminando las zonas más oscuras del universo y también respetando el libre albedrío y el proceso de evolución de cada criatura.

Es lo que tienen los seres más evolucionados en el amor incondicional, saben que el exceso de luz puede deslumbrar y van poco a poco dando a conocer las bondades de vivir alejados de la oscuridad, amando, dejando ser, estando, soportando toda situación con respeto, con gratitud.

Esa luz no siempre se ve fuera de uno, a veces se siente en nuestro interior e ilumina la parte más oscura de nuestra alma… siempre para nuestro bien.

Cuanta más luz, más brillan los ojos… no tengas miedo de mirar a los ojos de tus conciudadanos… puede que hagan brillar nuestro interior.

Feliz semana.

Camino de Santiago 2019

Artículo compartido por María Escudero

Dentro de poco hará un año del viaje que realizó el colegio teresiano Jesús Maestro al Camino de Santiago, en la edición de 2019 participó mi hija María. Como peregrino y como padre estoy muy orgulloso de su experiencia y me gustaría compartir las palabras y pensamientos que María dedicó a su experiencia de hace un año, a comienzos del curso que cambió nuestras vidas. 
Jose María Escudero Ramos, peregrino editor de Revista susurros de luz

Octubre de 2019

Cuando vas a emprender un camino, una de las cosas más importantes es la mochila, no puede pesar mucho y tienes que llevarte lo justo y necesario.

Estábamos todos muy nerviosos antes de subir al autobús, no sabíamos muy bien donde nos habíamos metido, solo sabíamos que ya no había vuelta atras. Tenía por seguro que se me iba a hacer muy pesado el hecho de tener que estar 7 horas sentada en el bus, pero me equivocaba, en cuanto me quise dar cuenta ya estábamos en el colegio de Vigo descargando las mochilas del autobús. Cenamos y nos fuimos a la cama a descansar ya que el día siguiente iba a ser un día duro. Nos despertamos a las 6:30, desayunamos y salimos a la calle con la mochila a la espalda para empezar el camino. Nada más salir empezó a llover y a hacer calor, me quite rápidamente la sudadera y el polar que me había puesto y me puse la capa de agua para que no se me mojase la mochila. El día empezó con cuestas monumentales para arriba y para abajo. Eran las 8:00 am y ya estábamos muertos de cansancio. Recuerdo las gotas de sudor cayendo por mi cara, la humedad y la niebla que no te dejaban ver por donde caminabas. A media mañana hicimos una breve parada para comernos la merienda de la abuela, pan con chocolate, eso fue como un chute de energía, justo lo que nos hacía falta para poder seguir adelante.

Yo me iba moviendo de grupos, había veces que iba deprisa y me iba con los primeros, y veces que estaba tan cansada que ya no me funcionaban los pies y me iba con los últimos. Volvimos a parar en un pueblo muy bonito a comer un bocata de chorizo y un plátano. Ese primer día fue eterno, no parabamos de caminar. Recuerdo muy bien cuando teníamos que cruzar carreteras, nos poniamos todos en fila y esperábamos la señal para ponernos todos a correr.

Mi amiga Cande y yo llevábamos un ritmo lento, no queríamos caminar más, queríamos parar y eso era lo que íbamos a hacer. Estábamos buscando un sitio seco para poder dejar las mochilas y sentarnos con tranquilidad y a lo lejos vimos a nuestros amigos que nos gritaban, ellos también habían parado. Nos quedamos un rato hablando, riéndonos de lo divertido que estaba siendo el camino y de cómo teníamos los pies de ampollas, hasta que uno dijo que se iba a poner las chanclas y todos hicieron lo mismo. Nos pusimos en pie y volvimos a caminar, Cris y yo íbamos con las deportivas pero los demás iban con las chanclas.

Dani y yo empezamos a hablar un poco de todo, los demás empezaron a acelerar pero a nosotros no nos apetecía. Pasamos por un pueblo desierto, solo pasaban coches muy de vez en cuando. Nos encontramos, junto un contenedor de basura, una silla de oficina, la típica silla negra, blandita y con 6 ruedas, fue mi salvación, no podía más con la mochila así que la deje encima y empecé a empujarla. Estuve con la silla más o menos como 1 kilómetro y medio y la dejé pues ya me había cansado de empujar. Un poco más adelante nos estaban esperando todos tumbados en el suelo para irnos ya al sitio donde íbamos a dormir. Comimos algo que llevábamos en la mochila y seguimos caminando, aun quedaban 2 km para llegar y ya estábamos todos muertos de cansancio. Cuando llegamos nos fuimos todos corriendo a las duchas, el agua estaba helada pero yo creo que a ninguno nos importó por la necesidad de ducha que teníamos. Tuvimos un rato de tiempo libre, cenamos, hicimos un “cuarto de hora de reflexión” y nos fuimos a la cama, ese día las chicas dormimos en camas, con diferencia el mejor día que dormimos de la semana.

A la mañana siguiente nos despertaron las profesoras, muy temprano, con un baile. Desayunamos y volvimos a caminar. Cuando estábamos saliendo de Pontevedra todos los chicos y chicas de nuestra edad iban al colegio, todos nos miraban un poco raro excepto un chico, Alex, nos estuvo preguntando cosas, nos enseñó un poco de gallego y nos dio conversación un buen rato hasta que se tuvo que desviar para ir a su colegio, como dice mi padre, un ángel del camino.

El segundo día de caminar fue normal, el primer tramo fue muy duro pero me lo pasé muy bien. Ese día dormimos en un polideportivo en Caldas de Reis.

Al día siguiente salimos con destino a Padrón. El día fue normal, como el anterior, divertido y duro al mismo tiempo. Ese día comimos empanada, a mí no me hacen mucha gracia pero estaban comestibles:-). Nos dejaron 3 horas de tiempo libre por el pueblo. Al principio no sabíamos muy bien dónde ubicarnos pero vimos unas canchas y fuimos ahí. Había un grupo de chavales y estuvimos jugando al fútbol con ellos, fue un momento de muchas risas, nos lo pasamos todos súper bien. Cuando ya cenamos y nos pusimos el pijama hicimos nuestro “cuarto de hora”, en el cual acabamos todos llorando. Nos pidieron que dijéramos una carga que tuviésemos en nuestra vida y al decirlo, todos nos pusimos muy sensibles, y encima hay que sumarle el cansancio que teníamos, era un cansancio tanto físico como emocional, porque aunque no lo creas el camino te sirve para conocerte a ti mismo y para conocer un poco mejor a los demás.

Al día siguiente nos levantamos y estábamos todos ya con ansias de llegar ya que íbamos de camino a Santiago, ya por fin.

Yo iba con el último grupo, llegamos con una diferencia de 3 horas con los primeros. Hubo muchas risas esa mañana. Tomás, uno de nuestros profesores, estuvo todo el camino sacándonos una sonrisa, cada vez que nos daba un bajón él nos volvía a levantar. Llegamos donde todos nos estaban esperando y comimos, descansamos 5 minutos y seguimos caminando. Como mis amigas y yo habíamos ido de las últimas nos dijeron que teníamos que entrar en Santiago las primeras y que nadie nos podía adelantar. Estábamos todos colocados en filas de 5 o 6 personas y empezamos a cantar a pleno pulmón el himno de llegada de las teresianas: “estamos aquí, ya hemos llegado, somos los teresianos, de lo mejor, de lo peor, siempre de buen humor, hey”

La gente al vernos entrar de esa manera sacaron los móviles y nos empezaron a grabar.

No quedaban ni 100 metros para entrar en la plaza del Obradoiro y nos pusimos todos a correr. Cuando llegamos al centro de la plaza nos tiramos todos al suelo y se nos escaparon algunas lagrimillas. Solo me salía darle gracias a mis compañeros, esos que han estado en los peores momentos del camino, en todo momento, no solo en los mejores.

Siendo peregrino aprendes a valorar hasta las cosas más pequeñas que hay, aprendes a agradecer hasta una simple ducha con agua caliente, poder lavar tu plato con un estropajo o simplemente tener una cama en la que poder descansar.

En el camino me dijeron unas frases que me gustaría comentar.

El camino es como la vida, vas a tener dolor y siempre vas a llevar un peso en tu mochila y muchas veces tienes que cargar con él porque no hay otra opción, pero otras puedes ver que es lo necesario, lo que de verdad te hace falta, por que muchas cosas las llevas por si acaso y eso hace que la mochila te pese más.

Nuestra vida es como un viaje en tren, tu te subes en un lugar determinado y vas a ver a muchas personas que se suben y que se bajan del tren, muchas personas que pasan por tu vida, pero solo muy pocas vas a ver que se queden contigo hasta el final del recorrido.

Si tienes la oportunidad de hacerlo, hazlo, descubrirás todos tenemos un peregrino dentro deseando salir.

María Escudero Peña, peregrina

Meditación Felicidad

Cada jueves Jose María Escudero Ramos realiza una meditación que comparte en un grupo de WhatsApp, si te quieres unir a este grupo puedes ponerte en contacto con nosotros.

Son meditaciones realizadas acorde a las energías de cada semana para tener el alma más liviana, soltar la carga de los miedos inculcados por la situación que se está viviendo en el mundo y así elevar la frecuencia del grupo y, por ende, de la humanidad,

Queremos compartir la meditación del jueves 10 de septiembre.

https://www.ivoox.com/meditacion-felicidad-audios-mp3_rf_56401302_1.html

Pedimos un donativo consciente para poder segur desarrollando la labor de la Asociación.

Esperemos que os guste.

Gracias de todo corazón.

 

Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix capítulo IX

Otro cuento compartido por Desam. Ferrández

Puedes leer la primera parte aquí  la segunda aquí, la tercera aquí,  la cuarta aquí.  la quinta aquí  la sexta aquí,  la séptima aquí y la octava aquí 

Al día siguiente Cloe vuelve a despertar a Dix antes de que el sol este en el cielo.

Cloe, ¿es qué no puedes dormir? Es de noche todavía…

Ja, ja ya lo sé Dix, lo hago adrede para que veas los amaneceres más hermosos de tu vida.

¿Hoy dónde me llevas? Preguntaba Dix mientras bostezaba.

Al puerto de recreo, date prisa que quiero llegar antes de que asome el sol.

Voyyyy.

Los dos ratoncitos salen de casa dirección al lugar que Cloe quiere enseñar a su amigo, se esfuerza mucho en ser la mejor anfitriona, quiere agradar a Dix y a la vez sorprenderle con lo que para ella es lo más llamativo e inusual, ya que hay cosas que solo suceden en esa costa.

¡Qué barcos más chulos!, ¿Para qué se utilizan estas embarcaciones?,¿qué tiene de especial este puerto?

Este puerto solo se utiliza para barcos de turismo y recreo, es más pequeño y más lujoso, las embarcaciones son de paseo y diversión. Aquí no puede entrar ningún barco de gran calada que tenga que descargar nada. Ven desde aquí tendremos la vista ideal.

¡Carambolas! Que amanecer tan bello y completamente diferente al de ayer, de los barcos salen destellos de mil colores porque los rayos del sol se chocan contra los mástiles y las cubiertas, todo esto mecido con suavidad por el tranquilo mar, genera una escena digna de un amante paisajista. El reflejo del sol está entrecortado por los yates y queda como muy imponente.

¿Ha valido la pena madrugar?

Por supuesto que sí, este amanecer es inefable. Supongo que tu habrás visto muchos, ¿cierto?

Sí, he visto muchos, de todas las maneras como te dije ayer cada uno es diferente e influye mucho el cielo y el entorno.

Cloe miraba de reojo a Dix que no quitaba la vista del sol, parecía que tuviera miedo de pestañear y perder esta agradable visión. Estuvo en silencio pacientemente, hasta que el sol estuvo alto.

Vamos Dix, hoy nos toca baño desde un barco.

¿En serio? ¿Vamos a entrar en barco ajeno?

Yo no diría entrar, nos vamos a tirar desde la proa del yate, para utilizarlo como trampolín, pero dentro, lo que se dice dentro no vamos a estar. ¡Vamos! Nos lo pasaremos bien y a esta hora los barcos todavía están vacíos.

Está bien, te sigo, tu ya sabes lo que podemos hacer.

Cloe lleva a Dix hasta la proa del barco más grande y desde allí, le coge la mano a Dix y los dos se lanzan a la vez al mar entre risas y un poco de susto en sus cuerpecitos.

¡Guauuu! Que alto está, me ha dado hasta un poco de vértigo, ja, ja.

¿Repetimos?

Sí, tú eres una ratita muy, pero que muy atrevida.

Ja, ja, te doy la razón, me gusta probar cosas diferentes.

Se lanzan varias veces más, hasta que tienen bastante y deciden secarse al sol, hoy el lugar de descanso elegido es sobre la popa del barco.

¿Así viven los humanos en este tipo de embarcación?

Más o menos, ten en cuenta que los utilizan cuando están de vacaciones y luego la verdad es que un barco lleva faena de mantenimiento y limpieza. Yo creo que me podría acostumbrar a vivir siempre en un barco.

Yo tengo un poco revuelto el estomago, sobre el barco siempre estás en movimiento y eso que hoy el mar está en calma. A mí desde luego no me gusta el agua tanto como a ti y no creo que me acostumbrara.

¡Vamos a las rocas! Así dejaremos de balancearnos. Hay un paseo súper bonito donde nos acabaremos de secar.

¡Carambolas! Cada sitio que me enseñas supera al anterior, por eso decías cuando estabas en la capital que no podrías vivir lejos del mar durante mucho tiempo. Creo que una vez conocido este lugar hasta yo lo echaré de menos.

Siempre puedes venir de vacaciones o quedarte a vivir aquí…

Las miradas de los dos amigos se cruzaron y Dix cogió la manita de Cloe y le dijo:

Esto me está gustando tanto como estar contigo, ya sé que tenemos vidas muy diferentes y seguramente nada compatibles, pero me gustaría que el tiempo se detuviera y nos quedáramos así, juntos…

A mí también me gustaría detener el tiempo o que te quedaras a vivir un tiempo conmigo, no sé, quizás no sea tan difícil y seamos más compatibles de lo que creemos.

No me voy a oponer a nada, dejemos que el tiempo decida por nosotros, decía Dix mientras besaba en la mejilla de Cloe, me encanta tu olor y tu calidez.

Cloe estaba ruborizada aunque no solo por las palabras de Dix, si no más bien por sus propios pensamientos, tenía ganas de besar a Dix y estrujarlo entre sus brazos, se detuvo porque no tenía muy claro lo que Dix estaría dispuesto a hacer y tampoco quería forzar nada.

Exacto, dejemos que el tiempo deje clara nuestra posición, le contestó Cloe, mientras se separaba lo suficiente para no caer en la tentación de juntar sus bigotes y hocico con los de su amigo.

Pasearon durante largo tiempo en silencio, por uno de los paseos más románticos que Cloe conocía, y así pasó el día sin volver a mencionar sus emociones.

Al día siguiente Cloe despertó a Dix cuando ya había salido el sol y le había preparado un suculento desayuno a su amigo, ya que para la excursión de hoy necesitaban todas sus fuerzas y energía posibles.

Buenos días, ¡qué rico huele! Me encanta despertar con olor a pan recién tostado y café.

Me alegro que sea así, preparé el desayuno porque hoy la excursión va a ser larga.

¿Síí? Pues a coger fuerzas para poder seguir tu ritmo.

Comenzaron la excursión muy animados y con una muy agradable conversación.

¿A qué tipo de puerto me llevas hoy?

Hoy no hay puerto, hoy toca acantilados.

¡Qué bien!, solo he visto los acantilados fotografiados en los libros.

Llegaron al punto más alto de la caminata desde donde se veía la montaña, los acantilados y abajo del todo la playa con la arena más blanca que hubiera visto Dix en cualquier fotografía.

¡Carambolas! Qué belleza de lugar Cloe, parece que estemos en el paraíso con estos contrastes tan grandes. Ahora si me preguntaras hacia donde quiero ir no sabría decirte, si hacia la montaña o hacia la playa.

Celebro que sea de tu agrado, pero a esa playa no podemos ir, porque a estas horas está llena de bañistas y no estaríamos muy tranquilos, ja, ja.

¿Podemos sentarnos un rato y disfrutar de todo lo que alcanza mi vista?

Claro, no hay prisa.

¿Hoy no habrá baño?

Si podemos, pero no en esta playa precisamente.

Aquí no se ve gente con mascarilla, ni siquiera los que van paseando. ¿No hay gente contagiada?

Si hay gente con Covid, aunque la verdad es que no hay muchos enfermos y además esta playa es muy grande, hay mucha arena y la gente no está muy cerca unos de otros, por lo que perfectamente pueden pasear manteniendo la distancia necesaria.

Cierto que es súper larga, de hecho ni siquiera alcanzo a ver el final de la playa.

Este pueblo es tan tranquilo como los de alrededor, e incluso si fuéramos a la ciudad no tiene nada que ver con la capital donde vives tú, Dix, es una ciudad pequeña y con poca gente eso la hace enormemente tranquila. En verano hay mucho turismo y muchas verbenas en todos los pueblos, pero este año con el virus pululando por todos lados ha hecho que se suspenda todo y el turismo no ha venido a estas calas a descansar.

¡Qué lástima de verano! Porque esto es para disfrutar con todos los sentidos.

Sí, de hecho muchos de los turistas vienen todos los años porque les gusta mucho todo este entorno.

Tengo calor, ¿podríamos pegarnos un chapuzón?

Claro, hoy toca playa de rocas, el agua es tan cristalina que se pueden ver hasta los pececillos nadando.

Bajaron hasta una cala solitaria, lejos de los humanos y disfrutaron de un refrescante baño, para luego tenderse sobre una piedra hasta quedarse dormidos mientras se secaban sus peludos cuerpecitos.

¡Carambolas, Cloe! Hasta las siesta es diferente en este lugar. Dime ¿tú haces esto todos los días?

No, solo en vacaciones o en fin de semana. Yo también tengo trabajo.

¿Si?, ¿a qué te dedicas?

Hago trabajos para la comunidad, tenemos una asociación que se dedica a hacer tareas sociales sin importar las primaveras del solicitante de la ayuda.

Interesante. ¿A nivel social o laboral?

En todos los ámbitos, somos varios colaboradores y aunque todos sabemos de todo, cada uno tiene una especialidad más marcada o con más práctica, lo bueno es que aunamos las fuerzas de todos.

¿Qué hacéis a nivel cultural? En nuestra ciudad es lo más difícil, ya que no hay nada específico para los ratones y acabamos yendo donde van los humanos si queremos culturizarnos.

Ufff, aquí nos pasa igual, cine, teatro y conferencias son solamente para humanos, lo que si hacemos es mantener una reunión después de cada evento para llevar a cabo un coloquio didáctico.

Qué bueno, ¿podemos copiar vuestro coloquio?

Por supuesto, ja, ja. No es algo monopolizado por las ratitas de Castellón, todas las acciones que son válidas para un sector se pueden implementar en cualquier otro sector en el que se le pueda sacar buen resultado.

Pues a la vuelta lo comunicaré y organizaré un coloquio, seguro estoy tendrá muchos asistentes.

Seguro, tu tienes muchos seguidores.

Intento ser imparcial en todo y con todos.

Así pasó otro gran día para la pareja de amigos.

Después de un sueño reparador, Dix se extrañó que su amiga no lo hubiera despertado, al levantarse se dio cuenta de que Cloe no estaba, en lo que se acicaló llegó Cloe con Ange.

Hola, saludan las dos amigas al unísono…

Dix se alegró un montón al ver a Ange. Dix en ese momento supo que otro maravilloso día había comenzado y estaba seguro de que los planes serían muy distintos al de los días anteriores.

Hola chicas, qué bueno verlas de nuevo.

¿Ya estas listo Dix? Preguntó Cloe.

Sí, ¿A donde me lleváis?

Hoy primero acompañamos a Ange a la biblioteca, a ver si es posible que trabaje ella allí como tu trabajas en la biblioteca de Madrid. Y después a pasear por la ciudad.

¿Podremos entrar a algún hospital? Así compararía con un hospital de la capital.

Lo intentaremos.

Genial, ¡pues qué comience la excursión de hoy!

Primera parada biblioteca, estaba abierta pero vacía, la rodearon por fuera buscando indicios de alguna entrada de ratones, Dix encontró una entrada bien camuflada con ramas que con mucho cuidado atravesó, con mucho sigilo entro en la biblioteca y preguntó a los libros si sabían donde se hallaba el ratoncito de la biblioteca ya que quería conversar con el, varios libros giraron los lomos hacia donde había salido la voz, el más atrevido le dijo que se encontraba en el pasillo de la poesía que estaba a la derecha, Dix se fue en su busca…

¡Hola. amigo! Soy Dix, me gustaría conversar con usted si es posible.

Hola me llamo Otto y sí claro que podemos charlar.

Dix le explica a Otto que afuera está Ange y que quiere saber que ha de hacer para trabajar en una biblioteca. Otto le explica que las bibliotecas que él conoce ya tienen ratón, pero hay una que el ratoncito que trabaja en ella está a punto de jubilarse y le da la dirección a Dix para que puedan ir e informarse. Se despiden con un gran abrazo.

Chicas hemos de ir a esta dirección para encontrar la biblioteca pues es allí donde se encuentra una ratita que trabaja en la biblioteca y supuestamente se va a jubilar.

Cloe conoce la dirección perfectamente y dirige a sus compañeros hasta ella.

Esta biblioteca está cerrada y se cuelan por debajo de la puerta suponiendo que no hay humanos dentro, eso sí, con la esperanza de encontrar al ratoncito que trabaje allí .

Hola amigos, dice Dix dirigiéndose a los libros, buscamos al ratoncito que cuida de vosotros.

Un libro con la voz temblorosa pregunta para que lo quieren encontrar.

Pues veréis, nos han dicho que se va a jubilar y esta apuesta joven, señalando a Ange, quiere trabajar en una biblioteca y era para preguntarle si le podría pasar el testigo o ya tiene a su sucesor buscado.

Ahh, contesta el libro, si es para eso lo podéis encontrar en el salón de actos, está reunido, pero no creo que tarden en salir.

Pues muchas gracias, esperaremos en la puerta hasta que salgan, has sido muy amable.

Y así se despiden los tres amigos mientras se van hacia la puerta donde les han indicado que pueden encontrar al ratoncito bibliotecario.

Esperan pacientemente hasta que se abre la puerta y salen un montón de ratitas hablando acaloradamente. Cuando se ha vaciado la sala se dirigen hacia una ratita que está sujetándose la cabeza con ambas manos sobre la mesa, parece cansada y disgustada.

¡Hola, amigo! Saluda Dix al desconocido, soy Dix y queríamos charlar contigo, suponemos que eres la ratita que cuida de este lugar.

Así es y mi nombre es Dan, pero si vienen con problemas no es el lugar para solventarlos, ya tenemos demasiados.

Pues la verdad es que sabiendo que te vas a jubilar venimos a pedir tu puesto si es posible claro.

¿Quién os ha contado todo eso?

Un libro bien amable.

Cierto que estoy buscando sucesor, pero lo peor es que todavía no han abierto la biblioteca al público y tememos lo peor.

¿Por el Covid 19?

En parte. Nunca hemos tenido mucho público y ahora con el tema de desinfección se complica, también cuando salgan los chicos de clase no pueden venir todos juntos a estudiar como antes y es un verdadero caos.

¿Podemos ayudar de alguna forma?

Pues hay que llegar a un consenso de como hacerlo y los libros tampoco saben que medidas hay que tomar.

Pues en Madrid ya las han abierto y lo que han hecho es inutilizar sillas, para que haya más distancia entre los estudiantes, por supuesto a la entrada hay gel para echarse a las manos y los ordenadores solo se utilizan de uno en uno, igual os sirve esta información.

Ya lo creo que sirve, ¿como sabes tanto sobre el tema?

Yo trabajo en una biblioteca en Madrid, solo estoy aquí de vacaciones, pero mi amiga Ange si quiere trabajar entre libros, es su pasión.

Ah, y no hay que olvidar el tema de la mascarilla, para entrar a la biblioteca es obligatorio llevarla, ya se que es obligatorio llevarla en todos los sitios, pero como a veces los humanos se cansan y se la retiran un poco, en la biblioteca no se permite ese descanso.

Pues muchas gracias por todo Dix, voy a convocar otra reunión para mañana, Ange te recomiendo que estés aquí mañana a las diez de la mañana, quiero que te vean todos los que asistan a la reunión, a lo mejor si ven energía joven se animan un poco.

Aquí estaré, contesta Ange con su mejor sonrisa en el hocico y muy feliz, muy puntual Dan.

Así se despiden los tres ratoncitos de Dan, deseándole mucha suerte.

Ange nada más salir de la biblioteca se lanza al cuello de Dix y le llena la cara de besos mientras le da las gracias por conseguirle este trabajo.

Todavía no tienes el trabajo Ange, mientras intenta apartar a la impulsiva ratita, aunque es cierto que si les da buena impresión tienes muchos puntos a tu favor.

Cloe entre risas por la reacción de su amiga, le desea mucha suerte para mañana y le asegura que la aceptaran porque no pueden decir que no a una ratita tan bonita y trabajadora.

CONTINUARÁ…

 

 

 

Otro día más, otra experiencia nueva

Jose María Escudero Ramos, Madrid,, 7 de septiembre de 2010

Comienzan las clases, mucho miedo, dudas, ¿Qué hacer?

Nos hemos pasado meses planteando a los lectores que duden de todo y hoy vamos a hacer lo contrario. Vamos a pedir que confíen… sí, que confíen en los docentes, en los compañeros, compañeras de clase, en las familias…. Ninguno de los actores que intervienen activamente en la vuelta al colegio quieren enfermar, otra cosa es lo que quieran los políticos y los medios de comunicación, que nos pueden poner enfermos de ira o de miedo por sus acciones, no acciones o por sus comentarios. El miedo nos hace enfermar. Pues vamos a confiar, sí, en nuestro sistema inmune, somo máquinas perfectas, el cuerpo humano es tan sabio que no espera que la mente ordene:

Pulmones: Respirad

Aparato circulatorio: dirigid las células con oxígeno por todo el cuerpo

Pie derecho, un poco hacia delante, pie izquierdo, un poco hacia delante…

El cuerpo funciona perfectamente y lo natural es estar sano. En un artículo anterior hablamos de nuestras creencias en base a un origen emocional de cada enfermedad. Pues ahora es el momento de tener controladas nuestras emociones básicas para que no vivamos más tiempo con miedo y así reforzar el sistema inmonológico. Podemos acabar con cualquier virus, claro que sí ¿Quién duda de esto?

Me ha llegado la historia de una amiga de Castellón que está hablando a su hijo para que vaya al colegio como si fuera la película Jumanji, como un juego. Si los niños leen nuestras emociones de miedo van a pensar que les estamos llevando directos a la muerte, si para un niño la vuelta al colegio puede significar emocionalmente en época normal abandono de los padres, imaginaros cómo se pueden sentir ahora… “Nos llevan a la muerte…”

¿Y cómo se sienten los docentes?

Vamos a vivir un juego con sentido común. Y si no se quiere participar en el juego pues que se queden en casa unas semanas hasta que pase el reencuentro, dependiendo de las edades de los niños no se pierden tanto las primeras semanas de clase.

Se viva lo que se viva, vamos a hacer que el miedo pierda fuerza para que aquellos que fomentan el miedo pierdan poder.

La vida es un juego en tercera dimensión ¿qué nos puede pasar ? ¿qué nos manden a la casilla de salida?

Cuando jugamos ¿cómo se juega mejor? Con la confianza de que se vamos a ganar. Para eso han de servir todos los libros y vídeos de autoayuda y motivación que hemos leído o visto.

Estamos acabando con el momento de emergencia sanitaria gracias a nuestro sistema inmune, los niños no se contagian, los seres humanos tenemos las herramientas adecuadas para curarnos, nuestra mente y nuestras emociones nos hacen vivir sanos y felices por ello damos gracias todas las mañanas y todas las noches.

El poder está dentro de cada uno de nosotros, no lo debemos olvidar.

Otro día más, otra experiencia nueva… tira los dados, avanza a la siguiente casilla.

Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix capítulo VIII

Un nuevo cuento compartido por Desam. Ferrández

Puedes leer la primera parte aquí  la segunda aquí, la tercera aquí,  la cuarta aquí.  la quinta aquí  la sexta aquí y la séptima aquí 

 

Pasan los días y los amigos no vuelven a verse hasta que Dix recibe un WhatsApp de Cloe pidiéndole quedar para leer cosas interesantes sobre como se comunican los árboles entre ellos.

Dix que se había dedicado a las investigaciones no había vuelto a pensar en Cloe hasta ese momento, el cual despertó de nuevo su interés hacia la ratita y le contestó que cuando ella quisiera podían ir a la biblioteca.

Quedaron para esa misma tarde, Dix la saludó con beso en la mejilla y la llevó hasta el pasillo donde estaban los libros que buscaban, mientras su cabecita pensaba que se había olvidado lo bien que olía esta bonita ratita. Pasaron toda la tarde entre tinta y fotos, absortos en todos los libros que narraban las bondades de los árboles y los bosques, hasta que Cloe le dijo a Dix:

Dix, tengo mucha hambre, es súper interesante todo lo que me estas enseñando, pero el agujero de la tripa hace que no me concentre ¿podemos dejarlo?.

Claro, dijo dix, se me fue el tiempo perdona, no me había dado cuenta la hora y es que estoy súper a gusto contigo.

Gracias, contesto Cloe un poco ruborizada.

¿Quieres venir conmigo a cenar?, sé de un lugar cerca que tienen una cocina muy rica.

Será un placer.

Los dos se van a cenar y mientras esperan a que les saquen la comida charlan sin parar…

Mañana ya me voy a Castellón, supongo que estarás muy liado y no podrás venir, dice de repente Cloe.

Pues la verdad que estos días he trabajado mucho y me vendrían bien unas vacaciones.

¡Genial, vente!

Yo creo que si me puedo dejar la biblioteca aunque solo sea por un par de días.

Un par de días es muy poco, Dix, no me dará tiempo a enseñarte todo lo que quiero que veas.

¿Ya tienes planeada alguna excursión?

No exactamente, pero hay sitios que los tienes que visitar o sí o sí.

Perfecto, me has convencido, ¿a qué hora salimos?

A las ocho en la puerta de la casa de Tom.

Allí estaré.

Dix luego de cenar se acerca a la biblioteca para comunicarle a los libros que estará unos días sin ir porque se va con Cloe…

Los libros empiezan a silbar y a gastarle bromas a Dix, este las aguanta paciente ya que ya se lo esperaba.

Vale chicos, solo vine a comunicároslo, no a que me sacarais los colores.

Los libros seguían riendo y deseándole lo mejor a su amigo.

La noche pasó rápida y Dix puso en una mochila todo lo que necesitaba para unos días vacaciones y sin desayunar se fue a buscar a Cloe a casa de Tom, cuando llegó ya estaban Cloe y Tom en la puerta esperándolo, se despidieron de Tom con abrazos y buenos deseos y ahí comenzó la nueva aventura, a Dix le encantan las aventuras y pone toda la ilusión y el empeño en estar bien despierto para no perderse ni el más mínimo detalle. Se dirigen a la estación de tren y suben al que va dirección Castellón… se quedaron en el último vagón y se pasaron todo el trayecto conversando de un montón de cosas, los dos ratoncitos estaban súper a gusto con la compañía del otro, Cloe se pilló pensando que Dix es un ratoncito muy interesante, educado y además muy culto hasta que se percató de su pensamiento y de un manotazo deshizo el bocadillo mental regañándose a ella misma ¡Cloe, no fantasees!

Llegaron al destino y fueron un montón de amigas de Cloe a esperarla a la estación, se abrazaban y besaban entre todas felices de que Cloe hubiera vuelto mientras le decían que la habían extrañado mucho, hasta que se percataron de que Cloe venía acompañada.

Cloe, presentanos a este apuesto ratoncito, decían las amigas mientras miraban a Dix.

Os presento a Dix, lo he conocido en Madrid es amigo de mi primo Tom, trabaja en una biblioteca, va a estar unos días en casa para conocer la playa y otros rincones de esta ciudad.

¿Vais a hacer excursiones?, ¿podemos ir nosotras también?

Sí, quiero llevarle a diferentes lugares para que conozca un poco nuestras costumbres, y por supuesto que la que quiera puede acompañarnos.

¡Hola Dix! Es un placer que estés aquí, ¡bienvenido a la terreta! Dijeron varias amigas a la vez.

Muchas gracias, el placer es mio, ¿qué quiere decir “terreta”?

Es en valenciano y quiere decir bienvenido a esta tierra, le contesto Ange, por cierto Dix tengo una pregunta para ti ¿qué haces en la biblioteca? A mí también me gustaría trabajar en una biblioteca me apasionan los libros tanto que si vendieran perfume con olor a tinta y papel nuevo ya me lo habría comprado.

Ja, ja, a mi me pasa lo mismo, me rechifla el olor de las bibliotecas.

Te cuento… voy todos los días a la biblioteca y hablo con los libros y cuando entran ejemplares nuevos los devoro esa es la tarea que más me gusta, también compruebo que todos los libros estén donde les corresponde, porque hay alguno que se despista, o sea que como cuando cierran la biblioteca se reúnen a charrar entre ellos, luego alguno no encuentra el espacio donde reposaba, ja, ja.

¡Guala! ¿yo también podría hacer eso?

Supongo que sí, pero tendríamos que ir a tu biblioteca y preguntar.

Me puedes acompañar a la biblioteca, me da corte entrar a pedir empleo.

Supongo que sí podré acompañarte, pero te recuerdo que estoy de invitado y la hoja de ruta la tiene Cloe, ja, ja.

Ja, ja, cierto, ya se lo pido a Cloe y quedamos.

Cloe se acercó para decirle a Dix que iban a empezar la excursión por el puerto.

Una compañera lo escuchó y le dijo a Cloe:

Cariño, no sé que es, pero hay algo distinto en el ambiente…

¿Qué quieres decir? pregunta Cloe.

Pues es que no lo sabemos explicar, solo lo sentimos en nuestros bigotes y no nos gusta nada, salgamos y veras.

Salen de la estación y nada más estar a cielo raso a Cloe se le erizaron todos los pelillos y sus bigotillos empezaron a temblar.

A eso me refería, ayer llovió, hubo tormenta y el azul del cielo es intenso, el verde de los árboles es intenso, sin embargo hay algo que se respira en el ambiente que da mucha grimilla y eriza los pelillos…

Cierto, dice Cloe, es como si la ciudad hubiese envejecido en el tiempo que he estado fuera, la siento derrotada, descuidada…

Además ya sabréis las últimas noticias sobre los niños…

Lo cierto es que no, dice Cloe.

¿Tu sabes algo dix?

La verdad es que hay mucha tinta escrita sobre el tema y espero que los humanos tengan dos dedos de cabeza cuando tengan que actuar.

Explicate por favor Dix, insiste Cloe.

Pues dicen que ante cualquier sospecha de Covid en los infantes les harán una PCR y les aislaran en una sala, espero que lo hagan con delicadeza, de lo contrario asustaran a los niños. Y los niños cuando empiezan las clases tienen mocos, se resfrían y se contagian unos a otros porque comparten todas sus cosas, lo normal es que suceda así, pero ahora desde que está el Covid parece ser que no hubiera ninguna enfermedad más, como si de un plumazo el Covid ha eliminado los resfriados comunes. Hay una teoría que dice que muchos niños los primeros días de guardería siente que sus padres los abandonan y esto les hace enfermar porque lo sufren intensamente, claro está no todos ya que otros lo que quieren es estar con sus compañeros de juegos.

¡Guauuuu! No había oído hablar de esa teoría.

Es una teoría que se hace extensiva a todos los humanos, no solo a los niños y aun te diría más yo creo que al resto de los seres vivos también nos pasa.

Tendré que meditar sobre las veces que he enfermado y sobre todo prestar mucha atención cuando vuelva a enfermar, es muy interesante esa teoría, yo también pienso que las emociones que sentimos nos remueven hasta las entrañas, lo que nunca había llegado a pensar es que fueran las responsables de nuestras enfermedades.

Siguiendo con el tema de los niños, parece ser que no permiten a los padres que los niños se queden en casa y les obligan a enviarlos a la escuela, pero si los mandan enfermos tendrán que dar explicaciones y yo creo que tu puedes levantarte bien sin ningún síntoma y luego ir enfermando y hasta diría que con los niños esto aún es más rápido, ¿cuantas veces un niño se pone malo de morirse y al cabo de unas horas está jugando como si no le hubiera pasado nada?.

Cierto, con nuestras crías también nos pasa eso, corrobora una amiga que ha sido madre en varias ocasiones.

Todo esto genera malestar e incertidumbre en los padres, seguro que también en los profesores y los niños lo sienten todo, ¿a lo mejor es eso lo que sentís en el ambiente? Yo en Madrid no he notado nada diferente estos días.

Pues no te sabría decir, posiblemente sea eso dijo Cloe, tendremos que observar como progresa el entorno. Bueno vamos a empezar nuestra expedición, ¡vamos al puerto! ¿Alguna quiere acompañarnos?

Ninguna se apuntó ya que para las amigas de Cloe no es ninguna novedad y empezaron su camino los dos solos.

Cuando llegaron al puerto, empezaron por el puerto comercial, a Dix se le salían los ojitos de sus cuencas al ver las enormes grúas moviendo los enormes contenedores.

¿Qué hay dentro de esos contenedores?, ¿podemos ver alguno por dentro?

Los contenedores van llenos de todo lo que necesita la ciudad, desde comida hasta libros, todo lo que puedas imaginarte. Podemos verlos mientras los vacían y ponen el genero en camiones para repartir por la ciudad, el resto del tiempo están cerrados y precintados para que no haya robos y en el muelle siempre hay trabajadores y vigilantes, no es la parte más bonita del puerto pero si es la que más vida y movimiento tiene.

Entonces, ¿siempre hay contenedores por descargar?

Sí, siempre hay contenedores pasándolos de los barcos al puerto y siempre hay camiones cargando en su panza genero para repartilo.

Los que trabajan en el puerto nunca acaban su trabajo.

Se puede decir que siempre tienen más trabajo para hacer.

Interesante…

Vamos ahora al puerto pesquero.

¿Hay puertos que se encargan de diferentes tareas?

Sí, hay muchos tipos de puertos y si te recorres la costa podrías ver las diferencias, mañana iremos a la playa y te enseñaré el puerto de recreo o turístico.

Gracias Cloe, voy a aprender mucho en este viaje.

Eso espero, ven vamos, no te pares o nos pillará la noche y ya no veremos a los barcos descargar el pescado.

¿Quieres decir que vamos a ver peces?

No vamos a ver pescados, los peces capturados en las redes de los marineros dejaron de respirar en la cubierta del barco antes de llegar al puerto.

Oh, mueren en el trayecto hasta el puerto y ¿si se dieran más prisa no vendrían vivos?

¿Y para que quieres que lleguen vivos? Los humanos los consumen muertos. Como la carne, la llevan de la ganadería al matadero y los humanos la compran muerta para su consumo.

Claro, claro, pero nunca me había planteado que el pescado ya llegara muerto, es obvio y tiene todo el sentido del mundo. Perdona mi torpeza, Cloe.

Para nada, Dix, no tienes que saber de todo y hay cosas que si no las vemos ni siquiera pensamos en ellas.

Cloe ¿qué es este olor tan fuerte? Me están entrando arcadas, no sé si quiero seguir.

Es el olor al pescado, si te molesta mucho podemos no continuar.

¿Falta mucho?

No, vamos a hacer una cosa, vamos a subirnos a esa grúa y desde ahí lo ves y no hace falta que lleguemos a la lonja, en esta hora hay mucho movimiento porque están descargando el pescado y vendiéndolo, pero también es cierto que muchos le están quitando las tripas al pescado para que se lo lleven limpio y huele muy intenso.

Te lo agradezco, porque no quiero estar más cerca de ese aroma me revuelve el estomago.

Aquí también hay mucho movimiento, ¡cuanta gente trabajando!

Sí, los puertos parecen los hormigueros humanos, bien vamos a casa, por hoy se acabó la excursión.

Los dos amigos bajaron de la grúa y se dirigieron a la madriguera de Cloe donde cenaron y con un té conversaron sobre el día.

Al día siguiente y cuando todavía no había salido el sol, Cloe despertó a Dix.

Cloe, si todavía es de noche…

Por eso mismo, quiero que veas salir el sol por el mar, es sublime y no te lo puedes perder estando aquí.

Los dos amigos se dirigen a la playa y se sientan a esperar a que salga el sol.

Los humanos cuando sale el sol, aprovechan para hacer yoga y hacen un ejercicio que le llaman el saludo al sol.

¿En serio? Que bonito debe de ser.

Lo es, dentro de un rato vendrán los yoguis a la playa.

¿Los vamos a ver?

Sí, mira, Dix, ya empieza el espectáculo, le dice Cloe mientras le señala la zona por donde empieza a asomarse el astro rey.

¡Carambolas! Es muy hermoso, muchas gracias por traerme hasta aquí, nunca había visto está escena de luz y brillo con el que sale el potente sol, además el reflejo en el mar es maravilloso, el mar parece que se ha detenido por un momento para no desdibujar el cuadro que forma el sol y su propio reflejo con chispas destelleando.

Cierto, además cada día es igual de hermoso y a la vez diferente.

Así permanecieron en silencio permitiéndose disfrutar del momento hasta que llegaron los yoguis a la playa.

¿Para qué ponen esas toallas en la arena?

Ahora lo veras, hacen posturas en la toalla mientras miran hacia el sol.

¡Carambolas! Que flexibles son esos humanos y que posturas más difíciles hacen.

Sí, aprovechan la energía del sol para hacer estiramientos y las posiciones son hermosas, la música que acompañan al ejercicio me encanta, tiene tambores y platillos de mano indios.

Sí, la verdad es que es totalmente diferente a lo que yo veo en la ciudad.

Bueno se acabó el espectáculo, el sol ya está alto y los yoguis recogen sus bártulos para irse a sus casas ¿Qué te ha parecido?

¡Me ha encantado! En serio, mil gracias.

Pues ahora nos falta el baño.

¿En serio? ¡Va a ser mi primer baño en el mar!

Pues vamos, le insta Cloe mientras le estira de la mano dirección a la orilla, a por tu primer chapuzón.

¡Carambolas! Qué fría está, grita Dix mientras entra en el mar.

No pensarías que iba a estar caliente, le contesta Cloe mientras se ríe a carcajadas.

Pues la verdad es que no pensé que estaría tan fría, ja, ja.

Aunque esto no impidió que nuestros amigos disfrutaran de un reconfortante baño en el mar, mientras jugaban a mojarse como niños. Para Dix fue una experiencia nueva y muy, muy divertida.

Al terminar el baño se tumbaron en la arena para secarse.

Qué gusto tumbarse al sol, mientras mis pelitos se secan por el calor del astro, ahora entiendo que los humanos les encante venir a descansar a la playa, te quedas como nuevo, primero agradeces un nuevo día, después haces ejercicio en el agua para acabar descansando tumbado al sol sin ninguna prisa, desde luego cero aburrimiento, solo gozo.

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Pajarillo ¿hasta dónde llega la repercusión de una acción?

Desam. Ferrández nos regala un cuento para reflexionar.

Érase una vez un grupo de niños que iban jugando por la calle, se dirigían al campo de fútbol que ellos mismos habían construido con muchas ganas, maderas y piedras de diferentes tamaños junto con mucha imaginación.

De camino se encontraron un pajarillo diminuto muerto en la acera, se acercaron para ver si se movía, mientras la mayoría decía que no lo tocaran, con muecas y cara de asco, otros decían “está muerto dejarlo en paz, no lo toquen”. Uno de los chicos se acerca más al pajarito y les explica a sus compañeros que él vio en una película que cuando le pones la mano encima del pájaro, este comenzaba a entrar en calor y al poco se movía, mientras les decía esto a sus compañeros él se arrodillaba al lado del polluelo y le ponía la mano encima del animalillo.
En ese momento se hizo un silencio, en el mundo de los adultos hubiéramos dicho ha pasado un ángel, sin embargo los niños enmudecieron de simple expectación, hasta que se dieron cuenta que el pajarito después de un rato no había movido ni una pluma y comenzaron a opinar con sus vocecitas alegres, eso solo pasa en películas decían unos, otros decían ¡va! ¡¡¡Vamos a jugar!!!

El niño que tenía la manita sobre el pajarito sabía que algo había sucedido, aunque no sabía explicar exactamente qué había sido, ya que el pajarito realmente no se había movido ni un poco, agarró con suavidad al pajarito, lo dejo próximo al tronco para que los viandantes no lo pisaran y se fue corriendo del lugar para alcanzar a sus compis de juegos.
Los compañeros le preguntaron si se había lavado las manos luego de tocar al pájaro muerto, con cara de “no te acerques a nosotros hasta que no te laves las manos”, aunque al mismo tiempo ya le estaban pasando el balón, olvidando inmediatamente el asco que ellos mismos se estaban produciendo.
Los niños jugaron y se olvidaron del pajarillo totalmente.

Sin embargo, sí había sucedido algo… son esas cosas que suceden con mucha sutileza y solo un observador enfocando la vista justo en la dirección adecuada es capaz de ver, pues los niños no vieron escondida en el árbol a la mamá del pajarito y por supuesto no vieron lo que sucedió, la única que si lo vio fue la pajarita y envió bendiciones al niño que tan cariñosamente posó la manita encima de su retoño, porque gracias a este acto de amor, el alma del pajarito salió del cuerpo inerte para volar dirección al infinito, pasando por el nido y dándole un besito a su mamaita, diciéndole “mami, nos volveremos a ver” y la mami reconfortada le decía a lo que había dado vida a su bebé: “cuando quieras, cariño, siempre te esperaré” y así un acto doloroso se convirtió en un acto de amor, solo por una breve atención y una manita que ni siquiera sabía lo que estaba haciendo, ni lo que podía suceder.

Por eso no sabemos, ni somos conscientes, del alcance de nuestros actos, de lo que no tengo ninguna duda es que si obramos con amor quizás ayudemos a volar alto a otro ser y como dice el refrán “haz el bien y no mires a quien”.

Seguro que a ti también te ha hecho recordar un acto de esos que haces de forma automática y luego con el tiempo te das cuenta de la repercusión que tuvo.

Gracias por esos pequeños actos que reconfortan tantos corazones.

Libro del mes: Viajes con una burra de Robert L. Stevenson

Libro del mes

Título: Viajes con una burra

Autor: Robert L. Stevenson

Editorial: Edhasa

Año de esta publicación: 1971

Hay varias ediciones, la original se publicó en 1879

Hace unos años realizamos el camino de Santiago desde Oporto. Entrando a Santiago conocimos a una peregrina quien nos habló del Camino de Stevenson, una ruta de 240 kilómetros por las montañas centrales de Francia, nos comentó que estaba basado en un libro del autor de “La Isla del Tesoro”.

“Viajes con una burra” cuenta las desventuras de este viaje. Stevenson describe el carácter de los franceses, los paisajes y especialmente la relación con su burra Modesta tanto con un exquisito sentido del humor como con una narrativa brillante.

Al volver de nuestro “camino” fui con mi hija a una librería de libros de segunda mano, de esas que no puedes pedir un libro porque no saben lo que tienen, todos los ejemplares apilados, por temas eso sí, no te permite nada más que dejarte llevar y esperar a que un libro te llame. Y así fue, dejé a mi hija que buscase entre los libros que ella suele leer y yo me fui a curiosear por otra zona de la pequeña tienda. De pronto, un libro sobresale de entre todos, cientos de libros apilados en torres de cultura, paredes llenas y justo me voy a situar al lado de uno que sobresale apenas un centímetro. Miro el lomo y leo el título: Viajes con una burra de Stevenson. El universo me lo ha puesto en bandeja. Wow, gracias. Lo pagué y nos fuimos.

Por diferentes motivos no he podido leerlo hasta ahora, lo rescaté de un trastero donde tuve que dejar mis pertenencias y en un viaje que hice hace una semana a un pueblo famoso por ser parte del Camino de Santiago, lo comencé a leer.

Ameno, fácil de leer y con moraleja, como muestra comparto este texto que aparece en uno de sus capítulos:

“Por mi parte, yo no viajo con el fin de ir a tal o cual sitio, sino de ir simplemente. Lo importante es ir de un sitio a otro, sentir las necesidades y las dificultades de la vida más de cerca; viajo por apartarme de este lecho de plumas que es la civilización y pisar las duras piedras de los caminos”.

Ese es el espíritu que nos gusta tener y fomentar tanto en los viajes como en la vida.

Es una de las primeras obras publicadas de Stevenson, pionero en la literatura al aire libre ha convertido este libro en un clásico.

Como curiosidad decir que este viaje lo hizo en un periodo de su vida en el que no andaba muy bien de salud, de dinero, ni de amores.

Leer clásicos nos da otra perspectiva a la vida, tal y como estamos viviendo ahora diría que es incluso obligado reencontrarse con ellos. Disfrutarás de esta pequeña joya como si fuera el tesoro de una isla.

Buen camino, peregrinos.