V Encuentro Cultura y Ciudadanía

JOSE Mª ESCUDERO RAMOS, Madrid, 27 de diciembre

Auditorio Casa del Lector, Madrid

 

Uno de los eventos a los que hemos asistido este año, el pasado mes de octubre, fue el V Encuentro Cultura y Ciudadanía que organiza el Ministerio de Cultura, es la tercera vez que asistimos a estos interesantes encuentros en los que se da la posibilidad de convivir con artistas y gestores culturales y reflexionar sobre diferentes temas en torno a la cultura y la ciudadanía. Este año el tema central ha sido “Espacio público. Hacer-rehacer”.

Han sido invitados como ponentes arquitectos, filósofos, profesores, antropólogas, artistas, activistas, (Ingrid Guardiola, Emilio Santiago Muiño, Miguel Gerogiaff, Isabelle Anguelovski, itziar González, Gaia Redaelli, Rosrio Talevi, entre otros) una curiosa mezcla de personalidades que nos han abierto la mente a todas las perspectivas imaginables posibles en este momento. Es este tipo de encuentros en los que la información que recibes en tan poco tiempo es tal, que se necesitan varios días para asimilar todo lo escuchado, poner en orden y en duda ciertas creencias para así poder sacar nuestras propias conclusiones. Podéis ver las conferencias al completo en https://culturayciudadania.culturaydeporte.gob.es, os invitamos que curioseéis este y los años anteriores.

Lo que voy a narrar a continuación son las ideas que me han llamado la atención de todo lo escuchado, es una mezcla, muchas son ideas recolectadas de las ponentes y conferenciantes, muchas de ellas impactantes otras son ideas propias fruto de la reflexión.

No vemos las ciudades como son sino como somos o quizás tal y como esté nuestro estado de ánimo en ese momento determinado en el que nos asomamos al exterior para remover nuestro interior.

En una ciudad hay muchas geografías, muchas visibles, otras invisibles, la de los Sin techo por ejemplo, las hay del miedo, no vayas por esas calles que son peligrosas, la de la noche, la de las tribus, la de los artistas callejeros. ¿En qué tipo de geografía vive usted, querido lector? ¿en una que protege y potencia su forma de pensar? ¿vive en la geografía del miedo donde sobrevive el más fuerte o el más cobarde?

La mitad del país está siendo descartografiado perdiendo su identidad y sentido. La geografía rural está dejando de existir al no haber un ser pensante que le de forma. Los jóvenes huyen de los pueblos en busca de oportunidades en las grandes urbes. ¿La oportunidad que uno encuentra es la que otro ha perdido o dejado pasar?

¿Quién crea los paisajes sino las emociones? ¿Podemos ver un oasis turístico en medio de un barrio desfavorecido en donde al dar la vuelta a la esquina incorrecta te puedes encontrar con la sombra de una ciudad que crea monstruos de la nada? ¿Quién es el monstruo? ¿Aquel que vive en un barrio invisible o aquel turista que va a visitar un paisaje ficticio creado, por ejemplo, por la letra de un tango? Caminito en el Barrio de Laboca en Buenos Aires, no es real, es un producto turístico. Lo real es lo invisible a ojos del turista. ¿Qué es real en la vida? ¿Dónde quieres poner la atención más allá de los miedos? ¿Existe realmente un espacio libre? ¿Qué relación hay entre los espacios y las personas?

Existen paisajes emocionales de la inmigración, de las guerras, de las batallas y luchas a lo largo de la historia. Hoy por hoy en las mismas calles se generan memorias día a día, lucha a lucha… yo pisaré las calles nuevamente, como cantaba el cantautor, como escribía el poeta o pensaba el disidente en contra de la autoridad del momento. La plaza de Mayo no es la misma tras soportar las caceroladas de las madres que exigían saber otra verdad oculta tras los archivos de la policía secreta que guardan secretos a voces… y aún hoy se oyen esas voces calladas en forma de egrégores opresores o espíritus errantes en espera de…

Las calles tienen su memoria, aquí vivió… aquí murió, aquí escribió… Los paisajes emocionales a veces se tornan invisibles porque es mejor no recordar, otras veces no pueden olvidar. Existe la mujer, o el hombre, que vende su cuerpo o el que lo alquila por unos momentos… el vendedor de droga que ofrece la nave a aquellos que quieren evadirse de la realidad de su paisaje…

¿Quienes forman los paisajes?

Con las crisis se muestran los extremos de las personas, o sale lo mejor o lo peor del ser humano, ¿qué es lo que queremos fomentar? La cooperación, los nuevos negocios de compartir e intercambiar. Las crisis nos hacen florecer, aparecen nuevas oportunidades. Si hemos de ir descalzos, ¡qué bueno!, contacto con la tierra, si hemos de pasar hambre, contacto con nuestra esencia, si nos quedamos sin casa, seamos nómadas para ver nuevos paisajes desde otro punto de vista.

Volvemos a la era de la comunicación verbal, esta vez grabamos en vídeos o en mensajes de audio, antiguamente nuestros ancestros compartían las historias en las plazas, ahora las plazas han cambiado y no invitan a las reuniones. Las plazas son espacios de paso, sin bancos, sin árboles que nos cobijen bajo sus sombras.

El ponente nos habla de espacios… espacios que dejan de serlo en cuanto se ocupan, es mejor hablar de recintos. Incluso una cancha de baloncesto que aparentemente no tiene nada, una valla delimita el espacio urbano.

La naturaleza urbana no es naturaleza, los paisajes grises, rojos, de colores artificiales que nos recuerdan a la naturaleza… Pintamos grafitis de paisajes en las fachadas artificiales.

Nos invitan a vivir en centros comerciales donde nos juntamos por grupos en simulacros de espacios, oasis artificiales… y así nos invitan a consumir felicidad.

Tenemos que dar valor a las acciones y opiniones de los niños. Se reclama que los niños ocupen las calles, vuelvan a jugar a las calles.

Hay que recuperar la idea de la ciudad como núcleo donde se comunica y se socializa. No hace mucho, las ciudades estaban integradas en la naturaleza, ahora vamos a la naturaleza como premio algún fin de semana. Lo verde no es un privilegio.

Existe el sonido residual, el del ambiente y el concebido como contaminación acústica. El sonido te obliga a escuchar, a concentrar tu mente en la escucha activa que se convierte en amorosa cuando el sonido es bello o rememora bellos momentos y es odiosa si saca los peores de tus demonios que llevamos dentro.

¿Qué nos llama la atención de un sonido estridente? Quizás no estamos los suficientemente conectados a nuestro silencio interior.

Los sonidos de la ciudad, el ruido se percibe como sonido cuando lo aíslas, lo canalizas y haces arte. El sonido como un medio de condición social es cuando condiciona la forma en que interactuamos.

Una localidad solía llegar justo hasta donde llegaba el sonido de su campana, los límtes los ponía la ausencia de sonido.

El origen de la sociedad es el encuentro de dos personas, juntas crean sociedad, se crea un umbral que si se deja pasar a alguien, puede que acabe contigo, pero también que te puede ayudar.

Escucho que si lo marginado lo pones en el centro deja de ser marginal, sin embargo en junio escuchamos en las ponencias culturales «Letras al límite» que esa periferia de barrios marginales, a los que se les cambia de nombre para no enfrentarnos a una realidad, ya ha llegado al centro de las ciudades: la periferia ha llegado al centro de las ciudades ¿Cuál es mi realidad y cuál es la realidad que forman las palabras?

Nos dicen algo que nos hace reflexionar: El vaticano se construyó a las afueras de Roma para poder controlar Roma. Interesante punto de vista, el control de las ciudades no es cosa de ahora. El control es poder, dudar nos hace escuchar, observar y leer, también nos hará creer más convincentemente cuando encontremos las respuestas a las preguntas surgidas de las dudas. Dudar es enfrentarnos al poder, es recuperar nuestro propio poder, se duda cuando se piensa, se piensa por uno mismo gracias al conocimiento adquirido ya sea leyendo, viviendo, escuchando y observando más allá de un escaparate.

Nos dan datos espeluznantes: 56 % de los niños en EEUU pasan menos tiempo en el exterior que los presos de alta seguridad. ¿Podemos permitirnos ese riesgo o asumimos la responsabilidad de que estamos generando una ciudad que no vive en el exterior por miedos y porque creemos es más confortable esa creada artificialmente, la que vemos a través de pantallas del ordenador, tablet o móvil?

Escucho una idea que me resuena, con la que estoy cada día más de acuerdo al 100%: Por el simple hecho de estar vivo y cruzarte con otra persona puedes cambiar el mundo y es que la tecnología básica es el vínculo entre las personas no entre Redes Sociales.

No todos participamos de la misma forma ni con la misma intensidad en las ciudades. Hay activistas, voluntarios, grupos de trabajo donde nos maduramos conjuntamente. La soberanía de la ley está en nosotros. “El poder” está sobrevalorado y es preferible pensar que cada persona es un recurso posible para la ciudad como lo es Carlos Cruz, expandillero de México, quien creo una asociación para rescatar pandilleros como él. Todos tenemos una posición en la comunidad y pasar de la sombra a la luz es cuestión de dar en el interruptor adecuado.

Hablaron de las ciudades en torno al turista o al viajero, El turismo actual es confirmar en directo lo que ya se conocía a través de catálogos, libros, webs o documentales. El viajero es aquel que descubre que hay vida en otros países, es aquel que se arma de valor y, desafiando los estereotipos, va a los lugares “más peligrosos del planeta” y descubre que en el mundo hay más amor que dolor, que se vive de otra forma, sí, esa que nos hace reflexionar si realmente en occidente no perdemos la esencia precisamente por no mantener unos valores basados en el contacto con la naturaleza… eso que sobrevive debajo del asfalto y que en cuanto te despistas florece para recordarnos, siempre que miramos hacía el suelo con humildad, que nuestra verdadera esencia se esconde bajo una potente coraza de hormigón y asfalto.

Nos invitan a reflexionar cómo a través de las películas nos inculcan la estética de la destrucción, películas 2012, Terminator, Blade Runner y todas las de catástrofes… Las ciudades destruidas, un mundo arrasado, héroes y villanos, bien y mal, pero ante todo destrucción. ¿Con que fin? ¿Más miedos?¿Nos preparan para algo?

Una conferenciante muy especial nos habla de las Redes Sociales, esas que “para conectarte tienes que desconectarte”. Nos hacen vivir en torno a una efímera gratificación, ese baño de masas, la recompensa, los likes… nos puntúan. Vivimos permanentemente puntuados, adquirimos valor por las puntuaciones y perdemos visibilidad si no nos puntúan. Creamos lo que existe y lo que no existe, vivimos en una prisión digital en la que la inmediatez es lo único que existe. Terrible.

Los espacios dejan de ser localidades para ser lugares por las emociones que se viven en los diferentes paisajes… Tenemos ciudades con bicis y patinetes ocupando aceras y bancos clavados al suelo. Tendemos a visitar espacios privados, centros de ocio, en los que nos agrupamos por gustos pero tampoco socializamos. Los espacios públicos de diseñan evitando el contacto entre los ciudadanos… No hay bancos, no hay sombras, no invitan a socializar.

Es posible que estemos ante el fin del mundo tal y como lo conocemos, lo bueno es que así podemos crear uno nuevo mucho más efectivo, justo y equitativo.

Escuchad las conferencias en https://culturayciudadania.culturaydeporte.gob.es/encuentro-cultura-ciudadania/2019-redirige/archivo-audiovisual.html

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