Presente de la vida

Madrid, 2 de marzo de 2019. Escrito por Desam. Ferrández

#ProyectoBelén2019

El miércoles 27 de febrero me uno al grupo de reparto de comida y charla en Madrid, al cual estoy apuntada desde hace tiempo, lo organiza Jose Escudero [mi compañero de camino] a través de Susurros De Luz, ONG que hace que las cosas pasen.

Esa noche fuimos cuatro personitas del grupo, Marta, Ana, Jose y yo las que nos disponemos a pasear ya con la noche sobre nuestras cabezas.

Hay lugares que siempre están ocupados por esas almitas que duermen en el suelo, aunque no siempre sean las mismas, ya que muchas son casi nómadas.

Desde nuestro punto de encuentro nos dirigimos hacia esos lugares que sabemos que hay almitas con el dormitorio bajo las estrellas, o bajo un balcón que les de refugio ante el frío y el agua. Por el camino nuestra mirada está atenta a unos cartones o cajas que nos den el indicio que pueda encontrarse alguien cobijado allí. Nuestra charla es amena hasta que unas cajas a lo lejos nos pone en alerta y toda nuestra atención se centra en acercarse para ver si hay alguna personita en esa casa improvisada con paredes y suelo de cartones, asomamos nuestros ojitos sobre las frágiles paredes, sin apoyarnos, si el residente ya está durmiendo no molestamos y si todavía no ha llegado le dejamos un presente, unas magdalenas como postre o para el desayuno del tan anhelado mañana.

Hay sitios donde hay embalajes de un morador o embalajes con diferentes moradores, sea como sea algunos quieren conversación, eso es lo que más nos gusta, y otros prefieren resguardar su intimidad.

Nosotros intentamos siempre conversar, ya que creemos que es lo que más necesitan, aunque posiblemente seamos nosotros los que más necesitamos ese palique, el motivo es que nos gusta conocer a los humanos, más que repartir raciones esporádicas de alimentos.

En nuestras expediciones hemos comprobado que la comida les sobra ya que hay muchos grupos de voluntarios que salen a repartir sus viandas, por lo que hay muchos menesterosos que no quieren más que un café caliente, eso nos reafirma nuestra opinión sobre la cháchara.

La diferencia de nuestras correrías las marcan los corazones con los que nos encontramos, este miércoles en concreto fue muy instructivo, los semejantes con los que nos cruzamos eran tan iguales a nosotros que me dio vértigo, humanos con vestimentas limpias al igual que sus cabellos, ¿cómo lo consiguen?

Eso me hace pensar… y la verdad es que podría ser yo en cualquier momento en que la vida me de un revés inesperado, como a ellos, un percance que no ves venir y al final te lleva a hacer tu casa en cualquier rincón de la vía publica. Si me pongo en modo bohemia pienso ¡que bien! Todas mis pertenencias en una mochila, fuera apegos y materialismo, pero luego me pongo en modo humana y pienso en el frío y en no tener un aseo privado y se cae todo el encanto.

Historias narradas por personajes únicos que nos sorprenden tanto, como el muchacho que salio de su refugio para coger un café y una magdalena y dando las gracias se metió rápido de nuevo en el, supongo que para deleitarse del caliente líquido en su eventual jergón, con el pijama ya puesto.

Doy gracias al presente que me da la vida por la opción de aceptar y comprender al ser humano, no importa en el estado en que se encuentre, al fin y al cabo todos somos iguales, estamos hechos de lo mismo, todos somos uno.

Gracias hermanos que vivís con el cielo como resguardo por aceptarme tal y cual me presento a vosotros.

2 comentarios en “Presente de la vida

  1. María José

    Así lo creo. Nosotros podemos ser ellos. Siempre lo creí
    Después en mi vida he pasado por momentos en los que pude ser uno de ellos y me reafirmó más en mi creencia. Y en el futuro nunca se sabe…
    Ellos somos nosotros. Nosotros somos ellos.
    Doy gracias a la Vida por darme cuenta de esto.

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