28/42 Reto 42´195

En mi experiencia en Nueva York pude conocer a un sacerdote al que habían «obligado» a ir de vacaciones a la casa de Madre Teresa del Sur del Bronx. El padre Enrique vivía en Madrid y no descansaba nunca. Por eso le obligaron a desconectar. Estaba enfermo. Le conocí una noche de esas en las que iba a dar de cenar a los vagabundos. Estuvimos hablando un montón de tiempo. Me contó que el no compraba comida, la pedía en las tiendas. Comía fruta tocada, estropeada o podrida, la que iba destinaba a la basura, no se podía vender. Me dijo que hacía eso porque “si me dan de comer a mí, dan de comer a Jesús, entonces estarán más cerca del cielo”. Daba una opción de ayudar al prójimo.

Sin querer compararme con este hombre santo del que ya no he sabido más, no sé si habrá fallecido pues en aquel entonces estaba muy enfermo, mi idea es ofrecer la posibilidad de ayudar a todo aquel que tiene ese deseo y no sabe cómo, o no tiene posibilidades. A veces estamos tan metidos en nuestro mundo que no nos damos cuenta de lo que tenemos en frente.

Gracias por colaborar con mi reto

http://susurrosdeluz.com/como-colaborar-en-el-reto-42195/

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