Adolescencias

 

En muchas de las entrevistas y conferencias que he podido hacer o a las que he podido asistir en los últimos años, los entrevistados y ponentes hablaban de la figura de la madre como gran apoyo en el desarrollo de la personalidad, gracias a ello han podido conseguir sus metas, no quiero llamarlos éxitos porque quizás han llegado allí a través de muchos fracasos. La figura de la madre estuvo allí apoyando en esos de fracasos, momentos de oscuridad, de dolor para que se llegasen a cumplir sus sueños.

Son tan buenos los éxitos como los fracasos para la evolución del ser.

Una vez que se llega a meta, ¿ya está?. Se llega a la cima y ¿Ahora qué? ¿Buscar nuevas metas? ¿Dormirse en los laureles?

El apoyo moral, el estar ahí, eso…eso no pierde nunca valor, todo lo contrario, se acrecienta con el tiempo y yo lo agradezco mucho ahora.

Viendo a mi hija, mi gran maestra,  ejerciendo de adolescente, me veo reflejado en ella y recuerdo a mi madre diciéndome día a día “Tu abuelo, mi padre, siempre me decía que tú serás mi vejez”. Cuando yo hacía alguna trastada cambiaba la entonación “!vas a ser mi vejez!” como diciendo que la estoy sacando canas verdes, la estoy envejeciendo a disgustos.

Es hermoso poder comprobar como el papel de los padres dejan huella, en mi caso para bien, aunque tengamos que pasar por el valle de las luces y las sombras y hacerles sufrir, mucho en mi caso.

Pues con mi hija ocurre igual, ¿cómo tratar a una adolescente qué está haciendo algo que ya has hecho tú? Pues yo creo que primero observando sin emitir juicio. Dejando que se exprese. Muchas veces se busca fuera el apoyo que no se encuentra en casa. Somos luz y sombra. Hemos de regañar pero no aumentar su sombra. Se ha de decir lo malo que ha hecho, eso “malo” es circunstancial, es una forma de búsqueda, de rebeldía…No hemos de fomentar el fuego  para que crezca la sombra, sin embargo creo que sí hemos de hacer algo para que su luz brille más, decirles las cosas que hacen mal pero reconozcamos las que nosotros hacemos mal también, y acabemos diciendo las cosas que los adolescentes “descarriados” ¿descarriados?  hacen bien….esa frase “porque atropellé a un perro me llaman mataperros”… crean una identidad que no es real…Nosotros construimos y etiquetamos, fomentamos y creamos con nuestras palabras. Pero somos luz, aunque lo olvidemos, aunque pasemos por el túnel más oscuro, somos luz.

Un joven tiene demasiados estímulos que confunden…los tenemos los adultos con que ¡no podemos exigirles!, tenemos que educar,  estar muy atentos de las señales y ser ejemplo, convencerles. ¿Qué ejemplo queremos que vean?¿ A gurús absorbidos por su propio ego? ¿a políticos corruptos? ¿famosetes de lengua blanda? ¿Cuál es el ejemplo que están viendo? ¿Belén, Nicolás, corrupción…?

Y no olvidemos el fomento del alcohol, el sexo y la nueva moda de crear identidades que hacen de las personas objetos de consumo que se han de vender con la mejor publicidad…las redes sociales son escaparates de postureo “porque yo lo valgo”… creamos esas identidades para gustar, no esperamos que nos gusten por como somos…Vaya cacao

Los niños dicen barbaridades al azar sin pensar en las consecuencias, las decimos los mayores sin recordar que el WhatsApp no entiende entonaciones, ¿Qué queremos que hagan los niños?.

Cada vez se quiere llegar antes a ser adulto, sin embargo el cerebro, el cuerpo, las hormonas tienen un ciclo y como se pase de alto una de esas fases se puede perder desarrollos tan importante como el de la empatía, esencial en el proceso de crecimiento espiritual y personal.

Hay documentales que hablan de la manipulada adicción al sexo por parte de los adultos, el porno es la segunda industria online,  “el sexo es vida” puedes leer en los periódicos gratuitos, anuncios de prostitutas en todos los coches de Madrid; posters con locales de masajes con descuento por aniversario, películas, música que incita y provoca que cada vez se llegue antes y más confusamente al sexo y al menosprecio de la mujer. Estamos creando objetos sexuales, productos de consumo, de usar y tirar.

El sexo salvaje está llegando a la adolescencia en forma de Ruleta de sexo…el carrousel…!atroz!. Contagios, desgarramientos vaginales porque las niñas no están excitadas, embarazos no deseados…pero es el juego…¿Quién gana? El que se corre el último. Somos productos de consumo y entretenimiento. Todos perdemos un poco. Al crearnos adicciones nos bajan la frecuencia, nos hacen débiles, pensamos en nuestra adicción y no prestamos atención a cosas más importantes. Nos aborregan.

EL alcohol, esa droga legal, cada vez empiezan antes, pero claro, somos hijos de la movida madrileña, el alcohol no es malo, ni las drogas…viva la fiesta y a perder la conciencia…en vez de fomentar la búsqueda y alentamos en nuestro crecimiento personal,  nos reímos de la perdida de la «consciencia».

Vivimos en una sociedad bipolar en la que exigimos a nuestros hijos que dejen el móvil mientras nosotros lo tenemos  en la mano y lo miramos cada minuto, ¡a ver cuántos mensajes nuevos tengo!…!es que yo lo uso para trabajar!…pues vamos a poner orden y horarios pues todo puede esperar menos la educación correcta de nuestros hijos.

Tengo que educar a mi hija en un momento de la sociedad con demasiadas distracciones y manipulaciones ¿Cómo he de hacer?

Sin duda fomentando su lado de luz, haciendo que se enfrente a su sombra y viendo las señales y los mensajes del universo. Yo confío. Confío en la providencia, tengo fe, creo que todo pasa por algo y doy gracias por poder estar atento y poder captar las señales que me hacen estar todavía más pendiente de  sus luces, aunque sea a través de sus sombras, que pensándolo bien es tal cual me he formado (me estoy formando) yo.

Agradezco por poder estar atento y por la ayuda que tengo y sobretodo agradezco a mi hija por todas sus enseñanzas.

 

 

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