Almas

Escrito por Desam. Ferrández

Cuándo dos almas cruzan sus miradas nadie se da cuenta, ni siquiera los cuerpos que las transportan son capaces de intuir que a partir de ese momento nada será igual y que comienza una nueva etapa.

 

Ese guiño de vida siembra una semilla que no podemos saber cuándo germinará y mucho menos sí dará frutos y para cuándo, solamente la energía de este par de almas ha sido consciente del encuentro, de ese instante breve pero intenso en el cual se han saludado, parándose el tiempo exacto para que ese intercambio de información se pueda dar, para facilitar los recuerdos de otras vidas.

 

Y yo me pregunto, en ese fugaz instante en el que dos miradas se cruzan ¿qué se está trabajando para que se reconozcan e incluso se acuerden de si hay algo pendiente o no? Quizás el recuerdo de un hombro callado, un baile apasionado o incluso un proyecto gigantesco, que seguramente y por esas cosas fijas de la vida cómo es la muerte, se viera truncado el camino conjunto que llevaban y ahora a simple golpe de vista se reconozcan y quieran llevar a término su plan.

 

Que romántico sería si al final, el proyecto gigantesco fuera formar parte de la misma energía, sentir plenitud sencillamente con estar cerca y ser felices porque la vida es para celebrarla. Y seguir felices solo porque el otro es feliz, porque ha tenido un día espléndido, o sólo porque han vivido con presencia cada minuto del implacable reloj.

Y rizando el rizo diríamos que siendo felices solo por vivir, por poder caer y volverse a levantar y en ese ponerse en pie, sujetar la mano de alguien que atraviesa una etapa en la que necesita aliento y estas dos almas complementadas totalmente ofrezcan una mano cada una para asir con fuerza a esa otra alma que hoy, no importa porqué, se levantó cansada.

Todo esto simplemente por un intercambio de miradas, toda ésta sabiduría guardada en nuestro archivos secretos tan bien custodiados que hasta perdemos la contraseña y con ella toda la información, hasta que un día y por esas cosas del destino te cruzas con ese alma casi mágica, que hace que recuerdes de nuevo la contraseña y despiertes las ganas de amar y vivir apasionadamente, casi hasta con lujuria, porque no quieres volver a perder ésta energía que reconoces perfectamente como el alma que calza tu mismo modelo de botas.

 

Esas almas que se abrazan para reconocerse, incluso al abrazar a otras marcan ese latido diferenciador de las almas vibrantes, reconocibles en la oscuridad por la luz que alumbra sus propios caminos e invitan a otros a unirse en ese andar imparable hacia su proyecto y más allá.

El proyecto más impresionante: “VIVIR”

 

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