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Acerca de Susurros de luz

Susurros de luz, la asociación que hace que las cosas positivas pasen y además las cuenta.

Un instante en un tren

Pensamiento poético compartido por Desam. Ferrández

Y de repente me alejo…
Me distancio de tus células
Y aún así te siento

Parece que te llega mi pensamiento porque me llamas
Mientras te escucho, observo lo que hay a mi vista
Parcelas de huertos bien definidas por la mano del hombre

¿Cómo sentirá la tierra el arado separando sus carnes y penetrando hasta sus entrañas?
Las plantaciones delimitadas por caminos de tierra

Parece que las dibujó un ingeniero loco

Desiguales, de tamaños y colores diferentes

Desde lejos aparece como una estampa bonita

El ingeniero ¿quería agradar a los viajeros o tuvo un día extravagante y se dejó guiar por la intuición irracional del abstracto?
El agua salpica cada brizna de lo plantado sin mirar si la necesitan o no, simplemente cae y se deja resbalar por la hoja, o tronco, creyéndose bienvenida porque se sabe necesaria.
¿Cómo se sentirá el árbol inundado, cuando siente que la desvergonzada agua pasa de su opinión y sigue cayendo sin cesar?

¿Le dirá amablemente «deja de mojar mi cuerpo, ya estoy saciado» o perderá la compostura agitando bruscamente su tronco para sacudirse de las pesadas gotas?
Quiere proteger los delicados brotes, sus retoños, de la inmensidad de las gotas.
Sigo mirando y confirmo que el diseñador del valle estuvo poseído de una inspiración libre.

Dio permiso a garabatos y círculos para que salieran de su cabeza cual niño con crayolas nuevas que las quiere estrenar todas, no importa si no cabe más color en el mismo folio

Solo importa que todas participen, como si estuviera creando el mundo y no pudiera faltar ni un solo color en la paleta del creador, para luego mezclarse entre ellos

Al igual que hacemos los humanos gracias a los círculos que nos desplazan de un lado al otro del enorme balón que hace de sujeción a nuestros pies

¿Y si de repente la gravedad famosa se fuese a otro lado, que pasaría con los millones de habitantes, a donde caeríamos?

¿O, simplemente flotaríamos en la inmensidad de las nubes para darnos el placer de tocarlas como tantas veces hemos deseado?
Me apetece flotar, hoy que llueve, ¿cómo se sentirá la nube mojada?, ¿como será el tacto de la nube de algodón mojada?

¿Habrá quejas hacia las nubes que viven más altas porque les mojan sin mostrar ningún respeto por las que están por debajo?

¿Se sacudirán del agua externa, o simplemente mirarán resbalar las gotas?

Seguro rocían con el agua interna tirada a diestro y siniestro en un ataque de poder

Y todo este pensamiento en un largo silencio en el que la voz no sale de tus labios

El que si habla es tu corazón

Que con ritmo imparable dice que me ama

Gracias, amor

RemoVidas de Míriam Tirado

Título: RemoVidas, historias a flor de piel

Autora: Míriam Tirado Torras

Nº de páginas: 288

Editorial: Urano

ISBN: 9788417694258

Año de edición: 2021

 

Confieso que cuando me llegó la nota de prensa de RemoVidas consideré que era «un libro más» escrito en y sobre el confinamiento. No podía estar más equivocado. Pedí el libro a Ediciones Urano, me llegó justo en un periodo de entre lecturas así que aproveché para colarlo entre otros libros pendientes. Leí un capítulo, otro… no entendía muy bien… seguí leyendo, me metí de lleno en las historias hasta quedar cautivado por el conjunto. Sensacional.

«RemoVidas, historias a flor de piel», la reciente novela de la escritora Míriam Tirado, es un libro que trata sobre un año de vida en el que los protagonistas están interconectados por ese fino hilo por el que estamos unidos… ¿Cómo era esa teoría? Seis grados de separación… ¿la conocéis?.

Merece una mención especial la narración dividida por “mundos”, cada personaje en el suyo y el lector en todos, observando, empatizando con cada uno de los protagonistas, que no son pocos.

«RemoVidas, historias a flor de piel» es uno de esos libros que no habla sobre la teoría de la empatía o la compasión, te hace sentir cada una de las emociones como si las estuviésemos viviendo.

RemoVidas cuenta un poco de la historia de cada uno de nosotros, en no importa que lugar, ni en qué momento de nuestras vidas, eso sí, con una pandemia de fondo. Las emociones que nos cuenta, que nos hace sentir, son las que todos podemos haber tenido, o podemos tener, en cualquier momento de nuestras existencias.

¿Cómo siente una hija adolescente? ¿Una madre, una abuela, una hija?. EN 288 páginas he vivido muchas vidas, me he emocionado y me he sentido identificado con abuelas, abuelos, madres, padres, hijos, hijas, y escribo identificando el género porque es importante saber que una abuela no siente lo mismo que el abuelo, un hijo lo mismo que una hija, ni una suegra igual que un yerno.

Todos tenemos una personalidad y cada uno hemos de respetar las “características” del prójimo. El día a día lo hace complicado, la convivencia es difícil y más aún en tiempo de pandemia, aunque esto, no lo olvidemos, es circunstancial y también pasará. Las emociones siempre están ahí, cambiando de escenario pero en el mismo teatro del mundo… cada uno en el suyo. <<Removidas>> nos ayudará a ponernos en la piel del otro.

Enhorabuena, Míriam, tu obra tendría que ser lectura obligada en los colegios.

Reseña realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Conversando con Antonio Martínez Navarro

Fotografía cedida por Antonio Martínez Navarro

Conocimos a Antonio Martínez Navarro en unas conferencias en Castellón de La Plana, de eso hace ya unos años. Nos demostramos admiración mutua pues Antonio es el ejemplo vivo del espíritu de Susurros de luz: entrega, servicio y arte, mucho arte.

Para quién no te conozca, ¿quién es Antonio Martínez Navarro?

Un soñador, con tendencia a enfrascarme en diversos proyectos. Trabajo en sanidad, en el mundo de las conductas adictivas, soy cuenta cuentos, padre y más cosas.


Tienes publicado un libro llamado Cuentos Interiores ¿hay alguno más en camino?

Publicado sólo tengo este libro, «Cuentos interiores», escritas tengo varias cosas pero aún no me he animado a publicar.

¿Algún cuento favorito?

En la filosofía y literatura Sufí hay bastantes que me gustan mucho.

¿Algún cuentista favorito?

No tengo un cuentacuentos favorito, para mí los mejores cuentacuentos son los niños, cuando hago una sesión y saco mi fábrica de cuentos y allí mismo, entre todos, fabricamos un cuento. Donde me siento muy cómodo es en los cuentos espirituales destinados al público adulto, pero contar cuentos a niños y que se queden quietos escuchando con entusiasmo… uf, eso, aparte de ser muy bonito, es un gran reto.

Eres cuenta cuentos, dinos el secreto para contar un buen cuento.

Para mi en el arte de contar un cuento, el cuentista tiene que visualizarlo, sentirlo, después está la técnica narrativa, la modulación… Pero si no se vive la historia no hay verdadera comunicación.

Hace unas semanas entrevistamos a Juan Pedro Romera, nos dijo que «Contar un cuento es el acto de amor más grande que existe».

Muy bonita frase de Juan Pedro Romera… poco más que decir, para mí es entrega, pero sí, el amor y la entrega van cogidas de la mano.

Cuéntanos el desafío que tienes a la hora de contar cuentos.

¿Mi desafío a la hora de contar cuentos? Bueno, soy tartamudo, jajajaja, creo que es bastante desafío.

¿Y para escribirlo?

A la hora de escribirlo, pues escribo en el ordenador, me siento mucho más cómodo y rezo para que los elementales de la informática no estén juguetones y hagan travesuras en el ordenador. Hace un año perdí unas 70 páginas de una novela que estaba escribiendo y ayer mismo perdí 19 páginas de un nuevo trabajo.

¿Qué proyecto solidario tenéis entre manos?

Ahora estoy en varios proyectos, uno de combatir la soledad no deseada, otro en el que se trabaja el envejecimiento activo. El de la soledad no deseada lo desarrollamos desde la mesa comunitaria del barrio de San Isidro en Valencia, con el proyecto “A más comunidad, menos soledad”, donde los comercios, la falla, los bares… están haciendo una buena labor de rastreo. El proyecto de envejecimiento activo lo desarrollo junto con una compañera de trabajo y, bueno, me olvidaba, participo en un improvisado banco de alimentos que llegamos a unas 15 familias, no es mucho, pero es. Tengo la suerte de trabajar con unos compañeros que el tema solidario lo llevan en las venas. Me ha impresionado la falla del barrio de San Isidro, que también participa en la mesa comunitaria del barrio y, la verdad, es que tienen una gran capacidad de trabajo. Digamos que estoy contento en esta labor que le dedico unas horas, varios días a la semana, no es una dedicación que le destine un gran tiempo.

También estoy en un grupo de danzas concheras, de tradición mexicana, de los toltecas, olmecas, chichimecas…. y desde esta agrupación prestamos algún tipo de ayuda a los danzantes originarios, hay mucha pobreza entre la población indígena u originaria como les gusta que les llamen.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con el pequeño Antonio de 17 años, ¿qué consejo te darías?

Uf, intento dar pocos consejos pero venga ahí voy: si pudiera echar la vista atrás me diría «Tonet no pierdas el tiempo en tonterías, dedícalo a las cosas importantes».

¿Qué pregunta te harías si tuvieses que entrevistarte?

Si me entrevistara a mi mismo me preguntaría: como escritor y cuenta cuentos, ¿tienes historia propia?

Y la respuesta es…

Mis historias y mis historias prestadas, hacen más rica mi verdadera historia.

Dinos un libro que te ha marcado la vida, ese en el que hay un antes y un después…

Mi familia y otros animales de Gereald Durrell

¿Y una película?

Una película… «La princesa prometida». Pasé una mala etapa por la ruptura con una novia y me refugié en el desaparecido cine Oma del Puerto de Sagunto y allí, con ésa película, mi alma se nutrió y volví a ser ese chico alegre y soñador.

Gracias por tu tiempo…en cuanto nos volvamos a ver nos damos un abrazo de corazón con corazón. Gracias por todo lo que haces por el bien del mundo.

Un abrazo como los de los guerreros originarios, corazón con corazón.

De momento, el abrazo es de corazón a corazón. Gracias, Antonio

Fotografía cedida por Antonio Martínez Navarro

Entrevista realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Morir, el Último Tabú de Toni Sánchez Bernal

Título: Morir, el Último Tabú

Autor: Toni Sánchez Bernal

Editorial: Kolima Books

ISBN: 978-84-17566-38-8

Nº de páginas: 181

El libro «Morir, el último tabú» es tan apasionante como el tema que trata: la muerte. El escritor Toni Sánchez Bernal ha entrevistado a doce representantes de las principales religiones y corrientes espirituales de todo el mundo, doce personajes que transmiten amabilidad, bondad y amor hacia su cuerpo e incluso hacia el de los lectores. Sin duda, es una obra sobre la muerte en donde lo que más resalta es el respeto.

El libro cautiva con la lectura de cada entrevista. La explicación de cómo entienden la muerte las diferentes religiones, contado por personas cultas, y el tratamiento que dan al cuerpo sin vida y al alma viva, me ha enganchado nada más abrir esas tapas negras cual el luto o pájaro de mal agüero.

Lo que más me ha sorprendido es la veneración que declaran hacia la vida y hacia la muerte, hacia el viaje que comienza el alma al morir el cuerpo físico.

Es verdad que las diversas religiones difieren en cuanto a las pompas fúnebres que se celebran con cada cuerpo inerte, sin embargo no difieren en lo fundamental, el amor que declaran a ese cuerpo, tratado como templo casi divino, que merece toda honra pues es «nuestro traje» en esta vida que estamos viviendo. Todos los entrevistados hablan también con mucho cariño sobre el alma que va abandonar el cuerpo y sobre el karma, pero no de ese karma castigador que nos suelen vender, sino del karma que dice que «una acción que yo haga en esta vida actual, tiene repercusión en mí en esta vida, y quizás, o y además, en otra vida», de ahí el unánime mensaje de todas: haz bien y recibirás bien, ama y serás amado. Esto está muy trillado, lo sé, sin embargo el mensaje, dicho con palabras tan hermosas como las que utilizan los entrevistados a lo largo de libro, suena tan bello que me hace reflexionar: no quiero maltratar mi cuerpo, el templo divino que utiliza el alma como atuendo; es más, lo bendigo y le agradezco todas y cada una de las experiencias que me ha permitido vivir sin miedo a la muerte, porque tenemos la certeza de que vamos a morir: nacemos, vivimos y morimos, a veces no nos da tiempo de vivir, pero lo que es seguro es que nos da tiempo de morir.

La religión musulmana respeta tanto el cuerpo, aunque ya no tenga vida, que después de muerto se lava, se seca y se le ponen perfumes especiales, para que esté limpio y purificado, pues se va a encontrar con Allah. Después se amortaja con telas blancas sin costuras y se lleva directamente para la oración. Lo entierran orientado hacia La Meca.

En el hinduismo, por ejemplo, se quema el cuerpo para que el alma no tenga apego y viva el siguiente viaje con celeridad porque aquí ya no hay nada que hacer, ya ha vivido esta experiencia; ¿siguiente paso después de la muerte?, elegir otro cuerpo, otro vehículo para vivir otras experiencias.

Juan Carlos Ramchandani, presidente de la Asociación Hindú Veda Dharma, dice: «Somos almas espirituales y el alma espiritual es una chispa divina que es igual a Dios en calidad aunque infinitamente más pequeña en cantidad. Estamos dentro de un cuerpo material que está hecho de cinco elementos (fuego, tierra, aire, agua y éter) y esta alma ha ido reencarnando en diferentes cuerpos».

El Lama Thubten Wangchen, budista, presidente de la Casa del Tíbet en Barcelona, nos dice: «El alma sale del cuerpo en el momento de la muerte y busca su futura reencarnación. Si progresas, la próxima reencarnación será mejor, hasta llegar al nirvana y salir de esto». Una forma de morir tranquilo es desprenderse de las pertenencias, donándolas a un monasterio o alguna familia necesitada, en cuanto intuyen que la muerte está próxima.

Shojaeddin Shahnavaz dice: «Para el sufismo la muerte no existe, es solo convertirse. Se encarna mientras se necesita aprender. Cuando en la escuela suspendes, vuelves a repetir curso con compañeros nuevos, incluso una aula nueva y profesores nuevos. Pues esto es igual, por eso en esta vida más vale dejar la ignorancia y trabajar intensivamente para no volver a reencarnar». Uno de los ritos mortuorios que practican es leer el Coran con música de daff en honor al ser querido que se ha ido.

Itziar Torrecilla Gorbea, taotísta, dice: Según el Tao, al morir puedes emprender diversos caminos por eso se trabajan tanto en vida ciertos ejercicios, disciplina que va provocando una especie de alquimia interna, manteniendo la energía y preparándose para el devenir después de la muerte. Se cultivan para ir al siguiente nivel, hasta unirse al Tao.

Marta Matarín, Brahma Kumaris, movimiento espiritual que cree en la reencarnación, dice que «el alma, cuando llega el momento, deja el cuerpo y se va a otro cuerpo en otro lugar. Para dejar de ver la muerte como un tabú, hay que normalizarla como parte de la vida y hablar de ella con naturalidad».

Moshé Bendahán, judío, dice: «La muerte es la finalización de un periodo. Una vez el proyecto mundo finalice tal y como lo conocemos, comenzará la resurrección de los muertos, donde cuerpo y alma podrán vivir eternamente en armonía. Somos la memoria de nuestras acciones, cada uno en base a sus recuerdos, estará en el Paraíso o lo opuesto. Debemos entender la muerte como una mudanza, un tránsito, donde el alma recobra su estado de cercanía al Creador, y ya no hay barreras».

Todas las religiones que creen en la reencarnación piensan lo mismo, aunque lo expresen con diferentes palabras la esencia es la misma. En esta vida tengo las experiencias necesarias para aprender ciertas aptitudes, como tengo muchas cosas que aprender no lo puedo hacer en una sola vida, por lo que en esta vida aprendo varias aptitudes y el siguiente cuerpo que el alma elige le permitirá tener otras experiencias, otros aprendizajes y así el alma continua con el Samsara, o rueda de encarnaciones, que sean necesarias hasta llegar al Nirvana, que sería lo más alto que puede alcanzar el alma. Llegar al nirvana suena muy bien, para ello hemos de cuidar nuestro templo tanto física como mentalmente, hasta que lo alcancemos siempre podemos ser nuestra mejor versión en esta tierra y para eso hace falta observar nuestras actuaciones, el impacto que generan en los demás, si el impacto es bueno estamos en el buen camino, si el impacto no es bien recibido igual sería conveniente cambiar algo.

A la pregunta que plantea Toni Sánchez Bernal a sus entrevistados ¿cómo crees que afrontarás tu propia muerte? Responden:

Juan Carlos Ramchandani: «No lo sé, pero me gustaría qué fuese una celebración con cantos de mantras».

Shojaeddin Shahnavaz: «Supongo que tranquilamente, fluyendo y aceptando».

Padre Angel, cristiano: «Lo importante es percibir que el comienzo de la vida y el final son gratuitos y están en manos de Dios».

Lama Thubten Wangchen: «Aceptándola. Es la naturaleza. Es muy importante como vives tu muerte de cara a tu próxima encarnación».

Marta Matarín: «No lo sé, aunque creo que será plácida. Me gustaría que mis pensamientos finales me guíen, que la energía se pusiera en el centro de la frente y de ahí se echara a volar al mundo de la luz».

Mª Jesús Albertus, doctrina espírita: «Sé que nos estarán esperando nuestros seres queridos e intentaré irme tranquila. Hay un dicho espírita que dice “el mal que me hacen, no me hace mal. El mal que yo hago, sí me hace mal”».

Quiero dar las gracias a Toni Sánchez Bernal por los testimonios tan apasionantes recogidos en este libro que hacen que perdamos el miedo a la muerte y nos hace reflexionar con preguntas delicadas como: ¿Qué pasa cuando morimos?, ¿cómo hacer de la muerte algo natural ante los niños? Y otras muchas que podéis leer en «Morir, el último tabú».

Al final del libro y como colofón, Toni nos recomienda vivir el momento: Podemos morir hoy, mañana o dentro de años. Celebra que hoy puedes decir a un ser querido te quiero, ahora es el momento de vivir, bailar, abrazar, amar, reír, llorar…

Vive aprendiendo de la vida, ¡vive!.

Reseña realizada por Desam. Ferrández

Los efectos curativos de la medicina energética de Shannon McRae

Título: Los efectos curativos de la medicina energética. Emociones y creencias que sanan

Autora: Shannon McRae

Nº de páginas: 208

Editorial: Amat Editorial

ISBN: 9788497359689

Año de edición: 2019

<<El pensamiento de que vamos a enfermar causa una resistencia al flujo de salud; se parece a poner límites a que vengan cosas buenas a nuestra vida>>

Shannon McRae es doctora en Psicología por la Universidad de California y por el Clayton College of Natural Health, donde se especializó en nutrición y salud holísticas. Hipnoterapeuta autorizada, ha ejercido como maestra de reiki y de tacto terapéutico durante varios años en Olympia, Washington. Durante los últimos diez años McRae ha publicado sus artículos, de forma ininterrumpida, en el Well Being Journal y, actualmente, es conferenciante, consultora y sanadora energética.

«Los efectos curativos de la medicina energética» es un título muy correcto porque, como bien dicen a lo largo del libro, «no hay ningún médico, ningún sanador, que pueda ayudar a sus pacientes si estos no están decididos a participar en su curación» por lo tanto la medicina energética puede tener efectos curativos pero estos serán eficaces proporcionalmente a <<las ganas que el paciente tenga de ser sanado, al deseo profundo de su curación, que entienda la importancia de la concentración y adquiera un compromiso con su sanador>>, pues la sanación la hace realmente el paciente a través de un trabajo en equipo con el médico o sanador.

Los sanadores acompañan, guían y aportan sus dones, la sanación la hace cada uno, pero lo primero es “querer sanarse”, ya sea por los efectos curativos de la medicina energética o la tradicional. El efecto placebo es ese mismo poder de sanación innato en el ser humano. Ojo, también existe el efecto nocebo, que es justamente lo contrario, el poder de enfermar pensando en que algo te hará mal.

Nos ha llamado la atención el subtítulo del libro, «Emociones y creencias que sanan» porque no solo escribe sobre “emociones”, también menciona la palabra “creencias”, y habla no desde el punto de vista de la enfermedad sino desde la sanación. Emociones y creencias que sanan es mirar la vida en positivo. Otros libros que hemos leído se suelen enfocar más en las creencias limitantes que nos hacen enfermar pero el mejor médico es el que habla de la salud no de la enfermedad, el mejor sanador es el que habla de salud…

A lo largo del libro aporta información de personalidades importantes en el mundo de las ciencias, entre otros menciona al físico cuántico, Amit Goswami, (El médico cuántico, Ciencia y espiritualidad) y al doctor en biología, Dr. Bruce H. Liptom, (La biología de la creencia, El efecto luna de miel) a quienes tenemos especial aprecio pues fueron nuestras dos primeras entrevistas cuando éramos Revista Imo.

Shannon McRae hace un breve pero muy ilustrativo recorrido por su vida, incluyendo infancia y adolescencia. Nos explica la difícil e incomprendida que se ha sentido en algunos momentos de su vida pues desde pequeña “siente o ve” cosas que no podía callar, por lo que su madre siempre intentó que estuviese aislada. Para la autora no era sencillo quedarse callada cuando sentía ciertas cosas gracias a sus dones de intuición y percepción energética.

A lo largo de las 208 páginas del libro, Shannon nos cuenta sus secretos para sanar, para mí, como guía de meditación y maestro de reiki, me vienen muy bien sus pautas para hacer mis sesiones mucho más productivas y sanadoras, por cierto, quería decir algo de lo que hablo en mis cursos: la diferencia entre sanar y curar es que uno puede curar una herida pero hay que sanar la causa que generó esa herida. Shannon da mucha importancia a la participación del cliente, no los llama pacientes: «La posibilidad y probabilidad de sanación se convierte en realidad cuando la intención, el pensamiento y el deseo están en armonía para que la sanación tenga lugar». Habla de las emociones más comunes que nos hacen enfermar, nos habla del perdón, de querernos más, de creer en nosotros… ¿A cuántos de nosotros nos cuesta perdonarnos, amarnos o reconocernos merecedores de algo especialmente bueno? Las creencias limitantes dejan de tener poder tan pronto como las reconozcamos, por eso es tan bueno recordarnos, como hace la autora, la capacidad que tenemos de enfocar la atención en los pensamientos positivos, creer en nuestras capacidades, amar y sentir cada emoción. Las creencias nocivas dejarán de tener el pernicioso efecto en nosotros una vez nos demos cuenta de ellas y las dejemos ir.

«Los efectos curativos de la medicina energética» es un libro muy recomendable para todo tipo de lectores por lo que aporta en relación a la física cuántica y la medicina energética en un lenguaje muy entendible; por las experiencias personales que comparte de forma comprensible y porque Shannon McRae no intenta convencer, simplemente nos narra sus propias experiencias con sinceridad y humildad.

<<Centrando los pensamientos en la salud total en vez de la enfermedad, la coherencia viene al cuerpo>>.

Nos ha encantado. Gracias, Shannon MacRae, por compartir todas las experiencias que mencionas en «Los efectos curativos de la medicina energética. Emociones y creencias que sanan». Hacen mucho bien.

Reseña realizada por Jose Mª Escudero Ramos

Editorial de Abril 2021

Programar

De niño he visto mucha televisión, muchos programas de música, documentales de la 2, Los Ropper, Un, dos tres, Aplauso, La bola de Cristal, Fraggel Rock y muchas películas: Love Story, La fuerza del destino, Platoon, Top Gun… a mediados de los 80, escribí un texto que hablaba sobre las películas que hacen que tengamos sentimientos, a ver si lo puedo recuperar y lo comparto en otra entrada.

Hace poco vi una charla Ted de Ethan Hawke en la que habla del día en que salió del cine de ver Top Gun, fue con su hermano, este se alistó en el ejercito y Ethan se metió a actor. Las películas nos marcan y condicionan nuestras vidas. Curiosamente tras el éxito de Top Gun el ejercito de Estados Unidos encabezó la coalición internacional en la primera guerra del Golfo. La generación Top Gun tenía su oportunidad.

Recuerdo los comienzos de esos programas concurso de niños domesticados para imitar, para bailar con movimientos sensuales imitando a los artistas de moda, reguetón incluido, mientras los padres y las madres lloran de emoción entre el público. Imitamos lo que vemos. Aprendemos a través de la imitación. Los humoristas imitan para hacernos reír, los famosos se acaban imitando a ellos mismo cuando comienzan su declive… Adquirimos un rol, un papel de actriz o actor en el teatro de la vida y cuando nuestro yo no va por el mismo camino que nuestra máscara, nuestro personaje, imitamos nuestro propio papel, a nosotros mismos, en este roll que adaptamos cuando ese ego crece demasiado.

Recuerdo que no hace muchos años, para saber cuanta gente veía la televisión, dejaban unos cacharros en unos cientos de hogares y las estadísticas calculaban la audiencia de miles de espectadores de los programas, según SOFRES, lo mismo algún lector todavía se acuerda. Ahora ya no hace falta molestar a las familias para convencerlas de que pongan un cacharro extra a cambio de una tarjeta regalo para gastar en unos grandes almacenes. Gracias a las tecnologías, los que “controlan” las audiencias saben quiénes, cuándo y dónde nos conectamos. Si tú televisor plano tiene cámara, hasta podrán ver cuantas personas hay en el salón viendo el electrodoméstico de mayor tamaño que tienes en tu casa. Jordi Nadal, editor de Plataforma Editorial me comentó que no se fiaba de una familia cuya televisión ocupase más espacio que su biblioteca. Se puede argumentar que se leen libros electrónicos, pero para el buen lector no es lo mismo. Se retiene mejor leyendo en papel, una casa con libros es como tener en el dormitorio el armario de Narnia.

De un tiempo a esta parte la televisión pierde poder y adquiere fuerza los gadgets electrónicos tipo ordenadores (computadoras), ya sean de Windows o de Mac, hay muchos sistemas operativos, algunos son de libre disposición pero estos dos son los que se llevan la fama, parece que lo gratuito nos asusta y se paga cantidades importantes de dinero por tener lo último creyendo que es lo mejor.

Guillermo Puertas, el creador del sistema operativo Ventanas que nos mantiene a todos en vilo por si nos entra un virus en el PC… Cosa que con Apple no pasa, es tan bueno que no necesita anti virus.. ahora que lo pienso… ¿Nos estarán programando con tanto programa en los ordenadores, virus, anti-virus, televisiones y radios?


Programa de televisión o radio: Espacio de radio o televisión para re-llenar vacíos existenciales.

Programación: Parrilla de programas, horarios.

Programar: Un juego, una aplicación, una mente.

Programa para el ordenador: Sirve para tener un documento de texto, de cálculo, de edición de imágenes… un sistema operativo.

Informar: Dar informes; dar forma a un cuerpo; ser la forma sustancial de algún cuerpo; formar, perfeccionar a alguno por medio de la instrucción.

Informativo: Se supone que es el medio de comunicar noticias objetivamente pero puede que resulte ser: dar indicaciones que orienta acerca de cómo hacer algo*.

Sin duda vivimos en la sociedad del ruido y las programaciones en los canales y en plataformas digitales. El ruido que hay en Internet, en las redes, y nos llega en formato de píldoras de tres minutos entre exclamaciones: “¡mira lo que ha dicho!”… pero si esto lo llevamos oyendo diez años… “es que bueno recordarlo ahora”. ¿En serio lo hemos olvidado? Pues hay que empezar a trabajar la memoria. Si hay que ver vídeos, habrá que hacer algo para retener en la mente todo lo que nos llega, quizás por eso sea mejor leer para integrar mejor. El ver esas píldoras nos hace dormir. Creemos que vemos vídeos para despertar pero en verdad son píldoras para dormir.

No recuerdo donde leí el otro día que los cuentos para niños son para que los niños duerman y los adultos despierten. Creemos que hemos inventado las palabras despertar e iluminar: “estoy iluminado”, “es que estoy en una frecuencia muy elevada”. Solo por creernos eso, ya nos situamos en una frecuencia más baja. Quizás el que esté elevado no habla ni de frecuencias ni de dimensiones sino de aquí y ahora que, por cierto, es el mejor momento para mantenerse despierto.

Yo no soy quién para decir que se apaguen las televisiones pero sí puedo aconsejar leer entre líneas… las 576 líneas horizontales de la televisión en el sistema europeo, las del ordenador o las de cada lectura, ya sea en periódico, tablet, libro o epub.

La máquina más perfecta en el universo es el cuerpo humano, el peor virus es la manipulación, puede contagiar miedo y hacernos enfermar.

Si tu PC funciona con el sistema operativo Windows ¿Quién no ha sentido alguna vez cierta angustia al encender un ordenador tras amenaza de virus?

Otorgamos demasiado poder a lo externo cuando la fuerza está en nuestro interior. Apaguemos de vez en cuando los electrodomésticos y encendamos nuestra llama interior, no seremos iluminados pero iluminaremos, al menos, nuestros caminos.

Jose Mª Escudero Ramos es editor jefe y presidente de la Revista y Asociación sin Ánimo de lucro Susurros de luz.

*Fuente: https://es.wiktionary.org/

Una “pedorreta” de mi niño interior

Jose Mª Escudero Ramos, Madrid, 27 de marzo de 2021

Si pudieses volver a un momento de tu infancia, ¿a cuál de todos esos momentos que ocupan tu memoria regresarías?

A mí me resulta muy difícil decidir… recuerdo con mucho cariño esa pandilla de verano todo el día en la calle, con las bicicletas, jugando al fútbol o corriendo calle arriba tras llamar al timbre de una puerta. También me viene a la cabeza las tardes de cine y palomitas o los desayunos en familia de los domingos compartiendo la lectura de periódicos; las partidas de los juegos de mesa; escuchar música, ver la tele… Tengo recuerdos en color de una televisión en blanco y negro en la que veía a «Los payasos de la tele» en una de las dos cadenas de las que disponíamos.

Recuerdo los momentos vividos según íbamos creciendo, las fiestas, la música lenta, los bailes pegados, las mariposas en el estómago, agarrar la mano a la chica de tus sueños…

Vivimos unos años disfrutando de lo que éramos: niños, con «o» con inocencia y sin sentir que menospreciábamos por no decir niños y/o niñas… Han cambiado tanto los tiempos que ahora hemos de escribir, niños, niñas, niñes, niñxs y mientras nos perdemos en la duda del género hacemos que los niñes vivan muy rápido, crezcan sin disfrutar de la infancia, la preadolescencia se junta con con la salida de los dientes, la adolescencia se adelanta y cuando crecen nuestros niñxs, comprobamos que se las ha ido la infancia.

Ahora criamos a niños y niñas multitareas, han de haber probado extra escolares de todo tipo antes de los 15 años, a esa edad ya no nos podemos hacer con esa adolescencia rebelde que se opone a todo lo que sea propuesto por madre, padre, tutor o tutora.

Tenga la impresión de que la infancia se va cada vez más rápido; la sociedad del bienestar y el “vive el momento” nos hacen correr en exceso… los vídeos de motivación aceleran nuestras células, se adoctrina a la sociedad en la obligatoriedad de ser feliz… como si no bastase con SER.

Se tiene acceso a exceso de información a edades que no les corresponde.

Hemos de buscar terapias que nos hagan felices porque lo que tenemos no nos “satisfyer” lo suficiente. Se venden, y ya de antes de la pandemia, más ansiolíticos que caramelos, ahora incrementado por el momento que se está viviendo.

Buscamos talleres de autoestima, de crecimiento personal, que nos faciliten el camino de la felicidad, pero cambiamos de terapia en cuanto nos ponen a trabajar porque queremos que nos den las cosas hechas. Honramos a la madre tierra, a la mujer, a nuestros ancestros… buscamos acariciar al niño interior… se le tiene que pedir perdón para que en un «chas aparezca a nuestro lado» o mejor, en nuestro interior y si puede ser, ya crecidito.

Madura antes nuestro cuerpo que nuestra mente, puede que sea debido a la infantilización de los adultos… hemos corrido tanto para querer ser mayores que no nos hemos permitido disfrutar de cada fase de nuestra vida y ahora tenemos que pagarlo de alguna forma.

Nos enseñan a gestionar emociones pero no a sentirlas, sentirlas profundamente… el otro día hablaba con un amigo por un lado y con mi pareja por otro, sobre el mismo tema. Las emociones han de ser sentidas, luego se gestionaran pero se tienen que sentir, se tienen que expresar, luego conocer, pues nadie sabe sabiendo, y por último integrar. Y si ya de camino podemos aprender qué emociones se vinculan con cada órgano de cada uno de los sistemas del cuerpo humano (respiratorio, circulatorio, digestivo y reproductor) mejor que mejor. Así podremos observar las similitudes entre las enfermedades y nuestros procesos personales… Para esto se ha de ser muy valiente y enfrentarse a muchas zonas oscuras de nuestras almas.

¿De qué tiempo a esta parte hemos de sanar al niño interior? Quizás sea desde que no les hemos dejado disfrutar de la infancia… En mi último viaje a Paraguay pude sentire la alegría de los niños, y niñas, en la calle. Vi como jugaban con cajas rotas, con cuerdas en los árboles con las que hacían una suerte de columpio, sabiendo que se podía romper la rama que la sostenía en cualquier momento. Nos llamó mucho la atención, a mi compañera de vida y a mí, ver a tres hermanos, dos niños y una niña, con un cochecito sin una rueda, uno montado, otro detrás corriendo y la hermana, la más mayor, puede que llegase a tener 12 años, tirando de la cuerda del coche y del pequeño que iba encima, mientras el otro corría muerto de risa… vuelcan, se levantan riendo todavía más… y mientras Desam y yo, de vuelta a aquella casa que nos hacía de hogar, pensando en qué pasaría si se vive esa escena en España… niños descalzos sobre la tierra, corriendo, gritando, disfrutando bajo un peligro relativo, pues el peligro está en nuestras mentes…

Y una vez en casa, a escuchar a Sabina cantando aquello de “…las niñas ya no quieren ser princesas..”, “… de la boca de fresa…”.

Hemos vivido tan a lo loco la Movida que ahora es el momento de volver al pasado y mirar a nuestros niños interiores para que nos hagan una pedorreta… Menuda movida hemos dejado a las generaciones posteriores… ¿Quién se atreve a decir ahora aquello de “vamos a dejar un mundo mejor a nuestros hijos” si no hemos podido preparar a un adulto/adulta que no tenga que sanar a su niño/niña interior?

Propongo vivir teniendo la curiosidad de un niño, o niña. Vivir con la espontaneidad de un niño, o niña. Vivir de una manera más sencilla, dejar que la imaginación y la creatividad tengan alas sin necesidad de buscarlas en bebidas energéticas. Vivir en el espíritu crítico, en la duda metódica, en el momento presente, descalzos sobre la húmeda tierra, descalzos por el parque, como Jane Fonda y Robert Redford.

Deberíamos creernos capaces de todo, lo somos, además de una forma mucho más sencilla. Todos tenemos la capacidad de situar cada momento de nuestra vida en su orden, como unas muñecas matriuskas, el niño en el interior, el adolescente, que quizás esté todavía más herido que el niño, lleno de arrepentimientos o sufrimientos y el adulto, el anciano… somos matriuskas, con cuerpos físicos y energéticos, con cada experiencia un círculo, como los árboles, en el gran tronco de la vida.

Si nos hemos pasado alguna de estas etapas, vamos a trabajarlo desde el punto de vista de la integración ¿cómo hemos llegado a esta situación?. Integrar todo que he vivido implica conocerse y aceptar todo ello hace que hoy sea como soy, con mis golpes y mis heridas, con mis éxitos y mis fracasos… Yo, el adulto, soy gracias a toda circunstancia vivida por mi niño, adolescente, joven y adulto Yo y por todo ello GRACIAS.

Novedad editorial: El superpoder está dentro de ti

NOVEDAD EDITORIAL

El superpoder está dentro de ti

14 cuentos escritos desde el corazón

14 respuestas a la pregunta:

Si pudieras tener un Superpoder ¿Cuál elegirías?

Aportación por libro: 14 euros

Campaña de pre-compra

Si adquieres tu ejemplar antes del 14 de abril, gastos de envío son gratis

Han compartido su solidaridad en forma de cuento:

Raquel Soriano Velando, Vicente Merlo, Jose Mª Escudero Ramos,

Sara Sender, Micaela Serrano Quesada, Anaska Fischer,

Pilar García Gil, Desam. Ferrández, Lola Sorribes, Ana María Santos,

Marta Aguilera Fernández, Lucía Zafra León, María Florencia Moeremans, Juancho Escudero Ramos

Prólogo de: Elisa Ferrer

Consigue tu ejemplar ingresando 14 euros a través de Código Bizum Susurros de luz 01118

en la cuenta de la asociación, concepto SUPERPODER Caja de Ingenieros: ES33 3025 0003 92 1433352080

Información: whastapp o teléfono: +34 639608805

«El superpoder está dentro de ti» destina todo su beneficio a la Asociación sin ánimo de lucro Susurros de luz, para que puedan seguir haciendo su maravillosa labor. Puedes conocer más en www.susurrosdeluz.org

Los libros se comenzarán a enviar a partir de la última semana de abril.

Adquiere tu ejemplar y manda un correo electrónico o whastapp al número arriba indicado con nombre, teléfono y la dirección de envío a somos@susurrosdeluz.org

Cubiertas del libro

Diario de un ratón de biblioteca llamado Dix: capítulo XIV

Otro cuento de Dix y sus amigos escrito por Desam. Ferrández

Puedes leer a partir del primer capítulo aquí 

Las dos ratitas pasaron un día requetebonito callejeando por las calles de Madrid. Dix hizo de perfecto anfitrión enseñando a Cloe los lugares que a él más le gustaban mientras le cogía de la mano y le sonreía con ese brillo especial que tienen los enamorados en los ojitos. Al llegar a casa, cansados de todo el día correteando de un lado para el otro se sentaron en el sofá a descansar un rato, momento que aprovechó Dix para hacer una declaración de amor a Cloe.

A Cloe le encantó que Dix expresara su amor ya que eso facilitó el que pudiera dar a conocer sus sentimientos: ella también está enamorada de él y por lo tanto el amor es reciproco. Esta declaración mutua acabó con un mega abrazo sentido en todas las células de las dos ratitas haciéndolas vibrar al unísono.

Cloe, ¿qué quieres cenar?

Nada, Dix, estoy más cansada que hambrienta.

¿Quieres acostarte ya?

Si no te importa, sí.

Me gustaría compartir contigo la alcoba grande.

¿Y dejar la habitación de invitados?

Sí, no quiero que seas una invitada en este hogar, quiero que formes parte de él. Mi corazón también quiere que estés muy cerquita de él, o sea, que no te vayas a dormir a la habitación de invitados.

Ja, ja tienes una manera muy graciosa de decirme que quieres acostarte conmigo, aunque te digo que yo también estoy deseando compartir tu jergón.

¡Yupi! Pues no hablemos más.

Las dos ratitas comparten cama y pasión para después dormir el uno abrazado al otro.

Dix, ¿qué piensas?, noto como que tu mente está diciendo cosas, como que está ahí moviéndose y verbalizando.

Pues pienso que el silencio es amor.

¿Por qué dices eso?

Porque en el silencio dejo espacio al sentir, siento mi corazón y el tuyo, dejo espacio a las sensaciones de las vibraciones mutuas de calor, de amor, de la ilusión, de la alegría…

Que bonito, Dix, yo también siento tu amor y calor. Me gusta que me cuentes lo que sientes, sobre todo si lo sientes por mí. A veces el exceso de verborrea solo sirve para rellenar un vacío. Yo disfruto mucho del silencio así como estábamos sintiéndonos, me encanta. Gracias, amor.

Gracias a ti, querida Cloe. Aunque no tengo ganas de soltarme de tus brazos, he de ir a la editorial a que impriman mi nuevo libro.

¿Has escrito otro libro?

Sí.

¿Cómo se titula?

«Roedores encuentran la puerta de Ávalon».

¿Qué es Ávalon?

Es una isla celta mitológica, que está en Ratonbury, Inglaterra.

Me gustaría mucho leerlo y todavía más que me lo leyeras tú, como el otro día en la biblioteca.

Eso está hecho, preparo café y te lo leo.

¡Carambolas! Sí, por favor.

Roedores encuentran la puerta de Ávalon.

Gus, Evy, Hip y Kat eran cuatro ratitas muy aventureras y atrevidas que compartían tanta pasión por los viajes que ya habían viajado juntas en más de una ocasión. Esta vez se juntaron para hacer un viaje a la isla etérica de Ávalon en Ratonbury. El reto era encontrar la puerta para conseguir llegar a ella porque al estar en el etérico muchas ratas habían sido incapaces de ver la puerta en intentos anteriores.

Un viaje al etérico significa viajar por el espacio o bien con alas o bien teniendo un vehículo para ello, cosas de las que ninguna gozaba.

Las cuatro aventureras se cogen de las manos, cierran los ojos, abren sus registros akashicos y piden a su Ser superior que las permita volar hasta la Isla de Ávalon.

El Ser superior les guía para que alcancen el estado necesario para viajar:

Visualiza tu corazón, mira como brilla esa chispa divina que tienes en tu interior. Deja que esa chispa divina recorra tu cuerpo cayendo hasta los pies. Ahora visualiza como crecen raíces de los pies y se van hasta el centro de la Tierra, siente la conexión al llegar al centro de la tierra. Una vez ahí siente un intercambio, se te devuelve una energía verde que sube por los pies recorriendo todo el cuerpo hasta el corazón. Esa energía impulsa otra chispa divina y la lleva hasta la cabeza, saliendo por su corona y más allá, hasta el infinito del cielo donde se establece una conexión con la energía celestial, esta devuelve energía de color rosa, bajando hacia la cabeza y de ahí hasta llegar al corazón. Allí mismo se juntan la energía verde de la tierra y la energía rosa del cielo. Ahora visualiza un tubo de luz dónde te metes para empezar tu viaje, vas a ir desplazándote en el tiempo y en el espacio hasta la Isla de Ávalon.

Las ratitas empiezan el viaje dentro de un “tubo transparente” viendo como las montañas, los mares y los bosques van pasando, viendo como todos los paisajes se quedan atrás a una velocidad muy alta hasta que comienzan a frenar y deducen que ya ha acabado su viaje. Llegan, entre niebla, a Ratonbury, apoyan sus piececitos en la tierra y comienza la aventura. Tenían una ubicación de destino muy aproximada y por ella iban a empezar a rastrear.

En la calle había mucha gente y muchas ratitas, Kat, la más atrevida de las cuatro, preguntaba a los transeúntes por la puerta de acceso a Ávalon. La respuesta era siempre la misma, no sabían indicarles el lugar y más de uno decía que Ávalon no existía, aunque valía la pena preguntar porque todas las personas sonreían y eran súper amables con las ratitas.

Las cuatro amigas no desistieron a pesar de que pasaban las horas y no aparecía la puerta mágica. Evy dijo: «ratitas, dejémonos guiar por nuestros sentidos, partamos de la ubicación más aproximada y de ahí vamos ampliando el radio entre las cuatro». Y así lo hicieron, fueron separándose mientras abrían el campo de búsqueda.

Gus estaba muy cerca, aunque no veía la entrada sus bigotes se lo indicaban. Preguntó a un ratón que iba haciendo footing: «disculpa buscaba una puerta…». El ratón corredor se detiene y le indica muy amablemente el lugar exacto donde se encuentra. Gus seguía sin verla aunque confiaba en que alguna de sus compañeras sí fuese capaz. Las llamó para decirles que ya sabía el enclave exacto, se acercaron todas y Hip, la más tímida de las cuatro, ve rápidamente la entrada al pozo, empezó a caminar hasta la puerta de madera donde había un grabado con dos aros unidos, atravesados por una lanza y a su derecha un corazón. A la ratita le dio un vuelco el corazón sabiendo que ya estaban en el sitio donde querían; indicó a sus amigas el lugar y abrió la puerta. Las cuatro vieron el túnel y al fondo unas mujeres alrededor de un fuego charlando animadamente, felices en su cueva. Las ratitas entraron en silencio pues sabían que estaban en un lugar sagrado. Habían llegado más lejos que muchas de sus conocidas que habían comenzado la misma aventura antes que ellas.

Hip iba en cabeza; llegando hasta donde se encontraban las mujeres observaron que todas vestían con faldas largas, melenas sueltas y flores en sus cabellos. Las sonrisas de estas especies de diosas eran agradables y amistosas; sus rostros serenos invitaban a acercarse; los ropajes, en tonos verdes y marrones se mimetizaban con la tierra de la cueva, excepto los de una de ellas que llevaba su atuendo en granate y su pelo pelirrojo, lo que la hacía destacar de entre todas.

Del grupo de mujeres, Hip solo reconoció a Morgana. Se había documentado muy bien sobre Avalon y desde que empezó a leer supo que debía de venir hasta aquí, de hecho esta ratita emprendió esta aventura para llegar hasta Morgana. Se reconocieron nada más verse, es como si ya se hubieran conocido en otro lugar anteriormente. Morgana abrazó a Hip y le dio a beber una pócima mágica que luego repartió entre las otras ratitas. Mientras bebían dicha poción Morgana les habló: «caminad hasta que lleguéis a la niebla, atravesadla y allí a la derecha encontrareis seres de Luz y Maestros ascendidos con los que podréis hablar y preguntar lo que queráis».

Las ratitas se dirigieron hacia la niebla; detrás de la bruma vieron unas luces tenues que no distinguían muy bien lo que eran. Al traspasar la neblina pudieron apreciar las luces de cerca y parecían ser los Maestros y los Seres que les había indicado Morgana. Cuando sus ojos se acostumbraron a las luces que desprenden los maestros, pudieron ver sus túnicas, sus ojos y sus manos que amablemente les invitaban a sentarse a su lado. A Hip le vibraba mucho el corazón y le temblaban sus patitas; no sabía por dónde empezar. Preguntó al ser de Luz que tenía a su derecha qué era lo que habían ingerido, si les habían dado alguna especie de droga. El ser de Luz entre risas respondió: «no, solo habéis tomado una pizca de chispa divina, que es la misma que tenéis en vuestro corazón, aunque no os deis cuenta que la lleváis, está en vuestro interior. A ti lo que te pasa es que como creías que era magia, le has dado permiso para que aparezcan todos tus sentidos y por eso nos puedes ver, pues realmente siempre estamos a vuestro lado, yo y los miles de seres de Luz que hay en el planeta. Ahora que has dado paso a esas sensaciones, y dejas que se abran, además de vernos y, puedes apreciar más allá de lo que percibes en tu tierra». La ratita estaba emocionadísima sentada al lado de esa enorme figura de luz.

Hip quiso tocar la tierra y se dio cuenta de que esta se deshacía entre sus manos, era una sensación muy agradable, suave y dulce, diferente a la textura áspera que la tierra tiene fuera de esta cueva. Seguía tocando la tierra y volvía a sentir como si se desintegrara, a ratos hasta desaparecía su manita. Se quedó mirando al ser de Luz pidiéndole una explicación porque no lo entendía…

El ser de Luz le dijo: «realmente tú creas tu realidad a cada momento, sin embargo aquí has dado la posibilidad de que los átomos jueguen contigo, has dado consentimiento a tus células para jugar con la tierra y se juntan las dos opciones, se abrazan y se envuelven como si no fueran físico, como si solo fueran etérico. Imagina ahora que de tu mano desaparece el pulgar, visualiza que desaparece»… y, el pulgar desapareció.

¡Carambolas! eso sí qué no me lo esperaba.

«Ahora imagina que aparece» le dice el ser de Luz a la ratita, quien le hace caso y de repente el pulgar vuelve a aparecer en su mano como si nunca hubiera desaparecido.

¡Guala! Entonces, ¿por qué no desaparece la tierra que tengo debajo de mi trasero?

«Porque esa tierra sabe que te está sujetando y entonces no quiere desaparecer y que te caigas, quiere sostenerte y que sigas disfrutando de esta agradable conversación…»

¡Carambolas! Exclama Hip sin dar crédito a lo que ven sus ojos.

«Si desenfocas la vista y miras más allá de los seres de Luz que tienes enfrente podrás ver otra ciudad, porque todos estamos en el mismo plano, solapándonos los unos a los otros, solo que vibrando en una ligera vibración más alta o más baja», observa.

La veo, es una ciudad diferente.

«Pues adelante, la puedes visitar».

¿En serio puedo entrar ahí?

«Claro», le contesta

¿Y cómo lo hago? Pregunta Hip al borde del vértigo.

«Camina y entra dentro, es fácil».

La ratita tenía una mezcla de miedo y emoción, sin embargo, esto no la paró, siguió caminando hasta que llegó al borde de la ciudad, o lo que ella creía que era el borde, entrando como a una burbuja, en un espacio diferente. Accedió directamente a una calle, se quedó ahí observando. No sabía si retroceder o seguir adelante, pero su curiosidad le pudo y decidió seguir adelante. Era como un prado lleno de casas, una al lado de la otra, con un espacio entre medio para el jardín, habían flores, plantas y arbustos salpicando el césped, al pasto no se le veía el fin ya que no había muro, ni valla de separación entre una casa y otra. Las edificaciones eran todas del mismo color, aunque tenían diferentes formas, todas gozaban de unos porches enormes, las paredes de todas las casas estaban entre verdes y amarillos, tonos pasteles que no rompía para nada el equilibrio con el bosque que había a lo lejos, los tejados eran de pizarra marrón y los colores de la ropa que la gente llevaba eran en diferentes tonos de verdes, marrones, amarillos y una gama de colores que nunca había visto antes. Hip se dispuso a caminar por la calle y vio unos bancos en la acera para que la gente descansase, estaban situados de tal forma que la gente podía sentarse, uno enfrente de otro, y mirarse a los ojos mientras hablan. La ratita seguía caminando por la calle cuando una señora que estaba sentada en el banco le dice con un tono de voz lo suficientemente alto como para atraer su atención…

<<Hola, ¿eres extranjera?>>

A lo que la ratita le dice que sí.

<<Ven y siéntate con nosotros>>

Hip se queda muda, le llama la atención primero que la pudieran ver y segunda que quisieran hablar con ella. Hip educadamente se acerca a la señora y esta le cuenta que estaban planificando cómo iban a cortar el pasto porque ya estaba muy alto. La ratita no entiende dónde está el conflicto y le dice a la señora.

Pues que cada uno se corte su trozo.

A lo que la mujer le contesta que <<no, aquí cortamos el césped entre todos, nos ayudamos y vamos cortando mientras charramos y compartimos con nuestros vecinos, nos reímos y cada día comemos en casa de un vecino diferente>>

¡Guala! Qué bueno. ¿No trabajáis?

<<¿Trabajar, qué es eso?>>

Entras a un sitio (tienda, oficina…) trabajas 8 horas y te vas a tu casa.

<<No, nosotros no hacemos eso, hoy por ejemplo les toca laburar a los que viven de la casa 10 a la 15, están en la huerta. De la misma forma que todos tenemos un día para laburar en la huerta, cada uno va a recoger de sus frutos lo que quiere cuando le hace falta>>

¿No hay un coche que va repartiendo?, ¿o vais a una tienda o lugar a recoger el producto?

<<Tienda, ¿qué es eso? nosotros no tenemos de eso>>

La señora acompaña a la ratita a la parte de atrás de las casas y le enseña la extensión enorme de verduras y árboles frutales. Entre las hojas, de vez en cuando, asoma una cabeza, <<ese grupo de personas están laburando la tierra, mañana va otro grupo, pasado otro grupo y así nos vamos turnando, todos trabajamos en unión para todos. Yo voy a recoger las verduritas a la puesta del sol, así tienen la energía solar de todo el día. Solo recojo lo que necesito para cenar y para la comida del día siguiente, así lo tengo siempre fresco>>

Qué rico tiene que estar.

<<Sí, normalmente las comemos crudas o un poco rehogadas, así no pierden su sabor>>

¿En serio que lo coméis crudo?

<<Sí, ven a probar>>

Le da una especie de tomate recién cogido de la mata para que la ratita lo pruebe, esta se lo come con un poco de asco, pero luego exclama:

¡Carambolas, qué rico está! Está muy, muy sabroso. En la tierra no comemos cosas tan ricas.

<<Claro, porque aquí les está dando todo el día el sol y las recogemos para comérnoslas en el momento, así conservan todos los nutrientes y nos alimentan mucho, damos gracias a todas las plantas y a todos los árboles porque gracias a ellos siempre estamos alimentados>>

¿Tenéis luz?

<<Tenemos energía solar que nos alumbra, pero de noche dormimos. Salimos de la casa cuando el sol ya está en lo alto otra vez, vamos un poco al ritmo del sol, en invierno descansamos más y en verano trabajamos más. Lo más importante es que compartimos todo y hacemos grandes tertulias alrededor de alguna propuesta hecha por algún vecino>>

¡Guala! Qué bonito, me encanta. ¿Tenéis especialistas para cuando algo rompe?, ¿qué hacéis con la ropa?

<<Cuando alguno de nosotros necesita ropa, al segar el pasto se queda con lo cortado y con eso nos hacemos los vestidos, la ropa de abrigo, todo lo que necesitamos>>

¿Hacéis pan?

<<Sí, tenemos trigo y una máquina para hacer el pan. Pan que también hacemos entre todos para todos, recolectamos el trigo, amasamos y horneamos por turnos y para todos>>

La ratita se despidió de la señora con una enorme sonrisa y dos besos muy sonoros.

Hip estaba feliz y súper extrañada de todo lo que había visto, tan nuevo y tan diferente, todos habían sido muy amables con la extranjera y se sentían muy afortunados de haber conocido a una ratita de la tierra.

Hip salió de la ciudad como había entrado, fue cómo salir de una burbuja para entrar de nuevo a la cueva, y en el otro lado se quedaba la ciudad dentro de la burbuja, súper raro.

Se fue directamente a hablar con el ser de Luz que le había dicho que ahí estaba la ciudad y le dijo:

Estoy maravillada, ¿puedo quedarme a vivir ahí?

«En este momento tu vida tiene que estar en la ciudad dónde vives, sin embargo, saber que existe una ciudad diferente puede hacer que si vuelves a reencarnar y pidas otra vida, puedas elegir vivirla en esa ciudad que has visto, o en otro, eso ya se verá. ¿Quieres ver otra ciudad también diferente a la tuya?»

Sí, por favor.

«Mira ahí enfrente y vuelve a hacer lo mismo de antes, desenfoca la mirada, al fondo verás unas cuevas, están habitadas por seres diferentes a los humanos que conoces», le dice el ser de Luz a Hip.

¡Carambolas, ya las veo!

«Ve a ellas y verás una ciudad totalmente diferente a la anterior y a la que vives».

La ratita va hacia el lugar donde ha visto las cuevas y, como la vez anterior, atraviesa la burbuja y aparece en un bosque espeso con un río y unas cuevas al fondo.Ve la ladera de una montaña súper grande y como puertas o ventanitas que supone serán las casas de los habitantes del lugar. Se acerca y ve un personaje que vive en esa ciudad, agachado recogiendo hongos.

<<Hola ¿eres extranjera?>>

Sí. Hip mira al personaje y es una mezcla entre hombre y animal y a pesar de no haber visto nunca un ser con esta forma le inspira confianza.

<<¿Quieres visitar nuestra ciudad? No tenemos muchas visitas>>

Sí, eso pretendía. ¿Vives ahí? Parece un lugar frío.

<<No, para nada, vente conmigo. Me llamo Ben y te enseñaré el lugar>>, mientras se presenta ya está cogiendo de la mano a nuestra protagonista y se la lleva ladera arriba para mostrarle su casa.

Entran en la cueva y Ben dice << entra y veras como no hace frío, la temperatura que la cueva genera se acomoda a la temperatura que yo necesito, cuando tengo calor elige una temperatura más fresca y cuando tengo frío elige una temperatura más cálida. Por eso siempre estamos muy cómodos y dormimos súper a gusto>>.

¡Guala! Qué adelanto, parece una tecnología muy moderna.

<<No entiendo lo que es tecnología. Siéntate un rato en la esterilla de hoja de coco, la he hecho yo, es muy bonita>>

Cierto, y ¡qué bien huele!

<<Sí, además es súper cómoda, tumbate y lo podrás comprobar>>

¡Guala! Sí que es cómoda, me encanta. ¿Duermes aquí?

<<Sí>>

No tienes ni agua, ni luz.

<<El agua está abajo y luz nos la proporciona el sol>>

Ya, pero si quieres ducharte no tienes agua en tu cueva.

<<¿Para qué quiero agua en la cueva si me doy largos baños en el rio?>>

Estará fría.

<<Está fresquita, así dinamiza mis células, ja, ja>>

¿En todas las cuevas viven seres como tú?

<<Sí, aunque creo que hay alguna vacía, ¿quieres vivir en ella?

No gracias, solo era por saber.

Caminan por una especie de pasillo que hay para bajar de la colina y mientras bajan visitan las cuevas que encuentran en el camino, aunque estén vacías igual entran, y así Ben le muestra las diferencias de una cueva a otra, las estancias de las otras cuevas cambian de tamaño y de forma. De las cuevas van al manantial, Hip se queda mirando el agua transparente.

Este entorno invita al baño, qué agua tan cristalina.

<<Sí, hay ratos que estamos todos dentro del agua jugando o simplemente disfrutando>>

¿Vivís muchos aquí?

<<Sí, somos un montón y hay cantidad de montañas con muchas cuevas. Para la hora de comer a veces nos reunimos allí, _ Ben le señala con el dedo una explanada donde el suelo está lleno de esterillas hechas con hoja de coco_ comemos, charlamos y compartimos historias, sueños, proyectos, tareas…>>

¡Carambolas! Qué lugar tan bello, fácilmente me podría quedar a vivir aquí.

<<Pues ya sabes que hay alguna cuevita vacía, ja, ja. Además podrías conocer a los demás compañeros de vida, están todos repartidos por el bosque haciendo trabajos manuales>>

Muchas gracias, será en otra ocasión ya que me tengo que regresar, me ha encantado visitarte y si vas a la tierra, yo te puedo hacer de acompañante.

<<No te digo que no, amiga, nunca se sabe>>

Hip vuelve a cruzar la burbuja para regresar a la cueva, se queda un momento mirando el bosque, las cuevas y a Ben, no quiere perder detalle, quiere que se le quede bien grabado este instante.

Se sienta de nuevo al lado del ser de Luz.

¡Carambolas! Qué maravilla, estoy muy emocionada y muy agradecida por todo lo que me has compartido, gracias, gracias, gracias.

Me alegro haber estado aquí para recibirte y enseñarte que hay muchos mundos y muchos seres diferentes. Ahora vuelve con Morgana, allí están tus amigas esperándote, te ofrecerá un chupito con chispa divina como el que tomaste antes de salir, al principio de este viaje.

Una pregunta ser de Luz ¿esto lo puedo contar?

Claro, aunque no te creerán.

Al salir de aquí ¿lo olvidaré todo?

No, de hecho perdurará en tus células.

¿Puedo darte un abrazo?

Claro.

Antes de que el ser de Luz acabara de responder Hip ya estaba lanzándose a sus brazos. Lo que la ratita no había previsto es que el ser de Luz no tiene cuerpo físico y casi lo atraviesa, quedándose dentro envuelta en la luz de ese ser tan peculiar. Los dos se desternillaron de risa por lo impulsivo del acto de la ratita.

Salió de la luz y se acercó hasta Morgana, esta le da a beber chispa divina. Deseándole un feliz regreso, e indicándole que ella está siempre en este lugar mágico, la despide con un gran abrazo.

Las ratitas salen del túnel por la puerta de madera y la cierran, Hip se queda apoyada en ella un momento, dando gracias por esta experiencia a “quien sea”, a la energía universal, al universo entero, a las cosas que no sabe, a las cosas que ha aprendido.

Las cuatro amigas tienen muchas cosas que contarse, cada una ha vivido una experiencia diferente en Avalon. Antes de iniciar el viaje de regreso se sientan para escucharse y emocionarse con las aventuras que cada una de ellas comparte. Narran por turno sus experiencias y también lo que han sentido, así viven en sus propios cuerpecitos las emociones de cada una de ellas.

Y ratolin colorado este cuento se ha acabado.

¡¡Dixxxx!! ¡¡Me ha encantado!! Qué cuento más hermoso.

Muchas gracias Cloe, ¿te ha gustado de verdad?

Por supuesto.

¿Seguro qué no me lo dices porque me amas?

¡Nooo! Te amo, eso es cierto, como también es cierto que me ha requeteecantado.

Continuará…