Bellotas

Desam. Ferrández, 14 de diciembre de 2021

Siembra popular de bellotas en el entorno Meaques Retamares, en la Cañada Real de Madrid.

Wow, wow y requetewow. ¡Qué ganitas de tocar la tierra!, qué emoción poder ir a plantar, poder estar ahí otra vez, en el monte colaborando con la madre Tierra, con la naturaleza. Estaba tan emocionada que se me olvidó que para plantar tenía que cavar y no cogí guantes. Un pensamiento me dijo no vas a poder cavar porque te van a salir ampollas y otro pensamiento todavía más rápido me dijo nena, vas a disfrutar sin ampollas, sin dolor, estando muy presente y tocando la tierra con las manos desnudas, lo que me apetecía muchísimo.

Es la primera vez que voy a una plantación de bellotas. Nada más cogerlas con mis manos y antes de empezar a plantarlas, me comí una buenísima. En otras ocasiones y en otros lugares he plantado árboles en plantones, nunca de la semilla directamente y tener en mis manos este brillante fruto con potencial de futuro árbol me hace ser consciente del milagro de la vida, y la magia de la tierra que envuelve a la semilla hasta que esta está preparada para salir a la luz con su brote frágil y a la vez valiente.

Asistimos unas 80 personas, ¡qué bonito! Cuánta gente con sus familias, con sus mascotas, todos integrándonos en la misma cooperación con la Pachamama y disfrutando de un día maravilloso.

Salió el sol, brillo para acompañar a los retoños arbóreos, con su calor envolvió todas nuestras células generando sonrisas y un ambiente amigable y muy agradable.

Los organizadores del evento son los vecinos de la zona y ellos mismos nos enseñaron como hay que plantarlas. Nos explicaron que había dos clases de bellotas, de alcornoque y de encinas, y que al poner el tubo protector se aseguran del éxito de la reforestación y que en unos años estos árboles se convertirán en cobijo y alimento para la fauna del lugar, es un corredor protegido, y a los humanos nos beneficiaran con sombra y oxigeno y, por supuesto, el regalo para la vista que es poder disfrutar de estos majestuosos árboles. Además, los organizadores hicieron la tarea previa de recoger los bebes simiente, ponerlos en remojo y prepararlos para la siembra.

Fue un día maravilloso de esos que no se olvidan, que hace que llegue a casa con una energía desbordante que anima a todas mis células a dibujar una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro feliz.

Conocí gente muy bonita, el evento propició también la siembra de una gran amistad con mujeres de otra asociación, Mesa del Árbol de Carabanchel, estoy segura que en algún momento las dos asociaciones, Susurros de luz y Mesa del árbol, disfrutarán de una colaboración conjunta.

También conocí a una mujer tímida que al igual que yo iba sola, ¿qué nos movía a caminar entre gente desconocida? El amor a las plantas, a la naturaleza; en seguida nos unimos a las mujeres de la asociación Mesa del Árbol, estas llevaban una conversación animada. Al preguntarles si era la primera vez que venían, sus ojos transparentes brillaron junto a su hermosa sonrisa como respuesta, esto dio pie a que continuáramos la conversación todas en grupo.

Quiero acabar dando las gracias por este tierno acto a todos los voluntarios sembradores de amor y a todos los implicados y asociaciones que hicieron posible esta bella iniciativa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.