Bio Cultura 2014

Otro año más que se nos pasa volando, ya estamos terminando, incluso algunos de los lectores leerán el boletín en enero de 2014. Sin duda, el tiempo no existe, o como diría Einstein, es relativo.

Otro año más que hemos estado en Biocultura, la feria más atractiva de las que se organizan en Madrid en relación a la vida sana, donde tenemos un stand para la difusión del Reiki y de nuestra Asociación de Servicio Reiki.

Hemos estado entre los días 14 y 17 de noviembre. Hemos tenido más o menos el mismo espacio que el año pasado, quizás un poco más; el mismo tiempo, pero ha pasado muchísima gente que se ha interesado por conocer los beneficios de la medicina espiritual, del REIKI.

Yo tuve la oportunidad de ir dos medias jornadas, la primera, el jueves por la mañana, estuve con una alumna y con una amiga a quienes pudimos dar REIKI.

Pero justo cuando se empezaba a animar la mañana me llamaron del colegio de María, la pequeña de 9 años que se encarga de marcar mis horarios y jornadas, se había puesto mala y tuve que ir a buscarla al colegio. Así que me pasé el jueves por la tarde en casa, con la peque y una sesión de Reiki de lo mejorcito que podía dar, a quien mejor a que a mi propia hija, mi gran maestra. Y el viernes, igual. Me quedé con ella, disfrutándola, mimándola, María ya estaba mucho mejor.

El sábado volví a IFEMA, a recuperar el tiempo perdido. Después de dar una vuelta rápida me puse a dar Reiki en nuestro  pequeño stand, con todas las sillas apretadas, todos juntos y el sonido de los altavoces, la gente, la música de alrededor…lo que parecía imposible se hacía realidad…el ambiente quedaba aislado, éramos todos uno, en silencio, en paz, habíamos dejado de ser y nos convertíamos en una pura energía que lo envolvía todo.

Tan indescriptible que solo se sabe de lo que se está hablando cuando se ha probado. Por eso, os invito que para el próximo año nos animemos a asistir, a colaborar con la Asociación de Servicio Reiki, que en nuestro nombre va implícita la función. SERVIR, y Bio Cultura es un buen lugar para eso, para servir a la asociación, al público y a los compañeros.

Yo ese sábado volví a casa a tres metros sobre el suelo, como otros muchos días, volví feliz, por la energía con la que me había vuelto, pero sobre todo por sentirme útil, pues yo ya he dejado de preguntarme qué puede hacer la ASR por mí, ahora pregunto qué puedo hacer yo por la ASR?

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