Cavernas, entre el teatro y el ensayo

Escena 1

Oscuridad. Oscuridad total. No se puede ver nada. A lo lejos cae un rayo que ilumina una especie de piedra inmensa en la cual se aprecia una cavidad.

¿La noche es noche sin una mente pensante que la sienta?

¿La montaña es montaña sin una mente pensante que la perciba?

Entre escenas

Pasa el tiempo ¿Cuánto?

¿El tiempo existe sin una mente pensante que cuente las vueltas que una roca da alrededor de un astro en el espacio?

Escena 2

Oscuridad.

Va amaneciendo.

Poco a poco va entrando una luz hacia el interior de esa cavidad.

Unos bípedos entran en la cavidad antes oscura.

Se acomodan, buscan comodidad.

¿Cuándo comenzó el bípedo a buscar su comodidad?

¿De qué se refugian?

Entre escenas

Oscuridad – amanecer – luz – oscuridad

Escena 3

Interior de la caverna. Entra luz, se va difuminando, oscuridad, penumbra, iluminación, oscuridad.

Noche

¿Cuándo se creo el concepto día? ¿El concepto noche?

Hay tormenta, viento, truenos… Cae un rayo en el campo.

Hace un fuego en el exterior de la caverna e ilumina el interior.

Entre escenas

Los bípedos acomodados se asustan de las sombras que se mueven en las paredes de su refugio.

El miedo surge de la interpretación de lo que perciben en su interior.

Se hace de día, hay nubes que oscurecen la claridad del sol.

Escena 4

Uno de los bípedos sale de la cueva, se acerca al fuego. Tiene miedo pero lo vence.

¿Miedo? ¿Existe la emoción antes de tener consciencia de ella?

Pone la mano por encima del fuego y se quema ¿Siente dolor? Siente.

Observa un árbol quemándose. Agarra una rama, la acerca al fuego y la prende. Se hace con el fuego. Se convierte en un poderoso ser que posee el fuego entre sus manos.

Entre escenas

Va oscureciendo de nuevo y el bípedo poseedor de la antorcha vuelve a la cueva.

Escena 5

Los otros bípedos observan como una llama se acerca, está llegando la oscuridad de la noche a la vez que la luz de la pequeña llama. El portador se introduce en la cueva y la antorcha se apaga por el golpe de una corriente de aire.

Entre escenas

Los bípedos se reúnen alrededor de esa rama que contiene los resquicios de lo que fue fuego.

Escena 6

Fuera de la cueva siguen ardiendo algunos árboles caídos. Un pequeño grupo de voluntariosos bípedos salen en busca de más fuego. Llegan a los árboles caídos. Se queman, gritan, ríen, se empujan como haciéndose bromas. ¿Bromas? ¿Cuándo comenzó el bípedo a tener sentido del humor? ¿Y el sentido del amor?

Se asustan por las sombras y los movimientos del fuego. Por los sonidos de los restos de la tormenta. Crujen árboles.

Antes del bípedo pensante caían árboles pero ¿quién oía el sonido de esos árboles cayendo? Y caían.

Entre escenas

Aproximan los árboles ardiendo a la cueva.

Escena 7

Meten unos cuantos troncos, unos ardiendo, otro no. Los agrupan y hacen una fogata sin tener conciencia de ello. Sienten su calor. Sienten su poder. Pueden ver la luz de la llama que para ellos es sagrada. La gran llama fuente de luz que produce llamaradas, luces y sombras.

Entre escenas

Se apaga todo el fuego. No queda una sola ascua. Vuelve la noche y con ella la oscuridad y el frío.

Escena 8

Quedan ramas secas dentro de la cueva. Uno de los bípedos intenta hacer fuego. Frota dos ramas de diferentes formas. Se calientan pero no consigue hacer fuego. Hay hojas secas por la cueva. Enfadado, otro bípedo coge una piedra y la tira contra el suelo, salta una chispa sobre una hoja y consigue hacer fuego.

Hacen otra fogata siendo conscientes de lo que querían.

Entre escenas

Los bípedos sienten el agradable calor del fuego, observan las llamas y sus diferentes formas, colores y movimientos. Uno de ellos observa en la pared una sombra más grande que el resto, hace una especie de rugido o grito. Agarra uno de los palos que arden y producen una buena llama y la mueve, la acerca a otro bípedo y observa la sombra que se hace grande o pequeña según se aleja o se aproxima. Mira al suelo y ve su sombra, la pisa y se ríe.

¿Habrán tomado conciencia de que la incidencia de la luz genera una sombra en pared o suelo dependiendo de la situación de cada uno?

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En la actualidad

El bípedo es consciente de que cuando nacemos nos dan a luz. ¿De la oscuridad venimos a la luz o venimos a dar luz a la oscuridad? Venimos de la luz a dar luz. Venimos a la oscuridad de la caverna y las sombras que vemos proyectadas son los reflejos de nuestros propios monstruos.

Según algunas teorías, entre las que se encuentra la que pude leer en Autobiografía de un yogui de Paramahansa Yogananda, la Gran Lente Cósmica proyecta su luz sobre el universo, todo lo que vemos es como una proyección desde ese gran proyector de esa Mente Creadora, nosotros asumimos unos papeles de actores o actrices, a veces drama, a veces comedia, siguiendo un guion en el que tenemos más o menos un treinta por ciento de libre albedrío. Vivir es como actuar en una película en la que nosotros somos protagonistas. ¿Vivimos entre luces y sombras, el cine y su proyección es otro tipo de caverna y fogata?

Nueva escena

Una familia, la hija en un cuarto, la madre en otro. El padre en otra casa. Todos miran gadgets electrónicos, están cegados por una extraña luz parpadeante. Según avanza la ciencia varían nuestras cavernas.

Gracias al fuego hemos salido de las cavernas, evolucionado, hemos construido ciudades, vehículos que nos desplazan por tierra mar y aire. Aparatos que nos conectan con cualquier parte del mundo, del universo; pero a la vez diseñamos aparatos que nos aíslan del resto de la sociedad, con los que construimos nuestras propias cavernas. Nos da la luz de lleno en nuestras caras creando monstruosas sombras encima nuestro. No las vemos porque están detrás y por arriba y miramos para abajo.

¿Es el ser humano consciente de la cueva en la que vive?¿Y de su luz, de su penumbra y de su sombra?

La luz y la sombra en equilibrio nos hacen vivir en la conciencia de la dualidad. Sin la oscuridad de la cueva no habría posibilidad de conocer nuestra luz, nuestras sombras y todas sus representaciones incluida la penumbra que no es más que aquella zona de sombra entre la luz y la total oscuridad en la que no se percibe donde termina una y comienza la otra.

Somos pequeños fueguitos de luz, chiribitas de la gran fogata y hacia la luz guía volvemos pasando por la penumbra.

Pena, penumbra

Penumbra, pesadumbre

Pesadumbre, pesa la lumbre, la llama…

La zona de penumbra es zona gris, área de dudas, la parte de la vida en la que sientes pesadumbre… Es parte de ese camino espiritual que todos tenemos que recorrer, cada uno el suyo.

Para salir de la cueva hay que ser conscientes de que estamos en ella.

Observar, mirar a todos lados y tomar conciencia.

Somos guías para unos y seguimos la luz guía de otros y en el proceso de vida vamos mostrando nuestra propia sombra en momentos de penumbra o nos cegamos con la luz de otros.

Somos finitas partículas encendidas de un Ser Infinito que ilumina. Nos ilumina mientras iluminamos.

Nos asombramos al ver nuestra sombra en las paredes de esa caverna que nos protege. ¿Nos protege o nos aísla?

Cueva. Interior.

¿Es la oscuridad de la cueva una cueva oscura sin una mente que la piense?

¿Es la cueva igual de iluminada con una cerilla, con una rama ardiendo, una antorcha o una fogata? ¿Qué sombras produce cada luz?

La luz que entra del amanecer crea un efímero arte en la cueva, ¿alguien lo ve?, ¿Alguien lo aprecia? ¿Existe ese arte sin una mente efímera que lo sienta?

1 comentario en “Cavernas, entre el teatro y el ensayo

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