Conversando con… Fernando Prados Roa

Entrevista realizada por Jose Mª Escudero Ramos, en Madrid, en junio de 2019

Cuando comencé la entrevista a Fernando Prados Roa, no sabía que era el Viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Estudiamos toda la EGB en el mismo colegio y todavía le veo como el compañero que fue. Ahora es una persona ejemplar que tiene mucho que contar más allá de los puestos profesionales. Ha ido como voluntario internacional con el SAMUR (Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate) a ayudar tras varias de esas catástrofes que han asolado el planeta como el maremoto de Indonesia y el terremoto de Haití.

Para mí es un honor haber compartido colegio con una persona tan especial como tú.

Voy a empezar haciéndote la pregunta con las que suelo terminar las entrevistas. Si pudieses volver al pasado y encontrarte con el pequeño Fernando de 15 años ¿qué consejo te darías?

¿A los 15 años? Pues no lo sé, no creo que sea bueno el anticipar… el mundo es así, cuando tienes 15 años tienes que hacer cosas de 15 años y cuando tienes 20 tienes que hacer cosas de 20. Si te pones a hacer las cosas de 40 cuando tienes 20 pues te estás perdiendo una parte de la vida y posiblemente hoy no sería lo que soy si me hubiese dado un consejo entonces, para eso ya están los padres y están los mayores que son los que nos van aconsejando. No tengo la sensación de que me haya dejado algo esencial… no me arrepiento de haber actuado como actué porque eso es lo me ha hecho mi carácter, que no lo hubiera tenido si no hubiese seguido mi forma de pensar.

En realidad ya te has dado un consejo “haz las cosas de 15 años cuando tienes 15 y las cosas de 40 cuando tengas 40”

Es verdad, así es. Hoy los chavales jóvenes tienen mucha más información de la que teníamos nosotros antes. Tienen muchas más libertades de las que teníamos nosotros.

Por otro lado creo que mucha de esa información es desinformación y confunden libertad con libertinaje.

Es que van las dos cosas juntas. Yo pienso que mi infancia y mi juventud fueron algo maravilloso, yo lo recuerdo con un gran cariño. Ahora se quiere correr mucho.

Tengo la impresión de que el dejar a los bebés con cuatro meses en las guarderías ha hecho que todo se adelante. Un bebé tiene que aprender por fases, gatea, la mirada va enfocando corta distancia, luego se pone de rodillas, cambia la perspectiva, se pone de pie, hay todo un horizonte por delante. Ahora se saltan fases, las nuevas generaciones quieren volar porque les hemos dado alas demasiado pronto.

Cada época tiene su parte y además está condicionada por tu familia, tu situación, tus amigos de cada momento, por tu forma de ser.

Hay que ser muy valiente para dar consejos a la gente, sobretodo en una cosa vital como es tu trayectoria de vida.

Yo soy yo y mis circunstancias, como decía el filósofo.

Yo con mi hija hablo muchísimo y me encanta recoger lo que me cuenta pero si es verdad que lo primero que le dije fue “Tú ya eres mayor, a partir de aquí las decisiones son tuyas, lo que quieras preguntarme puedes hacerlo, lo que yo quiera decir, te lo diré pero en ningún caso me voy a entrometer en tu actuación. Te tienes que equivocar y es que además tampoco sé si te vas a equivocar, a lo mejor esa equivocación sirve para conseguir buenos resultados…

Si te equivocas y aprendes la lección del error, se convierte en un acierto.

Posiblemente…la actuación y el buscar la forma de solucionar el error condiciona mucho la forma de vivir después con todo lo aprendido.

Pero vivimos en una sociedad en la que el fracaso está muy mal visto sin embargo el éxito llega, en muchos casos, después de algunos fracasos.

Eso es verdad, el fracaso está mal visto. Por eso se es tan conservador por el miedo al cambio, por el miedo al riesgo, por el miedo al fracaso pero ¿qué es el fracaso?

¿Qué puesto tienes ahora en Sanidad?

Viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, llevo toda la asistencia sanitaria. En mi viceconsejería hay cinco directores generales que llevan diferentes departamentos con sus competencias. 75.000 personas trabajando en hospitales, administración, informática, recursos humanos y SAMUR.

Tenemos en España una sanidad que es un ejemplo para muchas partes del mundo.

El privilegio que tenemos viviendo en una sociedad que tiene unos servicios sanitarios como los que tenemos es increíble. He tenido la suerte de ir a misiones con el voluntariado internacional del SAMUR a países donde ha habido catástrofes y he visto como sufre la población, que viven sin sanidad con total normalidad, están a expensas de que cualquier enfermedad te lleve para el otro lado sin tener posibilidad de defenderte…

Vivir así ¿no te hace ver la vida de otra forma?

Absolutamente.

¿La disfrutan más que nosotros?

Bueno, no conocen otra cosa, no tienen opciones a otras cosas. No es cuestión de tener más riqueza, no es cuestión de tener actividades que se puedan realizar en un sitio y en otros no, lo de la salud va aparte. No se puede vivir con la incertidumbre en Sanidad de si tengo algo puedo seguir viviendo y si no tengo nada muero.

Pero eso también está pasando en Estados Unidos, no es exclusivo de países considerados del tercer mundo o en vías de desarrollo.

Sí, sí. Pasa en países desarrollados también pero en el tercer mundo es así. En Haití no hay sanidad, solo para los ricos ricos porque no hay clase media, son pobres y viven así. Si se te infecta un dedo te lo tiene que cortar y te lo corta el curandero. Y la población lo ve con total normalidad.

Es lo que conocen. ¿Cuéntanos de tu experiencia en Haití?

Cuando estuve tras el terremoto del 12 de enero de 2010, me decía una monja que la población de ahí se levanta todos los días con el único objetivo de volverse a acostar con vida.

Es vivir al día.

¿Te imaginas en el mundo desarrollado vivir con esa mentalidad? Tú haces planes para tres meses y para cinco.

Y te hipotecas a 30 años ¿Y disfrutamos el presente? Esa sería la pregunta. Allí, por si acaso no llegan con vida a la noche, saborean cada instante de vida.

Se levantan, tienen que comer, vivir, salir para volver vivo a casa, a dormir de nuevo, intentando hacer la vida cada día un poco mejor.

¿No echas de menos todas tus experiencias al pie del cañón ahora que tu trabajo es más de oficina?

Ahora mismo me dicen ¿te irías a tal misión? Y sí me iría pero no la afrontaría igual que cuando tenía cuarenta años. No es lo mismo. Es una parte que he vivido, en el ámbito laboral es lo más bonito que he hecho, de lo que me siento más orgulloso, lo que me ha dado más satisfacciones personales y además he crecido profesionalmente gracias a eso. Yo formaba parte del SAMUR, en un servicio que se dedicaba a eso y el haber liderado esas misiones, haberlas llevado a cabo me dio prestigio dentro del propio servicio y dentro de mi mundo pero ahora mismo forma parte de mi pasado, ahora tiene que hacerlo otro. Yo ahora lo viviría de otra manera, hay que estar un poco virgen para eso, te tiene que sorprender aquello. Lo volvería a hacer pero no creo que fuera tan útil mi ayuda como la de otros que no han vivido la experiencia todavía.

Cuéntanos cómo vives estas situaciones de emergencia tras estos desastres naturales

A mí me pasaba que llegaba allí, estás una semana como loco, sin dormir, comiendo mal y no te das ni cuenta, cuando regresas ves que has adelgazado, barba de varios días, estás hecho un cromo…

Esa es la entrega y el compromiso, vas por un tiempo y hay que darlo todo.

No conviene estar más de 15 días colaborando en zonas de catástrofes, ves demasiada muerte, demasiado sufrimiento y el agotamiento es extremo tanto físico como emocional. Cuando pasa la primera semana se empieza a preparar el revelo del nuevo equipo. En Banda Aceh, Sumatra, tras el tsumani del 2004, dije que me quedaba una semana extra más. Había podido “disfrutar” mi labor, había mucho que hacer y lo hicimos muy a gusto. Coincidía que eran navidades y me podía quedar más tiempo. Llegó el equipo nuevo y no me adapté, el equipo nuevo me dejó trastornado. Ellos querían cambiar las cosas, querían hacer lo que yo hice cuando llegué pero yo ya lo había hecho, no entendía los cambios, pero era su forma de actuar. Yo me decía “Fernando, estás aquí para asesorar y ellos están aquí para organizar”, así que di un paso atrás. Uno está cansado y muy mediatizado por lo que ha pasado y así no se crece. Y era una semana nada más pero es que en una semana pasan tantas cosas en esas situaciones. Aguanté la semana haciendo muchas reflexiones

Debió ser una experiencia muy dura enfrentarte a ese escenario desolador.

Cuando llegamos no había nada, la gran ola entró por la zona norte y arrasó toda la costa oeste. El tsunami lo había tirado todo, la población… cuando llegamos aquello era el infierno. Tuvimos que poner en marcha todo, el hospital no existía, nada más que la estructura pero estaba todo anegado de barro. Los militares americanos empezaron a llegar, trabajamos con ellos pues tenían helicópteros e iban a por la gente que luego tratábamos nosotros.

La colaboración con otros compañeros, ¿cómo es?

Sale sola.

En ocasiones así no distingues nacionalidades, me imagino, se va a colaborar por un bien común y punto.

Pues a mi da pena decirlo pero se ve mucho protagonismo, de muchos países y de asociaciones.

Te iba a preguntar luego por las asociaciones.

Pues sí, hay mucho protagonismo. Era duro ver que estas trabajando y que hay gente que busca el protagonismo pero nosotros tenemos una cosa muy buena, a este tipo de misiones vamos con la embajada de España y lo que diga la embajada es lo que hacemos, yo no me voy a parar a pensar. Yo vengo a dar salud, a hacer lo que pueda desde el punto de vista existencial y lo que me diga la embajada y y no voy a polemizar con eso como hacían algunas ong´s que decían que “en esta parte de la población se vive peor”… pues no lo sé, pero no es el momento de verlo ahora. Si tengo una embajada que me dice que actúe aquí y que vaya allí yo lo hago, no creo que la embajada quiera que se muera nadie ni que tenga preferencias.

Una vez que pase nos podemos preguntar cómo mejorar esas zonas de desigualdad pero en plena crisis no es el momento.

Los americanos venían con sus helicópteros desde el portaaviones Eisenhower a donde estábamos nosotros, pusimos una tienda en el aeropuerto para atender a los heridos que ellos trajesen. Allí había una ong estadounidense que les daba de comer, se iban a lo costa oeste por aire pues era la única forma de acceder a esa zona, la carretera había desaparecido. Cuando regresaban traían siempre a algunos heridos que podían rescatar y necesitaban asistencia sanitaria. Los estadounidenses no querían llevarlos al portaaviones porque es terreno americano y los americanos son muy escrupulosos con su territorio y nos los dejaban a nosotros. Vino a hablar con nosotros el médico del ejercito que era puertorriqueño y prefería dejarnos los heridos a nosotros, pues saben que trabajamos muy bien y somos gubernamentales, “sabemos que no vamos a tener ningún problema con vosotros” me dijo.

O sea que hay reticencias en trabajar con ong´s.

Claro, las gubernamentales con las gubernamentales y las no gubernamentales con las no gubernamentales.

Pues que pena.

Hubo un chico de una ong española que me recriminaba ¿por qué trabajábamos con el ejercito de los Estados Unidos?. Pues porque me trae personas de aquí, heridos que salvar. Indudablemente si estuviésemos en guerra muy probablemente no estaríamos actuando de la misma forma pero poder utilizar 20 helicópteros que están todo el día yendo y viniendo facilitándonos los rescates ¿por qué no me voy a aprovechar de su potencial?

Y hacemos que las máquinas de matar salven vidas, así incluso cambiamos la energía de la matanza por la de sanación, transmutamos la energía negativa a positiva.

Me decía que la población nos puede mirar mal porque nos relacióonan con el ejercito. Yo ni le presté atención. Estaba salvando vidas. Lo cierto es que en países como el nuestro los ejércitos son diferentes, yo no he visto a un solo soldado pegando un tiro en toda mi vida, allí es diferente.

Tenemos ejércitos de paz.

Y tenemos que entender que una población que ha visto hacer barbaridades al ejército tenga miedo de ello, eso es normal. Pero el ejercito americano actúo de la mejor forma…incluso vi al piloto del helicóptero hasta arriba de barro por lanzarse a salvar vidas…

Un arma es un arma y como objeto no hace nada por sí misma, si a un ser humano le pones en un territorio hostil hará lo que sea para defenderse, pero si le pones en una zona de emergencia hará lo que pueda por entregarse a actos heroicos…

Absolutamente. Mientras sea en la parte positiva, no me importa colaborar con nadie_reímos_ pero en la negativa, posiblemente saldré corriendo.

¿Cómo ves la vida después de cada misión?

El ver ese mundo es esencial. Cuando iba a esas misiones cada vez que regresaba de una he dicho ¡ostras!… Y he ido a nueve diferentes.

¿Y no volvías tocado de esas experiencias?

¿Sabes lo que pasa? Los que vivimos en el mundo de la emergencia, convivimos con momentos absolutamente trascendentales de las vidas de otras personas e incluso con la muerte de muchas de ellas, observamos el sufrimiento de los familiares, cuando llegas a tu casa tienes que borrar todo eso pues uno no puede convivir con esos dramas. No puedes vivir con la amputación de un chaval de 15 años que le va a quedar para toda la vida. Tú estás ahí como protagonista para las personas que están sufriendo eso pero no puedes quedarte con todo ese sufrimiento. Aprendemos rápido a pasar esto como una película. Lo has vivido, lo has pasado, has aprendido.

La vida es como una película, es todo una ilusión, dice Paramahansa Yogananda, y no debemos aferrarnos al sufrimiento. Si somos amor, no nos podemos quedar en el dolor porque entonces no podríamos dar amor.

En todas estas misiones ocurre así.

Y te hace ser mejor persona…

Más que mejor persona es que cambias como persona. Te das cuenta que la vida no es de color rosa, que no es todo el rato alegría y dónde voy a comer hoy… si es que hay mucha gente que no come. Cuando me avisaban en Haití que es la hora de comer, yo preguntaba ¿y esta gente a qué hora come?, “no tienen hora de comer” me respondían, comen cuando tienen comida.

También es verdad que pueden ir a pescar, cazan lo que pueden y agarran la fruta fresca de temporada del árbol correspondiente, es otra forma de vida.

Sí, para ellos la hora de comer es cuando tienen hambre, no es una hora de reloj.

Y se van a dormir cuando cae el sol y se despiertan con los primeros rayos…

…A ver como puedo vivir ese día.

¿Cómo podemos humanizar la sociedad?

Nuestra sociedad es muy complicado humanizarla pero lo que hay que hacer es leer a los que estuvieron hace siglos, a los clásicos, que están absolutamente vigente. Hablan del hombre, de sus necesidades fundamentales y trasladar eso a las experiencias de hoy. Es complicado porque hemos hecho un mundo globalizado con muchísima información que te hacen muy independiente…

Recomiéndanos una película que te haya cambiado la vida.

Pues no me ha gustado nunca el cine. No estoy pendiente de meterme en la película, estoy más pendiente de preguntarme cosas, muy crítico… ¿por qué narices el actor dijo ésta frase en lugar de otra. Analizo eso muchísimo. Así que no me gusta el cine, salgo de ver una película enfadado pensando que el director quiere meterme una idea en la cabeza desde el principio y eso me molesta. Me molesta que me quieran dirigir. Analizo el guion, las escenas, la música… eso no me pasa con la lectura a pesar de que ahora lees la prensa y el periodista te dice lo que tienes que pensar.

Sí, es muy condicionante.

Prefiero leer un libro e interpretarlo yo. Por ejemplo, leí en el colegio 1984 de George Orwell, cuando vi la película me estropearon la obra, el protagonista era feliz en el libro sin embargo en la película muestra una crítica contra el sistema, contra la civilización. La ha dirigido un tipo que no piensa como yo, la desesperanza del actor protagonista de esa película… yo no lo capté igual, es mentira. Ese hombre vivía feliz dentro del sistema sin embargo en la película era un amargado de la vida.

Pues recomienda un libro que te haya marcado la vida.

Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena, además es el causante de que estudiase medicina, siempre quise ser médico pero ese libro me marcó. Ves la personalidad de los pacientes y sobre todo la humanidad, el trato a esa gente es esencial para su evolución.

La última vez que fuimos a dar abrazos a La Paz nos dijo un familiar de un paciente que los hospitales se están humanizando.

La medicina en general hay que humanizarla porque se había producido un proceso inhumano debido a la evolución de las máquinas. Me explico. La medicina ha ido evolucionando con el conocimiento y la innovación, la nueva maquinaria y tecnologías que se han ido metiendo y ha posibilitado que lo que antes el médico tenía que diagnosticar a través de hacer preguntas al paciente para dar el diagnostico lo más concreto posible, dónde le duele, síntomas, etc, ahora en cuanto llegas a consulta dices donde te duele y volante para la máquina que corresponda, rayos, tac, scanner…por lo que se ha llegado a perder comunicación. Ahora hemos de volver a esa comunicación porque forma parte de la medicina con total seguridad. Y aunque ya no es imprescindible para ciertas cosas, sigue siendo esencial. Como antes no había rayos, no había analítica, sí había esa relación personal que hace falta para hacer una medicina del paciente y no de la patología porque cada uno es diferente.

Escuché a Odile Fernández, doctora de medicina familiar que pasó un cáncer, dijo en una de sus conferencias que un rato de charla con la doctora y un medicamento placebo cura más que muchas medicinas. ¿Estás a favor de las terapias complementarias y la medicina integrativa?

Depende que es lo que consideres por terapias complementarias.

Aquí está el punto, cuando compañeros míos de reiki dicen terapias alternativas, siempre digo que somos complementarios. Odile Fernández recomienda, porque a ella le vino muy bien para mejorar el cáncer, hacer yoga para mejorar la mente, mens sana in corpore sano. Recomendó ir caminando o hacer ejercicio antes de la quimioterapia porque eso ayuda a que circule mejor la sangre, oxigena mejor y el potencial de la quimio se optimiza. Nos habló de una alimentación correcta, meditación y pensamientos positivos como terapias complementarias. Ninguna terapia debería condicionar el tratamiento médico, si el yoga, el reiki o la meditación te pueden ayudar a mejorar más rápidamente o que no sufras los efectos secundarios adversos, bienvenido sea el trabajo en equipo, nos complementamos. Nunca somos alternativa, somos complementarios.

Lo que tiene que quedar claro es para qué es cada cosa y no engañar a la gente. Cuando una persona tiene una enfermedad que no tiene curación todavía y la dejas en el espacio en el que la medicina no puede hacer nada contigo, buscas otras cosas pero si buscas otras cosas, tienen que ser para qué cosas exactamente, sin falsas esperanzas, la medicina ha evolucionado hacía donde ha evolucionado y si hubiera necesitado de todas esas otras actividades, habrían ido evolucionado hacia esa parte. El objetivo de la sanidad no es hacer medicina es curar al paciente.

Bueno, existe una industrialización de la medicina, las farmacéuticas que crean enfermedades también. Las terapias con perros ha llegado a los hospitales, la compañía de un perro quizás no cure pero favorece, optimiza, el tratamiento y hace más llevadero el periodo en el que se está hospitalizado. Lo que yo digo es que el reiki no cura, sana y a lo mejor es que tienes que morir para cumplir tu plan de vida pero algo habrá sanado en el alma o a nivel espiritual. Hace años estuve dando reiki a niños con cáncer en La Paz y algunos de ellos morían pero las enfermeras me decían que los niños que fallecen tras recibir reiki dejan una paz inusual en las familias. Llámalo como quieras pero si el reiki o la meditación sirven para encontrar una paz inusual en tiempos de duelo, bienvenido sea. Jamás voy a decir que el reiki te va a curar porque el que se cura es el ser humano, para curarse el enfermo tiene que querer curarse y lo hará con reiki o con quimioterapia, o con las dos cosas complementándose.

La parte emocional es importante pero parece que justo para eso no se tiene tiempo porque la sociedad actual no te lo permite pero la medicina personalizada pasa por ahí, para comprender todas las sensaciones de las personas. Hay personas que aceptan la muerte y otras que no la aceptan y pueden tener lo mismo pero no las puedes tratar igual psicológicamente, a lo mejor el tratamiento será el mismo pero el trato ha de ser diferente porque no tiene nada que ver el uno con el otro. Con eso se ha de tener cuidado porque hay personas que se han valido de esa debilidad para hacer negocio.

Te doy toda la razón. El reiki, para mí, es cosa de cuevitas no de estar vociferando que curamos y menos hacer negocio con el sufrimiento por eso cuando vamos a los hospitales lo hacemos a través de asociaciones y sin cobrar ni un euro. Un tiempo después de mi voluntariado en La Paz fui al Ramón y Cajal en donde vi unos anuncios en los tablones de información de la planta de oncología en los que se ofrecían todo tipo de sanaciones y terapias. Me sorprendió y no me gustó mucho lo que vi.

Por eso mismo, la lucha del sistema sanitario contra estas otras técnicas es porque no se pueden poner en el mismo plano, no tiene nada que ver.

Hay médicos y terapias buenos y no tan buenos como hay terapias y tratamientos médicos buenos y menos buenos para cada tipo de personas. Con el uso de la propaganda siempre pagan justos por pecadores por eso lo mejor es trabajar en la integración con un código deontológico y principios éticos universales. Pongo más ejemplos, los doctores de la risa, payasos sin fronteras…

Están, están.

Y que sigan por muchos años. El efecto placebo es creer que esa píldora de azúcar cura, pues vamos a dar caramelos de amor para que no sólo se curan sino para que no se enferme. Gracias por todo lo que haces por el bien de la humanidad.

Un placer.

Un verdadero placer, compañero.

Y nos despedimos, como es habitual, con un fuerte abrazo de esos que se dan los compañeros de colegio.

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