Conversando con… Fidel Delgado

Con la muerte no se acaba la tontería”

Entrevista realizada por Raquel Rus y Jose M.ª Escudero en verano de 2015

Fidel Delgado es Psicólogo clínico y titiriterapeuta. Le gusta innovar en la enseñanza. Aprende de las experiencias que le pone la vida por delante, entre ellas las que tuvo cuando trabajaba en el Hospital La paz de Madrid en Paliativos. Comparte sus pensamientos a través de conferencias y talleres muy divertidos a la vez que llenos de mensajes profundos que calan hondo en la consciencia del que los escucha.

El tema de la muerte es muy intenso por sí mismo…

Hablar de asuntos de cierta intensidad no me gusta mucho porque falta la realidad de la situación: ni te estás muriendo ni yo estoy con alguien que… y a veces, de todo lo que se habla del morir y del vivir, su contexto lo hace variar. En mi caso, yo regulo absolutamente lo que voy a comentar o decir por la situación en la que estoy. No tengo ideas propias sobre algo y le doy al PLAY y te las cuento, sino que estoy con un grupo de gente, conecto y doy una charla. Al cambiar la gente o la reunión o el lugar condiciona mucho lo que sale de uno.

Nos gusta cómo expresas la transcendencia de la muerte porque eres un gran conocedor de este tema a través de tu experiencia en el hospital. ¿Cómo empezó? ¿Qué te hizo interesarte?

Tengo varias versiones distintas para responderte. Una, cuando dejé el hospital de La Paz; antes de que me dedicase a estar con “los que se van”. Luego otra versión más profunda, donde te das cuenta que la vida te está dando los regalos oportunos para que estés exactamente donde tienes que estar, y por último, la versión más auténtica es de 400 condicionantes de porqué estamos aquí. Pues no sé, estoy aquí porque tú me has llamado, porque María -una conocida común- te contó…

Hay una inquietud de observador. María, mi maestra de reiki, me habló mucho de ti en cuanto le comenté el Proyecto IMO y el pensamiento positivo, y aún más con el segundo número, dedicado a la muerte, ¿qué tiene que ver la muerte con el pensamiento positivo? ¿Hay que hablar de ella para perderle el miedo?

Hay cuentos “abridores” que te dejan abierto el horizonte, la maravilla, la fantasía, el misterio, y hay cuentos “cerradores”, muchos con “metemiedos”. A partir de lo estrictamente conocido, todo lo demás es malo, terror, brujas y ¡cuidado!

Quizás sea por esa sociedad limitante, creada siglos atrás, que nos inculca el miedo para que no crezcamos por nosotros mismos.

Igual tiene más fundamento ¿por qué vienes a esta tierra en modo tan reducido? Luego te apalancas con un apego tal que cuando te invitan a “volver a casa” pides quedarte a hacer un master, intentar aguantar otro poco… Es alucinante el reenganche a lo malo conocido.

¿El sentido de la vida es volver a “nuestro hogar”?

¿Volver? En “casa” estamos siempre; yo diría que es “seguir”. Ese paradigma lo he manejado mucho tiempo. El asunto es si cambias volver por otro formato. Por ejemplo, todas las dimensiones o todas las formas son simultáneas, el ir y volver es un relato de “dos dimensiones”. Si pudiésemos incorporar otra metáfora, sería simplemente cambiar de frecuencia, porque somos lo mismo venidos a menos frecuencia. Un “ser” venido a “ser humano”. Es un fluctuar en un ser que es simultáneo. El morir es el truco que tiene la vidapara que te apegues un rato a un formato porque si no, no te quedas.

En uno de tus vídeos comentas que temer a la muerte nos mantiene infantilizados.

Según estábamos hablando, a veces fluctuamos desde una perspectiva muy cortita, muy personal, y dices “este mundo, que pena, sufre”. Yo creo que el conjunto está perfecto y hay unos niveles de escuela y formas de vida para cada una de las necesidades desde el sitio donde tú y yo estamos viviendo. Hay cosas que evalúas como penosas, “¡qué horror!, ¡qué sufrimiento!”, y hasta echas una mano, pero en el conjunto hay veces que existen personas que están ahí por auto-encargo, que tienen que hacer esa experiencia porque es la única frecuencia en la que ese experimenta algo que en esta otra, y entonces la comprensión de que cada cosa está perfecta como está, pero continuamente cambiando.

Bruce Lipton dice: “No intentéis luchar contra el sistema, cread otro y si es bueno, la gente os seguirá”.

Rebobinando por donde ha ido mi vida, he visto que ha habido unos cambios importantes, yo las llamo “Muertecillas Sucesivas, micromuertes”, pero nunca he tenido un impulso reformador, me sorprende todo lo que está pasando con mis videos porque yo nunca he colgado ninguna conferencia en la red.

¿Las personas también nos resistimos a las micro-muertes?

La resistencia está incluida en el pre-supuesto de que una forma de vida, para que aguante como forma, tiene que tener apego entre los componentes de su forma. Si es mucho apego, fragua y se fosiliza, si es muy poco, no cunde como forma. Ese milagro del punto es una maravilla.

¿Cómo explicar a una mente racional el sentido de la vida? ¿y el de la muerte?

El sacar el morir de lo patético- tremendo y ponerlo en el vivir. Al escribir vivir y morir, el común denominador es –IR Y no hay manera de parar ese IR. Entonces, si lo vas notando cada día, te acostumbras a inspirar con ganas y expirar. El planteamiento del morir alrededor de la defunción y el sepelio es un reduccionismo que hay que atravesar. Lo anecdótico alrededor de la muerte tiene tanta intensidad emocional -por el previo miedo cultural- que se lee y se estudia con asombro.

Osho dice que el suicidio se comete pensando en acabar con los problemas, pero no, se despierta al otro lado y continúan los problemas.

El suicidio lúcido, inteligente, es exactamente lo que habría que enseñar, cómo soltar continuamente pero también cómo abrazar continuamente lo que viene. El modo de vivir nuestro, culturalmente hablando, es mi vivir para no morirme. Ni coges aire ni lo sueltas.

¿Tenemos más miedo a vivir o a morir?

Tendríamos que hablarlo personalizado. Si generalizas te pillas los que se la toman de otra forma, se la toman de otra forma pero dentro de cada cultura hay de todo.

¿Cómo te documentas para poder sacar tus teorías, todo el proceso evolutivo que cuentas?

Tengo respuestas anecdóticas. Primero, el hospital donde empiezo a trabajar me deja clarísimo el mal morir de la gente y, aparentemente me intereso por ese tema por echar una mano. Aparentemente, hoy diría que voy a un hospital a visitar agonizantes por casualidad. Me impresiona eso y me digo “espabila”, entonces no existía ni la palabra paliativos y los cuidados de enfermos terminales, desahuciados, era no volver a pasar por allí. Solo pasaban las enfermeras, y los enfermos deducían como estaban de mal porque el médico ya no viene porque no hay nada que hacer, ¡Desahuciado!” ¿Cómo que no hay nada que hacer? Acompañar, oír, estar En un relato más egoico, fui comprendiendo la necesidad manifiesta de acompañar a éstos y a la familia.

Gracias por compartir este momento con nosotros. Es ahí donde queríamos llegar cuando te preguntaba cómo te documentas. Esa es la base.

Así es, mis maestros. Podría pasar una hora enumerando a gente iletrada pero radiante, que te introduce en cosas que yo no había oído nunca. En un caso fui a una habitación y me cuenta el enfermo “menos mal que ha venido usted porque vinieron mi padre y mi tío a decirme que a ver si me muero ya que estoy aquí dando la lata.” Miro a los lados y no veo a nadie, y yo que iba con mi bata y carpeta de psicólogo intentando controlar la situación. Hay un detalle muy divertido de cucología psicológica. Cuando alguien delira y le llevas la contra al delirio, pelea el delirio para demostrarte lo suyo, pero si no deliras, si le estás resultando evidente, si ve que no te lo crees, pues no discute. Este hombre me estuvo preguntando que creía yo, pues la familia venía de su pueblo el jueves, entonces lo mejor era esperar al jueves para morir. Yo salí de la habitación al Control de enfermeras y pregunté si le había puesto alguna medicina, pues entonces no estaba en la misma evolución y me resultaban difíciles de entender esas cosas. No le habían dado ninguna medicación especial. Esto ocurrió un lunes y murió ese jueves que predijo. Esto lo conté en una conferencia y al terminar me llegó un colega y me dijo que como podía decir esas cosas en una charla. Con el tiempo me lo encuentro y me comenta que ha tenido muchos casos como los que relato yo de terminales que han visto a familiares ya fallecidos, que incluso lo ha contado también en alguna conferencia, en un hospital le llamaron la atención diciendo que no se podían contar esas cosas porque la medicina es una ciencia basada en la evidencia.

Y la evidencia ¿en qué se basa? Tendrá que ser que tengas el ojo abierto. Esas son las fuentes pero te pillan disponible.

Como digo, no ha habido todavía la oportunidad y para saber cómo lo haría tengo que estar; lo que he aprendido es que tienes que llegar, estar, sintonizar, ver, verte, dejarte ver y esperar un rato para hablar hasta que sientas que se puede decir algo, cuando sepas que estás en sintonía con eso.

Dinos una película que te marcó, que quieras recomendar.

Una película japonesa Departure, las despedidas de esa película están muy bien. Y luego hay otra de un hijo que está entrevistando a su padre. El fin es mi principio, de Tiziano Terzani. También recomiendo una sobre un médico muy famoso de Mallorca, Carlos Cristo, que sabe que va a morir a causa de una enfermedad degenerativa, y pide a un amigo que grabe sus últimos años de vida. Las alas de la vida. Es maravillosa, la he visto tres veces.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *