Conversando con… Marian Rojas Estapé

Entrevista y fotografía realizadas por Jose Mª Escudero Ramos

Durante el congreso organizado por el grupo Atresmedia MABS2021 que tuvo lugar recientemente en Madrid pudimos disfrutar de la conferencia que Marian Rojas Estapé impartió con tanto cariño que nos encandiló. Antes de su ponencia pudimos conversar unos minutos, que nos supo a poco, con ella. Podríamos pasarnos horas escuchando todos sus conocimientos y experiencias. Para quien todavía no la conozca, Marian es médico psiquiatra y autora de dos maravillosos libros, «Cómo hacer que te pasen cosas buenas» y «Encuentra tu persona vitamina».

Susurros de luz es, además de revista, una asociación sin ánimo de lucro que hacemos diferentes actividades, ahora mismo estamos más enfocados, por la situación, en las personas conocidas como Sin Techo o Sin Hogar. Hemos estado todo el confinamiento en la calle. De las personas que atendíamos no ha enfermado ninguno y según nos dijeron, no hubo casos entre los Sin Techo, de hecho tenían más miedo de ir a albergues que de estar en la calle durante el confinamiento.

Cuando haces algo por los demás aumentas la oxitocina, que es la hormona del cariño, la que potencia el sistema inmune. Por otro lado cuando vives con miedo, cuando vives de una forma egoísta y vives todo en forma de riesgo, si ves a alguien y lo primero que percibes es el riesgo que esa persona te produce, ese miedo activa el estado de alerta que deteriora tu sistema inmune. Por la tanto eres más propenso a enfermarte, a inflamarte, a contagiarte o a deprimirte.

Es la situación actual.

Es como estamos ahora, con miedo, con depresión y cogiendo todo tipo de infecciones, ya no solo el Covid, está todo el mundo enfermo y se ha disparado el cáncer, Muchas veces el cáncer está latente, hay células que se están enfermando, pero de repente hay una serie de factores de riesgo, mala alimentación, falta de ejercicio, y una serie de factores genéticos y epigenéticos, como el estrés que de repente activan la cascada de enfermedades crónicas o las enfermedades neurológicas de las que también ha habido un auge, las demencias… estoy sorprendida con las cosas que estoy viendo ahora en mi consulta.

Decían antes de la pandemia, sobre los suicidios, que no se hablaba de ellos porque podían servir de ejemplo y ahora de repente se habla de suicidios, que ha aumentado el número, para prevenirlos, ¿estábamos equivocados antes o es que han descubierto que mejor hablar de ello?.

Yo creo que el suicidio es una cosa que da mucho miedo hablar de ello, en general, y cuando se habla, siempre regular, da la sensación de que si hablas mucho lo promueves y si hablas poco lo estas ocultando. El suicidio ha sido un drama durante la pandemia y está siendo un drama ahora, especialmente en los jóvenes. Ha costado mucho que la gente lo sepa, pero se ha convertido en un tema porque hay personas cercanas que te hablan de familiares, de conocidos o de datos que van surgiendo y no se puede ocultar. Creo que hay que hacer una prevención, para mí el suicidio es la consecuencia más terrible de la depresión y de la soledad, no conozco a nadie que haya hecho un intento de suicidio que no se sintiera solo.

Que mala es la soledad no deseada.

Hay que tomar medidas para la soledad y durante la pandemia la soledad se potenciaba a lo bestia, ha habido gente más sola que nunca, muchísima gente sin planes, sin saber con quien relacionarse y si no al extremo contrario: Tinder, fiestas alocadas, cosas medio ilegales…

Que es en cierta medida una forma de suicidio.

Una forma de autodestrucción porque al final buscas una gratificación instantánea para tu mente y para tu cuerpo, sexo rápido, copas. Se ha incrementado el consumo de alcohol en el último año a lo bestia. Para mi el gran problema es que la soledad no se está teniendo en cuenta como factor de riesgo, hay países que ya han abierto un Ministerio de la soledad como Japón, Reino Unido…

Japón tiene el bosque de los suicidios.

Japón tiene un problemón de soledad alucinante, hay gente que delinque de forma sencilla para que la lleven a la cárcel porque allí hacen planes, hay un comedor, hay charlas, hay deporte. Esto es dramático, llegar a este extremo. Yo creo que no somos conscientes de que la soledad causa muchísimas enfermedades, de hecho ya está demostrado que la soledad es uno de los principales factores de riesgo para enfermar, hoy en día, tan grave como puede ser el tabaco.

Soledad aunque estés en familia. Yo suelo decir que los Sin Techo no tienen techo pero tienen un hogar entre los compañeros de cartones, y cuantas familias hay que tienen hogar pero sus miembros se encuentran solos.

Es que estar rodeado y sentirte solo es un gran drama. Me encanta la solidaridad y me apasiona ese mundo, me acuerdo que en la India en casa de Madre Teresa de Calcuta, veías a toda esa gente sin techo abandonada pero se sentían tan queridos que, de repente, gente que no tenía vida, que estaban a punto de morir, recuperaban la salud. No hay motor más importante para el ser humano que sentirte querido o apreciado por alguien.

El amor.

El amor es que es el motor de la vida, hay que querer, amor de verdad, Amor con A mayúscula, que no nos engañen, que sepas que a alguien le importas, te escucha, te presta atención, le interesa lo tuyo, esa mirada compasiva que hemos perdido: te miro sin el móvil en la mano, te miro y te escucho sin estar contestando porque si no dejo de prestarte atención.

Hablan de la escucha activa, pero la escucha amorosa…

Y la escucha amorosa desde la compasión es decir no te juzgo, tu me estás contando tu drama y yo no te juzgo, mi cabeza, mi sistema de creencias puede estar pensando una serie de cosas, pero yo a ti no te juzgo y eso te transforma el corazón.

Entonces se puede decir que lo que estamos viviendo ahora mismo es un «error del sistema».

Creo que no nos estamos dando cuenta que nos estamos alejando de la realidad, el mundo digital tiene grandes ventajas pero te aísla de la realidad y tu vida, tu cuerpo y tu salud está en tu realidad. Las vías de escape que nos están fomentado por todos los lados y que han sido una salvación en tiempo de pandemia, mal gestionadas son autodestructivas, entonces me parece que el sistema no se está dando cuenta que estamos potenciando la digitalización de todo a un nivel… el metaverso que ahora mismo surge, ¿es tu vía de escape porque no sabes gestionar tu vida? La gente se mete en Instagram, en Youtube, en las redes sociales, en la pornografía, en los video juegos cuando está aburrido o estresado.

Y claro, no sabemos aburrirnos.

El aburrimiento es la cuna del asombro, la cuna de la creatividad. Nadie, ningún genio ha descubierto nada grande en un momento de terativismo.

Y grandes escritores, han escrito gracias a que han tenido un momento para pensar, de aburrirse.

Un momento para pensar, de repente no hago nada, paseo por el campo sin móvil.

El móvil, la gran adicción del siglo XXI.

Si yo cada vez que estoy estresado, me meto en la pantalla, tengo chispazos de dopamina y esos chispazos de dopamina generan cierto placer, me generan cierto alivio, pero son adictivos, entonces yo lo que le estoy diciendo a mi cerebro es «cuando estés aburrido o estresado tienes una vía de escape rápida» y tengo nula tolerancia a la frustración, tengo una capacidad muy baja de dejar entrar el sistema nervioso parasimpático en mí, es decir, el modo relajación, el que me sana, no lo permito porque estoy todo el día en modo alerta, ¿qué me llega al móvil? si es que se llaman alertas por algo.

¿Qué está pasando con la Tercera Edad?.

Esa tercera edad que se sintió abandonada, les hemos abandonado y esa gente lo que quiere es que les mires a los ojos, les cojas de las manos y les escuches y lo que nos han dicho es todo lo contrario: no les cojas de las manos, no les vayas a visitar y habla con ellos por teléfono de vez en cuando si se puede. La gente se ha apagado, es que hay que tocarse, a la gente mayor hay que tocarla, el contacto es fundamental.

Nosotros tocamos, abrazamos sin miedo, sin mascarillas.

Yo he descubierto que el abrazo es uno de los mecanismos más rápidos que existen para bajar el cortisol.

Hemos ido a hacer quedadas de abrazos en la puerta de los hospitales, en La Paz, por ejemplo, y es muy hermoso porque hay personas que van de casa al hospital que no tienen tiempo para llorar y ya que les paramos, les decimos <<el abrazo es una escusa, cuéntame, por favor, ¿cómo te encuentras?>> y en un minuto sueltan, lloran y se van aliviados.

Qué preciosidad, qué maravilla.

Y estamos deseando hacerlo otra vez.

Me encanta, hay que hacerlo. Yo abrazo, reconozco que yo abrazo, no me he contagiado, bueno estuve mala durante la pandemia, al principio, estaba embarazada, en febrero o marzo.

¿Neumonía, catarro?

Tuve COVID, al principio. Es verdad que estuve con las defensas muy bajas porque estaba embarazada y había estado malita, ahí estuve muy debilucha y lo cogí, pero no tuve síntomas, tenía un poco de tos. El bebe nació y es un niño estupendo.

Me puedo imaginar el trato amoroso con el que atiendes a tus pacientes.

A mis pacientes les hago que se quiten la mascarilla porque necesito ver la cara, necesito ver sus facciones, necesito ver cómo me cuentan las cosas, y en un año y medio no se contagió nadie, tomando siempre las precauciones adecuadas.

Cuando hay muchísimo cariño liberas oxitocina y bloqueas en muchos casos si algo malo puede surgir, pero si en cambio no te sientes querido, te sientes distante, te sientes abandonado y hay por ahí un virus circulando, tienes muchas posibilidades de cogerlo.

Para terminar, tres preguntas que siempre hago, ¿qué libro te ha cambiado la vida? Un libro que hayas leído y hayas dicho guauuu.

Hay biografías que me han marcado, por ejemplo la de Santo Tomas Moro, sus «cartas desde la cárcel» significó un antes y un después, me vi como él que en medio de un momento de crisis es capaz de salir adelante, es un libro que me ha ayudado muchísimo y me encanta. También el libro de George Weigel, la Biografía de Juan Pablo II, testigo de esperanza, es brutal.

¿Una película?.

Que Bello es Vivir, La Vida es Bella y Gladiator me apasionan. Así, a bote pronto, tres que vería todos los días.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con la pequeña Marian de 15 años, ¿qué consejo te darías?

Haces bien en querer conseguir ser psiquiatra y querer tu sueño, porque lo puedes conseguir. Con 15 años quería llegar a esto, decía «yo quiero ayudar a la gente, yo quiero escribir un libro, yo quiero ir a dar una conferencia», pero teniendo un padre tan sumamente famoso, era muy difícil y lo luché. Desde los 15 años dije «me voy a formar y voy a intentar que no solo por ser hija de mi padre», que es la mayor suerte de mi vida, si no por mi misma, por formarme para poder ayudar a mucha gente desde el mundo de la mente y las situaciones.

¿Ha sido un hándicap tener un padre como el tuyo?.

Ha sido una gran ayuda en muchísimas cosas porque me ha abierto la puerta, pero para poder volver a entrar por esa puerta tienes que demostrar y esa demostración no es el baremo normal, tienes un baremo más alto.

Enhorabuena por volver a entrar por esa puerta grande. Me ha encantado conocerte y entrevistarte.

Y nos despedimos con un discreto pero sentido abrazo. ¡Cómo se necesitan!

2 comentarios en “Conversando con… Marian Rojas Estapé

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