Conversando con Míriam Tirado

Míriam Tirado es consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Ediciones Urano acaba de publicar su último libro RemoVidas, Historias a flor de piel. Además tiene publicados siete libros de cuentos infantiles. Escuchar y leer a Míriam es ver el reflejo de muchas vidas a través de su mirada interior.

De unos fragmentos de diferentes vidas has escrito una novela maravillosa, vidas conectadas como constelaciones: RemoVidas, ¿cómo surgió la idea?

A mí siempre me ha gustado mucho ponerme en la piel de otras personas, en otras situaciones y otras experiencias vitales que yo no vivo. Por mi trabajo acompaño a muchísimas personas en sus procesos de vida y de sus hijos. Todo el mundo vive sus historias, me gusta mucho el poder darnos todos cuenta de que si estuviéramos en la piel del otro y viviéramos su historia y su vida, seguramente haríamos lo mismo que ellos. Mis padres, los dos son terapeutas, mi padre es psicólogo, yo he vivido en ese entorno donde el interés por las relaciones humanas, y lo que nos pasa a los seres humanos, es lo normal. El proceso creativo de este libro se inicia durante la navidad del 2019 a 2020, en ese periodo hago las vacaciones escolares así puedo estar más con mis hijas. Cuando paro, normalmente, la creatividad florece. Empecé a escribir historias inventadas sobre la navidad, conflictos entre familias, situaciones…

Escribiste, digamos, unos bocetos en navidad y le diste forma durante el confinamiento

Tras las fiestas volví a trabajar y, de pronto, nos confinaron. Ahí fue como ¡guau! ¿Cómo debería de estar viviendo esta situación ese personaje que creé en navidad?, y volví a escribir compulsivamente, sin parar. En abril, cuando llevaba un mes confinada, me di cuenta de que eso era un libro. Llamé a mi agente y le dije que estaba escribiendo esto y que no tenía ni idea de a dónde me iba a llevar. No había un gran previo, fue algo muy espontaneo favorecido por las circunstancias y por la gran removida emocional que me suponía a mí y a toda la gente que me rodeaba. Todo el mundo tenía una historia distinta, todo el mundo está viviendo una realidad distinta, a pesar de haber algo global que vivíamos todos.

Cuando ojeé el libro la primera vez pensé ¡vaya cacao!, luego comencé a leerlo y me enganchó enseguida, fue impresionante como se entrelazan unas vidas con otras, me pareció espectacular, además personajes muy humanos…

La historia de Marián con su duelo, con una forma muy particular, y como hace su proceso intentando evadirse de lo que está sintiendo y Santi, sin saberlo, la está sosteniendo y apoyando tanto; la relación de las dos hermanas, una que tiene lo que la otra le da y a pesar de estar alejadas durante mucho tiempo encuentran la forma de volver a conectar; la historia del niño, Kim, que está removido por una falta de libertad que el niño necesita, los adolescentes también, me encantan, como viven ellos su realidad.

¿Cuál es tu personaje favorito?

Me cuesta mucho decir uno porque es como si te preguntaran a cuál de tus hijas quieres más… esto sale de un lugar tan real, tan profundo y tan tuyo de verdad que no puedes elegir. Al final he entrado tanto en sus vidas que todos forman parte de mí.

¿RemoVidas está basado en alguna historia real?

¿Qué es ficción y qué es real? Te podría decir que nada es real, que todo es ficción, personajes e historias inventadas, pero al final hay mucho de mí. Mis padres están separados y siempre han tenido muy buena relación, la historia de Santi y Elia, esa separación consciente, es lo que yo he vivido en casa, yo he visto a mis padres separarse así, teniendo una muy buena relación y queriéndose mucho. Por eso, al final, hay mucho de realidad. Es muy difícil hacer algo muy, muy inventado porque como sale de ti, va a salir de lo que tu piensas, sientes o has experimentado a lo largo de tu vida.

Haces de la vida cotidiana una fuente de inspiración

Una cosa que me encanta, por ejemplo cuando voy a esperar a alguien al aeropuerto, es sentarme en un banco y quedarme viendo como la gente se recibe, cuando alguien  llegade un viaje, me monto mi película, no sé nada de esa gente, pero yo creo una histoira en mi mente. O cuando estoy en un semáforo y veo a alguien pasar o en otro coche… ya estoy inventando otra historia. Incluso mis amigas que ya me conocen mucho me preguntan, ¿qué le ha pasado a esa persona en su vida? Lo he hecho desde que era pequeña, en mi mente se crean las historias más variopintas.

El libro está escrito con una narrativa preciosa, sencilla y muy humana

Lo que yo siempre he intentado, desde que empecé a escribir hace muchos años y llevo varios libros publicados, es acercar contenido profundo a todo tipo de personas, porque a veces lo espiritual y lo profundo está tan olvidado, con un vocabulario y unas construcciones tan alejadas de la vida real que eso hace que mucha gente ya no entre y piense «eso es para hippies que fuman hierba».

Estereotipos marcados por las series de televisión: la zen, la yerbas…

Mi interés tanto con los cuentos infantiles, que tengo siete para niños, como en los libros para adultos, es transmitir un contenido que conecte a los lectores a quienes son de verdad, no a lo que se creen que son o a lo que quieren hacer pensar a los demás, de una forma muy profunda, muy espiritual, pero con un lenguaje sencillo, que entiendan, que no les haga pensar ni que son tontos, ni que los que están más despiertos son superiores a los demás.

Todo el mundo tiene esencia, todo el mundo tenemos una historia, al final somos lo mismo, pero en este sincronismo si yo no sé, cuando intento leer algo para descubrirme más a mí, leo y está alejado de mi lenguaje y de la forma de ver el mundo, no me interesa. Así es como la gente se aleja de esos contenidos o de esos libros de crecimiento personal porque a veces hay un vocabulario que da pereza leerlo.

Libros que incluso llegan a frustrar porque a veces se impone tanto el tener que ser feliz: yo no estoy siempre feliz, me deprimo más

Sí, en RemoVidas he podido plasmar cómo la cultura, la sociedad, la familia, el entorno donde hemos nacido acaba haciéndonos ser los que creemos ser, pero somos mucho más que eso, y cuando en la edad madura empezamos a darnos cuenta y a despertar un poco, a decir por ejemplo “yo no quiero complacer más a mi madre si me perjudica”, “yo no quiero más a no sé quién”, empiezas a quitar capas y te vas quedando en quien eres de verdad; pero este proceso a veces es muy doloroso porque estás en terreno desconocido y lo desconocido da miedo, la incertidumbre da miedo. Es lo que ha pasado mucho con la pandemia, como todo era incertidumbre ha habido mucho miedo, mucha ansiedad, porque al final también era un despertar de lo esencial cuando te quitan las relaciones sociales, cuando te quitan tu trabajo porque tienes que quedarte en casa encerrado…

Cuando la rutina cambia

¿Qué tiene esta etapa que estamos viviendo? Que no tienes escapatoria, no puedes evadirte, gente que a la que se agobiaba un poco viajaba si tenía los medios para hacerlo, ahora no puede viajar, ahora si sientes un poco de angustia tienes que quedarte y obligatoriamente mirar de frente la situación.

En RemoVidas aparecen diversos tipos de personajes muy bien definidos con un punto en común: querer mejorarse

Alguien que leyó el libro me dijo que en el libro hay gente «muy consciente y esto no es normal, no es real» y le dije que depende del ambiente en el que vivas. En mi mundo es real ya que en mi entorno priman las relaciones conscientes, aunque entiendo que a alguien le pueda parecer muy raro. Me interesa y he perseguido mostrar que eso es posible, que al final no es tan raro ponerse en el lugar del otro, el acercamiento surge de una forma natural porque puedes comprender que el otro tiene sus razones, que no ve el mundo como tú y por lo tanto estás en el mismo lugar con tus ideas y el otro con las suyas. Desde ahí, en el momento en que yo cambio mi postura, me manifiesto y me muevo, el otro inevitablemente tiene que moverse también, esto es escénica, al final acabamos acercándonos más. Quiero que la gente vea que este tipo de mundo es posible y para mí es hacia donde tenemos que ir, o sí o sí, porque lo otro no funciona.

Y se ha demostrado que no funciona. En la convivencia el que haya rifirrafes es normal, también hayuna forma de solucionar las cosas de manera natural a través de la comunicación consciente para no vivir enfrentados y malhumorados siempre

En las noticias, en los telediarios, cuando hay desastres y hay malas noticias tienen más audiencia que cuando no pasa nada muy extraordinario. A la gente le gusta ver catástrofes porque estamos tan acostumbrados a vivir desde el miedo que ahí es donde nos sentimos cómodos, no sabemos confiar, y si hay algo que provoca miedo quiero ir viéndolo porque así me siento como en una falsa sensación de protección, se tiene una falsa sensación de control, es absurdo totalmente, es disfuncional. En mi casa no se ven los telediarios, nunca, ¿para qué?

En la media hora de telediario se podría hablar de todo lo bueno que hay, los pequeños milagros en la vida. Es en la cotidianidad donde se encuentra la magnificencia, el misticismo, la espiritualidad, la vida al fin y al cabo

Sería cuestión de transmitir a la gente corriente que en su vida, por muy mediocre que ellos la consideren, hay también eso. No solamente son un puñado de personas elegidas las que pueden experimentar tales vivencias de felicidad o de plenitud. Es algo que está al alcance de todos pero, como parte de dentro de uno mismo, si no haces tu trabajo no llegarás ahí, porque hay que arremangarse y currárselo.

De pequeño escuché que tras una fiebre se suele crecer, la enfermedad, el sufrimiento, hace que crezcamos

Acompaño a familias, padres y madres, que dicen en consulta «yo no quiero que mi hijo sufra, yo lo que quiero es que no tropiecen con las piedras con las que yo he tropezado», Yo les digo que «tienen que confiar en su proceso, que a lo mejor necesitan esos obstáculos que a lo mejor se ponen ellos mismos y no es vuestra historia, dejadles que se equivoquen, dejadles que sufran», «ya, pero es que yo ya he sufrido y como yo ya lo sé no quiero que ellos sufran», como diciendo «digo ya la solución y así se ahorran el sufrimiento», pero es que a esa solución tienen que llegar él o ella por su propio pie, su proceso es intransferible. Uno no puede hacer su proceso por ellos. Obviamente de lo que nosotros hayamos practicado damos ejemplo, y a ellos les será más fácil llegar a ciertos puntos de madurez porque han visto eso en sus progenitores pero al final cada cual necesita hacer su camino.

¿Crees en la enfermedad cómo forma de expresión de una emoción, o la enfermedad cómo camino?

Yo creo que la enfermedad puede ser un camino de despertar, no sé si todas las enfermedades, porque hay gente que aparentemente están como muy conectados, muy despiertos, y tienen cáncer igual. Hay muchas cosas que desconocemos, también tiene que ver con lo que comemos, con la genética y con un montón de cosas pero si que es verdad que el dolor físico es un portal para el despertar, ¿qué sea desagradable? Ya lo creo que lo es pero es verdad que cuando hay mucho dolor llegas a rincones de ti que desconocías. Hay que aprovechar estas ocasiones para poderlo transformar desde el punto donde estés, si no estás en un camino conectado con la espiritualidad que todo es causa y efecto de algo, pues al final todo nos puede servir de aprendizaje. Yo por ejemplo en los partos he tenido mucho, mucho dolor porque tengo un problema óseo y no puedo parir como una mujer que pueda parir vaginalmente, se calcula que un tres por ciento de mujeres tiene un problema físico real y no pueden parir vaginalmente y, claro, hasta que no lo supe pasé dos partos que el dolor era tan tremendo que a pesar de sufrir lo que nunca he sufrido a nivel de dolor físico, también llegué a rincones de mí que me ha empoderado mucho, me he visto muy fuerte y esto me ha dado mucha fuerza para otros momentos de mi vida.

¿Meditas?

Mis padres, ambos son profesores de meditación, mi entorno ha sido ese, he crecido así pues ellos hace mucho que meditan, pero normalmente cuando eres joven lo que quieres es alejarte de lo que hacen tus padres… Ahora hace diecisiete años que medito y lo empecé a hacer porque pasé una etapa de mucho estrés, cuando fui periodista de informativos de una cadena de radio. Volvía a casa con un punto de ansiedad y notaba taquicardias, entonces dije a mi padre «enseñame a meditar porque me estoy agobiando». Para mí la meditación es de las mejores cosas que he descubierto en mi vida.

Meditar para mantenernos en nuestro centro

En muchos de los cursos que doy digo que lo único que tienen que hacer cada día es meditar, porque si queremos ser padres y madres conscientes tenemos que estar centrados y lo que más nos centra es la meditación; pero luego dicen que no tienen tiempo. Si dices que no tienes tiempo es cuando más necesitas encontrar ese tiempo, superar las resistencias, encontrarte y hacerte ese trabajo. Es el trabajo en sí, el regalo de vivir el presente plenamente.

¿Te ayuda la meditación a escribir?

Mucha gente me dice que el libro es muy liado porque hay muchos nombres, muchos personajes cuando normalmente hay cuatro o cinco, pocos más, pero no tantísimos donde todos son importantes. Piensan que lo planifiqué antes, yo no escribo así, no escribo con una gran pizarra en la pared y haciendo un croquis. Cuando escribo estoy en un estado de conexión donde todo fluye, entonces en mi cabeza se va despertando esa creatividad, centrándome en cada personaje y puedo ir escribiendo como si la historia misma me llegara. Otros escritores tienen un plan, yo no, yo tengo una necesidad de escribir y escribo siempre en un estado pseudo meditativo, quiero decir, antes de escribir siempre medito, después me siento y la información me llega sola, a quien se lo explicas le puede parecer poco metódico, ortodoxo o muy flipado.

A mí no me extraña, yo escribo de la misma manera.

Claro, porque estás en la onda, incluso a mí me ha costado aceptar que mi estilo era así. He escrito mucho de no ficción, esta era la primera novela de ficción que escribía y no sabía cómo lo iba a hacer. Pensaba que tenía que planear mucho porque lo he visto en muchas películas, porque he leído muchos libros de escritores, sobre su técnica, y cuando lo intentaba hacer como lo había leído a mi no me salía, no fluía, no disfrutaba, estaba sufriendo. Al final lo tiré todo y dije «vamos a volver a lo que eres tú» y este proceso también me ha servido para aprender de mí y aceptar de que cada cual tiene su manera.

¿Hay algún libro que te haya marcado la vida?

Uno que me impacto mucho y me marcó en ese momento, yo era adolescente, fue «La insoportable levedad del ser» de Milan Kundera.

Muy fuerte para leerlo en la adolescencia

Y también en la adolescencia, en el instituto nos obligaron a leer «Crimen y castigo» y para mí fue un ¡guau! Nos obligaron a leerlo y a mi me gustó mucho, así como mis compañeros pensaron que era un tostón para mí fue un descubrimiento total.

Ahora dinos una película que te haya marcado la vida

Marcado es muy fuerte, marcado significa que la tienes ahí como… de niña, ET, para mí fue, como para muchos, la película. De adulta, películas que me han girado el cerebro y he estado días pensando… «Memento» e «Interestelar». Estas dos me gustan mucho, pero hay tantas… el cine además me encanta pero no siento que haya una a la que me agarre.

Curioso que vas siempre al espacio

Sí, es que me encanta, todas las series que tratan del espacio y Memento es esa amnesia… todas las que hay un lapso en el tiempo espacio, nuevas dimensiones, todo eso me chifla.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con la pequeña Míriam de 17 años ¿qué consejo te darías?

Me daría muchos consejos pero también sé que esa Míriam no los acataría porque yo era como muy tozuda en esa época, con las ideas muy claras y además muy radical. Me podría hablar pero no me haría mucho caso. Lo que me diría es que confíe más en mí, porque siempre estaba como en duda, y que confíe en el camino. Al final mi vida cambió a través de la meditación, y confié en el proceso, dejé de ser sufridora, sufría por todo, siempre tenía que tener algo por lo que preocuparme, vivía en una zona de confort muy inconfortable. Cuando aprendí a confiar en la vida y en mí, todo cambió y la calidad de vida que gané fue brutal. Vives igual pero en otro lugar y con plenitud, desde un gozo, porque no tiene que pasar algo extraordinario para gozar. Llegar a esto, a que no tiene que pasar nada afuera porque el gozo nace de dentro, es muy guay porque lo tienes todo en cada momento.

Un gran consejo. De todas las preguntas que nunca te han hecho, cual te gustaría que te hicieran. ¿Qué te preguntarías a ti misma?

Alrededor del libro la pregunta que más me gusta que aparezca porque es algo que quiero transmitir ¿Por qué puede ser útil leer este libro?

¿Por qué puede ser útil leer RemoVidas?

Yo creo que este libro puede ser muy útil de leer, no solo para entretenerse para pasar un buen rato de lectura, sobre todo porque a través de lo que van viviendo los personajes en una época que es contemporánea y que nosotros también hemos vivido, y estamos viviendo. Podemos ir haciendo revisión de lo vivido en nuestras infancias, nuestras adolescencias, nuestras juventudes y nuestra madurez, para poder integrar lo vivido. Hay muchas cosas que hemos vivido y no están sanadas, no están llevadas a la luz de nuestra conciencia y de haberlo procesado, reflexionado, llevado al consciente y creo que con las historias que suceden en el libro muchos nos sentiremos identificados y a través de esto podemos ir quedándonos más en paz en muchos aspectos. Eso es lo que quería al final, que el libro ayudara a integrar unas emociones no procesadas, no sanadas, no canalizadas, que ayudara a hacer ese proceso, llorar si es que necesitan llorar, hacer un duelo si es que necesitan un duelo o a tomar conciencia de lo que si se tiene y no tanto de lo que no, si les puede ayudar a eso para mí es el mayor beneficio que me llevo.

He prestado RemoVidas para que lo lea mi hija porque siempre le digo que se ponga en el lugar de los demás, que no sea crítica, que no juzgue. Me ha parecido un libro tan efectivo para esto que creo debería ser obligado de leer en los institutos. María tiene 17 años y está leyendo en clase La Celestina…

Está tan alejado de su realidad ahora…

Nuestra realidad es que hemos disfrutado mucho con tu entrevista y con tu libro. Muchas gracias por tu tiempo. Con RemoVidas estás ayudando muchísimo y además en un momento perfecto. Gracias, gracias.

Entrevista realizada por Jose María Escudero Ramos

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