Conversando con… Nacho Ros Bernal

Entrevista realizada en el mes de febrero de 2022 en Madrid por Jose Mª Escudero Ramos

Nacho Ros Bernal es una persona tan humilde como cercana, es afectuosa, emotiva y artísticamente hablando muy emprendedora, si se propone algo no hay nada que le detenga. Su innata curiosidad le ha llevado a desarrollar una vena artística que le permite expresarse de diversas maneras: escribiendo, pintando, fotografía o cine. Kolima Books acaba de publicar El despertar del Ángel, una preciosa novela que ha sido el libro recomendado del mes de marzo por nuestra revista. Pudimos conversar con Nacho en la universidad Francisco de Vitoria donde imparte clases de magisterio y educación física.

El despertar del ángel está ilustrado con unas hermosas acuarelas tuyas, ¿Qué otras disciplinas artísticas tocas?…

Sí, las acuarelas las hice durante mi viaje al monte Saint Michel. También trabajo la fotografía, me encanta, y el cine. Empecé a formarme y a hacer cortometrajes educativos, primero con mi familia haciendo el gamberro por ahí, y luego de una manera más organizada con un equipo profesional, con estudiantes, con actores… Creé ImaginaAcción, un juego de palabras, una parte educativa y una vena artística. Ha sido una experiencia muy bonita.

Uno de los personajes del libro es cineasta, Paul, ¿es un poco tú?

Es fácil que esos personajes que se reúnen en el libro puedan ser como siete facetas o siete personas que me hubieran gustado ser si hubiera tenido siete vidas.

Una pregunta obligada por la historia que cuentas en la novela, ¿Tu hija pasó un cáncer?

No, yo tengo dos hijos. El cáncer lo he sufrido próximo en familiares y alumnos, uno lo he perdido por culpa de ello; y lo vivo de cerca porque mi mujer trabaja en la fundación Cris contra el cáncer, recaudan fondos para investigación contra esa enfermedad. También hemos hecho teatro en hospitales con alumnos de la universidad, trabajamos lo que llamamos “aprendizaje-servicio”, lo que aprendes en el aula lo ponemos a disposición de otros, o para mejorar nuestro entorno. Por esas experiencias he tenido la oportunidad de ver lo que viven los niños y sobre todo las familias porque a veces los niños, como son niños, como pasa un poco en la novela, lo viven de otra forma, pero los padres lo sufren de una manera horrible.

Al igual que Auberto, ¿Has soñado tres veces con el Ángel San Miguel para escribir la novela?

No, yo no me siento un erudito ni que sepa de angelología, pero sí que he sentido en varios momentos de mi vida muy presente a mi Ángel de la Guarda y hay momentos que no sé si es el Ángel de la Guarda, Seres de Luz o Ángeles… lo quise transmitir al final de la novela. Es algo que nuestros sentidos no alcanzan a ver pues todavía la comprensión humana llega a donde llega. Vivimos en un mundo muy ciencificista donde parece que todo lo que se puede demostrar es lo que existe y lo demás, que no llega a través de la razón, no. Eso es uno de los grandes pecados de este siglo pues yo creo que hay muchas cosas, como el amor, demuestra tú el amor, o el perdón, la compasión… el hecho de que no lo puedes demostrar no significa que no sea tan real como esta conversación.

¿Por qué contar la historia del Monte Saint Michel?

La verdad es que el monte Saint Michel es un sitio que siempre me atrajo muchísimo y tuve la suerte de ir hace cinco o seis años con unos amigos en una caravana. Recorrimos Francia y el final, el cenit del viaje, era monte Saint Michel. Para mí fue brutal, lo explico en un video promocional, no sólo por el lugar en sí, que supera todas las expectativas, sino por toda la historia de la que me fui enterando que hay detrás. El tiempo parece que echa arena, va tapando muchas cosas y las disfrazamos de leyenda pero aunque se agrande, ha ocurrido. Para mí es un sitio realmente increíble, además disfrutamos de un atardecer prácticamente de novela, uno de estos de julio que se alargan y se alargan…

¿Viste la sombra del Ángel que mencionas en El despertar del Ángel?

Sí, fue algo maravilloso… la vi y luego todo esto que describo también lo imaginé porque cuando escribes una novela a veces sabes más o menos hacia donde vas pero otras veces no.

¿Cómo sientes la inspiración?

Una vez leí que «uno no elige la historia sino que es la historia quien elige a uno» y es verdad que a veces te topas con una historia, te preguntas cómo alguien no la ha contado desde este prisma y de alguna manera sabes que si no lo haces tú, lo hará otro más, de otra manera.

Cuando alguien renuncia a si mismo, al ego y a su propia imaginación y conecta con ese Yo Superior, con Dios o con esa Inteligencia, y abres una especie de vía, es un don. Yo sí que antes de escribir, o hacer cosas que tienen una cierta importancia para mí, intento ponerme en esa presencia, dejarme guiar un poco.

¿Ya tenías la idea en mente?

Tenía la idea en mente, invocaba a mi Ángel de la Guarda y al Espíritu Santo para que me guiaran de alguna manera para que lo que cuente no fuera simplemente una ensoñación porque la novela coge muchas cosas, tiene algunas producto de mi imaginación y también muchos hechos que son históricos y que han ocurrido, como por ejemplo el tsunami o maremoto que hubo, se encontraron restos hace unos años de quienes vivieron allí, de las primeras pobladores del monte Saint Michel.

Se nota que has hecho un trabajo de documentación muy interesante.

Sí, me puse a leer mucho y una cosa te lleva a otra y encontré varias, muy curiosas, que no conocía.

Y la mujer de la librería qué guapa, que luz, te enamoras de esa mujer.

Sí, totalmente. Hubo un momento que vi muy claro que tenía que pasar por ahí, que no había que definir exactamente lo que era y lo que no era, que el lector entienda lo que crea que es. Cuidé que las huellas que ella iba dejando pudieran conectar y tuvieran, dentro de lo que cabe, cierto sentido. Me gustaba que fuera una persona de la que te pudieras enamorar pero que pareciera que es de otro mundo, por así decirlo, y darle a la vez la connotación terrenal de que cualquier Pablo que se lo intente explicar a un amigo, le dirá que le atrae pero no de ese modo.

Lo dices muy bien al final de la obra: alguien tenía que contar esto porque teníamos que revivir una historia que es demasiado bonita como para que quede olvidada.

Sí, así es. Cuando estaba escribiendo el pasado, los capítulos pares, estaba completamente en otro mundo, me ponía música celta, estaba en uno lugar.

Capítulo par, capítulo impar, uno trata de la historia y otro de la actualidad. Me pareció fantástico, estaba deseando acabar uno para ver como continuaba el otro.

Si porque además no son muy largos para que se mantengan en la memoria.

Supongo que escribir te ayudó a pasar la pandemia.

Empecé a escribir a los dos o tres días de comenzar la pandemia. Me obligaba todos los días a escribir ya que había días que te apetece y fluye más pero otros estas más cansado, lo combinaba con mi trabajo. A veces me daban las tantas… La pandemia para mí, al igual que para mucha gente, fue momento de sacar la creatividad. La cabeza no se puede quedar entre las cuatro paredes, tu mente tiene que vagar por otros sitios y así fue. Lo que escribes lo corriges mucho, lo hice hasta cinco veces, luego la editorial, por supuesto, y cuando dije «hasta aquí, lo doy por concluido», fue cerca del día del padre, estuve un año escribiendo.

Siendo profesor de universidad ¿Cómo ves a la juventud de hoy en día?

Pues es difícil, hay veces que yo mismo intento no caer en ser el abuelo cebolletas que dice cualquier tiempo pasado fue mejor y esas cosas, pero sí que creo que estamos viviendo un momento donde hay un terreno muy resbaladizo de la moral. Antes sabías lo que está bien y lo que está mal. Ahora hay un relativismo muy grande, todo depende del subjetivismo de la persona. Hay realidades y hay una verdad, las personas captamos trozos de esas realidades o de la verdad.

Depende la óptica con que miras, veras una realidad u otra.

Exactamente, pero no es tu verdad o mi verdad. Hay una verdad, robar está mal punto, que luego puede haber un desagravio porque hay necesidad, hay cosas que están bien y que están mal. O sea, quitarle la vida a una persona siempre estará mal y no lo puedo justificar. Veo que hay mucho relativismo.

También sigue habiendo mucha solidaridad, hay más sensibilidad para ciertas cosas, hay muchas cosas que se ponen de moda. La globalidad, por ejemplo, nos acerca muchas cosas que son muy positivas, pero se ha perdido una sensibilidad muy grande y justamente trabajando en la universidad veo que lo importante es lo relacional, el encuentro entre otras personas.

Están, estamos, viviendo un momento muy difícil.

Sí, no sé si la palabra es convulso, o extraño.

Hay que tener fe en la juventud, ya hemos pasado por otros momentos convulsos.

Se están viviendo momentos muy trágicos y muy de sin sentido pues caminamos hacia una evolución de la persona y del ser humano diferente. Toda adolescencia tiene sus cosas buenas, estamos buscando nuestra personalidad, nuestro sitio en el mundo, pero todavía nos queda muchísimo, hablamos de progreso y a mi me entra la risa floja.

Gadgets electrónicos, inteligencia artificial, redes sociales, postureo, inmediatez.

Que tengamos tecnología y ciertas cosas dista mucho de que seamos una raza avanzada… somos muy básicos.

Si pudieses volver al pasado y encontrarte con el pequeño Nacho de 16 años, ¿qué consejo te darías?

Es una pregunta que me llega mucho porque el niño interior es algo que lo tengo muy dentro, muy a flor de piel siempre. Le diría que confiase más en él, que se tratase mejor también, que no mirara tanto fuera, que mirara más dentro y que se siga divirtiendo, porque yo me divertía mucho. Tenía mucho mundo interior y era muy imaginativo. Principalmente me diría que siga soñando y siendo como es.

Un libro que te haya cambiado o marcado la vida.

Obviamente El Principito es uno que me gusta mucho.

Libro estrella dentro de tu novela ¿Qué es lo que te gusta de El Principito?

Lo que más me gusta es que saca el niño que tenemos todos dentro y, además, con la sabiduría del adulto. Es franco, llano, directo, destila muchísima sabiduría en pocas palabras y con el tiempo lo he ido apreciando cada vez más. Es un retrato tremendo de lo que muchas veces se convierte el ser humano, de lo que es y de lo que se puede llegar a convertir.

Hay cosas que con los años se estropean un poco más, o pierdes la frescura en algunas cosas, y la mirada de un niño siempre es muy bonita.

¿Algún otro libro?

El Elemento de Ken Robinson, me ha hecho entender muchas cosas, es un libro que yo creo que todo el mundo tendría que leer y más si te dedicas a la educación para ayudar los chavales a encontrar su propio elemento o su talento, su don, su forma de expresarse. Otro libro que me ayudó a organizar todo lo que yo pensaba sobre los valores son Los siete hábitos de la gente altamente efectiva de Steven R. Covey. Es un libro que me ayudó a darle una vuelta y llevarlo al mundo de la educación, tiene mucho sentido como lo construye. Un autor que me gusta mucho es Wayne W. Dyer y en particular Tus zonas erróneas que es el libro que le lanzó, lo deberían leer los adolescentes, y no tan adolescentes. Inspiración también me gusta mucho.

¿Viste su película El Cambio?

Sí varias veces. Me encanta. Dyer ya sabía entonces de su enfermedad y vivía irradiando aquello que pensaba y que vivía por dentro.

Vivir en coherencia y un bien morir, según dijo le tocó esa enfermedad para demostrar que no hay que tener miedo a la muerte. Hoy en día lo estamos viendo, hay más miedo a sufrir y a morir que a vivir…

Es una cosa que me horroriza, cuantos jóvenes hay con el tema de suicidio. He hecho un cortometraje que trata este tema que es un poco tabú y te recomiendo que lo veas porque creo que te puede gustar.

¿Dónde lo puedo ver?

Lo puedes ver en YouTube pones Sin Mapa de Nacho Ros cortometraje, está la versión española, que está bien aunque la han cortado un poco por los lados, y en ingles. Tiene muchísima metáfora y mucho tema de espiritualidad, más incluso de lo que parece.

¿Qué otros cortos tienes que podamos recomendar?

El primero fue una historia real, 4´´ 9. La escribí leyendo una tesis de una persona relacionada muy conocida. Sin mapa, el segundo, surgió al escuchar una canción que es la que sale al final del corto; recuerdo que luego escuché la voz de Teresa, simplemente estaba afinando, y me pareció que cantaba como los ángeles, así que fue la voz que canta en la versión final que da título al corto. Su aportación fue maravillosa. El tercero Cosas que contarte antes de un túnel ha estado en festivales. Se basa en algo que pasó en el grupo de catequesis de mi hijo. Oí que una amiga de su grupo se estaba quedando ciega, me impactó mucho porque es alguien que aprecia mucho la naturaleza, la belleza y como padre empecé a pensar lo que tenía que estar sufriendo. Han pasado unas cosas muy curiosas, alucinantes, sincronicidades, a lo largo de la producción de este corto.

Dinos una película que te haya cambiado la vida.

La que más me cambió la vi con 10 años, Carros de Fuego, una película de adultos, fue como ¡wow!. El que corría por motivo de la medalla y el que corría para llevar a Dios. Esta película tiene la culpa de que yo hiciese Educación Física, es la que me unió al atletismo que como deporte me ha dado mucho de lo que soy, mi personalidad, ser tenaz, perseverante y saber sufrir un poco porque el atletismo es durillo. Cuando vi Los Chicos del coro fue como tener una revelación, sentí que en un momento de mi vida yo pagué esa ingratitud que recibe el protagonista, fue una manera muy impactante de cerrar una herida. ¡Cómo son las películas o los libros que según quien lo lea, lo vea y depende en que momento vital esté de su vida te puede decir algo muy importante!. La Misión es otra de las películas que me gustan mucho.

Si tuvieses que entrevistarte a ti mismo, ¿qué pregunta te harías que nunca te la han hecho?.

¿Qué me gustaría dejar en el mundo…?

¿Qué huella te gustaría dejar en el mundo?

Como muchos dicen, dejarlo más bonito. Mejor y más bonito y que la educación fuera otra cosa, que fuera el punto del que parte todo y aportar mi granito de arena.

Muchas gracias, Nacho, por tu tiempo y por compartir tantos sentimientos. He disfrutado mucho de nuestra charla.

Y como no puede ser de otra forma nos despedimos de un abrazo de esos que unen almas.

Puedo decir sin ninguna duda que hay un antes y un después en mi vida tras conocer a Nacho Ros Bernal. Muchas gracias por tu IMAGINACCIÓN.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.