Conversando con… Sharon M. Koenig

Sharon M. Koenig

Sharon M. Koenig

Pudimos entrevistar a Sharon M. Koenig por video conferencia durante la gira que tuvo por Europa para presentar el décimo aniversario de su Best Seller “Los ciclos del alma”, libro que ha ayudado a muchas personas gracias, entre otras cosas, a “los siete pasos” que en él muestra. Lo que más nos ha gustado de Sharon es su coherencia, puede que no estemos de acuerdo en el 100% de las cosas que dice pero esa forma de vida, siguiendo los siete pasos que nos recomienda (observa, acepta, agradece, invoca la voluntad de Dios, perdona, suelta y divulga el mensaje), hace que sea una mujer referente en el terreno espiritual, en un mundo muy necesitado de personas y estímulos  positivos.

Para quien no te conozca, ¿quién es Sharon M. Koenig?

Esa es una de las preguntas que yo hago en el libro, ¿quién soy? En palabras mortales soy una mujer común y corriente, que al principio de su vida ha tenido una vida complicada; que ha tenido que aprender unas cuantas herramientas para encontrar la paz y la felicidad y que quiere compartirlas con otras personas, sin necesidad de convencer, sin evangelizar, aunque la palabra evangelizar significa “dar las buenas noticias” y por ese lado me encanta dar las buenas noticias. Soy una mujer consciente de los siete pasos, porque de nada vale aprender herramientas maravillosas si no las compartes con los demás. Me he dedicado a hacer eso por mis últimos treinta años: Por ejemplo, cuando conocí a Deepak Chopra en los años 90 pensé “yo tengo que compartir esto”.

Y muy bien compartido.

Igual pasó con Marianne Williamson o el doctor Wayne W. Dyer, encontré que hablaban un idioma diferente sobre la realidad, que era ir más allá de lo que somos. Durante esos años organicé unos eventos para que otra gente los escuchara, entones no se les conocía tan bien como ahora. Esas “buenas noticias” se convirtieron en unos mensajes que tienen unos pasos, que han funcionado y por eso el libro lleva años vendiéndose muy bien y lo estamos celebrando ahora que hace el décimo aniversario de su publicación.

¿Uno de tus propósitos de vida es difundir este mensaje de la búsqueda interior y el desarrollo personal?

Sí, el propósito de vida no es uno solo, sino que cambia. Yo diría que en mi caso personal se convierte en compartir buenas noticias por medio de la belleza, porque me encanta la belleza, por ejemplo, un libro, maquetarlo, diseñarlo, con letras bonitas es creatividad, yo trabajé en la moda y luego en decoración. Me encanta difundir con belleza.

Originariamente ¿de dónde eres? Porque con ese apellido, vives en Florida, viajas mucho, hablas muy bien español.

Soy portorriqueña y mi papá es de descendencia alemana, tengo un abuelo alemán, una abuela irlandesa, pero también otra abuela de las Canarias. Soy del mundo de verdad.

¿Tienes descendencia judía? Porque Sharon es un nombre judío.

Estoy llevando a cabo una investigación porque eso mismo ya me lo han dicho muchos amigos judíos. Puede ser que mi abuelo se cambiase el nombre de Koenig, a lo mejor era Koen… estoy investigando mis orígenes.

Eso puede acabar siendo otro libro.

Sí, y sí parece que tengo una conexión con los judíos. En otro libro que se llama «Desde Om hasta Amén» comento que en momentos importantes de mi vida siempre aparece una persona judía que me ayuda, por eso creo que yo tengo una conexión con ellos que no es normal.

¿Escribes en castellano originariamente?

Sí, aunque estoy tratando de escribir más en inglés. Este libro salió originalmente en español editado por ediciones Obelisco que son excelentes, muy agradecida de ellos, agradecida por diez años de una amistad que no tiene precio. Luego hice de Los ciclos del alma, junto a tres personas más, una traducción al inglés.

¿Cómo surgió Los ciclos del alma hace diez años?

Tuve una fabrica de moda por muchos años, luego de tener a mi hija dejé los negocios y me dediqué a ella. El libro nace como una necesidad, porque ya llevaba unos cuantos años en ese camino, había organizado, como ya he dicho, eventos para el Dr. Deepak Chopra, Dr. Wayne W. Dyer, Marianne Williamson y otros muchos autores que aquí no son tan conocidos.

La necesidad de compartir.

Yo creo que un autor nace cuando tiene un mensaje que no encuentra, es entonces cuando nace esa necesidad, aunque en ese momento yo no pensaba que podía ser escritora porque me dedicaba a promover a otros autores. Para ser un buen líder se necesita ser un buen seguidor, es entonces cuando aprendí. Yo tenía un mensaje que había descubierto en mí y que no lo encontraba fuera. Por eso decidí escribir un libro. Llevo ya diez años con buenos maestros de escritura y ya es como una vocación para desarrollar algo muy bonito.

Se podría decir que de muchas fuentes has generado tu propia corriente de la que fluyen tus ideas a través de la belleza de esas páginas para que los demás puedan beber de tu sabiduría.

Lo que he aprendido es por la práctica, “la sabiduría” viene de arriba.

¿Por qué hacer un lanzamiento diez años después de un mismo libro, esa necesidad de relanzarlo ahora?

A raíz de una conversación con el editor. Es como una celebración porque no todos los libros duran diez años en el mercado, sabes que no es tan fácil. Pero ¿sabes lo que pienso?, creo que me adelanté por diez años, ahora el mensaje tiene otro sentido porque cuando lo lees parece que estaba haciendo una previsión de unos cambios que vienen grandísimos. Y ahora como que es medio urgente, estamos en medio de una crisis. Yo soy muy optimista y creo que es el comienzo de unos grandes cambios y tenemos que estar preparados para ser parte del cambio y no del problema. A eso es a lo que invita el libro desde hace diez años: cada persona que nació en este tiempo tiene una responsabilidad muy grande, a cada uno se le asignó un trabajo muy importante, vamos a conectarnos con este trabajo interior. Estamos buscando en los sitios equivocados y estamos perdiendo a esas personas que podrían estar ayudando, si no estamos conectados, estamos desconectados, en división y debemos unirnos.

Que todas las fuentes confluyan en un mismo océano.

En el amor, en el bando que estén, ni siquiera se trata de bandos; desde donde estén, ya sea el bando de la izquierda, de la derecha, el centro, arriba, o abajo, que estén en el amor, porque en cualquier lugar que estemos podemos hablar, mostrar y ayudar con actos de amor.

¿Has modificado algo de la edición actual con respecto a la original?

No hay cambios, lo que sí he añadido unas cuantas cosas, actualizaciones, porque el mundo ha cambiado tras la pandemia.

¿Qué proyectos tienes?

El próximo libro va a ser en “capsulas”, porque las personas han cambiado el tiempo que tienen para absorber la información. Realmente estoy trabajando en varios libros que tienen que ver con proponer las lecciones de siempre, de diferentes filosofías, pero colocadas de una manera actualizada para nuestro mundo.

¿Uniendo filosofías, religiones y formas de pensamiento espirituales?

No las voy a unir necesariamente, pero si tomar lecciones de diferentes personas especiales. Creo que mi legado es tomar lecciones un poquito más profundas y compartirlas de una manera muy simple y sencilla, porque a veces queremos saber todos los secretos del universo pero realmente no lo colocamos en práctica.

A veces me dicen que mis lecciones son muy simples y yo les digo que hay que regresar a lo simple, a lo básico. Por ejemplo, al Dalai Lama le preguntaron en cierta ocasión que hablara de las otras vidas, ¿usted recuerda las otras vidas? “Yo no recuerdo ni lo que me desayune ésta mañana”, respondió y obviamente él cree en la reencarnación y quién sabe que secretos tenga, pero la respuesta fue un llamado a regresar al ahora.

Hay mucha confusión. Si hablamos de luz y sombra, obviamente las sombras hacen el papel de despistarnos, pero todo es mucho más sencillo.

Yo le llamo la ley de distracción, porque siempre estamos buscando la ley de la atracción.

¿Cómo te llevas con las nuevas tecnologías?

Yo no soy muy buena buscando seguidores ni nada de eso pero sí he encontrado unos pasos, los testimonios, funcionan como la tecnología, y están ya desde hace diez años.

¿Meditas?

En mi caso he tenido varias prácticas que he utilizado en diferentes momentos, porque no creo que haya una sola práctica para todo el mundo y en todo momento de la evolución. He practicado mantras, como repetir el Padre Nuestro, que lo utilicé durante mucho tiempo conscientemente, en el libro explico que tiene un sentido completamente diferente, es como un secreto que Jesús nos regaló lo que ocurre es que nosotros lo repetimos en automático. En una época medité con los budistas, con los hinduistas, otra con la teología ortodoxa, la católica… muy interesante porque lo integro todo. En este momento estoy trabajando la meditación en silencio, simplemente el silencio. Yo diría que ahora mismo mi alma necesita el silencio.

Es curioso porque hay mucho ruido alrededor y a muchos nos hace falta silencio.

Absolutamente, el silencio sin dirección y sin instrucciones. Simplemente colocar la alarma y darte quince minutos y ese tiempo va a ser en silencio. Jesús lo hacía, él necesitaba conectarse y estar en silencio, se iba lejos. Nosotros con cerrar las ventanas del alma, como decía el mismo Jesús, ya podemos estar momentáneamente en silencio.

Yo creo que también hay una meditación activa, mucha gente que camina y medita, hay muchos tipos de meditaciones en movimiento muy interesantes.

Yo promuevo en el libro la meditación de veinticuatro horas. Personalmente mi concentración es cero y si la gente tiene mil pensamientos por día, yo tengo dos cientos mil. Mi mente es muy activa, honestamente se me hace muy difícil estar en silencio. Así que yo practico mucho la meditación de veinticuatro horas, que es el primer paso de los siete para estar consciente de tu vida en todo momento. Esa es la meditación que he practicado más, pero obviamente la del silencio de unos quince minutos, diez o los que puedas, por la mañana y por la noche. Otra que hago es conectarme por lo menos tres veces al día, muchas religiones lo hacen, cuatro veces al día se conectan al hacer postraciones, que es una forma de comunicación con Dios, pero en mi caso paro un segundo y me recuerdo que Dios está en todas las cosas, que Dios está dentro de ti, no hay otra cosa que no sea Dios. Es bueno pararse a recordar porque donde estamos es una ilusión y se nos olvida. Aquí colgamos la conversación y ya se me olvidó que Dios está dentro de mi, entonces tengo que regresar, eso deberíamos hacerlo todos.

Thich Nhat Hanh el monje budista vietnamita, pedía que cada vez que escuches una campana, tomes conciencia de aquí y ahora, te pares y te centres, como forma de conectar con la esencia. Te estás alejando del camino: para, céntrate, vuelve a ti y continúa.

Las palabras «haz tu voluntad», nosotros pensamos que el rezo y la oración es para Dios pero realmente es para nosotros. Lo miramos como que tenemos que complacer, tenemos que darle, tenemos que ir a la iglesia, tenemos que hacer todo para mantenerlo contento para que nos dé lo que queremos, cuando realmente lo que necesitamos es estar nosotros conectados y recordarlo por medio del incienso, de la postración, de todos nuestros sentidos y de la gratitud, claro.

Lo que hace la alabanza es conectarnos con un estado de conciencia igual que el agradecimiento, no es que Él lo necesite fuera, lo necesitamos nosotros. Por ejemplo, la alabanza que hacemos «eres todopoderoso, eres maravilloso», Dios no necesita de eso porque son cosas de ego, cuando nosotros hacemos las reflexiones de Dios «eres omnipresente, todopoderoso, compasivo, misericordioso», estamos recordando sus cualidades para nosotros conectarnos con ellas y tener la confianza y la fe de entregar, porque nos han enseñado desde pequeños que hay un ser negativo que te va a llevar, pero en verdad si tú no entregas, no fluye.

Acabo de leer un libro que se llama Palabras que curan del dr. Larry Dossey, también publicado por Obelisco, que habla precisamente sobre el poder curativo de la oración, en la introducción dice que en la biblia no se menciona el nombre de Dios ni se puede describir pues nadie lo ha visto, nadie conoce a Dios, no se puede definir.

Incluso no tenía nombre Yahve son tres sílabas que significan Yo Soy el que Soy, que es lo mismo en la India cuando le preguntan a Adantan, No soy ni eso ni aquello.

A lo que quiero llegar es que intentamos poner adjetivos o cualidades a un Dios que es un misterio, querer definir el misterio inefable, querer comprenderlo, es ponerle en una jaula.

Exacto es inconcebible porque no tenemos los instrumentos para comprender, por eso cuando decimos estado de conciencia le llamamos al reino de Dios. Decimos eternidad pero realmente, como decía San Agustín, la eternidad no es un lugar donde hay el cien por cien largo si no un lugar donde no hay tiempo.

Yo diría que lo más importante es identificar las cualidades que nosotros personalmente le estamos dando a Dios porque eso va a definir la relación que vamos a tener con Dios o la no relación, son definiciones que nos han enseñado de pequeños y por tanto están identificadas, porque si tú identificas a ese Dios como un Dios externo a ti, que es castigador, que estas en culpa no vas a poder entregar y no te vas a conectar.

También se trata de generar estímulos positivos para llegar a ser también eso, amor, e ir en busca de esas cualidades positivas de un Dios misericordioso puesto que si nuestro gran guía es justiciero y vengador, yo he de ser justiciero y vengador, porque yo me hago a imagen y semejanza de Dios en base a mis creencias.

Absolutamente, o quizás lo comparas con tu padre personal.

Me gusta mucho la parte en la que hablas de aceptación, estate en disposición de recibir todo lo que venga porque es bueno, la fe es la no duda de que es bueno para mi.

La aceptación es una palabra difícil de aceptar, pero yo siempre invito a aceptar hasta cuando no estoy aceptando, que quiere decir que vas a tener un conocimiento propio y vas a aceptar cuando no estas aceptando, sin resignación. Es simplemente tratar de ver las cosas con los ojos del ahora y no del pasado ni del futuro, es verla como es. Pero muy pocas veces nosotros vemos las cosas como son, sino como somos, o como nos mostramos, y en el primer paso necesitas conocerte a ti mismo, conocer tu relación y, otra cosa, no ser tan duro contigo mismo.

¿Si pudieses volver al pasado y encontrarte con la pequeña Sharon de quince años que consejo te darías?.

Es la pregunta más interesante. Yo le diría no te preocupes tanto, tienes todo lo que necesitas, Dios está dentro de ti, te da lo que necesitas y te aleja lo que no necesitas. A veces decimos que tenemos un camino muy avanzado y yo he conocido muchos maestros y he tenido la oportunidad de aprender de muchos y siempre encuentro que todos nosotros tenemos áreas que necesitan trabajar más que otras, así que todos estamos aprendiendo, de hecho, enseñamos lo que venimos a aprender, lo que yo misma trabajo para mí es lo que comparto.

¿Qué libro te ha cambiado la vida?

No tengo libros, tengo personas, uno de los más importantes fue un gurú de la India Dada Vaswani que ya murió, tenía libros muy sencillos, eran muy simples las lecciones, comparto muchas de ellas en el libro. Fue la persona que me conectó a mi Dios personal del occidente, él era de oriente y fue quien me ayudó a descubrir a Dios de nuevo, a descubrir el amor, cuando yo estaba desconectada del mio también. Obviamente hay muchísimos libros que trabajan diferentes áreas que puedo recomendar, es que depende en que lugar estés, en ese momento aparecen libros importantes.

Hay un libro de Wayne W. Dyer Nuevos pensamientos para un mundo mejor, es el libro del Tao comentado que estuvo meditando poniéndose en lugar de Lao-Tse y escribiendo el Tao Te King actualizado.

Wayne W. Dyer fue un maestro maravilloso, él me inspiró a hacer este trabajo. Si hay libros que puedo mencionar son la traducción de Stephen Mitchell del Tao Te King, La Biblia, el Bhagavad Gita.

¿Qué película tienes en el recuerdo que te haya marcado la vida?

Dependiendo de la lección que yo esté compartiendo, sin embargo, la película Avatar es muy buena para explicar que somos un alma viviendo en la tierra y que todos tenemos un cuerpo; la palabra Avatar lo muestra muy bien. La vida de Pi, las lecciones que se muestran en la película son geniales, sobre todo la del final que no la quiero decir. A veces duele tanto la vida que tenemos que crear otra. El mismo autor dice que la gente saca unas conclusiones del libro muy variopintas, y que él no lo escribió con esa intención, pero realmente cada cual recibe la que percibe. ¿Qué película te gusta a ti?

A mi las que me han marcado han sido Hair, el musical HIPPIE, y El filo de la Navaja, basada en la historia del joven Larry contada por Sir William Somerset Maugham. Larry es un hombre que vuelve a París en busca de sí mismo después de la primera gran guerra en la que estuvo de camillero.

Hay personas que marcan lecciones. Yo tuve una experiencia con un maestro que tenía tanta caridad que yo no la había experimentado anteriormente, realmente me cambió la vida. Ya no veía a las personas de la misma manera, sentía como que tenía que ayudar. El regalo más grande que tiene el ser humano es dar un poco de amor y esperanza a otras personas y eso no tiene precio. Lo importante es ayudar desde el amor. Yo colaboro con diferentes asociaciones. Una de las personas de quien más aprendí sobre la caridad fue con Papá Jaime Jaramillo de Colombia, que lo quiero mucho, ayuda a los “niños de las alcantarillas”. Estuve con él en un viaje donde caminamos por unos sitios increíbles, esa lección fue mi película en vivo. En esas comunidades hay diferentes personas que ayudan de diversas maneras, unos los ayudan cuando ya están sanos, otros entran en las alcantarillas para rescatarlos. Cada uno de nosotros tiene un lugar para ayudar, por eso hemos de encontrar cual es el propósito y unirnos todos.

Y cómo dices en tu libro que tomemos conciencia que desde cualquier posición se puede ser amor, se puede dar amor y se puede fomentar el amor.

Muy importante ese mensaje. La generosidad es algo muy bonito y tiene que ver con el amor, no puedes decir voy a ser generoso, es algo que sale porque estás lleno. La falta de abundancia es enfocar en lo que te falta en lugar de en lo que tienes, no es un tema de cantidad, hay personas que tienen muchísimo y se sienten que nunca tienen suficiente y hay personas que tienen bien poco y lo agradecen y comparten todo lo que tienen. Hay un libro en el que hablo de abundancia porque la gente siempre me pregunta y algunos dicen que hablar de la abundancia no es espiritual.

El mensaje que dan en los Nuevos Testamentos sobre la pobreza y los mensajes de Jesús…

Creo que hay una confusión porque también decía Jesús “bienaventurados los que son pobres de espíritu” y ahí están hablando de humildad, por ejemplo, cuando yo sé que estoy pobre de espíritu, soy muy débil y entonces busco a Dios. Cuando hablan de que antes pasará un camello por el ojo de una aguja, se refiere a pasar entre dos riscos o montañas que están muy juntas, lo que en Arameo es Ojo de aguja; al camello, para que pasara por ahí, tenían que quitarle las alforjas, y nosotros para entrar en el reino de Dios, que no es un sitio si no es un estado de paz y conciencia, tenemos que liberarnos de nuestras propias cargas.

Me ha gustado mucho esta explicación, nunca lo había visto así. ¡Me encanta! Gracias por tu tiempo, bendiciones y muchos éxitos.

Tras más de una hora larga de conversación por video llamada quedamos en vernos cuando viniese a Madrid y así hicimos. Me llamó y pudimos disfrutar de otra larga conversación y de un par de buenos abrazos.

Gracias por compartir tanto, querida Sharon.

Entrevista realizada por Jose Mª Escudero Ramos en Madrid, Nápoles, junio de 2022

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