Crónica del 42 Maratón de Madrid por INMUNES

Crónica escrita por Jose Escudero Ramos. Madrid, 29 de abril de 2019

Crónica del 42 Maratón de Madrid

Semanas antes del día D siento ciertos miedos, se reflejan en forma de dolor en diferentes partes de mi cuerpo… una falsa ciática, catarro, dolor extremo en el isquio de la pierna izquierda. Todo esto junto a algún susto durante los entrenamientos, un día me deshidraté, o el recuerdo de lo que sufrí el año pasado, me han hecho sentirme muy inseguro. Un par de días antes de la carrera fallece una persona próxima a mi círculo, un hombre de más o menos mi edad, de un ataque al corazón… me entra otro miedo… Corro por la fundación INMUNES pero ¿y si yo no fuera tan Inmune?¿Y si el siguiente soy yo?. Tenía miedo a la muerte aun sabiendo que todo corredor de maratón está desafiando a la muerte, ¿cuál es el origen de un maratón? Un hombre que corre 42 kilómetros para avisar del fin de una batalla, llega a Atenas desde la ciudad de Maratón, tras dar la noticia, muere. Filípides es el nombre de ese héroe.

Es el primer año que entreno conscientemente y que soy consciente de que no estoy tan bien preparado, algo curioso, ¿otra forma de presentarse los miedos?

Me paso toda la semana visualizando mi llegada a meta, me doy reiki, medito cada kilómetro de la carrera… pero esa sensación de miedos seguía conmigo hasta casi el final de la carrera.

En mis visualizaciones me vi llegando feliz a la meta…pero los miedos me seguían persiguiendo.

Pido reiki a varios grupos, RedTerapiaAmor pide a través de sus canales que sus seguidores me envíen buena energía en forma de reiki u oraciones, sin habérselo pedido, para el día de la carrera.

Días previos a la carrera la preparo, junto Luis Briones encargamos unas camisetas de nuestra Asociación Susurros de luz.

Ya es un clásico ir a por el dorsal con Luis Briones, es algo tan divertido que no perdemos ocasión, ya tenemos un buen álbum con las fotos que allí nos hacemos año tras año. Sacamos nuestro niño interior y disfrutamos como enanos. Y eso es lo que yo quería en la carrera, disfrutar.

Una maratón, sobre todo la de Madrid por su dureza, no es para disfrutar como en la feria del corredor. La carrera se merece un respeto y más si vas con miedos y en cierta medida desmotivado. Sí, desmotivado. Como muchos de mis lectores sabrán, las carreras que he corrido este año han sido para difundir la labor de la Fundación Instituto Inmunes, en la primera crónica que hice en el mes de febrero, aseguré que en la crónica del Maratón iba a poder hablar un poco más sobre la Fundación pero hoy sé lo mismo que el primer día. Cierto es, que es una Fundación nueva y que las cosas de palacio van despacio, pero no me siento a gusto así, sin poder explicar la razón de su existencia. Quiero decir, desde el corazón y sin emitir juicio que entendiendo que las cosas no están siendo fáciles para la Fundación compuesta por AMELyA (LupusMadrid) y Conartritis, los comienzos son complicados, así que lo único que puedo hacer es referiros a su Instagram y Facebook, con el deseo de que pronto pueda lucir su logo en una camiseta y hablar de su labor. Pero hoy por hoy sé de ellos lo mismo que el primer día y no me he sentido a gusto. Estoy seguro que para un futuro irá mejor la colaboración, cuando estén más activos haremos más retos para difundir lo que hacen pero primero hay que hacer. Gracias por vuestra confianza y vuestro apoyo.

El sábado por la mañana (habitualmente la carrera se hace en domingo pero se cambió por las elecciones) nos reunimos primero Luis y yo para ir al ropero, es una bobada pero pasar un rato de risas antes de la gran prueba hace que la tensión disminuya, luego vamos al punto de encuentro con Machacas en acción, un futuro club o asociación deportiva, de momento somos un grupo de amigos, buenos corredores, grandes personas. A la hora prevista nos vemos con Javier Eiriz, con Raúl Hernández Gala, el Alma Alter del grupo. Pasan a saludar Pedro, Daniel (el oso amoroso), Carlos. Abrazos y mucho amor entre todos los compañeros…

Durante el recorrido y en los previos veo a José Luis Priego, Jose Luis Galán, Toni Uff, Julián, Bea, Rafa (Wally), Justy y María de Egoísmo positivo…saludos, comentarios y a seguir corriendo. Cuando ves a un amigo o un conocido durante la carrera es como una inyección de adrenalina, como cuando te anima el público, sobretodo los más pequeños, te da un subidón que no se puede describir.

Hay situaciones especialmente sensibles, por el kilómetro 35 unos jóvenes ajenos a la organización estaban dando gajos de naranja, como vas a negarles uno o dos… los tomé y os juro que es el mejor manjar que recuerde… detalles así, sentirlos, vivirlos, hace que esta prueba valga la experiencia.

La maratón es una prueba dura, dependes de muchos factores y de tus expectativas para que te sientas satisfecho con tu carrera.

Quise correr con mis zapatillas minimalistas porque uno de mis miedos era sufrir lo que sufrí el año pasado en la Casa de Campo por correr descalzo. Ni el asfalto de Madrid está hecho para correr descalzo, ni mis pies para correr 42 km´s por el asfalto de Madrid…y yo quería disfrutar.

Como ya he confesado salí muy desmotivado y eso me perjudico mentalmente. Ahora que puedo hacer análisis de la situación puedo ver que a pesar de no tener expectativas me sentía un poco responsable por demostrar coherencia, acabo de publicar un libro donde hablo de correr, de meditar, visualizar la meta…¿Cómo no voy a terminar?, ¿cómo me voy a sentir mal?, ¿cómo voy a dar muestras de debilidad? Durante la prueba sentí mucha responsabilidad por eso. Me respondo que todo es una prueba de humildad, yo no quiero hacer marca, he venido a sentir, “permítetelo”.

Siente_ me digo_ el disfrute vendrá luego, ahora se trata de sentir, enfrentarse a los miedos. Verbaliza.

Y así fue como en el primer punto dónde había quedado con María no la veo, resulta que el localizador de la APP de maratón decía que iba por delante de donde yo realmente estaba. Yo no lo sabía hasta que terminé, pero en ese instante en el que no veo a María y a su madre, se me cae el alma a los pies, nunca mejor dicho. Necesitaba sus ánimos. Espero que estén en Canal, así que mando un audio de WhastApp para informar de donde voy y les dejo caer que voy tocado, quizás fuese el kilómetro 17… demasiado pronto para ir tocado…

Veo a Nines y a María quien me da jengibre, dátiles y mi preparado de bebida isotónica. Le digo que no se si voy a terminar y me suelta un discurso motivador que me deja alucinando. Corre un poco a mi lado, su madre, siendo testigo silencioso de todo, deja hacer… se merece no una ola, la gran ola que espera todo surfista.

Continúo con mi carrera, con mis pensamientos. En algunos momentos pienso que si no puedo terminar el maratón cómo me voy a presentar a la 100 24… corro, me hidrato en cada punto correctamente, no me va a pasar lo mismo que en el entrenamiento fatídico. El sábado hizo calor, lo sentía en mis gemelos, el sol quemando la piel.

La historia se repite en varios puntos de la ciudad, mi hija dándome ánimos, soltando unas palabras que parecían dictadas por un ser superior, un gran Maestro Ascendido… hasta ella me dijo al final que no sabía como pudo decir todos esos discursos…y es que no estamos solos, nos acompañan una serie de ángeles, guías y maestros, a veces invisibles, otras veces no. Se sienten cuando estamos conectados y una maratón no solo conecta al que corre sino a los que acompañan. Estamos en la misma frecuencia.

En el avituallamiento del kilómetro 25 (Paseo de Camoens) me paró a comer plátano, dátiles y beber agua, aprovecho para estirar músculos, me siento sobre mis talones y estiro la planta de los pies. Un miembro de la organización me desmotiva diciendo que todavía quedan 17 kms que si no puedo seguir que me retire. Le miro, me pongo de pie y sigo mientras le digo que en Príncipe Pío decidiré que hacer.

Sigo hasta Principe Pío, de nuevo María con crema para las piernas, isotónica y dátiles. Me pone un audio de Desam, mi pareja perfecta, ahora está en Paraguay, pero corrió a mi lado todo el tiempo, para nosotros no hay distancia porque somos energía de amor y eso no tiene fronteras ni conoce distancias. Acaba el audio y me pone una canción de Alejandro Sanz y Camila Cabello, Mi persona favorita… me pongo a llorar y en ese momento llega un amigo que ha corrido la media maratón, Paco, nos damos un abrazo de esos que hace que se detenga el tiempo. Lloro más de emoción y gratitud. Llega un psicólogo voluntario y me dice que si estoy bien, le miro y le digo que lloro de emoción, estoy mejor que nunca. María, Paco y Desam en la distancia…ah, y un montón de amigos que me mandan sus energías, algunas las recibo por mensajes de whatsapp que leo al final, María pidió ayuda en un grupo de voluntarios de Susurros de luz… y se volcaron. Sencillamente mágico.

Me despido de Paco y de María y me adentro a la Casa de Campo. Una vez que entras allí, 7 kilómetros más donde te vas a encontrar con el famoso Muro, el hombre del mazo y una gran soledad, no queda más remedio que llegar a meta. Corro y corro, pero se hace eterna…pienso en la 100 24, en mi próximo reto para poder volver a Paraguay…me encuentro a Bea y a Julián dando agua, siempre sonrientes y serviciales. Saludos, charla y a seguir. Me llama María, me esperan cerca de donde me encontraba, cerca del metro Lago… saliendo de la Casa de Campo quedan 7 kms para la meta. María me acompaña un rato corriendo, a la altura del metro Lago me quito las zapatillas y… me libero de una carga brutal. Necesitaba tocar tierra, sentir la conexión con Pachamama…un miedo fuera, liberado al quitar las jaulas en las que tenía a mis piececitos, a mi alma. Esto es para reflexionar.

Los últimos siete kms los hago descalzo. Me conozco el camino, ahora si que estoy disfrutando…buff…

Aproximadamente en el kilómetro 37 veo a una joven sentada en un bordillo, no queda nada para llegar a meta, reduzco mi ya lenta velocidad y le digo que si quiere la ayudo hasta la meta, pues no queda nada y si se apoya en mí podríamos llegar juntos, pero rechaza mi oferta porque me dice que tiene algo serio y no quiere arriesgarse a empeorar. Me hubiera encantado hacer de ángel de la carrera, esa si que hubiese sido un final épico, pero no pudo ser. Todo es perfecto. Ya no tenia miedos y ahora si que disfrutaba de la carrera.

Cuatro kilómetros antes de meta me encuentro con Luis y Raúl, dos de esos ángeles encarnados. Han acabado hace dos o tres horas y me esperan para correr 4 kms más conmigo… Cristina, junto a Lucia y Martina, esposa, hermana y sobrina de Luis, nos esperan un poco más adelante, hasta corren un poco con nosotros.

Ahora sí que disfruto muchísimo de la maratón. Luis informa a María de cómo voy, han estado en constante comunicación. Me admiran estos chicos.

En los últimos kilómetros la gente se fija en mis pies descalzos y vuelven los ánimos de una manera especial. Me siento feliz.

Soy yo de nuevo.

Recta final, Luis Blanco al micro, dice mi nombre y me apoda #Corredor espiritual. Eso soy yo gracias a todos los que me apoyan. Gracias a ti.

Cruzo la meta, saludo a Luis Blanco y seguimos a por la medalla, busco a mi amiga Lisbeth. Nos vemos, corremos y nos damos un abrazo de los que hacen historia. Me pone la medalla, me da agua y seguimos para recoger la bolsa del corredor con fruta y líquidos.

¿Por qué corro un maratón? Por sentir, por vivir, por tener estas emociones que me hacen vibrar en una frecuencia especial, no soy ni mejor ni peor pero sé que saco lo mejor de las personas y no yo especialmente, todos los que corremos, hacemos que la gente se entregue de una forma especial, anónima, las batucadas, las bandas, los voluntarios, el SAMUR, el público… los amigos, esos que se descubren como ángeles cuando los necesitas. Todos nos elevamos en una frecuencia especial. Nos alegramos de los éxitos, deseamos lo mejor a todos… No importa otro pensamiento, no vemos lo que nos separa sino lo que nos une: el amor.

Ahora toca seguir sintiendo, emocionarme y disfrutar….ah, y analizar mis miedos.

¿Por qué he pasado por todo lo que pasé durante la carrera? Para observar y sentir a mi hija en su faceta más angelical, para sentir a Desam en la distancia, para sentir las alas de los ángeles Luis y Raúl, para sentir el calor en el abrazo de Lisbeth, para sentir que el amor que se tiene a la madre de tu hija y que ella me tiene a mí no es cosa de locos… para sentir el dulce sabor de un gajo de naranja, para valorar las sonrisas de unos voluntarios…

Esto ha sido una cura de humildad…cuento lo que cuento porque puedo ser débil, puedo ser cobarde, puedo ser muchas cosas pero intento ser lo más coherente posible… mi carrera puede servir de ejemplo, de ayuda, al menos lo es para mí… el reiki, la meditación, las visualizaciones y las energías han hecho mucho, lo puedes definir como quieras pero lo que realmente te hace terminar un desafío es el amor. El amor que recibes, el amor que das, el amor que te das…

Hoy sigo en mi burbuja feliz, disfrutando de haber terminado vivo otra carrera, más vivo que nunca.

Corremos para tomar conciencia de que estamos más cerca de la vida que de la muerte, y eso es lo que tenemos que aprovechar. Estamos vivos.

He sentido el amor de tantas personas que han estado pendientes…no puedo decir nombres por no dejar a nadie fuera…Gracias por hacer que nuestros corazones palpiten al unísono.

Gracias, querida María, por hacer que mi vida tenga un sentido tan profundo.

Gracias, Maestra, por ser de luz, no lo olvides nunca, tú iluminas la oscuridad.

Hija, querida, no creo en ti, creer implica ciertas dudas, tengo la certeza de que eres un SER muy especial. ¡Muy especial!

Hoy he corrido por la Fundación Instituto Inmunes.

Gracias por vuestra confianza en mí.

Y yo, con mis miedos y mi falta de motivación voy y me inscribo en la 100 24 para hacer un reto solidario… ¿quieres saber más…? Somos Susurros de luz, iluminamos el mundo.

Gracias.

Ahora os dejo un texto que ha escrito mi amigo Raúl en Facebook. Me parece precioso y quiero compartirlo aquí. Gracias, amado amigo. Ah, las fotos y vídeos son de Raúl, de Luis, de Nines…Gracias, gracias, gracias

Diversos aspectos de la carrera de Jose Escudero Ramos, en su fase final. Podemos asegurar que esta segunda entrada en meta nos ha emocionado mucho más que la vivida momentos antes por Luis Briones y un servidor en solitario. Una vez más, nuestro querido Maestro Espiritual ha derrochado amor por todos sus poros. Y es que, sin duda, Jose es el paradigma de la GRATITUD en persona. Su ejemplo es toda una lección de vida para quienes le rodeamos. 
Parecía que los astros no se habían alineado este día para él en el aspecto deportivo y sus sensaciones durante toda la carrera no eran las adecuadas. El fantasma del abandono llamó a su mente en varias ocasiones, pero… ay, amigos… ¡qué grande es el poder del alma y del amor! El destino nos tenía reservado a todos un precioso escenario en el que íbamos a ser testigos del triunfo de la mente frente a la adversidad.
Su hija, María, alentándole en varios puntos del recorrido, fue el mejor combustible anímico que del que pudo beber, oficiando en sus propias palabras «de verdadera coach». De este modo, se invertían los papeles: el Maestro se convertía en Alumno, y su alumna le retornaba en forma de amor las lecciones previamente aprendidas de su padre.
Tal y como comentábamos con Luis Briones minutos antes del encuentro, lo esperable era que, conforme quedasen menos Kms, su ánimo se fuese viniendo arriba, como así sucedió. Desde Lago, Luis iba recibiendo información puntual y actualizada vía WhatsApp, tanto de María como de Jose Escudero Ramos. Los mensajes eran de lo más emotivo: a pesar de padecer descalzo cada kilómetro (pues ya había prescindido de sus «fivefingers»), parecía preocuparle más la consecución del objetivo de Luis (hacer sub-3), que su propia carrera. «Luis, estoy hecho polvo, dime sólo si has conseguido bajar de 3 horas, dime sólo eso», exclamaba nuestro Nirvana-Runner entre sollozos. ¡¡Admirable!! Esto nos generaba una terrible duda: si le contábamos la verdad (que Luis se quedó a escasos minutos del objetivo), quizá podía terminar de derrumbarse, puesto que de ese modo no obtenía la «gasolina emocional» que en ese momento demandaba. Y como no parecía ético mentirle, la genial idea de Luis fue dejarle el interrogante en suspenso, invitándole a continuar: «Jose, para saberlo tendrás que llegar hasta aquí, donde te esperamos Raúl Hernández Gala y yo».
Lo vivido posteriormente fue inefable.
Por fin vimos la silueta de Jose subiendo la terrible cuesta de Segovia, zancada a zancada, descalzo, con sus «zapatillas» en las manos. Ahora sabíamos que SÍ lo iba a lograr. Familiares de Luis aparecieron poco después en Pirámides para animar. Nuestro Jose volvía a descomponerse de gratitud entre sollozos, pero… ¡¡había que continuar, quedaban unos tres kms!!
Poco a poco, sus sensaciones iban siendo mejores. El dolor daba paso a la felicidad. Acacias, Embajadores y Atocha estaban siendo testigos de una gesta excepcional. ¡¡Rebasando incluso a otros corredores con calzado agotados, Jose aún tenía palabras de ánimo para ellos!!
Como guinda del pastel, María aparecía en Recoletos para insuflarle sus últimos apoyos.
Amigos, en diez años que llevo como maratoniano, con sus luces y sombras, puedo decir que jamás he vivido una llegada a meta como ésta, con toda suerte de emociones, donde se mezclaban la risa y el llanto, la pasión, la gratitud, el AMOR con mayúsculas… El tributo físico para nuestro Maestro Reiki fue sin duda elevadísimo, pero el rédito emocional obtenido por él (y por todos los que tuvimos la suerte de compartirlo) lo superó con creces.

2 comentarios en “Crónica del 42 Maratón de Madrid por INMUNES

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