Diálogo entre maestros

Quizás se me ha ido la pinza con tanta etiqueta y con tanta palabra.

Querida hermana, ¿somos hermanos? Te estoy hablando a Mí, o sea a ti, que eres yo, somos uno en la UNICIDAD, todos con la Fuente, en la Fuente, en el camino, o en la vida, lo que quieras, pero no somos hermanos, somos más que eso, somos UNO.

Si quitamos esas limitaciones humanas que son las etiquetas, esas palabras a las que nos aferramos para llevar razón ¿razón de qué? Podríamos hasta entendernos. Voy a intentar explicarme pero antes y para que no se me olvide:

Cuando mandamos Reiki a distancia a una tragedia, por ejemplo a un atentado, a un maremoto o un terremoto, canalizamos la energía vital del universo para lo mejor de todos y cada uno de los afectados, sean “víctimas o verdugos”, sin emitir juicio y desde el amor. No pedimos permiso a cada uno personalmente para poder enviarles reiki, los seres interiores nuestros y de cada uno de los receptores podrán ponerse de acuerdo de quien quiere y quien no quiere recibir esa luz. Es más, si tenemos que empezar a seleccionar uno por uno, por ejemplo…”mando Reiki a distancia a todo aquel que de su consentimiento que no tenga ninguna enfermedad mental, ni marcapasos ni tenga un hueso roto, no sea que se le suelde antes de que reciba ayuda…” no terminamos nunca.

El Reiki, desde el amor, se manda para lo mejor y más conveniente para cada persona en ese momento, y si se quiere hilar fino, para que lo reciba en el momento más conveniente para el receptor, e incluso lo podemos marcar en plazos, es decir, entre ahora y dentro de una semana.

Todos los lunes nos juntamos varios grupos de terapias para mandar Reiki a distancia a los mismos grupos y a las listas que cada uno tenga. El chute de energía que llega es brutal, hasta el punto de que a veces no he podido acabar la sesión. Desde hace tiempo yo doy Reiki a distancia para que les llegue  a cada uno en el momento que más lo necesita de la semana, sabiendo que es desde ese momento hasta el lunes siguiente. Así se dosifica la energía. Estamos hablando del poder del Reiki a distancia, no existen limitaciones, solo las que ponga la mente humana, pero la mente cuántica es inconmensurable y no tiene ningún límite.

No se falta el respeto a la gente a la que mandas Reiki sin pedirles permiso o lo hayan solicitado previamente. Se podría faltar el respeto al no escuchar a tu interlocutor. Un dialogo es maravilloso cuando no se trata de imponer ideas sino de plantear puntos de vista que hagan reflexionar, esa es la belleza del pensamiento crítico… ¿Y si yo no tuviese la razón? ¿Y si la verdad que me cuentan tiene otros puntos de vista, otros matices?…a pensar, hora de trabajar, meditar, reflexionar.

Cuando doy Reiki a distancia, desde el amor, a otra persona que no me lo ha pedido, yo como terapeuta, ¡mira, me has hecho pensar de nuevo en la palabra terapeuta! En este caso no lo soy, ¡soy un canal! Sin más. Como digo, cuando doy Reiki a distancia, mi ser interior se comunica con el ser interior del receptor y si este no quiere me lo va a decir, por eso pido permiso SIEMPRE a los seres interiores de cada persona. Además eso se hace incluso en presencia, pues en muchos casos la persona física si quiere Reiki pero el ser interior dice que no, por eso, en cada comienzo pedimos permiso al ser interior, con delicadeza, con amor. Y si no quiere lo notarás, sentirás la resistencia que ese ser interior ofrece. No se falta nunca al respeto, nunca. A no ser que te faltes tú el respeto a ti misma, hermana.

El ser interior no es este Jose que tú conoces, hermana, es mi ser, mi esencia, y va dirigida a cada ser interior, a la esencia de una “etiqueta”. Somos amor, somos energía y somos luz. El reiki va mucho más allá de tu y yo y de etiquetas, de nombres… es amor, desde el amor, para lo mejor de cada ser de amor para lo mejor de ese Tu, él o yo que somos lo mismo, amor. El Reiki va más allá de egos, va de esencia en esencia.

El Reiki es superior a mí que soy tú, es energía cuántica, es energía de amor. ES la vida, el camino, la luz y la sombra. Es el hogar, ese hogar que nunca abandonamos, aunque no seamos conscientes siempre estamos ahí, aquí, en el camino, en la vida, en el hogar, lo llames como lo llames, da igual la etiqueta que pongas. Nunca hemos abandonado el Hogar.

¡Ay! Que cansino es esto de las etiquetas.

En fin, Feliz día o no día, feliz camino, feliz senda, feliz vida, feliz año, feliz ahora..o feliz eterno momento presente;  pasado-presente-futuro., feliz paseo por el monte o no monte porque lo mismo es una interpretación mátrix de lo que creemos es un monte pero no lo es…Si nos ponemos a jugar con las etiquetas y las interpretaciones podemos acabar en el infinito, o no, porque lo infinito puede ser finito dentro de otro infinito superior de un finito infinito…o no. Y como sigamos jugando con las interpretaciones de cada cosa según nuestros egos podemos volvernos locos, o cuerdos porque lo mismo el loco es el cuerdo y el que creemos cuerdo es el que está verdaderamente loco…que se tú, que eres yo, pues ambos somos lo mismo, ¿Qué se yo, hermana?…En fin, o no fin, pues puede ser principio, todo fin es un nuevo principio como todo principio tiene un fin o al revés para que nos entendamos, lo que es arriba es abajo y lo que es abajo es arriba…uy, que me vuelvo a liar. Bueno, Yo, o sea tú, espero que nos queda claro todo, o no, porque de la oscuridad también se aprende, es cuestión de iluminarla, no habría luz sin oscuridad, ni una cosa ni otra sin una mente que lo interprete todo, o sí…vete tú, o sea yo, a saber.

Comparto mi conocimiento para que el mundo, incluido yo que soy tú, y que somos parte de él, alcancemos la sabiduría perenne, que no sé qué es pero suena muy bonito.

Gracias por hacernos reflexionar.

Con todo nuestro amor.

 

1 comentario en “Diálogo entre maestros

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